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lunes, 26 de noviembre de 2012

Casablanca

Llena de estrellas de talento, de imágenes realmente atractivas
y dirigida con considerable oficio por Michael Curtiz
("Sunday Times")


En 1941 llegaba a las manos del legendario productor norteamericano Hal B. Wallis, ya entonces conocido por títulos como “Hampa dorada”, “Los crímenes del museo” o “El sargento York”…


… una obra de teatro escrita por Murray Burnett y Joan Alison que llevaba por título “Everybody comes to Rick’s”. Hal B. Wallis decidía entonces llevar esta obra a la gran pantalla, para cuyo guión contó en un principio con Aeneas MacKenzie y Wally Kline, quienes, sin embargo, tan sólo permanecieron unas semanas en el proyecto inicial.


Wallis contrataba entonces para el mismo fin a los hermanos Julius J. y Phillip G. Epstein, cuya mayor contribución en esta historia fue el personaje de Claude Rains. Los Epstein llevaban en el cine desde 1934 y contaban ya con títulos a sus espaldas como “Cuatro esposas”, “La pelirroja” o “El hombre que vino a cenar”.


También fue contratado, más adelante, Howard Koch para pulir el guión,  prestando especial atención al personaje de Rick Blaine. Koch había debutado como guionista en 1940 y ya nos había escrito los guiones de “La carta”, “El sargento York” o “Como ella sola”.

Casey Robinson, Michael Curtiz y Hal B. Wallis

Y Casey Robinson, a quien se le encomendaron las escenas románticas entre los personajes de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman.


Casablanca” era dirigida con maestría por el norteamericano de origen húngaro Michael Curtiz, quien llevaba tras las cámaras desde 1912 (eso sí, figurando en un principio en los títulos de crédito como Kertész Mihály)  y ya nos había dejado grandes clásicos como “El capitán Blood”, “La carga de la brigada ligera”, “Robin de los bosques”, “Ángeles con caras sucias”, “La vida privada de Elisabeth y Essex”, “Camino de Santa Fe” o la maravillosa “Yanqui Dandy”.


La ya mítica banda sonora de “Casablanca” venía firmada por un genio llamado Max Steiner, grandioso compositor a toda pantalla desde 1916 que ya nos había regalado auténticas maravillas musicales en títulos como “King Kong”, “Las cuatro hermanitas”, “La patrulla perdida”, “El delator”, “El pequeño Lord”, “Las aventuras de Tom Sawyer”, “Jezabel”, “Amarga victoria”, “La solterona”, “Intermezzo”, “Lo que el viento se llevó”, “La carta”, “Camino de Santa Fe”, “El sargento York”, “Murieron con las botas puestas” o “La extraña pasajera”… Un auténtico clásico musical de la historia del cine.



La excelente fotografía de “Casablanca” venía firmada por el neoyorkino Arthur Edeson, en el cine desde 1914 y ya con títulos a sus espaldas tan clásicos como “Sin novedad en el frente”, “El puente de Waterloo”, “El doctor Frankenstein”, “La tragedia de la Bounty”, “La pasión ciega” o “El halcón maltés”.


Edeson se permitía incluso un guiño hacia su propio trabajo como director de fotografía incluyendo en “Casablanca” un plano del reflejo en el suelo del cartel de “La Belle Aurore” muy similar al de “Spade and Archer” que un año antes había mostrado en “El halcón maltés”.


La muy correcta dirección artística de Carl Jules Weyl y el acertado montaje de Owen Marks redondeaban el conjunto técnico de la película, del que también formaba parte Don Siegel, sí, el mismo que, años más tarde, se convertiría en el afamado director de “Código del hampa”, “Brigada homicida”, “La jungla humana”, “Dos mulas y una mujer”, “Harry, el sucio” o “Fuga de Alcatraz”.

Llena de talento interpretativo y de momentos humanos y dramáticos
(“The Guardian”)

La primera opción de Jack Warner para el personaje de Rick Blaine era George Raft, pero el actor rechazó el ofrecimiento. Hal B. Wallis, por el contrario, siempre vio en Humphrey Bogart al actor perfecto para el papel.

“De todos los cafés y locales del mundo,
aparece en el mío”


Humphrey Bogart había debutado a toda pantalla en 1930 y el público americano le había visto ya en títulos como “El bosque petrificado”, “Calle sin salida”, “Ángeles con caras sucias”, “La pasión ciega”, “El último refugio” o “El halcón maltés”.

El señor Bogart es el tipo imperturbable, cínico, eficaz e inteligente de siempre, cuyo planteamiento a la hora de manejar sus asuntos es estrictamente práctico, pero que, con todo, posee un fondo sentimental e idealista. El papel que tiene que desempeñar es en realidad el del conflicto, labor que realiza de modo loable
(Bosley Crowther, “The New York Times”)


Pues eso, como bien creía Hal B. Wallis, imposible imaginarse un Rick Blaine que no sea Humphrey Bogart.

Para el personaje protagonista femenino, sin embargo, Wallis había considerado a Hedy Lamarr, pero ésta, aparte de estar bajo contrato de la MGM, no quería trabajar en un guión tan poco preciso. Dos años más tarde, Hedy interpretaría a Ilsa en un programa de radio basado en guiones cinematográficos.

“El mundo se derrumba
y nosotros nos enamoramos…”


Ingrid Bergman debutó como extra en 1932 y tras ella llevaba ya dos versiones de “Intermezzo” y otros títulos como “Un rostro de mujer” (un maravilloso rostro, añado yo), “Los cuatro hijos de Adán” o “El extraño caso del doctor Jekyll”.

Ingrid Bergman encarna a la heroína con todo el atractivo de su autoridad y belleza… Su presencia ilumina todas las secuencias en las que aparece
(Howard Barnes, “New York Herald Tribune”)


Ingrid se encontraba bajo contrato con David O’Selznick cuando se pensó en ella como la Ilsa Lund de “Casablanca”. Hal B. Wallis envió entonces a los hermanos Epstein al estudio de O’Selznick para que intentaran persuadirle de ceder a Bergman. No sin gran esfuerzo lo consiguieron, sí, muy afortunadamente para la historia del cine.

“¿He de permanecer escondido en un hotel o continuar luchando por mis ideas?”


Paul Henreid llevaba en el cine desde 1933 y ya había aparecido en títulos como “Alta escuela”, “Adiós, Mr. Chips” o “La extraña pasajera”. Henreid también fue cedido a la Warner  por Selznick International Pictures, pero en este caso en contra de la voluntad del actor, a quien le preocupaba que un personaje secundario pudiera arruinar su buena fama como protagonista romántico. En mi modesta y humilde opinión, esta interpretación de Paul Henreid como Víctor Laszlo es la mejor de toda su carrera.

“Es hora de adular un poco al señor Strasser… Hasta luego, Rick”


El Capitán Louis Renault era encarnado magníficamente por Claude Rains, quien había debutado a toda pantalla en 1920 y llevaba ya tras de sí títulos como “El hombre invisible”, “Robin de los bosques”, “Juárez”, “Caballero sin espada”, “El difunto protesta”, “El hombre lobo” o “La extraña pasajera”.

“Como cabeza de negocios ilegales en Casablanca, soy un hombre influyente y respetado”


Sydney Greenstreet nos ofrecía una excepcional recreación de Ferrari, su personaje en esta historia. Greenstreet había debutado magistralmente en la gran pantalla el año anterior en “El halcón maltés”, título al que siguió “Murieron con  las botas puestas”. Ya en 1942, pero antes de “Casablanca”, Sydney había aparecido también en “Como ella sola” y “A través del Pacífico”.


Greenstreet  sugirió llevar puesto algo más étnico en su papel de Ferrari para mostrar que su personaje había asimilado el estilo de vida marroquí. Wallis insistió, sin embargo, en que llevara un traje blanco. Hoy, este traje es icónico de su personaje.

“Piensa en esos pobres refugiados, si no fuera por mí se morirían esperando. Al fin y al cabo, yo les proporciono los visados que tanto desean…”


Peter Lorre nos regalaba una magistral composición de Ugarte, su personaje en "Casablanca". Lorre, en el cine desde 1929, llevaba ya tras de sí títulos como “M, el vampiro de Düsseldorf”, “Crimen y castigo”, “El agente secreto”, “El halcón maltés” o las dos versiones de “El hombre que sabía demasiado”.

“Usted enfatiza lo de Tercer Reich.
¿Acaso espera otro?”


Conrad Veidt era un extraordinario Mayor Strasser. En el cine desde 1916, Veidt ya había sido visto a toda pantalla en “El gabinete del Dr. Caligari”, “El hombre que ríe”, “El ladrón de Bagdad”, “Un rostro de mujer” o “A través de la noche”.

“You must remember this, a kiss is still a kiss,
a sigh is just a sight…”


Y el entrañable Sam nos llegaba maravillosamente a través de Dooley Wilson quien, habiendo debutado a toda pantalla en 1939, llevaba tan sólo cinco títulos antes de “Casablanca”, interpretación con la que consiguió una gran popularidad. Su personaje, hoy mítico, es también ya parte importante de la historia del cine. 


Dooley era actor y cantante, y también fue batería profesional pero, curiosamente, no sabía tocar el piano. El piano que aparecía en pantalla no sonaba en realidad, estaba vacío.


Sí sonaba el que había detrás de las cámaras, el tocado por el pianista y compositor Elliot Carpenter, estratégicamente colocado en el plató donde Dooley pudiera verle e imitar sus movimientos ante el piano. Tras este rodaje, Carpenter y Wilson se hicieron buenos amigos.


Completaban el reparto S.Z. Sakall, John Qualen, Max Linder, Dan Seymour, George Dee, Marcel Dalio, Curt Bois, Leonid Kinskey…  

“And wait… and wait… and wait”

Y Lou Marcelle como narrador. Actor de carácter en diversos shows radiofónicos durante las décadas de 1930 y 1940, Marcelle debutó en la gran pantalla como narrador en “Casablanca”, repitiendo esta misma función en títulos posteriores como “Persecución en el Norte”, “Destino Tokio” o “La última patrulla”, así como haciendo voces provenientes de la radio o de la televisión en otras escenas de otros títulos cinematográficos.

Personaje también fundamental de “Casablanca” es el hoy ya legendario tema musical “As time goes by”, escrito por el compositor estadounidense Herman Hupfeld para el musical de Broadway de 1931 “Everybody’s welcome”.


Maravillosa canción que perdurará, y perdurará, y perdurará… por mucho tiempo que pase.




Y otro personaje crucial de la película, el Rick’s Cafe Americain, para cuya decoración se tomó como modelo el Hotel El Minzah de Tánger.


Producida por Hal B. Wallis para la Warner Bros. Pictures, "Casablanca" era estrenada en Nueva York el 26 de Noviembre de 1942.


Tanto Claude Rains como Humphrey Bogart fueron nominados al Oscar por sus respectivos trabajos, así como la fotografía, el montaje y la banda sonora. El film sí recibió dicho galardón en las categorías de película, director y guión.

Porque sí, “Casablanca” tenía guión aunque sólo como referencia, ya que continuamente llegaban al plató nuevas hojas con nuevos diálogos.

Casablanca se creó en el plató. Yo tenía tres guionistas en plató que escribían mientras nosotros rodábamos
(Michael Curtiz)


Sistema éste bastante duro, como es de suponer, para los actores. Y sobre todo para Ingrid Bergman, quien no dejaba de preguntar de cuál de los dos hombres debía aparentar estar enamorada.

Yo no me atrevía a mirar amorosamente a Humphrey Bogart porque eso me hubiese obligado a mirar a Paul Henreid de otra forma

Humphrey Bogart, Ingrid Bergman y Paul Henreid representarían un año después sus respectivos papeles en un show benéfico de un programa de radio de la CBS.


Y otras curiosidades. Hal B. Wallis no quiso mostrar demasiado a Bogart con sombrero para que el público no le asociara en esta película con los gángsters que había representado ya el actor en la gran pantalla...

La música que se escucha en los títulos de crédito iniciales había sido ya escrita y utilizada por Max Steiner en “La patrulla perdida” (1934). Eso sí, para “Casablanca” Steiner alteró ligeramente el tempo y la instrumentación de esa melodía.

El Café de Rick  fue uno de los pocos set construidos para la película. El resto fueron todos reciclados de otras producciones Warner debido a las restricciones de materiales para la construcción en tiempo de guerra.




Todo lo que ocurre resulta creíble porque tiene su raíz en las relaciones de unos personajes perfectamente humanos, como humanos son también las manías, la cobardía y el sacrificio
(“Daily Film Renter”)

jueves, 29 de abril de 2010

Con Hitchcock en los talones

La primera vez que visitó Hollywood, en 1940, fue rechazado por casi todos los grandes estudios de cine, al considerar que no podría hacer una película hollywoodiense.

Finalmente, el afamado productor estadounidense David O. Selznick le ofreció un contrato de siete años en su estudio. Su primer proyecto iba a girar sobre el Titanic, pero Selznick desechó la idea porque "no se pudo encontrar un barco para hundir".


Decidió entonces asignarle la dirección de “Rebeca” (1940), película que obtuvo 2 galardones y 9 nominaciones más en la ceremonia de los Premios Oscar.

Así comenzaba en Estados Unidos la carrera cinematográfica como director de Alfred Hitchcock.


Nacido en Leytonstone, Londres, el 13 de Agosto de 1899, Alfred Joseph Hitchcock creció en una muy estricta familia católica. Su primer trabajo fuera del negocio familiar fue en 1915 como perito para la Henley Telegraph and Cable Company, pero en esta epoca ya empezaba a interesarle el mundo del cine.

Alrededor de 1920 consiguió un empleo como diseñador de títulos en un estudio cinematográfico de Londres. Ya como asistente de dirección, tuvo que terminar él mismo el corto “Always tell your wife” por caer enfermo su director. Los jefes del estudio, impresionados por su buen resultado, le dieron su primera oportunidad en la dirección con un nuevo corto: “Number 13”, trabajo que Alfred no pudo acabar por el cierre del estudio en Londres.


Hitchcock fue entonces empleado por Michael Balcon para trabajar como director auxiliar en la compañía que más adelante se conocería como Gainsborough Pictures. Aquí realizó, además, tareas de guionista, diseñador de títulos y director artístico.

Finalmente, en 1925, tuvo la ocasión de dirigir su primera película, una coproducción británico-germana titulada “El jardín de la alegría”. En 1926, ya dejó su primera marca personal dirigiendo “El enemigo de las rubias”.

Patricia y Alma Reville

Ese mismo año contrajo matrimonio con Alma Reville, montadora y guionista, con la que tuvo a Patricia, su única hija, quien aparecería más adelante en títulos como “Pánico en la escena”, “Extraños en un tren” o “Psicosis”.

Alfred continuó cosechando éxitos con una serie de películas en Inglaterra como "Alarma en el expreso” (1938) o “La posada de Jamaica” (1939), títulos que también triunfaron en América.

David O. Selznick, Joan Fontaine y Alfred Hitchcock 

Fue entonces cuando David O. Selznick se puso en contacto con él, trasladándose Hitchcock a los Estados Unidos para dirigir una adaptación de "Rebeca", una maravillosa novela de Daphne du Maurier.

Un gran trabajo del director inglés que, con el resto de su filmografía en América, ha pasado ya a la historia del cine.


El miedo no es tan difícil de entender. Después de todo, ¿no nos asustábamos todos cuando éramos niños? Nada ha cambiado desde Caperucita Roja frente al lobo feroz. Lo que nos asusta hoy es exactamente el mismo tipo de cosas que nos daba miedo ayer. Es sólo un lobo diferente

Hitchcock a menudo utilizó la figura del “hombre equivocado” como tema central de sus películas. “Yo confieso”, “Falso culpable” o “Con la muerte en los talones” son buena prueba de ello.


Otro motivo recurrente en sus films era el del asumir una identidad a cambio de la propia, como es el caso de “Vértigo”, “Psicosis” o “Marnie, la ladrona”.

Trabajó frecuentemente con el montador George Tomasini, el compositor Bernard Herrmann, la diseñadora de vestuario Edith Head y el director de fotografía Robert Burks.

Al actor James Stewart le hizo protagonista de cuatro de sus films: “La soga”, “Vértigo”, “La ventana indiscreta” y “El hombre que sabía demasiado”, siendo esta última un aceptable remake del film que el propio Hitchcock había dirigido con el mismo título en 1934.


“Sospecha”, “Encadenados”, "Atrapa a un ladrón" y “Con la muerte en los talones” tenían como protagonista a Cary Grant, actor al que Hitchcock admiraba especialmente, y a cuyos personajes otorgó ese cierto toque cómico que el espectador, de alguna manera, esperaba siempre de Grant.

Hitchcock en “Atrapa a un ladrón”

Otros actores con los que repitió en sus rodajes fueron Gregory Peck (“Recuerda y “El proceso Paradine”), Joseph Cotten ("La sombra de una duda" y "Atormentada") o John Forsythe (“Pero ¿quién mató a Harry?” y  “Topaz”).

Las rubias son mejores víctimas.
Son como la nieve virgen que muestra las huellas sangrientas


Imprescindibles las mujeres rubias en las películas de Hitchcock: Madeleine Carroll, Janet Leigh, Eva Marie Saint, Kim Novak o Doris Day .

Trabajando también con algunas de ellas en más de una ocasión, como fue el caso de Grace Kelly (“Atrapa a un ladrón”, “Crimen perfecto” y “La ventana indiscreta”) o Tippi Hedren (“Marnie, la ladrona” y “Los pájaros”).


Y Vera Miles, que si bien en "Psicosis" se veía relegada a un segundo plano como hermana de Janet Leigh, en "Falso culpable" brillaba por su magnífico papel como la mujer de Henry Fonda, víctima indirecta de la trama del film.

Hitchcock también rodó más de un título con actrices como Joan Fontaine ("Rebeca" y "Sospecha") e Ingrid Bergman ("Recuerda", "Encadenados" y "Atormentada").


Imprescindibles también fueron sus fugaces apariciones en casi la totalidad de las películas que dirigió. Dándole incluso a estas apariciones un toque más o menos divertido y, en cualquier caso, más que curioso.


A Alfred Hitchcock no le gustaba rodar en exteriores. Prefería hacerlo en el estudio, donde tenía control total de la iluminación y demás factores. En muchos de sus films, más sobresaliente en los de blanco y negro, utilizó las sombras para crear suspense y tensión.

La escena del vaso de leche en “Sospecha” o la sombra de los títulos de crédito iniciales de “Sabotaje” son ya clásicos de la historia del cine.


Es una buena película cuando el precio de la entrada,
el de la cena y el de la niñera valieron la pena

Premio Irving Thalberg al conjunto de su carrera en 1968 en la ceremonia de los Premios Oscar, nunca obtuvo uno de estos galardones como director.

Aunque sí fue reconocido en un total de cinco nominaciones a esa estatuilla: “Rebeca”, “Naúfragos”, “Recuerda”, “La ventana indiscreta” y “Psicosis”.


No hay terror en la explosión, sólo en su previsión

En dos ocasiones (“Vértigo” y “Con la muerte en los talones”) obtuvo la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián, siendo nominado en otras tres (“Encadenados”, “Yo confieso” y “El hombre que sabía demasiado”) en el Festival de Cannes y en una más (“Atrapa a un ladrón”) en el Festival de Venecia.


Premio Cecil B. De Mille en los Globos de Oro, fue nominado además en estos galardornes por “Frenesí”, siéndole otorgado finalmente el Globo de Oro por “Alfred Hitchcock presenta”, trabajo por el que fue también reconocido en los Premios Emmy con dos nominaciones más.


A finales de los años 60 y principios de los 70, el ya mundialmente reconocido director prestó su nombre y su imagen a una serie de libros dirigidos al público juvenil. Llevaban el título genérico de "Alfred Hitchcock y los tres investigadores" y el propio director escribió el prólogo de algunos de ellos.


El 29 Abril de 1980, desde Los Ángeles (California), nos decía adiós el indiscutible mago del suspense. Hoy, 30 años después, le siguen descubriendo los que aún no le conocían.

Y los que hemos tenido la satisfacción de revisar sus películas, una y otra vez, desde hace ya muchos años, le seguimos considerando no sólo como un gran cineasta, sino también como un gran conocedor del espectador cinematográfico.


Un espectador que llegaba a sentir las mismas emociones que el personaje hitchconiano de turno. Ése que Hitchcock había elegido para mantenernos en vilo durante el metraje de su película.

Por todo ello, gracias, maestro.


Para hacer una buena película se necesitan tres cosas:
el guión, el guión y el guión
(ALFRED HITCHCOCK)