"Si todo ya estuviera en el guión, ¿para qué hacer la película?"
(Nicholas Ray)
Hoy
se cumple el centenario del nacimiento del director norteamericano Nicholas
Ray, figura esencial en la historia del séptimo arte.
Raymond
Nicholas Kienzle nació en Galesville (Wisconsin) el 7 de Agosto de 1911. A los
16 años ganó una beca en la universidad que él eligiera tras presentar un proyecto
de serie en una emisora de radio. En 1929, otra beca le permitía estudiar
arquitectura junto al célebre Frank Lloyd Wright, evidente influencia posterior
en la obra cinematográfica del director, sobre todo en la composición de la
imagen y en la búsqueda de la línea horizontal que él definiría como “una
determinada manera de emplazar la mirada sobre las cosas”.
Tras abandonar la arquitectura y trasladarse a
Nueva York, Raymond se incorpora como actor al New York Theatre junto a un grupo
de intérpretes, directores y autores preocupados por realizar un teatro
centrado en mostrar y debatir los problemas sociales. En este grupo se encontraban
los directores Elia Kazan y Joseph Losey y el dramaturgo Clifford Odetts.
En 1935 es dirigido por Elia Kazan en la obra “The
young go first” y por Joseph Losey al año siguiente en “Injuction granted”,
utilizando ya aquí su nombre artístico de Nicholas Ray.
Ese mismo año comienza a dirigir teatro y emprende
estudios sobre la música folk americana, los cuales aprovechará a principios de
los años cuarenta al trabajar en la radio en CBS creando junto a Alan Lomax el
programa de radio “Back where I come from” dedicado a la música folk.
En 1941, el actor y productor estadounidense John
Houseman es nombrado por la Office of War Information director del programa de radio de propaganda "La Voz de América", y coge a Nicholas Ray como su ayudante, trabajando juntos durante toda la Segunda Guerra Mundial.
Y en 1944 le llega a Ray la oportunidad en
Hollywood de colaborar como ayudante de dirección de su ya buen amigo Elia
Kazan en “Lazos humanos".
Nicholas Ray debutó en 1949 como director en la
gran pantalla con “Los amantes de la noche”, una producción de la RKO
protagonizada por Cathy O’Donnell y Farley Granger que basaba su guión en la
novela de Edward Anderson.
Ese mismo año, dirigió a Humphrey Bogart y John Derek en "Llamad a cualquier puerta". Y a Maureen O'Hara, Melvyn Douglas y Gloria Grahame (que había contraído matrimonio con Ray en 1948) en "Un secreto de mujer".
Y en 1950,
repetía con Bogart y Grahame como protagonistas de “En un lugar solitario”,
clásico hoy del género del cine negro basado en una historia de Dorothy B.
Hughes.
Tras
“Nacida para el mal” y “La casa en sombra”, ambas protagonizadas por Robert
Ryan, Nicholas Ray le volvía a dirigir en “Infierno en las nubes” (1951),
producción bélica de la RKO basada en una historia de Kenneth Garnet donde Ryan
compartía cartel con John Wayne.
Y tras
dirigir a Susan Hayward, Robert Mitchum y Arthur Kennedy en el western “Hombres
errantes”, Nicholas Ray volvía en 1954 a este mismo género con “Johnny Guitar”,
clásico del cine del Oeste cuya historia, basada en la novela de Roy Chanslor,
su música, partitura inolvidable de Victor Young, y un excelente reparto en el
que figuraban Joan Crawford, Sterling Hayden, Ernest Borgnine y John
Carradine, entre otros, la han convertido ya en un referente del americano cine del Oeste.
"Jimmy Cagney tiene una gran serenidad que no he
visto en otro actor que no fuera Walter Huston"
En 1955,
Ray dirigía a James Cagney, Viveca Lindfords y Ernest Borgnine en un nuevo
western llamado “Busca tu refugio“, producción de la Paramount Pictures con un
guión de Winston Miller basado en una historia de Harriet Frank Jr. e Irving
Ravetch.
“Me di cuenta de que James Dean necesitaba un clima
especial para una colaboración exitosa. Necesitaba tranquilidad, tolerancia y
comprensión"
Ese mismo año, Nicholas Ray rodaba otra película
que sería con el tiempo otro clásico del cine, “Rebelde sin causa”. James Dean
fue elegido por Ray para protagonizar esta película un año después de rodar “Al
Este del Edén” a las órdenes de Elia Kazan.
Los dos compañeros de reparto de Dean en “Rebelde
sin causa”, Natalie Wood y Sal Mineo, fueron nominados al Oscar por sus
interpretaciones, así como el guión, firmado por el propio Ray.
En la segunda mitad de la década de los 50, Nicholas
Ray dirigió los dramas “Más poderoso que la vida” y “Sangre caliente”, la
bélica “Amarga victoria”, en coproducción con Francia, el western “La verdadera
historia de Jesse James”, con guión de Nunnally Johnson, y el drama
naturalista, producción de la Warner Bros, “Muerte en los pantanos”.
“Me impresionó sin duda el compromiso de Robert Taylor.
Trabajó para mí como un actor verdadero del método. Recuerdo que Taylor iba a
un osteólogo, estudiando detenidamente los rayos X y haciendo la preguntas pertinentes
para simular correctamente que el dolor que expresaba era debido a la pierna
lisiada de su personaje"
Y “Chicago, años 30”, otro gran clásico del cine
negro que reunía en su reparto nombres como Robert Taylor, Cyd Charisse, Lee J.
Cobb o John Ireland.
Un soberbio
Anthony Quinn protagonizaba en 1960 la película más entrañable de Nicholas Ray,
“Los dientes del diablo”, una maravillosa coproducción entre Reino Unido, Francia e Italia que contaba también en su reparto con un excelente Peter O’Toole.
Ray
firmaba también el guión de esta preciosa historia basada en la novela “El país
de las sombras largas”, escrita en 1950 por el autor suizo Hans Ruesch.
En 1961,
Nicholas Ray dirigía a Jeffrey Hunter en “Rey de reyes”, una gran producción de Samuel Bronston
sobre la vida de Jesús con una majestuosa banda sonora de Miklós Rózsa.
Y en 1963 rodaba su último largometraje, “55 días en Pekín”, otra gran
producción de Samuel Bronston que se convirtió con el tiempo en otro clásico
fundamental de la historia del cine.
"Magnífica
aventura dirigida por un Ray que día a día iba cambiando el guión, lo que,
paradójicamente, no alteró el resultado final de la historia. Un clásico del
cine de aventuras"
(Fernando
Morales. Diario El País)
Charlton Heston, Ava Gardner y David Niven protagonizaban una historia épica envuelta en la siempre
magistral música de Dimitri Tiomkin.
Como
actor, Nicholas Ray fue dirigido en 1945 por Elia Kazan en “Lazos humanos”, por
Milos Forman en 1979 en el musical “Hair” e incluso en 1977 por Wim
Wenders en un cameo en “El amigo americano” compartiendo cartel aquí con Dennis Hopper. También apareció
como actor en dos de sus propias películas, “Rebelde sin causa” y “55 días en Pekín.
Como cineasta, influyó en una generación de directores,
principalmente europeos, tales como Jean-Luc Goddard o el propio Wenders. Y aunque
rara vez apareció en los créditos como guionista, reescribió gran parte de sus
guiones, por lo general con el apoyo de sus actores. Y también alentaba mucho
la improvisación.
De sus propias películas, su favorita siempre fue “Rebelde
sin causa”, siendo además la de mayor éxito comercial. Pero también estaba
orgulloso de su trabajo en “Los amantes de la noche” y “Hombres errantes”.Y él
mismo admitió que “En un lugar solitario” fue una película muy personal.
"Sabía que quería trabajar y morir trabajando”
(Wim Wenders)
A finales de los años 70, ya enfermo terminal de
cáncer, Nicholas Ray convenció a Wim Wenders para que viajara a Nueva York y
rodara con él su epitafio cinematográfico. De un guión conjunto entre los dos
cineastas surgió “Relámpago sobre el agua”, película documental sobre los últimos
días del director americano donde hablaba de los distintos artistas que
intervinieron en sus películas.
El 16
de Junio de 1979 nos dejaba, a los 67 años de edad, uno de los cineastas más
personales de la historia del cine. Gracias, Nicholas.
"Cuanto más me acerco a mi fin,
más cerca estoy de reescribir mi comienzo"
(NICHOLAS RAY)