“Llena
de estrellas de talento, de imágenes realmente atractivas
y dirigida con considerable oficio por Michael Curtiz”
y dirigida con considerable oficio por Michael Curtiz”
En
1941 llegaba a las manos del legendario productor norteamericano Hal B. Wallis,
ya entonces conocido por títulos como “Hampa dorada”, “Los crímenes del museo”
o “El sargento York”…
…
una obra de teatro escrita por Murray Burnett y Joan Alison que llevaba por
título “Everybody comes to Rick’s”. Hal B. Wallis decidía entonces llevar esta
obra a la gran pantalla, para cuyo guión contó en un principio con Aeneas
MacKenzie y Wally Kline, quienes, sin embargo, tan sólo permanecieron unas
semanas en el proyecto inicial.
Wallis
contrataba entonces para el mismo fin a los hermanos Julius J. y Phillip G.
Epstein, cuya mayor contribución en esta historia fue el personaje de Claude
Rains. Los Epstein llevaban en el cine desde 1934 y contaban ya con títulos a
sus espaldas como “Cuatro esposas”, “La pelirroja” o “El hombre que vino a
cenar”.
También fue contratado, más adelante, Howard Koch para pulir el guión, prestando especial atención al personaje de Rick Blaine. Koch había debutado como guionista en 1940 y ya nos había escrito los guiones de “La carta”, “El sargento York” o “Como ella sola”.
También fue contratado, más adelante, Howard Koch para pulir el guión, prestando especial atención al personaje de Rick Blaine. Koch había debutado como guionista en 1940 y ya nos había escrito los guiones de “La carta”, “El sargento York” o “Como ella sola”.
Casey Robinson, Michael Curtiz y Hal B.
Wallis
“Casablanca”
era dirigida con maestría por el norteamericano de origen húngaro Michael
Curtiz, quien llevaba tras las cámaras desde 1912 (eso sí, figurando en un principio en los
títulos de crédito como Kertész Mihály) y ya nos había dejado grandes clásicos como “El
capitán Blood”, “La carga de la brigada ligera”, “Robin de los bosques”,
“Ángeles con caras sucias”, “La vida privada de Elisabeth y Essex”, “Camino de
Santa Fe” o la maravillosa “Yanqui Dandy”.
La
ya mítica banda sonora de “Casablanca” venía firmada por un genio llamado Max
Steiner, grandioso compositor a toda pantalla desde 1916 que ya nos había regalado
auténticas maravillas musicales en títulos como “King Kong”, “Las cuatro
hermanitas”, “La patrulla perdida”, “El delator”, “El pequeño Lord”, “Las
aventuras de Tom Sawyer”, “Jezabel”, “Amarga victoria”, “La solterona”,
“Intermezzo”, “Lo que el viento se llevó”, “La carta”, “Camino de Santa Fe”,
“El sargento York”, “Murieron con las botas puestas” o “La extraña pasajera”…
Un auténtico clásico musical de la historia del cine.
La
excelente fotografía de “Casablanca” venía firmada por el neoyorkino Arthur
Edeson, en el cine desde 1914 y ya con títulos a sus espaldas tan clásicos como
“Sin novedad en el frente”, “El puente de Waterloo”, “El doctor Frankenstein”,
“La tragedia de la Bounty”, “La pasión ciega” o “El halcón maltés”.
La muy correcta dirección artística de Carl Jules Weyl y el acertado montaje de Owen
Marks redondeaban el conjunto técnico de la película, del que también formaba parte Don
Siegel, sí, el mismo que, años más tarde, se convertiría en el afamado director
de “Código del hampa”, “Brigada homicida”, “La jungla humana”, “Dos mulas y una
mujer”, “Harry, el sucio” o “Fuga de Alcatraz”.
“Llena
de talento interpretativo y de momentos humanos y dramáticos”
(“The
Guardian”)
La
primera opción de Jack Warner para el personaje de Rick Blaine era George Raft,
pero el actor rechazó el ofrecimiento. Hal B. Wallis, por el contrario, siempre
vio en Humphrey Bogart al actor perfecto para el papel.
Humphrey
Bogart había debutado a toda pantalla en 1930 y el público americano le había
visto ya en títulos como “El bosque petrificado”, “Calle sin salida”, “Ángeles
con caras sucias”, “La pasión ciega”, “El último refugio” o “El halcón maltés”.
“El
señor Bogart es el tipo imperturbable, cínico, eficaz e inteligente de siempre,
cuyo planteamiento a la hora de manejar sus asuntos es estrictamente práctico,
pero que, con todo, posee un fondo sentimental e idealista. El papel que tiene
que desempeñar es en realidad el del conflicto, labor que realiza de modo
loable”
Pues
eso, como bien creía Hal B. Wallis, imposible imaginarse un Rick Blaine que no
sea Humphrey Bogart.
Para
el personaje protagonista femenino, sin embargo, Wallis había considerado a
Hedy Lamarr, pero ésta, aparte de estar bajo contrato de la MGM, no quería
trabajar en un guión tan poco preciso. Dos años más tarde, Hedy interpretaría a
Ilsa en un programa de radio basado en guiones cinematográficos.
“Ingrid
Bergman encarna a la heroína con todo el atractivo de su autoridad y belleza…
Su presencia ilumina todas las secuencias en las que aparece”
Ingrid
se encontraba bajo contrato con David O’Selznick cuando se pensó en ella como
la Ilsa Lund de “Casablanca”. Hal B. Wallis envió entonces a los hermanos
Epstein al estudio de O’Selznick para que intentaran persuadirle de ceder a
Bergman. No sin gran esfuerzo lo consiguieron, sí, muy afortunadamente para la
historia del cine.
Paul
Henreid llevaba en el cine desde 1933 y ya había aparecido en títulos como
“Alta escuela”, “Adiós, Mr. Chips” o “La extraña pasajera”. Henreid también fue
cedido a la Warner por Selznick
International Pictures, pero en este caso en contra de la voluntad del actor, a
quien le preocupaba que un personaje secundario pudiera arruinar su buena fama
como protagonista romántico. En mi modesta y humilde opinión, esta
interpretación de Paul Henreid como Víctor Laszlo es la mejor de toda su
carrera.
El
Capitán Louis Renault era encarnado magníficamente por Claude Rains, quien
había debutado a toda pantalla en 1920 y llevaba ya tras de sí títulos como “El
hombre invisible”, “Robin de los bosques”, “Juárez”, “Caballero sin espada”,
“El difunto protesta”, “El hombre lobo” o “La extraña pasajera”.
Sydney
Greenstreet nos ofrecía una excepcional recreación de Ferrari, su personaje en
esta historia. Greenstreet había debutado magistralmente en la
gran pantalla el año anterior en “El halcón maltés”, título al que siguió “Murieron con las botas puestas”. Ya en 1942, pero antes de
“Casablanca”, Sydney había aparecido también en “Como ella sola” y “A través
del Pacífico”.
Greenstreet sugirió llevar puesto algo más étnico en su
papel de Ferrari para mostrar que su personaje había asimilado el estilo de
vida marroquí. Wallis insistió, sin embargo, en que llevara un traje blanco.
Hoy, este traje es icónico de su personaje.
Peter
Lorre nos regalaba una magistral composición de Ugarte, su personaje en "Casablanca". Lorre, en
el cine desde 1929, llevaba ya tras de sí títulos como “M, el vampiro de
Düsseldorf”, “Crimen y castigo”, “El agente secreto”, “El halcón maltés” o las
dos versiones de “El hombre que sabía demasiado”.
Conrad
Veidt era un extraordinario Mayor Strasser. En el cine desde 1916, Veidt ya
había sido visto a toda pantalla en “El gabinete del Dr. Caligari”, “El hombre
que ríe”, “El ladrón de Bagdad”, “Un rostro de mujer” o “A través de la noche”.
Y
el entrañable Sam nos llegaba maravillosamente a través de Dooley Wilson quien, habiendo debutado a toda pantalla en 1939, llevaba tan sólo cinco
títulos antes de “Casablanca”, interpretación con la que consiguió una
gran popularidad. Su personaje, hoy mítico, es también ya parte importante de la
historia del cine.
“And wait… and wait… and
wait”
Y
Lou Marcelle como narrador. Actor de carácter en diversos shows radiofónicos durante
las décadas de 1930 y 1940, Marcelle debutó en la gran pantalla como narrador
en “Casablanca”, repitiendo esta misma función en títulos posteriores como
“Persecución en el Norte”, “Destino Tokio” o “La última patrulla”, así como haciendo
voces provenientes de la radio o de la televisión en otras escenas de otros
títulos cinematográficos.
Tanto
Claude Rains como Humphrey Bogart fueron nominados al Oscar por sus respectivos
trabajos, así como la fotografía, el montaje y la banda sonora. El film sí
recibió dicho galardón en las categorías de película, director y guión.
Porque
sí, “Casablanca” tenía guión aunque sólo como referencia, ya que continuamente
llegaban al plató nuevas hojas con nuevos diálogos.
“Casablanca
se creó en el plató. Yo tenía tres guionistas en plató que escribían mientras
nosotros rodábamos”
Sistema
éste bastante duro, como es de suponer, para los actores. Y sobre todo para
Ingrid Bergman, quien no dejaba de preguntar de cuál de los dos hombres debía aparentar
estar enamorada.
“Yo
no me atrevía a mirar amorosamente a Humphrey Bogart porque eso me hubiese obligado
a mirar a Paul Henreid de otra forma”
Y
otras curiosidades. Hal B. Wallis no quiso mostrar demasiado a Bogart
con sombrero para que el público no le asociara en esta película con los
gángsters que había representado ya el actor en la gran pantalla...
La música que se escucha en los títulos de crédito iniciales había sido ya escrita y utilizada por Max Steiner en “La patrulla perdida” (1934). Eso sí, para “Casablanca” Steiner alteró ligeramente el tempo y la instrumentación de esa melodía.
“Todo
lo que ocurre resulta creíble porque tiene su raíz en las relaciones de unos
personajes perfectamente humanos, como humanos son también las manías, la
cobardía y el sacrificio”
(“Daily
Film Renter”)


