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domingo, 17 de febrero de 2013

Frivolizando con Lorca



Queridos amigos, aquí vuelvo de nuevo, después de un año perdido. Vengo algo avergonzado, con la sensación del novio que lleva varios días sin visitar a la novia, y ahora se presenta ante ella, no muy seguro de qué excusas ponerle, rojete y tartamudeando con las medias verdades. ¡UN AÑOOOO, MON DIEU!!, y parece que fue ayer cuando por aquí quijoteábamos.
Antes de nada, voy a ver si soy capaz  de descifrar todas las aplicaciones que bloguer ha puesto nuevas. Hace un año que no publico y, desde entonces me han tirado "los palos del sombrajo" (Ay Ojito Saltón, cuánto te echo de menos!)

Pues para empezar en este retorno, voy a expresar por aquí (que de momento no hay quien me censure) lo que he sentido sobre una representación que se ha hecho en Priego de La casa de Bernarda Alba. Lo primero que hice al enterarme de que se iba a representar  fue releer la obra en edición crítica de Cátedra. También releí parte de la biografía del poeta, sobre todo los días en los cuales terminó de escribir la obra (abril de 1936), asímismo , y con mucho interés, cuando viaja a Granada pocos días antes de celebrar el día de su santo y el de su padre (Federico Garcia Rodríguez)
Aciago día, pues coincide con el día en que se produce el levantamiento militar que dio lugar a la Guerra Civil, 18 de Julio. El día de su onomástica era causa de fuerza mayor para pasarlo junto a la familia en la Huerta de San Vicente.

Concluir la escritura de esta obra un par de meses antes del inicio de la Guerra Civil y leerla a algunos amigos - de ahí algunas filtraciones- fue determinante para adelantar el asesinato de Lorca. No por casualidad sus parientes los Roldán, los Alba (¿más claro?) y los Benavides están retratados en ella. Y es que el odio que estos parientes les tenían a los García Lorca, era visceral (y también cerebral): por ser republicanos, por empatizar con las clases mas humildes; y sobre todo por ser en aquellos momentos Federico García Lorca el poeta más importante y de más éxito en España. A los pocos días de leer Federico el manuscristo a unos amigos en Granada, sus parientes, forzaron la situación para que le detuvieran (algún pariente participó en el fusilamiento, "por rojo y maricón"). La familia Alba que Federico retrata sigue en pleno apogeo en España: caciquismo, pisotear al trabajador, hipocresía, sepulcros blanqueados. Para qué seguir.... En estos detalles pensaba Lorca cuando escribió la obra. Ésta no es solamente una creación llena de tópicos de la España profunda. Podemos leer más allá de su grafía, conociendo las circunstancias en las que fue escrita, y sentir -si nuestra sensibilidad nos lo permite- al ver la representación, todas las pulsiones (o algunas de ellas) y pasiones que ardían en el alma del poeta. No nos quedemos solamente en la frívola superficialidad de una representación más. Lorca es mucho más. Si llega, notaremos un fuerte estremecimiento...

A continuación una declaración de intenciones realizada por el poeta en  la última entrevista concedida por Lorca, al humorista Bagaría, un par de meses antes de que lo asesinaran:"Este concepto del arte por el arte es una cosa que sería cruel si no fuera, afortunadamente, cursi. Ningún hombre verdadero cree ya en esta zarandaja del arte puro. En este momento dramático del mundo, el artista debe llorar y reír con su pueblo. Hay que dejar el ramo de azucenas y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que buscan las azucenas. Particularmente, yo tengo un ansia verdadera por comunicarme con los demás. Por eso llamé a las puertas del teatro y el teatro consagró toda mi sensibilidad."

 ¿Se ha representado esta obra teniendo en cuenta el pensamiento de Lorca, o sólo, como el poeta menciona, por hacer "arte por el arte? El arte por el arte puede estremecer, pero no es suficiente. El poeta va mucho más allá; y por eso mismo, por ir mucho más allá lo asesinaron: por estar comprometido con los más necesitados. Por el mismo motivo asesinaron a Miguel Hernández, y murió muy enfermo recién cruzados los Pirineos (ya en Francia, en Collioure) Antonio Machado. Todos ellos poetas, a quienes luego el regimen criminal franquista ponía como modelo de excelentes artistas españoles. Y sí, lo eran, pero el régimen ya los enseñaba a los estudiantes omitiendo que "por ser tan buenos y solidarios" los había asesinado.
  
Y esto es lo que me indigna, y por ese motivo me he tenido que desahogar escribiendo esta entrada: porque se represente La casa de Bernarda Alba sin explicar a las gentes del lugar (muchas de las cuales comulgarían totalmente con los ideales de los asesinos) que Federico los aborrecería por consentir la explotación del Hombre por el Hombre. Por presentar sólo la cara más superficial del poeta. Lorca no les pertenece. Lorca abominaba a todo aquel a quien no se le revolvían las tripas al contemplar las injusticias sociales. Alrededor de un tercio de la población española actual justifica que los bancos desahucien a las familias de sus casas (sin una investigación de cada caso); justifican que las clases populares sufran recortes sanitarios y educativos (porque a fin de cuentas lo que quieren es que se destruya todo lo público, y quien tenga poder económico que tenga los privilegios) No puedo soportar que se llene el teatro de descendientes sanguíneos e ideólogicos de aquellos que mataron al poeta. 
  No hay más que leer su biografía y su obra, en ellas no deja lugar a dudas sobre sus afinidades ideológicas y su compromiso social.

POR ESO LO MATARON, "POR ROJO Y MARICÓN"



PD: Ufff lo he dicho y lo he escrito, qué descanso!! 

Besos y abrazos más revulsivos que nunca.







sábado, 22 de enero de 2011

Sexualidad en”Inquietud en el Paraíso" (Y III)

La confirmación, desde dentro de la novela,  del Rodrigo homosexual nos la da Conchitón: "Te gustan los chicos guapos…Ya, Ya, no me lo niegues: yo lo sé esas cosas se notan”. (Sirva asímismo la imagen para deleite de la platea femenina)


Me hubiera gustado, aunque fuera brevemente, haber abordado otras caras de este gran poliedro que es “Inquietud en el Paraíso”. Porque tan plagada (de plaga benigna y reconfortante) está la novela de sexo como de comicidad (con algunas pasajes te partes la mandíbula de risa); y no menos lo está también de esperpento y locura. Pero uno no puede estar al mismo tiempo en misa y replicando, o en el caldo y en las tajadas. El factor tiempo nos emascula la mayor parte de las iniciativas que ya nos gustaría abordar.

Pero sobre todo la novela es Historia, narrada de tal manera que si así se les explicara a los jóvenes estudiantes la asimilarían mucho mejor que con el libro puro y duro de dicha disciplina. Aunque, ojo, hay que gastar mucho cuidado con la “Novela Histórica”, pues no todas poseen el rigor de documentación que debe anteceder a su escritura. Pero esta parcela más científica tiene sus propios profesionales investigadores (llámense Fernández Álvarez o Manuel Tuccitano)

El resultado para mí, es una sabrosa cocción del mejor esperpento de Valle-Inclán, en guarnición con el último surrealismo de García Lorca (El Público), y todo ello adobado con la sana y omnipresente locura de don Quijote (El viaje de ascenso al Purgatorio cual descenso a la Cueva de Montesinos, u otras locuras)

Como yo me decanté por rastrear la pista erótica de la obra, tanto la empírea de Rodrigo, como la vulgar y a veces soez de los militares (para quienes, por cierto, obligaron por decreto a Conchitón, a reservar el lupanar de su propiedad) continuaré hoy con dicha faena:

Pág. 193 Donde dice Julián a su sobrino Román, cuando se entera que el sobrino no sabe leer ni escribir: “También hay macacos adiestrados que son capaces de escribir letras y aun de componer sonetos con rima perfecta, y caballos percherones que hacen cuentas y relinchan…”Quizás alguien no encuentre “senso-sexualidad” en el párrafo anterior. Lo más que puedo hacer es remitirle al siguiente enlace Aquí, donde Lorca utiliza el caballo como símbolo erótico, y es una de las obras donde con más intensidad vuelca el granadino su homosexualidad.

Pág. 196 El capitán Paisán se adentra en las caballerizas “se dirigió a su caballo favorito, Tormento, y le acarició el lomo y el costado para tranquilizarlo (…). Pensaba que era más sensual la cercanía de aquel caballo que la de muchas mujeres” Aquí encontramos de nuevo al caballo como símbolo erótico.

Pág. 234Sanjurjo era una bestia inculta, sin ningún criterio intelectual ni político. Eso sí, había demostrado ser valiente y honrado, y sus soldados le veneraban porque era como ellos: putero, tabernario, simpático, simple, patriotero, con un resentimiento feroz hacia cualquier oficial mínimamente pulcro e ilustrado”. Un gran fanfarrón sin duda.

Pág 235Tengo comprobado (…) que la forma, tamaño y grosor de los genitales masculinos está en proporción directa con la nariz que cada uno calza, de tal modo que conociendo la napia de alguien puede usted saber qué tamaño gasta de pene” (Lo siento por las mujeres de los chatos…). Esquivias no pierde ocasión de sacar a relucir el sexo, es una constante en la novela. Aunque me ha llamado atención el no haber encontrado nada erótico ni sexual en las últimas 50 páginas; seguramente porque hay más violencia, los efectos de la guerra se palpan con más crueldad (asesinatos de Román y Antonio José) y no sería del gusto del lector “frivolizar” rodeado de dolor.

Pág. 264 Rodrigo escucha ruido en las duchas del seminario, abre la puerta y se encuentra a un grupo de chicos “que mostraban su desnudez con la naturalidad de los dioses mitológicos del Salón de Recreo”. Uno de aquellos chicos le pregunta quién es a Rodrigo, él piensa la misma respuesta que en la segunda página del libro “Yo soy aquel que, cuando Amor me inspira…. Pero como de costumbre, no se atrevió a decirlo. El sólo pensar la palabra Amor ante un chico desnudo le llenaba de vergüenza “.

Pág. 326 Conchitón refiere a Rodrigo que su burdel ha quedado sólo al servicio de oficiales del ejército, algunos son jóvenes alféreces, de los cuales la madama dice a Rodrigo:”Tenías que ver qué chicos más guapos y más bien educaditos vienen, te gustarían”. En la página siguiente continúa afirmándole Conchitón a Rodrigo: “Te gustan los chicos guapos…Ya, Ya, no me lo niegues: yo lo sé esas cosas se notan”. Y no le vamos a llevar la contraria a Conchitón. ¿Quién va a saber mejor que ella quien es marica o no lo es? Ella ha tenido algunos en su prostíbulo, clientes ha tenido para todos los gustos. Según mi opinión la afirmación de Conchitón es el bautizo o confirmación (cualquiera de los dos sacramentos puede ser válido) desde dentro de la novela de la homosexualidad de Rodrigo. He de reconocer que el concienzudo comentario del Sr de la Vega en mi entrada anterior, me hizo pensar un tanto, pero no dudar, sobre la condición sexual de Rodrigo: Rodrigo es gay como el ser que lo creó (esta “característica” del creador la leí de Abejita en el blog de Merche Pallarés).

Hay otras connotaciones sexuales y sensuales en el libro, pero enumerarlas sería muy largo; pongo algunas referencias muy de pasada: Las grotescas y groseras alusiones al respecto de algunos militares. El rastro de estrógeno que va dejando Conchita Plaza alrededor de los hombres que se cruzan en su camino. El forzoso e histérico celibato que oprime a Pilar Dorronsoro. “El extraviado sexual Gregorio Marañón” elevado al cargo de “tocólogo de la República

Nota Revulsiva:
 
Comentario que pertenece al Foro de Lectura de La Acequia, coordinado por el profesor Pedro Ojeda Escudero

sábado, 15 de enero de 2011

Sexualidad en "Inquietud en el paraíso” (II)

                                                     Rodrigo es seminarsita en Burgos
En mi entrada anterior, algunos comentaristas han opinado que, con los datos que se ofrecen en la novela, es muy arriesgado asegurar que Rodrigo –cual alter ego de Esquivias- es homosexual. Para mí, aunque mi condición sea hetero, no me es ajeno el mundo, la sensibilidad y la creatividad gay. Y no sólo por el conocimiento de algunas de sus obras (de Lorca lo he leído casi todo); puedo también mencionar a Cernuda, Aleixandre, Oscar Wilde; algo de Proust. Sé que sería larga la lista de escritores homosexuales, pero a mí me bastan con los que conozco para “arriesgarme” a asegurar que, en la mayoría de los casos, el universo creado por el artista homosexual es fácilmente diferenciable al creado por el hetero, y que mi opinión personal es que el tanto por ciento mayor, dentro de las obras de arte, procede de creadores gays, extensible a otros que podemos denominar “diferentes”, o hay quien les dice “raros”.

Será casualidad, pero en mi ámbito local, dentro de mis allegados y amigos creadores, la mayoría son gays. Por todo ello puedo decir que su obra me es cercana y reconocible sin dudar mucho. Su sensibilidad es diferente (no son ni más ni menos sensibles) y su obra es fruto de su particular parto, es su descendencia: sus obras son sus hijos. Pero como cualquier humano puedo errar en lo más evidente y no acertar (tampoco importa tanto) en si el creador es de una u otra condición sexual. Sólo digo que es diferente y me es cercano.

Óscar Esquivias plaga toda la novela de referencias con contenido sexual. En otras ocasiones es menos explícito pero, cuando se lo propone, derrama abundante sensualidad.

Hablando de Rodrigo, nos dice el autor en la Pág. 108: Y, lo mismo que era capaz de admirar su cuerpo en el espejo como si fuera de otro y excitarse con él… (Si el varón que se excita observando otro cuerpo masculino no es homosexual, que venga dios y lo vea. La imagen que monté en mi entrada anterior, del hermafrodita que se excita mirándose en el espejo, pertenecería a este texto, pero con las prisas erré)

Pág. 111 En ella el autor dice sobre Rodrigo y su entrada en el seminario: Era feliz porque sabía que aquélla había sido su única oportunidad de escapar del pueblo, de estudiar, de poder dedicarse a la música, de estar cerca de la poesía y de Dios, de evitar el matrimonio y los negocios familiares. (Si para Rodrigo es un alivio evitar el matrimonio, tal vez por su condición antes descrita, no creo que todos los heteros piensen igual; aunque estos convencionalismos sociales…)

Pág. 161 Julián y su sobrino Román tocan a la puerta de la casa del fabricante de zapatillas Dorronsoro, la criada abre la puerta y va a avisar al industrial, mientras una bocanada de aire abre por completo la puerta de la casa “mostrando el inmenso zaguán repleto de muebles, espejos y la gran escultura de un zulú desnudo, con su lanza amenazante” (me abstengo de opinar, no quiero hacer un chiste fácil)

Pág. 162 Como continuación a la escena anterior, entra en escena Pilar, hermana de Perfecto Dorronsoro, pensando que Julián y su sobrino son lecheros, familiares de una querida con quien su hermano se las entiende. Don Perfecto defiende el amor entre personas de distinta clase social; pero su hermana Pilar estalla: “ –Yo no le recrimino nada a tu corazón . Me preocupan más las nobles pasiones de tu… de tu… de tu `polla. Aquello sonó como una explosión y todos quedaron paralizados. Que doña Pilar dijera “polla” era algo inaudito. (…) Costaba imaginar que hubiera visto nunca un hombre sin chaqueta y corbata y que supiera lo que escondían los varones debajo del calzoncillo. Pero doña Pilar dijo “polla” y entonces sólo cabía esperar que se rasgara el velo del templo y un terremoto destruyera Burgos. Sin embargo, no pasó nada” (¿cómo le contaría en confesión doña Pilar al cura que esta “escandalosa” palabra había salido de su boca? ¡Qué vergüenza!)

Pág 172 Rodrigo visita a Antonio José, maestro de música, para solicitarle clases particulares. El narrador nos ofrece unos fragmentos de inusitada sensualidad. Dice de Antonio José: “Tenía los labios muy finos y los humedecía de continuo con la punta de la lengua; a veces los fruncía de repente, como si le viniera la tentación de besar a la persona con la que hablaba y se reprimiera de hacerlo y dejara el beso en el aire (…) Había algo más que emanaba de su persona, una especie de sensualidad oscura que Rodrigo percibió en seguida. Sí, Antonio José olía también a sexo solitario y, más que eso, a sexo robado de las miradas y las caricias de los demás. (…) Había en él una disponibilidad casi absoluta, la de esas personas que parecen implorar continuamente con la mirada que las desnuden y las acaricien. (…) Estaba seguro de que si le pidiera que le besara, aquel hombre lo haría. Depositó el vaso en la bandeja y dijo: - ¿Cuándo podemos empezar entonces? - Empezar ¿a qué? -Las clases. - ¡Ah, las clases!

¿En qué otra cosa estaría Rodrigo pensando? ¿A qué sexualidad oscura de Antonio José se refiere Esquivias?. En el fragmento se vislumbra una magnífica sintonía entre Rodrigo y Antonio José; me atrevería a decir que se produjo un flechazo entre ellos. No se puede ir más allá en una sensualidad que merodea en busca de sexo.

Nota Revulsiva:
Voy algo retrasadillo, me quedan unas 100 páginas por leer. Espero completar esta serie el sábado próximo.

ÑIÑA QUE HABLÓ ANTE LA O.N.U.