El 6 de Noviembre de 1936, era estrenada en Seattle
(Washington) “Rivales” (Come and get it!).
Impecable producción de Samuel Goldwyn para Howard Productions que firmaban dos
directores de prestigio, Howard Hawks y William Wyler.
La
novela homónima de Edna Ferber servía como base al guión escrito por Jane Murfin y Jules
Furthman. El exquisito montaje de Edward Curtiss, nominado por su trabajo al
Premio Oscar, la banda sonora de Alfred Newman y la fotografía de Gregg Toland
y Rudolph Mate redondeaban la buena factura de la película.
Buena
factura a la que se sumaba el magnífico reparto, encabezado por un
extraordinario Edward Arnold.
Arnold
debutó en la gran pantalla en 1916 con el cortometraje “The misleading lady”.
Después le siguieron títulos como “Rasputín y la zarina”, “No soy ningún
ángel”, “Sopa de ganso” o “Crimen y castigo” antes de dar vida a Barney Glasgow,
principal protagonista de esta historia y, sin duda, una de las mejores interpretaciones
cinematográficas de este excelente actor.
Joel
McCrea nos presentaba de manera más que correcta a Richard, el hijo de Barney. McCrea
llevaba en el mundo del cine desde 1927 y ya había sido dirigido anteriormente
por Howard Hawks en “Ciudad sin ley” y por William Wyler en “Esos tres”.
Emma Louise Glasgow, mujer de Barney y madre de Richard en esta historia, era interpretada por
Mary Nash, otro rostro del cine clásico desde 1915. Tras “Rivales”, pudimos ver
a Nash como Fräulein Rottenmeier en la versión clásica de “Heidi” y como la
genuina madre de Katharine Hepburn en “Historias de Filadelfia”.
Los
personajes de Lotta Morgan y Lotta Bostrom, madre e hija respectivamente en la historia, eran
interpretados por una misma actriz, Frances Farmer, quien debutó en la gran
pantalla ese mismo año de 1936 con “Too many parents” y aún haría dos películas
más antes de “Rivales”. Howard Hawks siempre consideró a Farmer como la mejor
actriz con la que él había trabajado.
Y
Walter Brennan era para nosotros Swan Bostrom, marido de Lotta Morgan, padre de
Lotta Bostrom y amigo inseparable de Barney Glasgow.
Walter
llevaba en el mundo del cine desde 1925 con 140 títulos ya a sus espaldas. Por
su papel en “Rivales” obtuvo su primer Oscar como mejor actor secundario. Dos
años más tarde, lograría un segundo Oscar en la misma categoría por “Kentucky”
y otros dos años después por “El forastero”. En 1941 volvería a ser nominado
por “El sargento York”.
El
actor, que en realidad contaba tan sólo con 42 años, aparecía caracterizado en
la película como un hombre de edad avanzada. En “Rivales”, Walter nos regala
otro más de sus encantadoramente entrañables personajes. Muy grande este
Brennan.
Y
también aparecía en la película, en un pequeño papel como leñador, Hank Worden,
excelente actor que había debutado el año anterior con “Ciudad sin ley” y luego
veríamos en un sinfín de clásicos y especialmente a las órdenes de John Ford en
“La diligencia”, “Fort Apache”, “Tres padrinos”, “Caravana de paz”, “Centauros
del desierto” “Misión de audaces” o “El sargento negro”.
“Rivales”
fue dirigida en su mayor parte por Howard Hawks. Debido a una serie de
discrepancias entre el director y Samuel Goldwyn, Hawks fue retirado del
proyecto, siendo requerido William Wyler para ponerle buen fin a la película.
Pero
no fue fácil convencer a Wyler, que no veía con buenos ojos el quitarle la
película a otro director. Goldwyn, como buen productor de la época, le amenazó
con arruinar su carrera y Wyler finalmente aceptó. Eso sí, respetando casi la
totalidad de lo ya rodado por Hawks, negándose en redondo a firmar la película
en solitario y consiguiendo, además, que el nombre de Howard Hawks apareciera
en primer lugar, por delante de él, en los títulos de crédito.
En
“Rivales”, pues, conviven el estilo dinámico, con más accion y con más sentido
del humor de Howard Hawks y el más sosegado, de planos más elaborados y
dramatismo más intenso de William Wyler.
Y dos
maestros en una misma obra sólo podían dar lugar a una obra maestra.