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viernes, 13 de marzo de 2026

Cuando los dioses te olvidan.


Offembach: Orfeo en los infiernos

A veces las circunstancias se conjuran de tal modo que uno parece haber nacido para que todo tenga alguien al que fastidiar. El teléfono deserta; Internet se va de vacaciones; la Radio no se escucha; la Televisión se aburre de sí misma y se estangurria; al ordenador, tan necesario ya para mí, le da un colapso; un músculo dorsal se lumbalgiea ... Todo son cosas sin importancia esdrújula, pero bastantemente fastidiosas. Por ejemplo: si suena el timbre de la puerta no puedes acercarte para saber si es el pesado de la publicidad o es el cartero con noticias de otros mundos tan perfectos como este.
     Siempre quedan los libros, los únicos amigos que nunca te abandonan. Pero he descubierto que incluso pasar una página puede ser doloroso y hacer ver las estrellas. He visto tantas estrellas que he empezado a creer que el Artífice Supremo es verdaderamente sabio: forjó nuestro efímero cuerpo tan interdependientemente que si te duele un dedo y lo mueves -incluso solamente para pasar una hoja- también te duele el otro, que sacude la mano, que tortura los brazos, que constriñen la espalda, que empuja su dolor hasta las piernas... 
     Sí: verdaderamente esa perfecta interdependencia corporal de huesos y tendones, y sus correspondientes latigazos doloríferos, han sido mi cogito ergo sum: y he empezado a creer. Ya creo tanto que no me conformo con creer en un dios; y ya creo en tres dioses, en cinco, en diecisiete... 
     Cuando crea en 50, por ejemplo, empezaré a pedirles que no creen más mundos a su imagen, sino a su desemejanza. Siempre es mejor la imperfección, porque la voluntad y la autosuperación tienden a mejorarlo todo; pero la perfección de la tecnología nos hace progresar demasiadas veces hacia lo inútil o lo innecesario que, a fuerza de convertirse en cotidiano, se vuelve imprescindible, nos debilita, nos transforma en esclavos y nos estupidiza. Y entonces, el infierno. 
     Y, además, lo peor: tal malestar nos renueva la idea de que, ahora que comprendes algo de la existencia y has aprendido algunas cosas que pudieras transmitir a los demás, estás mucho más cerca del máximo verdugo de la vida: la inexorable muerte.
     ¡... Cachis en la mar...!

Reubicar 15-9-22

domingo, 8 de marzo de 2026

Solo el propio consejo

La verdad de cada uno es lo que cada uno cree que es verdad. Y nada pueden los otros para demostrar lo contrario: porque a la razón egótica le repugna admitir su error e inventa causas para su contumacia. 
Solo dejamos de ser contumaces cuando sufrimos por ello: por eso solamente aceptamos nuestros propios consejos, los nacidos de nuestra propia experiencia; sin embargo, para entonces, cuánto daño nos hemos hecho, y cuánto tiempo hemos perdido, en esa inexcusable estupidez de un autoaprendizaje que no admite maestros. 
Como si aprender de los errores no fuese el primer paso en el camino del conocimiento.
291013


domingo, 1 de febrero de 2026

La diáspora cósmica

 
                        BARTOK: Música para cuerdas...

El mundo avanza tan deprisa que el hombre no puede alcanzarlo.
Actúa según unos criterios que han quedado obsoletos al día siguiente.
Lo que aprende hoy no le sirve para mañana.
La tecnocracia, hija de la ciencia, ha suplantado al pensamiento del que nació.
El cromañón desterró al neardental y a este el sapiens, y a este lo está sustituyendo el homo cíborg.
Este es una trepanación de sentimientos y un injerto de criterios.
Yo no sé si esto es progresar ni si este progreso es bueno, pero es así. 
La cabalgata de la cultura hacia el precipicio y la estampida de las artes parece inevitable.
El mundo es ya una diáspora de principios erráticos.
¿Para qué -por ejemplo yo- voy a escribir siguiendo la tradición lírica si en unas décadas nadie sabrá quién es Homero ni Virgilio ni Dante ni Shakespeare ni Dostoiewski...?
¿O me ocultaré en la caverna de mi mente y me obstinaré en tatuar Altamiras y legajos?
Así, mi próximo renglón sería consecuencia del antepasado del futuro que ya emerge en mí.


miércoles, 30 de abril de 2025

Una otra luz

Grieg: La mañana

La Naturaleza -o el Dios-, en su afán de crear y preservar la vida, nos inserta al nacer el instinto de supervivencia: la fuga de todo peligro y el deseo de todo placer. Dicho más pomposamente, el eros y el tánatos; el Miedo: miedo a perder aquel y a ser arrasados por este. Miedo que nos signa para siempre y convierte el camino en laberinto.

O sea: que el Dios -o la Naturaleza- sabe que la existencia es temporalidad: sabe antes de crearnos que somos material fungible. Y sin embargo nos empuja a nacer, a temer a la muerte y a morir. Ese trayecto nos parece un sinsentido. No obstante debe tener sentido. Porque, si no, cabe preguntarse si la Naturaleza -o el Dios- nos creó imperfectos -como él, puesto que somos su efigie- o nos negó las neuronas que se le suponen para ser él el Ente Perfecto. 

También es probable que el animal quaerens que hoy llamamos hombre germinara una explicación para lo que no entendía: aduciendo que ya lo entenderíamos cuando el cuerpo no impidiera captar la explicación; y por eso la muerte era el abracadabra explicativo imprescindible.

¿Cada humano que nace inicia un viaje hacia dónde y desde dónde? ¿Desde el cero a la izquierda hasta el perfecto número? ¿Es el cero a la izquierda cualquier otro animal u objeto cuya breve conciencia le impide configurar una conciencia contentadiza con sus limitaciones -la racionalidad- para admitir la irracionalidad como substancia de su esencia? ¿Por qué no aceptar que aceptar que hay cosas incomprensibles ya es comprender y darle tiempo a los tiempos sicológicos inescrutables? ¿No es más insensato negar -o perseguir- cuanto no entendemos? ¿No es el Dios la metáfora de que "existe" -debe existir- algo que curará nuestras ineptitudes? 


lunes, 15 de enero de 2024

SEMILLAS DEL FUTURO


Liszt / Arrau : Gnomenreigen

Un libro no es el mismo leído a los 15 años que a los 30 o a los 50. En la adolescencia todo es nuevo y la mente lo archiva como una revelación determinante. Después, incluso las lecturas que fueron hitos y nos descubrieron el mundo pasan a ser nostalgias que nos desengañan si volvemos a ellas. 

Aun así, hay libros que siguen hablando sabiamente al lector de cualquier edad y toda época. Basta con sacar el factor común de esas obras para saber qué debemos abandonar como lectura y qué deberíamos tener como norte a la hora de la escritura.

Aprendamos a cerrar los malos libros igual que desechamos una mala comida. 
Solamente unos pocos hombres y mujeres se convierten en libros perdurables: semillas del futuro.




sábado, 2 de diciembre de 2023

Precedentes prospectivos

 

Bach: El clave bien temperado

En los capítulos 295-6 de Las mil y una noches dos litigantes quieren demostrar que es suyo un saco, y para ello enumeran su contenido. Ambos recuentan, en hiperbólica serie, tantas cosas que parece que su interior contiene el universo: que el contenido es infinitamente mayor que el continente, que el punto es más grande que la esfera, que el uno es superior al todos. ¿No es esto una  inspiración para El aleph borgesiano y sus precedentes -Galileo, W. Blake-?

(Por cierto: ¿cuál sería mayor, el éxtasis de Gould o el de Yepes?)


lunes, 12 de junio de 2023

La música de Nietzche.


Últimas imágenes de Nietzche, ilustradas con su propia música.
No todos saben que el gran filósofo era también compositor (de ahí su ruptura con las ideas musicales de Wagner).


martes, 21 de marzo de 2023

Lecturas virtuales.

Boccherini: Minuetto

Siempre he sido un lector errabundo. Me parece que lo que leo en una página ya lo he leído en otra que también leí hace tiempo. Necesito una docena de títulos a mi alcance para, cuando me canso de uno, pasar a otro en busca de lo distinto, lo desconocido, lo descubridor de mí mismo y la existencia. 
        Eso es lo único bueno que tiene el libro electrónico: que permite llevar varios miles de libros en una biblioteca de apenas unos centímetros y saltar por sus estantes como un simio que, además, encuentra los títulos a los que regresa abiertos por la misma página en la que los dejó. 

    Pero donde haya una tecnología gutemberguiana que no acudan las demás. El libro impreso es como un cuerpo que te espera: y no hay cósmico o místico orgasmo semejante al que te produce aquel que abres y sabe decirte lo que necesitas oír mientras lo penetras hasta el corazón. Hechos de carne estamos, de materia muriente. Por eso el tacto amable nos permite, más que ningún otro sentido, considerarnos vivos.


lunes, 2 de enero de 2023

El Papa que afrontó a Dios.

Brahms: Requiem

¡Qué revelación última la del maximísimo, abdicante y recién fallecido Papa! ¡Qué gran ejemplo para eliminar las últimas dictaduras, basadas todas en la infalibilidad del dictador!
Primero fue Copérnico: la Tierra no era el centro del universo; por lo tanto, tampoco el hombre vivía en el centro del cosmos; y, por lo mismo, tampoco Dios era el eje universal que vertebraba cualquier infinitud y eternidad, sino uno más entre multinfinitos prestidigitadorzuelos. 
Después fue Darwin: si el hombre es hijo del mono, el Gran Padre Dios también es El Gran Simio.
Luego fue Freud: el hombre no era plenamente dueño de su mente, sino que su voluntad está determinada por el Gran Inconsciente, el árbitro arbitrario del vivir.
Ahora es el Papa: al decidirse a abandonar su cargo, del que solo la muerte puede -podía- liberarlo, está proclamando a plena Iglesia que es posible desobedecer a la divinal Divinidad porque no existe el imposible error celeste. Es decir: no existe la infalibilidad del Gran Dios o el Gran Simio. Es el definitivo mentís a la milenaria dictadura: el chantaje del supuesto Bien o Mal en los confines de Ultratumba; y parte en dos la Historia: hasta hoy hemos vivido la prehistoria del Hombre (la dictadura teocrática); desde hoy solo queda que el ser humano sepa convertirse en un Gran Hombre: para sí mismo y para los demás.


martes, 18 de octubre de 2022

La prodigiosa década oriolana

 

La prodigiosa década oriolana

El Cuaderno

Oct 17

Antonio Gracia evoca su adolescencia en la Orihuela tardofranquista, tiempo en que deseaba «que aquella Oriola parva, parvo espejo de España, mudo émulo del mundo, despertara un buen día sin cráneos tonsurados ni galones flamígeros».

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miércoles, 9 de marzo de 2022

Criterios

 

Schumann: Quinteto

¿Qué obra humana es mejor, la que tiene más entusiastas coetáneos o la que suma más a lo largo de los siglos? ¿No es determinante el criterio de la vigencia en el tiempo? 

Y sin embargo, ¿quién publicaría hoy, en este mundo de multipublicaciones sin solera a unos inéditos y desconocidos Cervantes o Dostoiewski? 


jueves, 25 de mayo de 2017

Música y filosofía

Música y filosofía

Últimas imágenes de Nietzche, ilustradas con su propia música.

No todos saben que el gran filósofo era también compositor (de ahí su ruptura con las ideas musicales de Wagner).


martes, 15 de abril de 2014

Gólgotas

Haydn: Las siete palabras de Cristo

... Si Jesucristo hizo lo que hizo lo hizo por lo que lo hizo, pero parece claro que el nombre de lo que hizo es suicidio.
- No fue suicidio porque no se mató... se dejó matar... y no murió puesto que resucitó: sabía que no podía morir. Por parte de padre, heredó la Sabiduría y la Inmortalidad.
- Con esos genes, cualquiera...
- Entonces era un actor...
- El suicida fue Judas.
- Judas no se suicidó: pasaba por aquel teatro y lo obligaron a intervenir.
- La Historia necesitaba alguien que interpretase el papel de delator y ...
- Ya se sabe que la Historia es la perspectiva de un necio lleno de ruido y furia...
- Pues vaya una forma de trinchar gólgotas...
- Es que la de Magdala tenía dos...
- ¿Y qué me dices de la malvada?...
- A mí no me molestan...
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Los ojos de la Metáfora

Un poema de José A. Ramírez Lozano

lunes, 3 de febrero de 2014

La impunidad

Bartók: Música para cuerdas, percusión y celesta

Todo político intenta ser bueno para los demás antes de convertirse en malo para todos. También creo que muchos políticos prefieren continuar siendo politicastros a sabiendas de que provocan más daño que beneficios a aquellos que representan.

Los fantasmas no provocan miedo porque no existen: es el miedo el que crea fantasmas. Igualmente: es el miedo social el que permite el malestar social: el individuo no se rebela en las urnas, que es cuando está -y se siente- solo; teme "salir del trueno y caer en el relámpago", que diría Lázaro de Tormes, y se aferra al "más vale malo conocido que bueno por conocer" porque su experiencia le dice con desencanto que no hay buenos que no se conviertan en malos. Así que solamente se manifiesta contra esto y aquello cuando se agrupa en las calles, justa o injustamente, indignado o no, porque se ampara en el anonimato de la muchedumbre, que es muy valientemente cobarde y puede "meter miedo" a todos. Pero la muchedumbre no vota más que en las encuestas: y estas están hechas para que sepan qué deben pensar quienes no tienen criterio propio.

Con la excusa de la crisis, hay demasiados creyentes de que el hambre permite incumplir las leyes.


lunes, 4 de noviembre de 2013

En menos de un minuto


Chopin: Vals del minuto

Chopin / Nacha Guevara: Vals del minuto

Buena es la velocidad (si se sabe para qué llegar antes)

La sociedad avanza tan deprisa que el hombre no consigue alcanzarla. En habitantes, ciencias y tecnología, el mundo ya no es el que era hace unas décadas. En lo único que hemos regresado es en humanismo y humanización. Somos más, vivimos más años, trabajamos menos y tenemos mucho más tiempo para darnos cuenta de que nuestro bienestar es, en el fondo, una ociosa forma de ocultar la inutilidad, o escasa utilidad, de nuestras existencias. Resultado de lo cual es el creciente estado de malestar íntimo y, por lo tanto, común. Violencia, desorientación, incomunicación síquica y física son algunas manifestaciones.


domingo, 13 de octubre de 2013

Jamás segundas partes...

Rameau: Las Indias galantes (pinturas de David)

Siempre he vencido la curiosidad por leer la segunda parte del Robinson Crusoe, en la certeza experiencial de que nunca -casi nunca- segundas partes fueron buenas -salvo, por ejemplo, las de El Quijote o Residencia en la tierra-. 

Del Robinson importa la aventura interior, el confidencial proceso de superación ante la adversidad y reconstrucción de un mundo perdido. De ahí que pueda -y deba, tal vez- leerse prescindiendo de sus capítulos prefaciales y epilogales; es decir: los que parecen añadidos a esa aventura interior para fortalecer su entidad de novela convencional, explicativa de cómo el héroe llega a la isla y sale de ella. 

Estos últimos días, queriendo gozar del placer de una historia en línea recta, la odisea interior de la supervivencia, sin fuegos de artificio y con la voluntad como único tema, he vuelto a leer la historia del náufrago y también -pero a vuelalectura fugitiva- su segunda y poco quijotesca salida aventurera.

Efectivamente: Defoe cayó en el mismo error que los actuales editores de adaptaciones juveniles: considerar que lo que atrae es su piratería y anecdotario exterior y suprimir, por tanto, la introspección. La Segunda parte ya no trata de Robinson Crusoe, el caminante de su propia mente, sino de un tipejo llamado Defoe que corretea en busca de lectores que le ayuden a pagar sus deudas.

lunes, 7 de octubre de 2013

Miedo a sentir


La vida es el arte de la sensación y la experiencia, no de las convenciones sociales: quien detiene la sensación para controlar sus consecuencias ya no vive lo que siente, sino lo que se permite sentir: está cambiando la Naturaleza natural por la naturaleza artificial: defiende la cultura del convencionalismo: el alienamiento. Así, el amor se convierte en contrato y la solidaridad en complicidad. Y, así, los rostros en máscaras.



domingo, 15 de septiembre de 2013

El compromiso dual

Wagner: El corno solitario

1.- Hace un millón de años la mujer quedaba en la caverna cuidando de los hijos, mientras el hombre salía a cazar y recoger el alimento para todos. Esa misma caverna, como una cápsula en el tiempo, ha ido manteniéndose, viajera y con apenas cambios, durante milenios. 
2.- Digamos que hace un siglo la mujer se asomó con deliberación y voluntad por la ventana de los rascacielos cavernícolas: y le gustó lo que veía. Y se lanzó al páramo en busca de la vida que había llevado el hombre. Quería cazar, traer manutención, ser libre. 
3.- Surgió un problema, entonces: si se igualaba, justamente, al hombre, los niños que cuidaba quedaban sin cuidado. El dilema consistió en conversar o disputar sobre la solución: dos medias jornadas de trabajo -una para cada miembro de la pareja- o un solo trabajo para uno de ellos; o dos trabajos y pagar a quien se encargara del cuidado de los hijos. 
Pero como la pobreza no cuenta entre las victorias, y el mundo se rige por el número de logros, y estos por el dinero que se adquiere, venció la discusión y no hubo dejación de privilegios, sino lucha por adquirirlos, mantenerlos y elevarlos: dos sueldos y poca relación de los miembros de la pareja como emparejados y como padres.
4.- Claro está que vivir es más fácil que convivir: para esto último hay que regirse por el do ut des: y ese recíproco te doy porque nos damos significa renunciar al yo estrictamente individual para integrarse en un yo dual en el que "tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando", sin machismos ni feminismos, posesividad ni exclusividad, esclavos ni verdugos dentro de la unidad de dos. 
5.- Todos los desajustes y desafueros de las sociedades actuales -porque no hay regla con más validez universal que la del efecto dominó- vienen de no haber encontrado solución a ese problema.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Cumplemuertes feliz

Saint-Saens

Sabemos cómo evolucionan las células, cómo se originan y se deterioran. 
Las ciencias biológicas avanzan tan deprisa que no solo conocemos el ADN de la Humanidad, sino que, gracias a su estudio, pronto cada uno podremos celebrar, igual que nuestro cumpleaños, el día de nuestra muerte. 
Entonces quizá deseemos tener mala memoria.



martes, 27 de agosto de 2013

Somos nuestro albedrío

R. Strauss / Schwarzkopf: Último lieder: Atardecer

¿Qué hacer para que el tiempo sea nuestro aliado y no nuestro enemigo?

Vivimos arrastrando el pasado o motivados por él. Somos lo que hemos hecho de nosotros, con ayuda de los demás o a pesar de sus influencias. Y por la misma razón podemos moldearnos -mejorarnos- para apreciar cabalmente la vida y disfrutarla en vez de sufrirla.

Si somos hijos del pasado, también somos padres del futuro. Porque el futuro empieza en el pasado, y será según lo fecundásemos ayer y según lo cultivemos hoy. La Naturaleza no es democrática, sino expansiva. Los árboles no eligen; ni la lluvia, ni el pájaro; para ellos todo es consecuencia de una genética cósmica, inexorable y determinante. Pero el hombre puede ordenar sus impulsos, razonar su evolución, prevenir el mañana con su conocimiento del ayer.

Uno de los atributos que permiten al hombre ser dichoso es el olvido; sin embargo, olvidamos con facilidad los buenos momentos, y difícilmente los malos; y son estos los que nos determinan y escriben el porvenir. Pero no hay mejor destino que el que la voluntad puede trazarnos; así que debemos olvidar después de haber aprendido del recuerdo; y hacer que el tiempo venidero sea obra de nuestra ingeniería emocional. Cada vivencia es un voto íntimo que tenemos en cuenta a la hora de tomar decisiones. Cada momento es la suma emocional de cuanto hemos vivido y la proyección intelectual de lo que viviremos. Y si recogemos solo el dolor de ayer, o su nostalgia, no estaremos cultivando alegría para el mañana. 

Es decir: que lo que llamamos experiencia es la síntesis del aprendizaje del pasado, que nos enseña a construir un futuro mejor. Por eso hay que vivir intensamente, y responsablemente; y por eso el tiempo se detiene para aquel que ha aprendido a gozar el instante.