Las quejas sobre el conservadurismo de la CBS a la hora de encargar proyectos nada tienen que ver con su visión de mercado. Su objetivo no solamente es conseguir cierto nivel de beneficios al terminar la temporada; ellos pretenden derribar a las demás cadenas con una programación extraordinariamente competitiva. No se trata de valorar sus productos por los ingresos que generan, sino que bajo la premisa del coste de oportunidad los juzgan según lo que deberían aportar. Pero esto es muy relativo. La franja de las diez de la noche, por ejemplo, desde hace algún tiempo no tiene el mismo potencial que el de las nueve. Pero ellos se niegan a contemplarlo y, con su visión ofensiva, están provocando lo que a partir de ahora llamaré “la paranoia de los viernes”.
Podría decirse que todo empezó con la decadencia de la franquicia de CSI. Los costes subían, Las Vegas se quedaba a un punto en los ratings de Anatomía de Grey y Nueva York había dejado de soñar con llegar a los tres puntos en la última hora del primetime. Entonces, en lugar de oírse rumores sobre la cancelación, se instaló una idea en las webs de análisis de audiencias: ¿podría ser que alguna de las dos series fuera desterrada a los viernes para gastar los cartuchos en la que seguramente supondría su última temporada y, de paso, masacrar a la competencia con productos que por otra parte seguían siendo fuertes? Por lo que se ha podido comprobar a partir de la mudanza de Gary Sinise a la noche de los viejos: sí.
Pero los viernes no son un día cualquiera. Son el vestigio de otros tiempos mejores en que la falta de competencia por parte del cable permitían que existiera ficción ambiciosa y además rentable. Ahora mismo, en cambio, solamente la CBS se atreve a programar propuestas más o menos sólidas (como Blue Bloods) que mientras aplasten a la competencia ya cumplen con su cometido (Outlaw de la NBC ya se ha despedido por la puerta de atrás y la ABC ni tan siquiera se ha atrevido a estrenar Body of Proof).
El destierro de CSI: Nueva York, sin embargo, ha abierto la veda a transferir a los viernes aquellas series que no llegan a los estándares marcados por los directivos, amenaza de la que puede ser víctima cualquiera de los programas de las diez de la noche. Esta franja, antes fructífera, ahora difícilmente puede cosechar tres puntos en los ratings. Pero la CBS no lo ve así y The Defenders (con un 2.4), The Good Wife (con un 2.4/2.5), Hawaii Five-O (con un 2.8) y CSI: Miami (con un 2.7) se han estancado en unas cifras nada satisfactorias. Asimismo, la decisión de acortar a 13 los episodios la temporada de Medium, ha ayudado a alimentar la hipótesis de que una de las series citadas será trasladada al cementerio de elefantes para dejar espacio al spin-off de Mentes Criminales, que no puede quedarse eternamente en el purgatorio.
The Good Wife fue la primera en sonar en las apuestas, pero el panorama rápidamente ha cambiado. Alicia Florrick y su bufete, además de estar en boca de los críticos (algo que le importa muy poco a la CBS si no se traduce en ganancias), han conseguido afianzarse un público que no les traiciona y darles prestigio en la noche de los martes. Hawaii Five-O, de momento, se libra del debate por los pelos y CSI: Miami se ganó un poco de paciencia por parte de los directivos al haberse movido de los lunes a los domingos. Así, por descarte, The Defenders tiene todos los números de encabezar la mudanza, algo que no parece tan terrible. ¿Pero qué pasará en junio cuando la CBS empiece a plantearse qué otra serie puede desterrar a los viernes? Os advierto desde ya mismo que la paranoia de los viernes se os instalará en el subconsciente y os rasgaréis las vestiduras ante el posible duelo entre Alicia Florrick y Horatio Cane.