¡Es que no me amas! De manera equivocada, pensamos que irremediablemente el acto de amar lleva implícita una dosis de dolor crónico imposible de erradicar. Más aún: algunas personas mantienen la firme creencia que el sufrimiento está tan ligado al amor, que éste no podría existir sin aquel. El pensamiento que sustenta tal actitud es como sigue: " Si no sufres por mí, no me quieres". Una chica le decía a su novio, un hombre tranquilo que no se desespera demasiado en esto del querer: " ¿Cómo es posible que no me extrañes nunca y que jamás me hayas hecho una escena de celos? ¡Eso no es normal!". Estamos tan acostumbrados a la enfermedad afectiva, que cuando vemos una posición interpersonal sensata y racional - como debería ser -, se nos antoja sospechosa de desamor. Hemos creado un paradigma sobre la irracionalidad del amor que nos acerca ...