Sierra de Cazorla, en buena compañía...
Tengo que admitir que me ha costado redactar esta entrada. El argumento a priori es bien sencillo, y fotos tengo de sobra, pero no conseguía encajar el texto, trasmitir lo esencial en un evento tan sencillo como este: niños y mayores compartiendo un fin de semana en plena naturaleza. La teoría dice que este tipo de eventos se prestan a una expansión relajada, casi idílica, pues además nuestra cultura está especializada en hacer de los fines de semana una especie de oasis en el que evadirse de todo; esto es algo que está bien, y además es necesario, pero la vida es complicada, y las convocatorias de este tipo muchas veces te pillan con el "paso cambiado", con poca o ninguna gana, y puede suponer ciertamente un esfuerzo considerable acudir a la llamada. Sin embargo, precisamente por esto, hay que agudizar los sentidos para extraer el enorme valor de un encuentro como este, donde lo realmente tr...