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miércoles, 30 de diciembre de 2009

De la A a la Z, que toca hacer repaso del 2009 (I)

A de ABC: La operación de la cadena norteamericana de relanzar su programación al estilo 2004/05 (Mujeres Desesperadas, Perdidos y Anatomía de Grey) se ha quedado en un quiero y no puedo: el bodrio de Eastwick ha sufrido un siniestro total, FlashForward se hunde como el Titanic y V aún tiene mucho que demostrar en términos de audiencia.

B de Baltimore: Tantos años hablando de Los Soprano y resulta que tres cuartas partes del público habían obviado la existencia de The Wire. Este año, sin embargo, el lanzamiento en DVD de la serie ha puesto esta obra maestra en su sitio. Las alusiones en los medios de comunicación y el boca a boca deben haber ayudado, porque de sopetón han sacado la tercera y cuarta temporada este otoño. O quizá haya sido el amor que públicamente profesa Obama a Omar. Quién sabe.

C de Charlie Crews: Supongo que desde este Estado, que tan bien lo acogió, no se puede entender porqué en Estados Unidos marginaron este detective que supo diferenciarse dentro del género policíaco. Pues básicamente por nacer en el lugar equivocado: si Life hubiera ido acompañada de un CSI en la CBS, seguramente seguiría con nosotros. Pero la creó la NBC y ya se sabe que todo lo que toca esta cadena se hunde. Aunque para el protagonista Damian Lewis se cerró una puerta y se abrió una ventana: ahora está en los escenarios de Londres interpretando El Misántropo de Molière con Keyra Knightley. Afortunado.

D de Depredadora: Samantha de Sexo en Nueva York marcó tendencia (como siempre ha hecho la pandilla de Carrie Bradshaw): puso de moda a las maduritas depredadoras de jóvenes. Y este año la tendencia ha explosionado: Courteney Cox se pasa el día a cien mirándose los chavales en Cougar Town, que me ha seducido; Jenna Elfman se ha quedao preñada de uno en Accidentally on Purpose, un yogurín que se pasa el día enseñando abdominales (y quizá por eso la sigo); e incluso ha habido un reality basura, The Cougar, en que unos chicos de veintitantos debieron luchar para conseguir el amor de una madre soltera.

E de Embarazo: Lexie Grey se dio a la comida para superar la ansiedad, mientras las mesas del hospital la ayudaban a ocultar la barriga. Lilly Van der Woodsen y Robin Scherbatsky, en cambio, optaron por tumbarse en el sofá durante múltiples episodios. Meredith Grey regaló un riñón y se pasó el postoperatorio postrada en la cama, y la detective Reese fue enviada directamente al FBI. Pero la palma, ya lo sabéis todos, se la lleva Allyson Hannigan: los de Cómo Conocí a Vuestra Madre aprovecharon el handicap para reírse un rato con los espectadores.

F de Fey, Tina Fey: El 2008 la coronaron musa de la comedia, pese a que desde Chicas Malas ya había dejado bastante claro todo su potencial (como guionista, porque su personaje era bochornoso). Pero este año ha llegado la resaca y su tan vanagloriado Rockefeller Plaza se queda a medio gas. No recuerdo la última vez que vi un episodio redondo. En la tercera temporada quizá vi un par.

G de Gatillazo: Ironías de la vida, Hung de la HBO no levantó cabeza. Puede estar renovada para otra temporada, pero la crítica la perdonó sin mucho entusiasmo por ser hija del Mesías televisiva. Y ahora que no está en antena, no hay nadie que hable de ella o que se acuerde. Suerte tuvo de tener de lead-in a True Blood (léase la V de Vampiro).

H de Hospital: Urgencias se despidió ante una audiencia mediocre por lo que hubo sido y con ella se fue otro estandarte de la NBC y de su época dorada (a la que sólo le quedan los Ley y Orden). Pero ha habido series médicas noveles para dar y traficar: Hawthorne, Mercy, Three Rivers, Trauma y, la única que se salva, Nurse Jackie. A día de hoy, sin embargo, los chicos del Seattle Grace siguen siendo mis niños mimados: la quinta temporada de Anatomía de Grey fue un soplo de aire fresco y la sexta es aún más deliciosa.

miércoles, 7 de octubre de 2009

El accidental Big Bang entre dos hombres y vuestra madre

Si se hiciera una encuesta para saber cuál es la serie más odiada por la red, ésta seguramente sería Dos Hombres y Medio. A muchos les cuesta soportar el hecho de que sea la comedia más vista de los Estados Unidos y que Jon Cryer le robara el Emmy al actor secundario a Neil Patrick Harris. Y no seré yo quien defienda las camisas de bolera de Charlie Sheen. No obstante, prefiero no posicionarme mucho con respecto a la serie porque estoy seguro que, de alguna manera, hay factores socioculturales que me impiden entender la razón de su éxito.

Durante estos siete años que lleva en antena ha servido de excusa para no cambiar la tradición de la programación de la CBS y a su alrededor se ha configurado la noche de sitcoms más masiva de la televisión norteamericana, la de los lunes. Esta temporada tiene de compañeras a Cómo Conocí a Vuestra Madre, The Big Bang Theory y Accidentally on Purpose que, inesperadamente, se ha revelado como una comedia muy simpática.

Esta nueva serie, al igual que la también novata Cougar Town, se centra en una mujer (casi) madura que busca consuelo en un chico bastante más joven. Sin embargo, lo que no se espera es quedarse embarazada a las primeras de cambio y, sin casi darse cuenta, la periodista de 37 años se encuentra viviendo con un chico de 23 que no quiere renunciar a su paternidad. Fue directa al grano en su piloto y, después de tres episodios, aún no defrauda.

Se le debe atribuir gran parte del mérito a Jenna Elfman, en general una actriz que me cae bastante gruesa con su sobreactuación, pero que aquí da el pego y ayuda a pasar por alto lo descuidado que está el padre, Jon Foster. De momento, los guionistas no se han esforzado en otorgarle mucha comicidad, quizá porque tampoco es un tipo muy gracioso. Pero se le dan bien los instantes romanticones y los paseíllos sin camiseta, así que mejor no quejarse. Y con sus risas enlatadísimas y los histrionismos de los secundarios (que por allí anda Ashley Jensen de depredadora) hace pasar un buen rato.

Pero la cadena no se lo ha puesto fácil: en lugar de programarla después de Dos Hombres y Medio (con la que comparte cierto old-fashionismo), tiene a Cómo Conocí a Vuestra Madre de lead-in. Y no es muy buena señal, cuando los presuntos herederos de Friends, que casi nunca me acaban de convencer, tienen la terrible costumbre de renovar al último momento. Pero algo me dice que los neoyorquinos llegarán al curso que viene: han superado el obstáculo de unir a Barney y Robin (que los escritores idolatraron sin disimulo esta semana) y dudo que les puedan parar los piés. Ahora lo único que falta es saber, de una vez por todas, quien es la madre. No les debe dar miedo y, si los (enésimos) rumores son ciertos, acertarán. Aquí un voto para la candidata.

Esta estrategia, por otra parte, evidencia que la CBS tiene una extraordinaria confianza en The Big Bang Theory a la que alimenta con la audiencia anterior de Dos Hombres y que, sorprendentemente, incluso cosecha mejores resultados en los demográficos. Esos geeks superdotados, Sheldon y Leonard, se dirigen a la cumbre y están incorporando a un público con un perfil radicalmente distinto a la filosofía del canal. Seguro que los directivos ya les están construyendo un altar porque, además, sus sueldos ni se acercan a los exorbitados 875.000 dólares por episodio de Charlie Sheen.