Porco Rosso

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jueves, 18 de mayo de 2017

LADY MACBETH de William Oldroyd - 2016 - ("Lady Macbeth")


1865. Inglaterra. Katherine Lester se casa con un rico aristócrata y se va a vivir con él a su mansión de la campiña. En la noche de bodas, descubre que su marido, al que apenas conoce realmente, es un hombre despectivo que la trata con desdén y que apenas la mira, ni siquiera para tener sexo. Paralelamente, el padre de éste es un viejo tirano, amargado y odioso, obsesionado con que ella le de un nieto. En este entierro en vida lleno de lujos sin sentido, Katherine, una joven inocente y cándida, va a comenzar a cambiar...


"Lady Macbeth" es el debut del director de teatro inglés William Oldroyd en el largometraje, debut que está basado en la novela corta "Lady Macbeth de Mtsenk" del escritor ruso Nikolai Leskov, que a su vez estaba ligeramente (muy libremente diría yo) inspirada en el carácter de la mujer del mítico drama de William Shakespeare que da nombre al título. Y es un debut que me ha parecido magnífico en todos los aspectos y que se hará con un lugar sin problemas, si es que acaso no lo tiene ya, entre el mejor cine de época de la historia. Katherine Lester es una mujer de la Inglaterra del siglo XIX que, como todas las de esa época, ni pincha ni corta por la marginación social a la que está sometida. Máquina de parir niños, se casa con un rico aristócrata que la hace infeliz y que básicamente la usa y la tira (y eso cuando la mira). Condenada a un enterramiento en vida de lujo pero mortal y a aguantar a este marido y a su padre, un viejo autoritario y despreciable, Katherine empezará a operar un cambio en su forma de ver el mundo, un cambio drástico. "Lady Macbeth", para mi comparable a esa maravilla que es "Tess" de Roman Polanski, analiza una época terrible y oscura para las libertades y el papel absolutamente secundario que la mujer tenía en ella. La protagonista es constantemente humillada e ignorada y de su candidez inicial para a contemplar una maldad producto de las circunstancias que la cambia por completo. El filme es un retrato de este cambio, del paso de la candidez a la malevolencia propiciado por una sociedad repugnante. William Oldroyd no justifica a la protagonista: es el espectador quien en todo caso ha de hacerlo, si es que quiere. Sí que pone a su disposición todo un catálogo de vejaciones cotidianas que incluyen retratos del clasismo del momento, de la hipocresía de aquella sociedad, del machismo, del racismo y de la perfidia. Florence Pugh está soberbia. Del todo inolvidable. Entrega a una protagonista que nos cautiva y nos conmueve y que también nos repugna y nos aterroriza. El cambio se produce de forma sigilosa, limpia y veraz. Una matrícula de honor instantánea para ello. Finalmente, la ambientación opresiva pero bella y rica hace del caserón en el que todo transcurre un personaje más que simboliza el encierro de los otros personajes que lo pueblan en un mundo castrador. "Lady Macbeth" es uno de los mejores dramas de época de los últimos años sin ningún género de dudas. Imprescindible.


viernes, 22 de abril de 2016

MACBETH de Justin Kurzel - 2015 - ("Macbeth")


Macbeth es un valeroso y justo noble escocés al que tres brujas vaticinan algo que nunca esperaba: va a ser coronado rey. Cegado por el poder y por la ambición desmedida junto a su mujer, planea entonces un terrible asesinato: el de su propio soberano, el rey Duncan. Macbeth está a punto de sumergirse en una espiral de degradación y de violencia de la que nunca más va a salir.


Segunda película de Justin Kurzel tras la sobrecogedora "Snowtown" y nueva versión del drama de "Macbeth" de William Shakespeare, producida ahora en el Reino Unido. Desgraciadamente, el director australiano no consigue alcanzar la cota de perfección de su mencionado anterior filme en este caso. Su "Macbeth" de 2015 está muy bien rodado, y consigue recrear un ambiente onírico magistral, que complementa con unas escenas de batalla muy espectaculares y bien llevadas (a veces a cámara lenta) que conducen a la obra a un esplendor técnico fantástico. Le sumamos a ello las interpretaciones destacadísimas y muy sentidas de un elenco que vive en su sangre al inmortal creador inglés. Los protagonistas, Michael Fassbender y Marion Cotillard, están soberbios, espléndidos, y transpiran gravedad y dolor, megalomanía y sensibilidad, locura y desvalimiento. Los secundarios, grandes como David Thewlis, Paddy Considine o Sean Harris, no les andan a la zaga. Y a pesar de todo, la película falla. ¿Por qué? Por dos cosas esenciales, creo. La primera: Justin Kurzel, a pesar de los cambios de escenarios que realiza, se limita a rodar teatro filmado. Es fiel al texto original y lo trata con máximo respeto, pero comete ese error que tantos adaptadores de teatro a cine cometen y, por ello, a pesar de todos sus esfuerzos y los de sus actores, la película queda demasiado fría. El traslado al lenguaje cinematográfico que realiza no es como el que hicieron, por ejemplo, Orson Welles, Akira Kurosawa o incluso Roman Polanski en sus versiones dinámicas y novedosas del clásico que tratamos. Por otra parte, el excesivo onirismo del filme termina de lastrarlo todavía más. Demasiado ambiente enrarecido, demasiada semioscuridad, demasiado sopor crea eso mismo... Sopor. La película se hace lenta, muy lenta, y termina perdiendo las emociones que quiere suscitar. Incluso este "Macbeth" del pasado año resulta finalmente aburrido, pues acaba perdiéndose en escenas excesivamente espesas en todos los aspectos. Una pena, porque técnicamente es maravilloso.


viernes, 4 de septiembre de 2015

MACBETH de Orson Welles - 1948 - ("Macbeth")


Macbeth es un valeroso y justo noble escocés al que tres brujas vaticinan algo que nunca esperaba: va a ser coronado rey. Cegado por el poder y por la ambición desmedida junto a su mujer, planea entonces un terrible asesinato: el del propio Rey Duncan, que se va a alojar en el castillo de ambos. Macbeth está a punto de sumergirse en una espiral de degradación y de violencia de la que nunca más va a salir.


Es desde luego digna de elogiar la valentía y la excelencia artística de Orson Welles, que se pasó media vida luchando contra productores artísticamente desalmados para poder rodar las películas que quería, y que encima logró, en bastantes ocasiones por suerte, entregar grandes obras maestras a pesar de todo. Una de estas es su versión de la inmortal obra de William Shakespeare "Macbeth" de 1948, que se vió obligado a recrear en apenas un mes y en un set de rodaje ínfimo, reducidísimo, destartalado y que no era más, realmente, que los restos de un set de otra película que en ese momento estaban disponibles y casi abandonados. Muy discutida (para unos, entre los que me encuentro, es genial, y para otros es fallida o mala), esta versión de la historia del asesino del rey escocés me parece única y cargada de personalidad. Visualmente está muy limitada, es cierto, pero creo que en este caso eso más que perjudicarle le otorga una personalidad única. Orson Welles era un maestro, y era capaz de hacer una buena película sin apenas presupuesto: eso queda aquí plenamente demostrado. Este "Macbeth" es un Macbeth oscuro, sucio, decadente, cutre y realista, pero a la vez onírico, pesadillesco. El ambiente del filme es seco, brutal, deprimente incluso, casi primigenio, y remite a una Edad Media de ensoñación alejada de cualquier esplendor hollywoodiense de grandes castillos y armaduras brillantes. "El Macbeth" del director de "Ciudadano Kane" es único, les guste o no a sus detractores, y visualmente es una maravilla y todo un ejemplo de cómo hacer algo personal con cuatro duros.


No destaca solo en lo visual, claro: Welles sabe dirigir una obra fiel, que capta perfectamente la idea y la esencia del texto shakesperiano y que la retrata con cariño y respeto. La mencionada dirección es perfecta, agobiante y retorcida, grandilocuente como suele ser todo en Welles pero sin dar gato por liebre. Los actores están todos fantásticos, y el propio director, que para variar se reserva el papel de protagonista, entrega un Macbeth soberbio, que suda tormento, que tiembla ante los dilemas morales y que sufre como nadie. El clásico papel colosalista, de individuo oscuro que a él tanto le gustaba, ególatra y "ombliguista" como era, pero que tan bien hacía siempre. El "Macbeth" de 1948 de este genio es una de sus grandes piezas y una de las mejores adaptaciones de una obra de Shakespeare a la gran pantalla.


jueves, 20 de noviembre de 2014

MACBETH de Roman Polanski - 1971 - ("Macbeth")


Macbeth es un valeroso y justo noble escocés al que tres brujas vaticinan algo que nunca esperaba: va a ser coronado rey. Cegado por el poder y por la ambición desmedida junto a su mujer, planea entonces un terrible asesinato: el del propio Rey Duncan, que se va a alojar en el castillo de ambos. Macbeth está a punto de sumergirse en una espiral de degradación y de violencia de la que nunca más va a salir.


"Macbeth" fue la primera película que dirigió Roman Polanski tras el macabro y tristemente célebre asesinato de su esposa, la actriz Sharon Tate, el 9 de agosto de 1969. Después de éxitos como "El baile de los vampiros" o "La semilla del Diablo", el filme, junto al ya mucho menos destacado "¿Qué?" (la peor película de la primera etapa del director polaco y que siguió a ésta) fue bastante incomprendido y tachado de "menor" en su filmografía, que, además, en los años siguientes contaría con otras obras maestras como "Chinatown" o "Tess" que terminarían de eclipsarla. Hoy, por suerte, cada vez es más reconocida y revalorizada. Esta versión de la mítica obra de William Shakespeare es una de las más violentas, crudas y sucias que se han rodado en el cine hasta nuestros días. En esencia se respeta el texto original, aunque la personalidad de Polanski está ahí en todo momento: su capacidad para el retrato de lo kafkiano, esencial en la mayor parte de su obra, está plenamente retratada en su Macbeth, un excelente y poco recordado por este papel Jon Finch, y en su Lady Macbeth, una excelente y también desgraciadamente poco recordada, valga la redundancia, Francesca Annis. Ambos personajes se ven sumergidos en el laberinto de culpabilidad, pasiones y violencia que ellos mismos han creado y que Polanski sabe explotar a la perfección como si fuese "un personaje más". El resto de los secundarios cumplen igualmente de sobra y todos recitan los diálogos del escritor inglés con maestría.


Acompaña una de las mejores ambientaciones que se han realizado nunca para la adaptación de una obra de Shakespeare. No exagero: la Escocia de este Macheth es plenamente realista (sucia, conscientemente cutre, fría, lluviosa, sin castillos esplendorosos, gris) pero no deja de tener un pie en el mundo de la magia oscura que tan necesario es tener en cuenta para la historia. El filme es además verdaderamente violento, incluso en  nuestros días algunas escenas resultan crudas, y contiene escenas de desnudos que le valieron en la época, los albores de los años setenta, la calificación de X. Dicen que "La semilla del Diablo", por su triste valor casi profético, es un filme maldito. "Macbeth" lo es también en parte y en la dura vida de Roman Polanski deja entrever su entonces visión del mundo negra aplastada por la tragedia que acababa de sufrir.