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22 julio 2015

PREMIO NOVELPOL. Fotografías de MARTA MARNE





Yo tengo conciencia de este Premio desde hace más de diez años. Desde que me incluí como socio. Un día vi los miembros de la LISTA y me quedé atónito.

A pesar de las circunstancias que nos va  llevando la vida (premios y más premios para vivir de renta), creo que en el 2008 se encargó de la Presidencia JOSÉ RAMÓN GÓMEZ CABEZAS, los demás ayudamos como pudimos

Todos hemos publicado en la revista LA GANGSTERERA y algún derivado, de la manos de ZEKI.

Por mi parte en 2008 embauqué a mi amigo CARLOS SALEM y en el CÍRCULO DE BELLAS ARTES DE MADRID y se encargó personalmente de hacernos publicidad. 



Me acuerdo del ganador BARTOLOME LEAL, un gran escrior chileno.




ASÍ QUE DESPUÉS DE ESTA PALIZA OS DEJO UNA FOTOS QUE ME HA PASADO,
MARTA MARNE DEL BLOG LEER SIN PRISA



PREMIO NOVELPOL 2015: YO FUI JOHNNY THUNDERS DE CARLOS ZANÓN

PREMIO HONORÍFICO A LA TRAYECTORIA: JULIÁN IBÁÑEZ 



Más fotos:












BLOG LITERARIO: LEER SIN PRISA

02 junio 2015

Premio Novelpol 2015 para " Yo fui Johnny Thunders de Carlos Zanón"



La Asociación NOVELPOL aprovechó la celebración de Granada Noir para hacer público el Premio NOVELPOL a la mejor novela publicada en España en 2014, a juicio de los lectores que componen dicha Asociación. Se trata de un Premio de lectores, elegido y otorgado por los propios lectores y que fue hecho público por el presidente de la Asociación, José Ramón Gómez Cabezas. 

Las novelas finalistas eran “Los ojos del puente”, de Javier Hernández Velázquez, “Sombras de la nada”, de Jon Arretxe; “Te quiero porque me das de comer”, de David Llorente; “El gran fío” de Sabine Hoffman y Rosa Ribas y la ganadora “Yo fui Johnny Thunders”, de Carlos Zanón. Publicada por la Serie Negra de RBA, 

“Yo fui Johnny Thunders”, de Carlos Zanón, es una crónica del desencanto de una generación. Francis, Mr. Frankie, decide regresar al lugar donde vivió las primeras cosas, su barrio. Se marchó de allí persiguiendo su particular sueño de rock’n’roll, que le llevó a acariciar con la punta de sus dedos una fama tóxica y efímera. Ahora Francis vuelve para dejar atrás la miseria y la drogadicción. Pero su viejo barrio son ruinas por donde aún deambulan su padre, su medio hermana, su primera novia y algún que otro amigo. Francis quiere empezar de nuevo y hacer las cosas bien. El problema son los atajos, las canciones de tres minutos, la imposibilidad de olvidar quién fue. Para Francis la línea recta es la distancia más retorcida entre dos puntos.