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miércoles, 29 de julio de 2009

Traumas particulares

Con la intención de no enfadar a los fans, las cadenas estadounidenses retrasan tanto como pueden el anuncio de las cancelaciones. No aclaran el estado de las producciones con los creadores, a los que piden tandas de episodios sin avisar de si el último también será un punto y final. Y luego, sin pestañear, dejan caer la hoja de la guillotina sin haber aconsejado a los guionistas que tramaran un plan B. He aquí cuando surge la figura del espectador insatisfecho, al que se deja a medias, que puede desencadenar en el espectador cabreado e incluso el puteado, cuando el desenlace es de juzgado de guardia y lo que se merecen los ejecutivos es que les persigan con antorchas y piedras.

Lo peor del asunto es que estos casos no son precisamente aislados. Sin ir más lejos, la semana pasada nos dejaron claramente insatisfechos con el final de Life, que por apañado que fuera igualmente nos dejó con la duda de quién planeó la conspiración contra Charlie Crews, y hace pocos meses hubo un caso ya de cariz delictivo, cuando Sexy Money se despidió definitivamente con un cliffhanger con una alta dosis de mala fe. Gran mérito el de la ABC, que nos dio una paliza a la audiencia y encima nos tiró a la cuneta con el coche en marcha.

La parte ejecutiva del asunto la entiendo: si una serie no funciona, como empresarios deben hacer salir las cuentas a final de mes. Pero ¿y el respeto a los consumidores? Quizá, a diferencia de muchos otros negocios, el consumidor no paga directamente a la empresa, pero por otra parte es quien le da poder a la hora de cobrar la publicidad. Además, ahora que existe el mercado del DVD y del Blu-Ray, casi toda ficción se acaba vendiendo y en las estanterías hay series como Cashmere Mafia que cuentan con pocos episodios, sin final y sin advertencias en la carátula.

Tampoco es que pida tanto. Con Criando Malvas la ABC sí que decidió idear una bonita despedida, fugaz de diez minutos, pero que permitió decir adiós con cierta dignidad. De la misma forma que también hizo con ¿Qué hacemos con Brian? hace ya algún tiempo y la NBC con Mujeres de Manhattan. ¿Por qué no se opta, por lo menos en las series de una temporada completa o de dos temporadas, por este final feliz? ¿Por qué, por ejemplo, los mandamases de la NBC tardaron tanto tiempo en avisar sobre si seguiría Chuck? ¿Os imagináis cómo os hubierais sentido de acabar la serie con ese final de la segunda temporada?

Pues, de momento, ya sea por falta de ganas, de previsión o simplemente de respeto, ya hay unas cuantas series fusiladas sin perdón. Este año los seguidores de Kyle XY, que siguieron durante tres temporadas al niño probeta, se quedaron con un pam de nas, al igual que los de Sexy Money y Life. Pero hay muchas más experiencias traumáticas: los legionarios de Veronica Mars tendrán que recordar para siempre a su chica esperando en medio de la lluvia; los de October Road se quedaron sin saber quién era el padre de Sam (menuda cagada esto de empezarla este verano); y yo aún tengo secuelas de la accidental season/series finale de la canadiense Odisea 5, mi primer encuentro con la ciencia ficción.

¿Y vosotros por culpa de qué serie tenéis que ir a terapia?

viernes, 31 de agosto de 2007

Odisea 5: Misión incumplida

Taggart y su tripulación vieron desde el Odyssey 5 como estallaba el planeta Tierra junto con todos sus seres queridos. Aunque en lugar de ser un final les supuso un nuevo comienzo. Un ser llamado “el buscador” los recogió en medio del espacio y les dio otra oportunidad trasladándolos a cinco años antes de lo ocurrido sin ningún tipo de información. ¿Serán cinco años suficientes para cumplir con la inesperada misión?

Desde el primer episodio resulta obvio que los efectos especiales no son el fuerte de esta nueva incursión en el tratamiento de la inteligencia artificial y de la dura rivalidad que pueden acabar suponiendo. Pero no por esto Odisea 5 deja de ser una serie espectacularmente prometedora, con un arranque más flojo que las sucesivas entregas, interesantes por más que no siempre supongan un avance. Porque, aunque al principio se establece rápidamente las grandes incógnitas que acompañarán al espectador durante la temporada, el guión acaba alargando el hilo argumental con historias que ayudan a complementar la esencia del producto pese a no desvelar ningún secreto. Crearon un mundo para luego no desarrollarlo y distraer al espectador con nimiedades episódicas y efectivas que evitan responder a las incógnitas que realmente importan.

Ni tan siquiera se afronta directamente los problemas de los cinco protagonistas, que se muestran sin preámbulos pero cuyas tramas pueden desaparecer sin previo aviso. Neil
(Christopher Gorham en la foto), que debe hacerse pasar por adolescente, parece tener una novia de instituto que aparece y desaparece por arte de magia. ¿Puede realmente tener una relación con la ajetreada vida que supone hacer frente a los sensibles? No obstante, acertado es el calvario por el que pasa la periodista de abordo, Sarah, que quiere prevenir el futuro cáncer de su hijo que sabe que lo matará. Es el punto álgido de la vertiente dramática de Odisea 5, que ni la estática actuación de Leslie Silva puede estropear (aunque con unos ojos como los suyos se entiende la elección de la directora de cásting).

¿Pero de qué sirve que Odisea 5 recuperara el rumbo en el episodio final donde se adelanta en casi todas las incógnitas si luego resulta que la serie no tuvo continuación? Y cuando se dice que se adelantan incógnitas no quiere decir que se resuelvan todas; y por más que se resuelvan algunas, no quiere decir que no aparezcan de nuevas e incluso más importantes. Por lo tanto, ¿es ético dejar una serie a medias después de realizar un final de temporada explosivo e inconcluyente? Y sobretodo: ¿es ético recomendar la estupenda temporada de Odisea 5 a sabiendas que los creadores dejan al crítico con la miel en los labios y un montón de preguntas en la cabeza? ¿Merece la pena el visionado de algo tan incompleto, por más que el pack de DVD anuncie que es la serie completa?

(¿Y es necesario contestar o puedo empezar a recuperar el tiempo perdido?)
Odisea 5 se retransmitía por televisiones autonómicas. En Catalunya, en el K3 (también conocido como Canal 33). En el País Vasco por ETB.