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martes, 30 de diciembre de 2014

Las mejores series de 2014 (II)

La lista sigue y el nivel sube.

6. Bob’s Burgers
Lo mejor y lo peor que le puede ocurrir a una comedia es conocerse a si misma cuando ya ha comenzado a emitirse. Muchas veces he comentado que es una situación muy común porque los personajes, los actores y las bromas tienen que encontrarse a medio camino y es normal que tarden unos cuantos episodios. ¿Y qué lectura tiene positiva? Pues que, será casualidad o no, mis mayores happy places cómicos de los últimos años tienen en común que empezaron en proceso de transformación. Me refiero a ‘Parks and Recreation’, ‘Cougar Town’ y ‘Bob’s Burgers’. Desde que entendió que los episodios le funcionaban mejor si utilizaba la acidez desde el cariño (en lugar de la acidez por acidez como ‘Padre de familia’), está en estado de gracia.

De esto hace cuatro años y no hay ni una sola semana que no tenga algún instante lúcido, acompañado de unas situaciones originales y bien desarrolladas. El especial de Acción de gracias de este año, donde les perseguían unos pavos asesinos, o el episodio donde Tina se disputa con una compañera de instituto un (falso) novio fantasma en forma de caja de zapatos son algunos de los destacados. Pero todos se mueven igualmente entre el notable alto y el sobresaliente, unos resultados admirables para cualquier comedia.

5. Hannibal
¿Qué tendrá en la cabeza Bryan Fuller? ¿Cómo pudo dibujar el maravilloso mundo de ‘Pushing Daisies’ y luego descubrir las pulsiones más oscuras de los individuos más enfermos de la sociedad? Esta pregunta la lanzo evidentemente desde un punto de vista superficial porque, si paramos atención a las obras, se nota que son hermanas gemelas. Hay pocos autores televisivos que perciban y creen las series como obras artísticas totales donde cada elemento tiene que estar en consonancia con el resto: la cadencia, el vestuario, la fotografía, los decorados, los diálogos, el tono. Todo.

En esta segunda temporada, al habernos presentado ya el universo perverso, se tomó todavía más licencias. ¿Había mayor declaración de intenciones que ese psicópata que imitaba a Spencer Tunig? La persecución por los maizales, donde una víctima escapaba para terminar tirándose por un precipicio y darse fatalmente contra una roca antes de llegar al agua, nos contó que no era una historia de salvación. Es una historia sobre juegos mentales, donde retar al espectador es una obligación, poner a prueba nuestros estómagos y nuestros sentimientos. A esto obedecía el festín de pierna, el cadáver a lonchas y una traca final loca y, cómo no, más caníbal que nunca. Gracias, Fuller, por proporcionarme (literalmente) mi mayor pesadilla.

4. Fargo
Este año fue de bien a todavía mejor. Cuando comenzó creíamos que ‘True detective’ encabezaría todas las listas habidas y por haber y al cabo de unos meses ya teníamos a ‘Fargo’ retándonos, recordando que quedaba mucho por llegar. Pocas obras, sin embargo, fueron tan perfectas como esta adaptación del clásico de los hermanos Coen que (¡oh, sorpresa!) no repetía la trama por la que Frances McDormand ganó un Oscar. ¿Cuántas personas que calificaron de innecesario este proyecto tuvieron que tragarse sus propias palabras? Diría que, si todos no lo dijimos, la mayoría lo pensamos.

Si en su momento ‘Fargo’ participó como comedia en los Globos de oro, no es ninguna locura decir que la serie también es una comedia. Es violenta, dura y muy cínica pero la visión de Noah Hawley tiene una macabra sonrisa en cada momento. Y también un deje muy entrañable. Esto se notaría en la interpretación de Allison Tolman, una de las revelaciones del año, que daba a entender que no todo está perdido. Los juegos de Lorne Malvo, el tiroteo desde fuera el edificio, la pelea en la nieve y casi cualquier diálogo. ‘Fargo’ es una gran serie.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Los episodios de 2014 (I)

Hay personas que se acuerdan de las citas de las series y el nombre de los capítulos pero yo no soy uno de estos afortunados individuos. Mi memoria es selectiva y a veces olvidadiza y esto se verá reflejado en esta lista de algunos de los episodios más destacados del año. No necesariamente son los mejores pero sí aquellos que más me han llamado la atención y que, cuando he querido acordarme de ellos, he podido. Y es que este año ha sido un muy, muy buen año y ahora toca prepararse para artículos y más artículos sobre lo más destacado.

‘Get the rope’ de The Knick
Es fantástico que el cable haya servido para que las series se tomen su tiempo en desarrollar las tramas. Por esto es curioso cuando una serie tirando a lenta como ‘The Knick’, ni que sea porque parecía tener un propósito más documental que narrativo, se propone ser trepidante. Los ataques racistas que recibe el hospital y el empeño del equipo médico por salvar la vida de los pacientes negros es uno de los episodios mejor engrasados del año. Ritmo, ritmo, ritmo.

‘The Wedding’ de Outlander
Es muy fácil de entender porqué este episodio está en la lista del año: jamás ha habido un episodio tan tórrido. Hemos visto sexo, hemos visto desnudos, pero ‘Outlander’ consiguió ser erótica, enamorar con cada roce y la dinámica sexual de esa noche de bodas que, como muchos medios americanos se fijaron, tenía una óptica muy femenina. Y esto, curiosamente, vino después de otro episodio casi teatral que podría haber entrado en esta lista (y que le pasaba la mano por la cara al episodio del hotel de ‘Masters of Sex’, por cierto).

‘Buridan’s Ass’ de Fargo
En Girona hace frío pero no nieva. Por lo tanto, me quedé helado y desconcertado (y maravillado) con los disparos en la nieve de ‘Fargo’. Estaba en medio de la tormenta mientras la serie de FX me decía sin disimulo que su propuesta estética estaba al mismo nivel que el cínico, divertido e inteligente guión.

‘Under pressure’ de Modern Family
Todavía no sé cómo Christopher Lloyd y Steven Levitan permitieron que la guionista Elaine Ko escribiera un episodio con un arco tan dramático. El ataque de nervios de Alex no era una coartada para rematar un gag final, simplemente nos permitía entender un personaje. Es muy, muy raro utilizar el adjetivo desgarrador para referirme a un episodio de ‘Modern Family’.

‘Dramatics, Your Honor’ de The Good Wife
No es el mejor episodio de esta serie, ni tan siquiera de esa temporada, pero hoy en día ya casi no existen las sorpresas en televisión, mucho menos una de ese calibre. Pero sólo se puede llevar a cabo con el respeto de todos los implicados, algo que parece que existe en el rodaje de ‘The Good Wife’.

‘The Last Stand’ de The Legend of Korra
Terminar una serie con una última escena tan impactante como coherente y satisfactoria tiene mérito, sobre todo cuando sirve de colofón para una última temporada muy sólida para una serie inmejorable. Sí, ‘The Legend of Korra’ despierta ahora mismo mi vena más talifán.

‘Thirsty Bird’ de Orange is the new black
Aquellos que odiaban al personaje de Piper Chapman y que pedían que la serie fuera más coral, estuvieron de enhorabuena. Aquellos como yo que pensaban que era una gran protagonista y que adoraban que la serie transmitiera cierta sensación de miedo dentro de la prisión, debieron disfrutar muchísimo con este arranque de temporada que lamentablemente fue a menos.

‘Execution’ de Revenge
Este año en el final de temporada hubo un plus de mala leche con una dinámica de “giro, giro, giro” tan loca que sólo pude levantarme y aplaudir. La escena de “te dejo un regalito bien colocado en el sofá” es uno de los momentos del año.

‘Rixty Minutes’ de Rick & Morty
Cualquier episodio de esta serie de animación podría estar en la lista. Las ideas son demasiado originales y potentes, y siempre están bien desarrolladas. Pero evidentemente me ganan con los canales de todas las realidades alternativas. Lo meta es uno de los mayores fuertes de Dan Harmon.

‘A Day’s Work’ de Mad Men
Se supone que ‘The Strategy’ encapsula a la perfección la relación y evolución de Don y Peggy como pareja laboral, pero el chiste de las rosas me gana. Es un ejemplo perfecto de como los mejores dramas suelen ser las mejores comedias (competición donde gana ‘The Good Wife’, por cierto).

Mañana, los once restantes.

miércoles, 6 de agosto de 2014

La maravillosa 'Fargo' como excusa

Hay quien piensa que el debate entre ‘True Detective’ y ‘Fargo’ es estéril y que discutir cual de las dos es mejor es comparar peras y manzanas. Las historias poco tienen que ver y el tono todavía menos, la primera con su (pseudo)trascendencia mística y moral y la otra con el cinismo intrínseco de todos sus planos. Pero su formato es demasiado parecido como para pasarlo por alto y personalmente no hay nada más divertido que esta pequeña revolución contra un producto de HBO, que es lo que es esta discusión.

En su momento, la serie de Nic Pizzolatto me dejó frío. Nunca pensé que la intensa atmósfera sembrada en los primeros episodios hubiera casado con un final tan convencional. Tampoco me entusiasmó que pasase de filo-ateísta (por los nihilistas pensamientos de Matthew McConaughey y la hipocresía del cristiano Woody Harrelson) a filo-cristiana. Mucho ruido (y pistas y planos opresivos), y pocas nueces (y muy normalitas).

Luego llegó ‘Fargo’ y de principio a fin fue un producto coherente, sólido y sorprendente. ¿Quién hubiese dicho que lo que creíamos que era un remake de la película de los hermanos Coen sería tan fiel y original como esta miniserie? Su argumento, en este caso sobre un supuesto pobre hombre cuya vida y moral se van al garete cuando entra en contacto con un psicópata que se divierte sembrando el caos, no era el mismo que el del largometraje pero podían verse los elementos fundamentales en el relato.

Teníamos a la bondadosa y embarazada policía interpretada por Frances McDormand dividida en dos agentes (Colin Hanks y la maravillosa Allison Tolman), un hombre débil (Martin Freeman), matones de tres al cuarto y una licencia que parecía sacada de ‘No es país para viejos’, el psicópata Lorne Malvo (Billy Bob Thornton) que podría ser el hermano mayor de Anton Chigurh. Noah Hawley, responsable de la adaptación, entendía el universo de los Coen y supo combinar el humor y la violencia con un tacto sorprendente, inspirándose más que copiando. La serie ‘Fargo’ no era la película ‘Fargo’ y, si bien no me atrevería a decir que es mejor, tampoco diría que es peor (y esto es decir muchísimo).

Sin embargo, más allá de si ‘Fargo’ es mejor que ‘True Detective’, ambas ficciones demuestran que estamos ante otra etapa televisiva, una donde la dirección es capaz de tomar más relevancia. La televisión seguirá siendo un medio donde el autor es el guionista pero las dos tuvieron una realización fantástica. El tándem formado por Pizzolatto y Cary Fukunaga dio unos resultados bellos y poéticos (ese plano de la iglesia abandonada o el gratuito y fascinante plano-secuencia) y Adam Bernstein también sentó unas bases muy sólidas para ‘Fargo’.

Mencionar una escena en concreto sería inútil. Saltan a la mente el tiroteo en la nieve, desconcertante y onírico, o el asalto de Lorne Malvo por las distintas plantas de un edificio. Pero literalmente no hay ninguna escena rodada sólo con la funcionalidad en mente: todas obedecen a un concepto estético elevado y la pluma y la cámara trabajan al mismo compás. Y ‘Fargo’, puestos a comparar, tiene un tramo final tenso, delirante (ay, el viaje en ascensor) y más satisfactorio. Remata, algo que Rust y Martin no pueden decir.

En el fondo este debate de ‘True Detective’ contra ‘Fargo’ sólo tiene una razón de ser y no es el formato. Cuando se estrenó, la serie de HBO despertó tantas alabanzas que unos cuantos, no tan convencidos, esperaron la excusa idónea para expresar una opinión menos eufórica. ¿Pero quién iba a pensar que ‘Fargo’ proporcionaría el argumento perfecto para desmitificarla, estando tan bien dirigida y con su trayectoria ascendente y rutilante?