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10 de febrero de 2011

Ofensa a la defensa

Antes de que se jugara la final del campeonato de fútbol americano, la aparente cantante Christina Aguilera cometió un interesante lapsus. Al comenzar a entonar el celebérrimo himno patrio, durante la primera estrofa, olvidó medio verso que dice: «O'er the ramparts we watched». O sea, «sobre las murallas que vimos». La señorita Aguilera no vio la muralla. «Llevo cantando ese himno desde los siete años», se excusó. Quizá por eso mismo, su olvido no me pareció raro. Mi diccionario inglés define ramparts como muro defensivo, barrera protectora. Y eso es justo lo que los occidentales llevamos omitiendo desde la escuela: la Gran Muralla Occidental, al otro lado de la cual supuestamente se ocultaba todo aquello que justificaba nuestras más miserables políticas internacionales. Pero la cantinela empieza a desafinarnos. Monsieur Sarkozy, Mister Obama, Frau Merkel, compañeros, ¿qué escondíamos al otro lado de la muralla? En Túnez y Egipto tienen unas cuantas respuestas.

31 de enero de 2011

Morid por nosotros, chicos

Toda mi empatía y esperanza para el pueblo egipcio que no sólo se ha levantado contra Mubarak, sino contra una manera de entender la opresión estatal y la sumisión ciudadana. Ahora bien, si todos los ideólogos de la reacción egipcia razonan como el novelista Alaa Al Aswany, entonces me temo lo peor. En un artículo al viejo estilo panfletario, con un enfoque tan simple como demagógico que renuncia a cualquier profundidad de análisis, Al Aswany elogia a esos miles de estudiantes «sin ninguna esperanza sobre su futuro», «que no encuentran trabajo» y «que actúan movidos por una ira indomable». O sea, a todos aquellos que no se encuentran en su privilegiada situación. Tras proclamar románticamente: «Siempre admiraré a estos revolucionarios» (cuya admirable desesperación dudo que él desee jamás para sus propios hijos), el exitoso autor aplaude su «deseo de libertad que desafía a la muerte». Cuando una sociedad llega a identificar el heroísmo con el suicidio, llega también a un punto donde la soluciones pueden ser tan trágicas como los problemas. Valentía, pensamiento y vida para Egipto.