“Lo sé, lo sé, Carla me dijo que me quedase en mi
habitación.
Lo siento, no molestaré más”
Lo siento, no molestaré más”
Tras permanecer dieciocho años en una institución
psiquiátrica, Augusto Scribani, ex director de un banco, regresa a su casa para
vivir ahora con su nuera y con su nieta Rosa, una niña de nueve años con la que
pronto entabla una profunda amistad.
En Marzo de 1990 se estrenaba en Italia “No molestes más”
(Tolgo il disturbo), la última colaboración a toda pantalla de dos grandes
clásicos del cine italiano: Vittorio Gassman y Dino Risi.
Dino Risi había debutado en la gran pantalla como director
en 1953 y llevaba ya tras de sí títulos como “El signo de Venus”, “Pan, amor
y...”, “Sabela”, “La mujer del cura”,
“Sábado inesperado” o “Teresa”, además de sus inolvidables trabajos con
Vittorio Gassman: “El estafador”, “La escapada”, “La marcha sobre Roma”,
“Monstruos de hoy”, “En nombre del pueblo italiano”, “Perfume de mujer”… Cine
en mayúsculas.
Coproducción italofrancesa para la United International Pictures,
“No molestes más” nos relataba una historia escrita por Enrico Oldoini,
Bernardino Zapponi y el propio Dino Risi a través de una discreta fotografía de
Blasco Giurato, un acertado montaje a cargo de Alberto Galliti…
… y una preciosa banda sonora firmada por Francis Lai,
excelente compositor francés que había comenzado su carrera cinematográfica en
1965 y ya nos había dejado su arte musical en bandas sonoras como “Un hombre y
una mujer”, “Mayerling”, “Love story”, “Un amor de lluvia”, “Bilitis”, “Ojos
negros”...
“¿Dr. Peruzzi? Ah, sí, sí, me hacía el electroshock…
También
me rompió una vértebra, era estupendo…”
“Arroz amargo”, “Rufufú”, “El juicio universal”, “La
escapada”, “En nombre del pueblo italiano”, “Perfume de mujer”, “Nos habíamos
querido tanto”, “La terraza”, “La familia”... Vittorio Gassman ya era un monumento
nacional en el mundo de la interpretación cuando dio vida en esta película a su
elegante y encantador Augusto Scribani. Sencillamente maravilloso.
AUGUSTO: “¿Sabes que donde yo estaba había uno
que comía
flores?”
ROSA: “¿Flores?”
AUGUSTO: “¡Sí!”
ROSA: “¿Tú también comías?”
AUGUSTO: “Alguna vez”
ROSA: “¿Con hoja y todo?”
La pequeña actriz alemana Valentina Holtkamp debutó como
actriz en esta película dando vida a Rosa, la nieta de Augusto Scribani y su
mejor amiga. Posteriormente, Valentina tan sólo se asomaría a un par
de títulos más y a la serie italiana “Don Mateo”.
AUGUSTO: “Un día empecé a tener en mi cabeza una idea que no
era mía… Y después empecé a oír música, un vals,
el Vals de los patinadores…”
ROSA: “Entonces es bonito volverse loco”
Carla, la estricta madre de Rosa, era interpretada por
Dominique Sanda, actriz francesa que había debutado en el cine en 1969 y ya
había aparecido en “El conformista”, “El jardín de los Finzi Contini”,
“Confidencias”, “Novecento”...
AUGUSTO: “En el hospital, Alcide y yo dormíamos en una sala
muy grande. Una mañana se me acercó furioso y me gritó: ‘¡Ladrón, ladrón,
devuélveme mis pies!’”
ROSA: “¿Los pies?”
AUGUSTO: “Sí, se le había metido en la cabeza que estos
pies,
los míos, eran suyos…”
ROSA: “¿Y tú se los devolviste?”
Elliot Gould era Alcide, gran amigo de Augusto y antiguo
compañero de hospital. Gould llevaba en la gran pantalla desde 1964 y
gozaba ya de cierta popularidad por títulos cinematográficos como “M.A.S.H”,
“Un largo adiós”, “California Split”, “Un puente lejano”... y por su
participacion en diversas series de televisión.
Margarita, la antigua secretaria de Scribani, nos llegaba a través de Monica Scattini, actriz italiana que ya había intervenido en películas como
“Corazonada” o “La sala de baile” y ya había también coincidido con Vittorio Gassman en “La familia” dando vida a la tía Milina.
DIÓGENES: “Encantado de conocerle. Mi nombre es Diógenes,
me
llamo así porque soy un gran filósofo”
AUGUSTO: “¿Diógenes? Ah, sí, aquél que buscaba a un hombre…”
DIÓGENES: “En cambio, yo aún estoy buscando a Dios y si un
día lo encuentro juro, juro que le pongo un ojo morado…”
Y al peculiar Diógenes le conocíamos gracias al actor
australiano Donald Falaise-Hodson, quien debutó en la gran pantalla en 1976 con
“El Casanova de Fellini”, mítico título al que siguieron otros como “El corcel
negro”, “Lady Halcón”, “La última tentación de Cristo”...
Completaban el reparto Eva Grimaldi como Inés, la novia de
Alcide; Maurizio Fardo como Giorgio, el novio de Carla; Veronica Dei como
Deborah, la hija de Giorgio; Firmine Richard como Anita, la criada de la familia,
y Maria Teresa Piaggio en el papel de la Dra. Camonti.
ROSA: “Y a ti, ¿te da miedo la muerte?”
AUGUSTO: “No, yo ya estoy acostumbrado.
Te voy a decir un secreto: yo ya estoy muerto, desde hace mucho tiempo”
Te voy a decir un secreto: yo ya estoy muerto, desde hace mucho tiempo”
ROSA: “No lo entiendo, estás conmigo...”
“No molestes más” suponía el regreso de Vittorio Gassman a
la interpretación tras recuperarse de una segunda depresión aguda (diez años
atrás superó la primera) que le había mantenido alejado del cine y
del teatro.
A Gassman le atormentaba profundamente el tema de
la muerte, detestaba la idea de la muerte “porque con ella se acaba la palabra.
Sí. A ese silencio siniestro temo. Y la muerte es demasiado corta. Uno empieza
a morir y ya está, se acabó...”
En “No molestes más” Vittorio daba vida a “un deprimido
melancólico con intereses humanísticos y, en consecuencia, con peligrosas
inclinaciones hacia el mundo de la fantasía”. El actor añadía, con su
inigualable sentido del humor, que había recuperado un poco las ganas de vivir,
mejoría que le gustaba poco a Dino Risi puesto que en la película hacía el
papel de un enfermo.
Augusto Scribani, el personaje que nos regala Gassman en
esta película, es el más vulnerable de toda su filmografía, el más tierno, el
más entrañable, el más auténtico. Está tan lleno de magia que si no supiéramos
que viene firmado por Dino Risi le ubicaríamos sin dudarlo en el universo de
Vittorio De Sica.
Y De Sica, por supuesto, estaría encantado con este personaje. ¿Y quién no lo iba a estar?
Y De Sica, por supuesto, estaría encantado con este personaje. ¿Y quién no lo iba a estar?
“Para amar la vida, cuando se es presa de una fuerte angustia,
hay que pensar que se está muerto, pero que, algunas veces se puede gozar de
permisos especiales, paréntesis excepcionales en los que es posible hacer
algunas cosas, encontrar amigos, volver a ver a un viejo amor…”
(Vittorio Gassman)