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9 de febrero de 2018

Fractura, 2 (Violet)


Con Olivier perdí la virginidad, quizás un poco más temprano de lo debido. No era que yo quisiese de verdad tener sexo. Simplemente su deseo de hacerlo era más fuerte que mi deseo de no hacerlo. Darme cuenta de eso tuvo más importancia que el acto en sí. Yo estaba enamorada de mi novio. Pero, cómo decirlo, no estaba enamorada de sus ganas de mí. Mis experiencias con él fueron todas bastante parecidas. Una especie de protocolo rápido con el que yo trataba de apasionarme sin saber muy bien cómo. Primero era su deseo imponiéndose. Después una sensación de pereza, un poco como cuando acabas de despertarte, que se iba transformando en un vago interés. Ese interés iba suscitando un anhelo por sentir algo especial. Después venía un conato de placer. Un comienzo de algo quizás intenso, enseguida interrumpido por el éxtasis de él. Ese éxtasis temprano y para mí inexplicable. Después venía cierto sentimiento de fastidio. Con el aparente deber, para colmo, de demostrar satisfacción y ternura. Y al final, menos ganas de una próxima vez. Ni siquiera podía imaginar que la culpa de eso la teníamos los dos.


[de la nueva novela Fractura (Alfaguara). Más información, aquí.]

23 de octubre de 2017

No te pongas tan literal


Es martes, siendo exacta, y me quedo de piedra.
Me llamaste tres veces y dijiste «¡Puedo explicarlo todo!»
en el buzón de voz. Sabes perfectamente que soy de la opinión
de que nada que valga la pena es explicable. Querido,
no te pongas tan literal. No sé si habrás estado allí.
¿Tenías ganas? Inventemos, entonces.
¿Acaso fuiste tú con quien sobrevolé el Mediterráneo?
Me parece que ahora te recuerdo: ¡mi joven amor!
El arnés, te quejabas, te estaba lastimando las pelotas.
Hicimos tantos planes. Estábamos colgados entre el cielo y el mar.
Entrelacé mis piernas con las tuyas. Un nudo en una pizca de universo.
De golpe el mar fue espuela en los talones, ¿recuerdas? 



[“Dear Boy”, poema original de EMILY BERRY.
De su libro Dear Boy, Faber & Faber, Londres, 2013.
Traducción de Andrés Neuman.]

2 de diciembre de 2014

La sensacional mujer ovillo



Su vocación de ovillo: 

en cuanto se concentra,

algún otro interés accidental

le tira de la punta de los ojos.

Le gusta proponerse en cualquier ángulo,

hace cosas extrañas con las piernas

que despliegan debates entre sí.

Donde ella toma asiento

el sol se le acurruca. 

La reina del rincón.

Amor desordenado.


22 de mayo de 2014

Barbarismos

(Celebrando la publicación del nuevo libro Barbarismos. Más información, aquí.)


autoestima. Montaña rusa de un solo pasajero.

bandera. Trapo de bajo coste y alto precio.

corazón. Músculo peculiar que, en vez de levantar peso, lo acumula.

democracia. Ruina griega. || 2. ~ parlamentaria: oxímoron.

escuchar. Extraer música del ruido. || 2. Acción y efecto de prepararse para interrumpir.

ficción. Acontecimiento que aspira a suceder.  || 2. Versión menos evidente de lo real.

goleador. Individuo que celebra lo que merecieron otros.

humor. Facultad de parodiar las propias convicciones, o sea, de pensar. || 2. Flujo interno de la tragedia. || 3. ~ negro: ejercicio mediante el cual un humorista comprueba si sigue vivo.

imperfección. Belleza que permite ser intervenida. || 2. Perfección mejorada por el escepticismo.

joder. Verbo transitivo de admirable polivalencia.

kitsch. Mal gusto de buen gusto.

leer. Acción de viajar hasta donde uno se encuentra. || 2. Acción y efecto de vivir dos veces.

maternidad. Momento de plenitud de una trabajadora antes de ser despedida.

noticia. Ocultación de otra noticia. || 2. Lo que en este mismo momento está dejando de importar.

ñu. Especie rumiante protegida con el noble fin de que no se extingan los crucigramas.

orilla. Mitad de un lugar. || 2. Comienzo del puente.

pornografía. Modalidad ansiosa de autoconocimiento. || 2. Deseo trágico de ver algo siempre ligeramente distinto de lo que estamos viendo.

querer. Extraño afecto hacia alguien que no es uno mismo.

reconciliación. Tregua acordada entre dos cónyuges con el objeto de perfeccionar su ruptura. || 2. ~ nacional: desmemoria pactada entre dos bandos que se recuerdan perfectamente.

santo. Individuo tocado por un don divino para elegir a sus biógrafos.

traducción. Único modo humano de leer y escribir al mismo tiempo. || 2. Texto original que se inspira en otro. || 3. Amor retribuido palabra por palabra.

urna. Recipiente que acoge los restos de un individuo. || 2. En las jornadas electorales, ídem.

viejo. Joven tomado por sorpresa.

WC. Oficina con un solo empleado.

xenófobo. Individuo al que le repugnan sus propios ancestros.

yo. Conjetura filosófica.

zoofilia. Doctrina que predica el amor entre semejantes.

17 de diciembre de 2013

Idiomas que quisiéramos hablar



LAS COSAS QUE NO HACEMOS 

Me gusta que no hagamos las cosas que no hacemos. Me gustan nuestros planes al despertar, cuando el día se sube a nuestra cama como un gato de luz, y que no realizamos porque nos levantamos tarde por haberlos imaginado tanto. Me gusta la cosquilla que insinúan en nuestros músculos los ejercicios que enumeramos sin practicar, los gimnasios a los que nunca vamos, los hábitos saludables que invocamos como si, deseándolos, su resplandor alcanzase nuestros cuerpos. Me gustan las guías de viaje que hojeas con esa atención que tanto te admiro, y cuyos monumentos, calles y museos no llegamos a pisar, fascinados frente a un café con leche. Me gustan los restaurantes a los que no acudimos, las luces de sus velas, el sabor por venir de sus platos. Me gusta cómo queda nuestra casa cuando la describimos con reformas, sus sorprendentes muebles, su ausencia de paredes, sus colores atrevidos. Me gustan las lenguas que quisiéramos hablar y soñamos con aprender el año próximo, mientras nos sonreímos bajo la ducha. Escucho de tus labios esos dulces idiomas hipotéticos, sus palabras me llenan de razones. Me gustan todos los propósitos, declarados o secretos, que incumplimos juntos. Eso es lo que prefiero de compartir la vida. La maravilla abierta en otra parte. Las cosas que no hacemos. 

(Celebrando la edición argentina de Hacerse el muerto. Más sobre el libro, aquí. Otros cuentometrajes argentinos: El fusilado y Un suicida risueño.)

28 de septiembre de 2013

Plan C


CADÁVER: individuo que ha dejado de prestar atención.

CASI: medida exacta de todas las cosas.

CELOS: trío pasional entre alguien, su ser amado y su fantasma.

CIVILIZACIÓN: bombardeo con fines altruistas.

COITO: prolegómeno del ansiado después.

COMA: misterio de la sintaxis.

COMEDIA: género lo suficientemente inteligente como para parecer lo suficientemente tonto.

COMPATRIOTA: individuo al que nos une el azar y del que nos separa la voluntad.

CONCENTRACIÓN: secuestro de sí mismo.

CONVICCIÓN: variante prestigiosa del autoengaño.

CORAZÓN: músculo peculiar que, en vez de levantar peso, lo acumula.

CORRECCIÓN: fase primordial de la escritura, tímidamente completada por la fase de redacción.

CURVA: futuro de la línea recta.


15 de junio de 2013

El marco

Hace poco viajé a Londres con mi padre, de quien he heredado las ausencias de su propio padre. Cuando pienso en mi abuelo, tiendo a experimentar cierta orfandad que no me pertenece. Como si me hubieran educado en un hueco. Mientras nos dirigimos en metro a Hampstead, le pregunto por la época en que mi madre y él vivieron separados. Me intriga ese lejano período porque apenas lo recuerdo. Con el paso de las estaciones, sin embargo, el discurso de mi padre se desvía una vez más hacia mi infancia, revisitando anécdotas que me cansan y enternecen a partes iguales. Lo más incómodo de que los padres narren en público nuestros orígenes no es ese impúdico entusiasmo con que nos describen tropezando, llorando u orinándonos, ni tampoco sus predecibles reiteraciones. Quizá lo inquietante sea que, mientras nuestro progenitor parece refrescarnos la memoria, lo que hace es reorientarla, modelarla, suscribirla. Apropiarse amorosamente de nuestra identidad remota. Mi padre rebobina mi vida mientras el metro va dejando cada estación atrás. Le acaricio la espalda, compruebo el parecido de nuestras caras y nos bajamos. Consultamos en un mapa la ubicación exacta de nuestro objetivo. Como es la primera vez que mi padre ve Londres, me toca hacer de guía. Eso invierte de algún modo nuestra edades. Recorremos las calles de Hampstead, sus jardines ensimismados. Después de un par de extravíos, localizamos al fin nuestra meta. Nos detenemos frente al portón claro con su gran ojo de buey. Mi padre lo contempla fascinado. Pero es lunes, y la casa de Freud está cerrada. Así que la merodeamos con la concentración de dos futuros asaltantes. Damos vueltas y vueltas alrededor de la casa, envolviendo el lugar que no hemos podido ver. Como poniéndole marco a un retrato vacío, mientras nos riega la elíptica lluvia.

5 de abril de 2013

Morir de risa

El novelista escocés Iain Banks cultiva la ciencia ficción y el humor negro. Ambas inclinaciones tienen su vocación visionaria. Banks acaba de firmar un memorable comunicado donde explica que sufre un cáncer terminal y que le quedan pocos meses de vida. Aún no sabe si llegará a tiempo de ver impreso su próximo libro, cuya publicación está prevista para este año. Permitiéndose un intraducible epigrama, el autor ha observado: «it looks like my latest novel will be my last». La novela se titula The Quarry. Que, entre otras opciones, podría traducirse como La víctima o La excavación. Muerto de risa, redivivo de miedo, Banks ha tenido la valentía de desdoblarse en ese futuro amigo suyo que asistirá a su entierro para contar chistes macabros. A su pareja Adele, inverosímil fundadora del festival de cine de terror Dead By Dawn, le propuso formalizar su relación. «Le pregunté», cuenta el novelista, «si me haría el honor de convertirse en mi viuda». Semejante declaración de humor se merece un amor póstumo.

28 de febrero de 2013

La boda


Veíamos su boda 
intercalando puntos suspensivos
con nuestras miraditas, y tu dedo
tanteando el broche de mi cinturón.

En el jardín, debajo
de un arco sorprendido, me guiñaste
un ojo por encima del borde de ginebra.
Besé mi vaso para responderte.

Aquella misma noche
compartimos esquina
gritándonos promesas, cruzando juramentos.
Las ventanas con luces hicieron de testigos.

Sobre nuestras cabezas nos bendijo un murciélago.



(Poema de Owen SheersDel libro El hombre sombra, Editorial
Pre-Textos, Valencia, 2016. Traducido por Andrés Neuman.)

8 de enero de 2013

Ciertos gestos póstumos

Creo recordar que fue Quim Monzó, esa máquina carnal de contar cuentos, quien cierta vez me habló de la historia de un aristócrata francés que aguarda la guillotina leyendo tranquilamente. Y, cuando sus verdugos vienen a buscarlo, en un gesto de magistral desprecio, dobla la página del libro en la que lo han interrumpido. Este diminuto y poderoso ademán me ha venido a la memoria leyendo Culpa, del abogado bávaro Ferdinand von Schirach. Sucinta serie de casos de crímenes reales, su originalidad radica en que la culpa que en última instancia se expone no es tanto la de los criminales como la de su defensor legal. O sea, la del propio autor. En uno de los casos, von Schirach narra el suicidio de dos de sus clientes, una joven pareja que decide pegarse un tiro antes que ser condenada por homicidio. El relato finaliza con esta sutileza: «No quisieron hacerlo en su casa. Hacía tan sólo dos meses que habían pintado las paredes».

4 de diciembre de 2012

El recipiente

En el portal de cine al que soy adicto, cada vez que termina una película, aparece un fotograma congelado. Como un cartel casual o una postal lejana que te mandaran los personajes. Mientras nos quedábamos mirando en el monitor ese último fotograma mudo, mi compañera hizo algo extraordinario: bajó el volumen. Ambos nos sorprendimos de su gesto. Quizá fue una sinopsis. La película que acabábamos de ver era Bonsái, de Cristián Jiménez, basada en la novela de Alejandro Zambra. En ella se cuenta la pequeña historia de un primer amor que, al igual que un bonsái, no sobrevive fuera de su recipiente. Un argumento es su estilo. Y una emoción es el instante que la envuelve, su contexto. Por eso, al recordar una emoción o resumir un argumento, resulta tan intensa nuestra sensación de extrañeza. No es la distancia temporal lo que la provoca, sino la modificación del recipiente original. De ahí que el artificio del lenguaje sea el único modo de transplantar una experiencia. Eso parece sugerir, con una especie de violenta discreción, Bonsái. A veces no sabemos qué pasó. A veces lo mudo grita. Entonces escribimos para bajarle el volumen. 

22 de noviembre de 2012

El labio de Gloria

A veces vemos películas como pretexto para curiosear en las vidas de sus actores, auténticos personajes de sí mismos. Después de gozar In a lonely place, joya noir de Nicholas Ray, me informo sobre la protagonista. Basta decir que iguala en magnetismo y misterio a su compañero de reparto, un tal señor Bogart. La película reflexiona con sutileza sobre el daño amoroso, el cual depende tanto de lo que el otro nos hace como de lo que sentimos que sería capaz de hacernos. Sin embargo, nada más fascinante que la historia de la propia actriz, Gloria Grahame. Su carrera fue precoz y terrible. Obtuvo una nominación al Oscar con 24 años. Ganó otro poco tiempo después. Trabajó con varios de los mejores: Cecil B. DeMille, Frank Capra o el mismísimo Ray, con quien acabaría casándose en segundas nupcias. Aquel matrimonio se rompió drásticamente cuando el director sorprendió a Gloria en la cama con su hijo de 13 años de edad. Con inquietante precisión, ella tuvo tres matrimonios que duraron tres años cada uno. El cuarto y último resultó el más duradero: ese cónyuge fue, curiosamente, el hijastro con el que se había acostado. Insatisfecha por el aspecto de su finísimo labio superior, Gloria se sometió a una cirugía. La operación le dañó el nervio y su labio quedó inmóvil. Jamás pudo recuperar una dicción normal. Desde entonces se dedicó al teatro, como había hecho su madre. Murió bastante joven. No sé si ahora sonríe.

19 de noviembre de 2012

Trío

El rigor de las greguerías radica en la falta de seriedad con que, en ocasiones, alcanzan la trascendencia. Le leo a Elías Moro: «los sonámbulos son nuestros fantasmas de andar por casa». Lo mismo podría decirse de los noctámbulos. Y de los ex.

1 de octubre de 2012

Aventura

Salimos a comprar dos pijamas de algodón sin agujeros. Después fuimos a otra tienda para cambiar la máquina de café, que había desertado de cansancio. Después cenamos una rosca seca de pollo, tomate y queso. Después vimos un thriller noruego, Headhunters, bastante hiperquinético. Después volvimos a casa y nos tomamos un descafeinado tardío en la máquina nueva. Después nos acostamos a leer. Ella La sueñera, de Ana María Shua; yo Balada, de Marcelo Cohen. Después uno de los dos apagó la luz. Hacía tiempo que no viajaba tanto.

27 de octubre de 2011

Las cosas que no hacemos (cuentometraje)




(A partir del cuento "Las cosas que no hacemos", del nuevo libro Hacerse el muerto; Páginas de Espuma, Madrid y México DF, 2011.

Producción: Zebra Audiovisual. Dirección, fotografía y edición: Lucía Martínez Cabrera. Voz del autor.

Ver cuentometraje anterior: El fusilado.)

28 de febrero de 2011

Conversación

Un silencio habla. El otro escucha. Entre los dos conversan mucho mejor que nosotros.

16 de febrero de 2011

San Valentín atrasa

Muchos nos prometemos no decir una sola palabra sobre San Valentín durante el día de San Valentín. Esta norma profiláctica no nos impide referirnos al asunto, ya de mucha mejor gana, cuarenta y ocho horas más tarde. Escribir sobre San Valentín es como aquello de regalar rosas: sólo resulta cursi cuando se hace una vez al año. En general, la actualidad parece más reveladora cuando llegamos a ella con cierto retraso: para eso sirve ojear periódicos viejos, placer redescubierto y multiplicado por la Red. Eso acabo de hacer con un estrujado ejemplar de Le Parisien del último 14 de febrero, cuya espantosa portada romántica se vuelve de pronto interesante, un punto trágica hoy, cuando han pasado los días y las parejas han vuelto a la rutina. El artículo principal del monográfico se titula Cómo lograr que su pareja dure: las cinco reglas de oro. La quinta regla universal sostiene, sin el menor rastro de ironía: «Cree su propio modelo». Desarrollando un poco más la idea, desde aquí proponemos humildemente una sexta y última regla: «Pídale el divorcio en la Torre Eiffel». Los grandes finales siempre nos conquistan.

8 de febrero de 2011

Ahí

A mi amiga le duele siempre el vientre. En un punto exacto donde, según sus indagaciones, no existe órgano alguno. Mi amiga me muestra un gráfico del cuerpo humano. Con sus provincias vitales, sus caminos de arterias, su alboroto de venas. Y en ese rojo mapa lleno de circunstancias, me señala un milímetro despoblado. «Me duele justo ahí», me dice, «en el vacío». Es comprensible que le duela algo tan grave.

20 de octubre de 2010

Las cosas que no hacemos

Me gusta que no hagamos las cosas que no hacemos. Me gustan nuestros planes al despertar, cuando el día se sube a la cama como un gato de luz, y que no realizamos porque nos levantamos tarde por haberlos imaginado tanto. Me gusta la cosquilla que insinúan en nuestros músculos los ejercicios que enumeramos sin practicar. Me gustan las calles que no recorremos, fascinados frente a un café con leche. Me gustan los restaurantes a los que no acudimos, el sabor por venir de sus platos. Me gustan las lenguas que soñamos con aprender: escucho de tus labios esos dulces idiomas hipotéticos. Es lo que más me gusta de compartir la vida. Las cosas que no hacemos.