B de Baltimore: Tantos años hablando de Los Soprano y resulta que tres cuartas partes del público habían obviado la existencia de The Wire. Este año, sin embargo, el lanzamiento en DVD de la serie ha puesto esta obra maestra en su sitio. Las alusiones en los medios de comunicación y el boca a boca deben haber ayudado, porque de sopetón han sacado la tercera y cuarta temporada este otoño. O quizá haya sido el amor que públicamente profesa Obama a Omar. Quién sabe.
C de Charlie Crews: Supongo que desde este Estado, que tan bien lo acogió, no se puede entender porqué en Estados Unidos marginaron este detective que supo diferenciarse dentro del género policíaco. Pues básicamente por nacer en el lugar equivocado: si Life hubiera ido acompañada de un CSI en la CBS, seguramente seguiría con nosotros. Pero la creó la NBC y ya se sabe que todo lo que toca esta cadena se hunde. Aunque para el protagonista Damian Lewis se cerró una puerta y se abrió una ventana: ahora está en los escenarios de Londres interpretando El Misántropo de Molière con Keyra Knightley. Afortunado.
D de Depredadora: Samantha de Sexo en Nueva York marcó tendencia (como siempre ha hecho la pandilla de Carrie Bradshaw): puso de moda a las maduritas depredadoras de jóvenes. Y este año la tendencia ha explosionado: Courteney Cox se pasa el día a cien mirándose los chavales en Cougar Town, que me ha seducido; Jenna Elfman se ha quedao preñada de uno en Accidentally on Purpose, un yogurín que se pasa el día enseñando abdominales (y quizá por eso la sigo); e incluso ha habido un reality basura, The Cougar, en que unos chicos de veintitantos debieron luchar para conseguir el amor de una madre soltera.
E de Embarazo: Lexie Grey se dio a la comida para superar la ansiedad, mientras las mesas del hospital la ayudaban a ocultar la barriga. Lilly Van der Woodsen y Robin Scherbatsky, en cambio, optaron por tumbarse en el sofá durante múltiples episodios. Meredith Grey regaló un riñón y se pasó el postoperatorio postrada en la cama, y la detective Reese fue enviada directamente al FBI. Pero la palma, ya lo sabéis todos, se la lleva Allyson Hannigan: los de Cómo Conocí a Vuestra Madre aprovecharon el handicap para reírse un rato con los espectadores.
F de Fey, Tina Fey: El 2008 la coronaron musa de la comedia, pese a que desde Chicas Malas ya había dejado bastante claro todo su potencial (como guionista, porque su personaje era bochornoso). Pero este año ha llegado la resaca y su tan vanagloriado Rockefeller Plaza se queda a medio gas. No recuerdo la última vez que vi un episodio redondo. En la tercera temporada quizá vi un par.
G de Gatillazo: Ironías de la vida, Hung de la HBO no levantó cabeza. Puede estar renovada para otra temporada, pero la crítica la perdonó sin mucho entusiasmo por ser hija del Mesías televisiva. Y ahora que no está en antena, no hay nadie que hable de ella o que se acuerde. Suerte tuvo de tener de lead-in a True Blood (léase la V de Vampiro).
H de Hospital: Urgencias se despidió ante una audiencia mediocre por lo que hubo sido y con ella se fue otro estandarte de la NBC y de su época dorada (a la que sólo le quedan los Ley y Orden). Pero ha habido series médicas noveles para dar y traficar: Hawthorne, Mercy, Three Rivers, Trauma y, la única que se salva, Nurse Jackie. A día de hoy, sin embargo, los chicos del Seattle Grace siguen siendo mis niños mimados: la quinta temporada de Anatomía de Grey fue un soplo de aire fresco y la sexta es aún más deliciosa.