En los años 80 conocí, a través de la pequeña pantalla, a un simpático grupo de niños que aquí nos fueron presentados como “La Pandilla” pero originalmente eran conocidos como “Our gang” o “Little Rascals”.
El creador de esta serie era un genio llamado Hal Roach, artífice también de otras figuras del cine cómico como Harold Lloyd o Laurel y Hardy. “La Pandilla” constaba de doscientos veinte cortometrajes y un largometraje e inició su andadura en 1922, alargando su gran éxito hasta 1944.
Por esta divertida serie desfilaron infinidad de actores infantiles. “Sunhine Sammy” Robinson, Mickey Daniels, Mary Kornman, Allen “Farina” Hoskins, Jean Darlin, Mary Ann Jackson, Gerge “Spanky” McFarland, Dickie Moore, Scotty Becket, Carl “Alfalfa” Switzer, Pete “el cachorro”...
Y Jackie Cooper, que estuvo en la serie durante 1930 y 1931. Pero para entonces, Jackie era un rostro conocido en la gran pantalla americana, a la que se había asomado ya en una serie de cortometrajes.
Nacido el 15 de Septiembre de 1922 en Los Ángeles (California), John Cooper Jr. pertenecía a una familia dedicada al mundo artístico. Además de ser sobrino del director Norman Taurog, tenía una madre pianista y una abuela que le llevaba desde muy temprana edad a los estudios de rodaje de Hollywood.
Y así fue como Jackie apareció por vez primera en la gran pantalla en un breve papel de un número musical del cortometraje “Fox Movietone Follies of 1929”. Tras éste, vendrían otros cortos hasta ser elegido por Hal Roach para formar parte de su simpática pandilla.
En 1931 Jackie Cooper fue contratado para la Paramount, para la que rodaría “Skippy”, largometraje en el que fue dirigido por su tío Norman y hacía un papel protagonista. La película, en la que compartía cartel con Robert, hermano del ya famoso Jackie Coogan, supuso el lanzamiento de Cooper como pequeña promesa cinematográfica y una nominación a los Premios Oscar que le convertía, a sus nueve años, en el primer actor infantil candidato a estos premios.
La carrera de Jackie en el cine ya estaba bien perfilada y en ese mismo año le llegó otro buen papel como el hijo de un boxeador en “El campeón”. El director del film era King Vidor y el compañero de reparto de Jackie, su padre en la pantalla, nada menos que Wallace Beery. Evidentemente, hoy “El campeón” es ya un clásico del cine.
Jackie siguió apareciendo con éxito en otros títulos cinematográficos y en 1934 fue elegido para otro de los personajes por el que sería siempre recordado, su Jim Hawkins de “La isla del tesoro”, dirigido esta vez por Victor Fleming y acompañado de nuevo en el reparto por Wallace Beery y un genial Lionel Barrymore.
Después vendrían “Dinky”, junto a Mary Astor, “La venganza de Frank James”, compartiendo cartel con Henry Fonda y Gene Tierney, “Las chicas de Ziegfield”, junto a James Stewart y Judy Garland…
Tras la Segunda Guerra Mundial, donde formó también parte de la banda de música, Jackie Cooper se instaló en Nueva York y comenzó a simultanear el teatro y la televisión. Participó en un gran número de programas para la pequeña pantalla e intervino en otras tantas series televisivas como “Hennesey” (por la que fue nominado en dos ocasiones como actor en los Premios Emmy), “Hawai 5-0”, “McCloud”, “Ironside”, “Colombo”, “Kojak”, “Los casos de Rockford”, “Se ha escrito un crimen”…Y obtuvo dos Premios Emmy, como director, por el episodio piloto de “The white shadow” (1978) y por “Carry on, Hawkeye”, uno de los episodios de la popular serie “Mash”.
Y en 1978 volvió a conseguir fama entre las nuevas generaciones con su papel de Perry White, el jefe de Clark Kent, en la película “Superman”. Jackie participaría también en las siguientes entregas cinematográficas del mítico superhéroe.
Anunció su retirada en 1989, aunque aún participaría en dos series televisivas más, “For Jenny with love” y “Capital News”. Y en los últimos años estuvo dedicado a la cría de caballos, aunque no dejó de estar disponible para cualquier documental que versara sobre los años dorados de Hollywood.
Jackie Cooper nos dejaba, muy tristemente, el pasado Martes 3 de Mayo. También nos regalaba su valiosísima dedicación artística durante nada menos que ocho décadas.
Shirley Temple, Jackie Coogan, Virginia Weidler, Mickey Rooney, Margaret O'Brien, Freddie Bartholomew... Y Jackie Cooper.
Gracias, Jackie.