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sábado, 11 de septiembre de 2010

CAP 2.66 Crecimiento (¿y engorde?) de Sancho:


Este comentario pertenece a la Red de Comentarios Quijotescos que desde su blog La Acequia dirige el profesor Pedro Ojeda Escudero.
(Enlaces en azul, menos éste)

Al salir de Barcelona (al final leemos cómo Riquer es relevado por sus discípulos Blecua y Rico. ¿A quién de los dos valora más nuestro profe P.O.E., tal vez pregunta comprometida) miró don Quijote el sitio donde cayó vencido y empezó a lamentarse por su mala suerte, mala ventura o mala Fortuna. Sancho le respondió a su amo que la tal Fortuna era una mujer beoda y caprichosa, pero sobre todo ciega; que sin pasar por oculista, “no ve lo que hace, ni a quien derriba ni a quien ensalza”.

Quedó don Quijote admirado de la inteligente elocuencia de su escudero, por ello le habló en estos términos: -Muy filósofo estás, Sancho -respondió don Quijote-, muy a lo discreto hablas: no sé quién te lo enseña. Lo que te sé decir es que no hay fortuna en el mundo, ni las cosas que en él suceden, buenas o malas que sean, vienen acaso, sino por particular providencia de los cielos, y de aquí viene lo que suele decirse: que cada uno es artífice de su ventura".

Tratamiento de filósofo dio don Quijote a Sancho, como persona que sabe y ama el saber. A pesar de decirle, con cierto menosprecio, al final del capítulo, cuando Sancho acepta la invitación de Tosilos a degustar unas “rajas” de Tronchón y beber unos tragos de “lo caro” (buen vino) que, “tú eres, Sancho, el mayor glotón del mundo y el mayor ignorante de la tierra, pues no te persuades que este correo es encantado, y este Tosilos contrahecho. Quédate con él y hártate, que yo me iré adelante poco a poco, esperándote a que vengas”.

¿Cómo puede Sancho ser un buen filósofo y, al mismo tiempo, ser el mayor glotón del mundo sin contradecir las leyes "rocinantinas" y de Caballería? Don Quijote, por ese motivo, no comía pan a manteles (no olvidemos que antes de ser ordenado Caballero Andante, según se nos cuenta en el capítulo 1.1, gozaba de un menú semanal variado: “ Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos”) ni sin manteles, mayormente no por la disponibilidad de manteles, sino por la ausencia de condumio.

Finalmente, y después de saciar los apetitos carnales culinarios a costa de las alforjas de Tosilos, éste continuó su viaje a Barcelona donde los duques de correo lo habían mandado, y Sancho se reunió con su amo que en ayuno pertinaz, a la sombra de un árbol le estaba esperando

Revulsiva Nota:
 
 Hoy y ahora es el día (sábado) y la hora (20:38) habitual en los cuales acostumbro -no hay otra hora ni otro día disponibles-  a publicar mi comentario semanal al capítulo del Quijote.
Sé que llevo unas semanas con poca participación en el Foro de La Acequia y en los blogs correspondientes de los tertulianos afines al fin quijotesco.
Este fracaso (que siempre sea el mejor de los posibles, como dijera Steiner, y yo perogrulladamente repito) que no es nuevo, sino que se repite periódicamente por este revulsivo lugar, tiene muy difícil solución, dado que este revulsivo servidor por pacto de Estado, no dispone de "La Internet" en casa.
Pero, aunque tuviera dicha conexión, no creo que cuando arribase cada noche después del viaje diario por lo ancho y largo de Vandalia,  pudiera conectarsee: unos churumbeles y dos tetas tiran más que dos carretas (Espero que mi Mildred no lea esta expresión. Risas sonoras).

Los comentarios que publicáis en vuestros respectivos blogs viajan conmigo cada día vaya por donde vaya y, a la hora del café, copa y Quijote, en el restaurante de turno, os leo con toda la pasión que permite un estómago bien lleno, como gusta a Sancho tener, paradójicamente filosófico ultimamente (por lo de glotón, que le dijera don Quijote).

ÑIÑA QUE HABLÓ ANTE LA O.N.U.