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23 de mayo de 2016

Caso de duda



Se sale por deseo y se llega por error.

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La pérdida es una lupa.

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Todo pensamiento aspira a alcanzar una buena contradicción.

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Romper cosas es un género.

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La ironía como arte marcial.

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Mucho más que el compromiso, lo comprometedor.

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Cambiar de tema puede ser revolucionario.

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No la historia de la literatura, sino los accidentes de la escritura.

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Todo matiz es concepto.

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Leer fabrica tiempo.


[celebrando la publicación del libro Caso de duda
editorial Cuadernos del Vigía, Granada, 2016.
Más información aquíDisponibilidad en librerías, aquí.]

31 de diciembre de 2013

Mortal en rebeldía

En teoría estas son fechas de balances y propósitos. Sin embargo, en la práctica, las Navidades parecen oficialmente organizadas para que resulte imposible pensar. Su sobreactuada festividad conduce, mucho más que a las conclusiones, al consumo y la hiperactividad. La denominada sociedad del bienestar se postula en teoría como moral hedonista. Evitar los pensamientos negativos y alejarse de la angustia, según sugieren las literaturas de autoayuda, tendría como presunto objetivo el goce inmediato de la vida. Pero si se omite el discurso subterráneo de la muerte, si en paralelo no se desarrolla una moral de la mortalidad, esos mismos principios se nos revelan violentamente capitalistas. Porque, para que puedan oprimirme, para que puedan explotarme más allá de la razón, es necesario que en el fondo yo me sienta inmortal. Alguien que se piense desde la muerte, que cultive la certeza de que morirá pronto, encontrará mayores objeciones a la hora de dejarse atropellar. El ciudadano medio es por tanto potencialmente más rebelde sabiéndose mortal que viviendo en una suerte de inopia donde la finitud funciona apenas como un vago sobreentendido. Quien pone la mortalidad en el centro de su identidad tiende a adoptar decisiones radicales. Esas decisiones resultarán probablemente subversivas o, como mínimo, mucho menos productivas desde el punto de vista económico. No hay bienestar posible sin dejar de estar. En las antípodas de la depresión, nombrar el propio fin (¿qué otra cosa es el arte si no un ars moriendi?) puede ser el principio vital de toda rebeldía.

1 de abril de 2013

10 metaforismos


1. El aforismo llega después y entonces se anticipa.

2. Todo matiz es concepto.

3. La paradoja proviene del temor al sinsentido.

4. Cambiar de tema puede ser revolucionario.

5. Las convicciones firmes alimentan el autoengaño.

6. No se observa para confirmar nuestras ideas, sino para desmentirlas.

7. La unidad está hecha de pedazos.

8. La verdad es algo que se roza.

9. Los escritores pasan la mitad de su vida recolectando palabras, y la otra mitad descartándolas.

10. Cada palabra vela.

26 de marzo de 2013

Semana Santa o no tanto (1)

Entre el estereotipo y el desconocimiento, las potencias occidentales han recibido el nombramiento de Bergoglio como si se tratase de una decisión revolucionaria. Sin embargo, de dónde sea el Papa me parece poco relevante. La institución a la que representa tiene unos intereses que no van a cambiar por esa anécdota geográfica. Los antecedentes de Bergoglio como cardenal en la Argentina nos lo presentan con un perfil más conservador y diplomático de lo que muchos creen o desean. Lejos de ese «fin del mundo» del que proclamó provenir, sus contactos, decisiones, manifestaciones y silencios lo retratan como alguien dedicado a escalar a lo más alto. El Pontífice supo situarse entre dos corrientes opuestas de la Iglesia argentina, distanciándose tanto del sector ultraderechista (representado por el arzobispo Aguer y el Instituto del Verbo Encarnado) como de las posiciones sociales de Curas en Opción por los Pobres (OPP). Teniendo en cuenta los conflictos internos que amenazan al Vaticano, dudo que el Santo Padre se moleste en proponer cambios en su posición respecto a grandes cuestiones como el divorcio, el rol de la mujer, la homosexualidad o los anticonceptivos. Es decir, respecto a todo aquello que afecta realmente al «pueblo» que él mismo invocó, tras décadas de ausencia en los discursos papales. Bergoglio es, sin duda, un comunicador inteligente y eficaz. Por eso, tal como hizo en su país, se concentrará en cultivar determinados gestos públicos de humildad, austeridad y llaneza, convenientemente difundidos por los medios de comunicación. Llamémoslo marketing celestial. En cuanto a su actuación durante la dictadura militar, imagino que ahora aparecerán testimonios, llamativamente tardíos y oportunos, que tenderán a discutir las siniestras acusaciones que nadie refutó durante casi cuarenta años. Llamémoslos silencios elocuentes.

4 de septiembre de 2012

A escena

Lo más parecido que he visto a la revolución en Buenos Aires son sus teatros. La suma de sus salas opera cada noche una incalculable transformación de la realidad. Escenificar implica, en pocas palabras, experimentar con las posibilidades de lo real. Posibilidades que aquello que llamamos vida suele restringir por una mezcla de malentendido y costumbre. Por eso toda ficción, no importa su argumento, es profundamente política. Voy a ver El culebra de Martín López Brie, ágil tragicomedia sobre la revolución mexicana en particular, y la desolación del idealismo en general. «No quise venderle mi alma al diablo», exclama el protagonista, borrachín combatiente a las supuestas órdenes de Pancho Villa, «porque me pareció desleal vender algo que ni siquiera sé si tengo».


19 de julio de 2011

Machitos ilustrados, 2

Por razones históricas, los escritores hombres heredamos una laguna doble. Por un lado, nos cuesta construir personajes femeninos que superen los estereotipos culturales. Y por otro, inevitablemente, hemos leído a menos autoras. Nuestra visión del mundo queda así reducida a la confirmación de nuestro propio género. El conflicto de las escritoras, discriminaciones aparte, es de otra índole: desarrollan su identidad como mujeres mientras se educan en diversas perspectivas masculinas. Esta contradicción suele propiciar, a la fuerza, una mayor complejidad ideológica y psicológica. Lo cual no equivale en absoluto a una supuesta superioridad de la inteligencia femenina, tópico paternalista que suscribirían pocas mujeres inteligentes. Resulta injusto identificar la corrección política, que es acrítica por definición, con los difíciles avances que el feminismo ha logrado. La incorrección política funciona como resistencia frente a un pensamiento hegemónico. Pero la hegemonía en la cultura sigue siendo, en gran medida, patriarcal. Ciertos intelectuales encuentran cualquier discusión política más digna de interés que el feminismo. Quizá no adviertan que se trata de un pensamiento político de primer orden. Y que, a diferencia de otros, propone revoluciones que todavía no se han intentado. El tiempo envejecerá a esos machitos ilustrados como a los virreyes, los hidalgos o los arzobispos.


(Resumen del artículo en la revista Ñ, 11-06-2011. Leer texto completo...)

25 de mayo de 2011

Agua pública

En varias ocasiones, siguiendo con la mayor atención el movimiento del 15-M, he escuchado a algunos de los jóvenes acampados declarar que no les importaba el resultado de las elecciones, porque sus objetivos políticos eran otros. Aunque la indiferencia electoral no era en absoluto unánime entre sus compañeros, me parece importante detenerse en ese argumento. En Granada, por ejemplo, varios acampados denuncian que el Ayuntamiento del PP (ampliamente reelegido el domingo) los ha obligado a retirar las lonas que los protegían y ha cortado el agua de las fuentes próximas. Semejantes maniobras de disuasión son tan burdas como innecesarias, pero, ¿resulta coherente indignarse por estas decisiones del Ayuntamiento, cuando previamente se ha subestimado la posibilidad de participar en las elecciones municipales? Si el sufragio no nos interesa, lo que hagan los candidatos electos tampoco debería inquietarnos. Y si admitimos que, nos gusten o no, las iniciativas de los políticos condicionan nuestra vida diaria, lo más razonable sería votar siempre y, por supuesto, seguir defendiendo nuestros derechos más allá de las urnas. Por mucho escepticismo que nos cause, o aunque a menudo esté contaminada, el agua de lo público nos moja a todos. Sería peligroso tirar esa toalla.

22 de mayo de 2011

Se levantó y anduvo

La juventud actual, decían con un dedo en alto, es apática, apolítica, acomodada. La juventud actual, nos insistían sin deponer el dedo, es autista, egoísta, perezosa. La juventud, en suma, estaba muerta. Pero de pronto esto, y esto otro, y mil etcéteras en forma de movilización. Y los enterradores empiezan a preocuparse. Ciertos resucitados molestan más que los muertos.

21 de mayo de 2011

Conversando en la plaza

Entre twitter y el mayo francés, muchas pancartas del 15-M demuestran que la palabra sigue siendo el mayor y más civilizado instrumento político. «Violencia», resume una, «es cobrar 600 euros». Hay veces en que el vándalo va con corbata: «¡Manos arriba! Esto es un contrato». ¿Cuánto durará la toma de las plazas? No importa: «Tu futuro es ahora». Y tu lugar, aquí. ¿Desalojarán a los manifestantes por acampar pacíficamente? «Menos policía y más filosofía». ¿Qué dicen mientras tanto los partidos? Unos rechazan el movimiento, otros tratan de ignorarlo, otros tratan de acoplarse. A ninguno de ellos les pertenece esto: «Poco pan y pésimo circo». ¿Pero entonces qué hacer mañana en las elecciones? ¿No ir, despreciar las urnas? «No somos antisistemas, somos cambia-sistemas». Entonces quizás haya que ir a votar distinto. «Nosotros vamos con alegría, con ganas y con ilusión», vociferó Rajoy durante el cierre de campaña. Cuanto menos vote la plaza, más alegres estarán los suyos.

19 de mayo de 2011

Ciudadano real

Desde hace tiempo en Occidente, y más en épocas electorales como las que vive España, impera un lógico clima de indignación social. Pero esa indignación, como es habitual en las grandes manifestaciones populares, tiende a expresarse mediante alguna dicotomía equívoca. En este caso: la abstracción llamada «clase política» frente a la amalgama de «la gente de la calle» (a veces castigada con la inquietante etiqueta de «gente normal» o con otras tan imprecisas como «ciudadanos de a pie», cuando la mayoría de ellos se obstina en atravesar en coche su ciudad). Se reclama una democracia real y no puedo estar más de acuerdo: la democracia es mucho más que el sufragio. Además de plebiscitos o listas abiertas, la democracia real sería la ejercida todos los días, de manera directa, por cada uno de nosotros. O sea con nuestros vecinos, en nuestra familia, en nuestro trabajo (en caso de tenerlo). En nuestra actitud respecto a las normas, los derechos ajenos, la gestión del dinero o los impuestos. Una pregunta profundamente política que podríamos hacernos es si los ciudadanos de verdad somos, si estamos seguros de ser mucho mejores que nuestros políticos. Pensar que sí sería tranquilizador. Pensar que no, un punto de partida.

26 de marzo de 2011

Napoleón 2.0

Más que el pasado, el siglo 19 fue el comienzo del presente. En aquel tiempo se produjo una revolución tecnológica de tanto impacto para la vida cotidiana como la actual. Nació la prensa masiva, la información de consumo diario, el sensacionalismo. Las fronteras cambiaron continuamente, como en un mapa mutante. El feminismo, hijo y víctima de la Ilustración, empezó a formar parte del pensamiento público, en espera de una habitación propia. Hubo revueltas, contrarrevueltas y ejércitos transnacionales. Napoleón prometió al mundo una revolución progresista, logró el apoyo de los intelectuales de los países que invadía, y terminó ejerciendo de emperador autoritario. Su traición desconcertó a la izquierda occidental, propiciando un giro neoconservador que duró casi medio siglo. No tan distinto ha sido nuestro destino posutópico. Hoy creemos que el 19 fue un siglo lento, y sin embargo fue la primera vez que la humanidad se movió más rápido que la naturaleza, alterando para siempre su noción de tiempo-espacio. Vista así, nuestra era digital sería una especie de hiperferrocarril o motor de vapor 2.0. Igual que los clásicos, el pasado está en perpetuo movimiento: depende de quién, cuándo y cómo lo relea.

7 de febrero de 2011

Revolución y emulación

También en Italia exigen la dimisión de Berlusconi, al que habían elegido varias veces. Primero lo votan, después lo botan. Es estupendo que intenten deshacerse de tan bochornoso personaje, aunque me inquieta que estas necesarias sublevaciones ciudadanas se estén produciendo de manera refleja por el mundo. Y que de pronto parezcan una eufórica moda global, más guiada por el contagio mediático que por la reacción política. Por la misma regla de tres, la próxima corriente de opinión mayoritaria alinearía al pueblo con una revolución, con una contrarrevolución, con el salvador de turno o con un concurso de la tele. Seguir a los demás no garantiza el cambio social, sino la supervivencia de los mecanismos de dominación. Lamento el escepticismo. Que ya es casi la única postura individual que nos queda.

31 de enero de 2011

Morid por nosotros, chicos

Toda mi empatía y esperanza para el pueblo egipcio que no sólo se ha levantado contra Mubarak, sino contra una manera de entender la opresión estatal y la sumisión ciudadana. Ahora bien, si todos los ideólogos de la reacción egipcia razonan como el novelista Alaa Al Aswany, entonces me temo lo peor. En un artículo al viejo estilo panfletario, con un enfoque tan simple como demagógico que renuncia a cualquier profundidad de análisis, Al Aswany elogia a esos miles de estudiantes «sin ninguna esperanza sobre su futuro», «que no encuentran trabajo» y «que actúan movidos por una ira indomable». O sea, a todos aquellos que no se encuentran en su privilegiada situación. Tras proclamar románticamente: «Siempre admiraré a estos revolucionarios» (cuya admirable desesperación dudo que él desee jamás para sus propios hijos), el exitoso autor aplaude su «deseo de libertad que desafía a la muerte». Cuando una sociedad llega a identificar el heroísmo con el suicidio, llega también a un punto donde la soluciones pueden ser tan trágicas como los problemas. Valentía, pensamiento y vida para Egipto.

29 de diciembre de 2010

Poeta en el país

Salgo por un tiempo de Granada, ciudad extranjera y propia. Me despido leyendo Mi pueblo y otros textos vegueros (Barril y Barral), recopilación de escritos que Lorca dedicó a su pueblo natal de la vega granadina. Revivo el temblor de la legendaria Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros, compendio de las inquietudes humanistas y sociales del poeta. Cuesta creer que ese discurso fuera pronunciado hace 80 años: «No pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Ataco desde aquí violentamente a los que sólo hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales (…). Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. (…) Cuando Dostoievski, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en Siberia, tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua, pedía libros, es decir horizontes, es decir escaleras». Qué actual suena la vieja sensatez. Antes de despedirse, el poeta pronuncia: «Y un saludo a todos. A los vivos y a los muertos, ya que vivos y muertos componen un país». Lorca es este país mucho más que algunos vivos.

20 de diciembre de 2010

All you need is Nixon

Acaban de cumplirse 30 años del asesinato de Lennon y, como ritual beatlemaníaco, me siento a ver The U.S. vs. John Lennon. El documental indaga en las ideas políticas de Lennon, su activismo con lucidez publicitaria y sus comprometedoras amistades en la izquierda radical, incluidos los Panteras Negras. Paralelamente a este retrato individual (como en el extraordinario documental Inside Deep Throat), se destapan las censuras y persecuciones del gobierno de Nixon. En los extras hay una comparativa entre Nixon y Bush, entre el clima del país durante la guerra de Vietnam y tras el 11-S. Generalizando su enfoque, el documental podría titularse Seguridad vs. Individuo. El material audiovisual no tiene desperdicio. Me quedo con la foto de una manifestación donde se ve a una chica, con gafas psicodélicas y pin pacifista, sosteniendo una pancarta: «PROTEST IS PATRIOTIC». No me sorprendería que alguna empresa nixoniana hubiera fabricado el merchandising.