Porco Rosso
Mostrando entradas con la etiqueta Hannibal Lecter. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hannibal Lecter. Mostrar todas las entradas
domingo, 25 de mayo de 2014
HANNIBAL: EL ORIGEN DEL MAL de Peter Webber - 2007 - ("Hannibal Rising")
1944. La Segunda Guerra Mundial se va acercando a su fin y el pequeño Hannibal Lecter vive con su familia en el castillo que poseen sus padres, nobles acomodados, en Lituania. Su infancia es destruida de golpe cuando las tropas alemanas y rusas empiezan a luchar en la zona... Lecter va a perder a sus seres queridos y va a empezar a gestar, en su interior, a uno de los monstruos más inteligentes y terribles que la humanidad ha conocido nunca...
Peter Webber ha dirigido hasta ahora tres películas: el drama "La joven de la perla", la comentada "Hannibal: El origen del mal" y el filme histórico "Emperador".
"Hannibal: El origen del mal" ha sido hasta este momento el último filme de la saga de Hannibal Lecter que se reinició en 1991 con "El silencio de los corderos". Además de menos exitoso comercialmente hablando que sus antecesores, fue polémico por narrar la infancia y juventud de Hannibal Lecter y presentar un cuadro de su vida que a los fans de la saga no gustó. Además, y según he leído, la propia novela homónima fue escrita por Thomas Harris para el estreno de la propia película; Dino de Laurentiis, que poseía los derechos de la saga, quería seguir explotándola tras "El Dragón Rojo" de 2002 y dijo a Harris que si él no escribía algo nuevo de su personaje, lo haría él para tener la excusa para poder rodar una nueva película. "Hannibal: El origen del mal" no me parece una cinta mala, pero sí absolutamente prescindible, funcional y sin la capacidad de sugerencia general de las anteriores entregas de la saga. Posee la ambientación oscura y la violencia que la caracteriza, pero ni Hannibal Lecter es sugerente ni el resto de protagonistas (entre los que está Gong Li dando vida a un personaje un tanto gratuito y desdibujado) lo son. El francés Gaspard Ulliel es ahora el que interpreta al psicópata, y se puede decir que lo hace bien, con la suficiente frialdad y "mal rollo", pero el propio personaje no se comporta como en las anteriores entregas y eso lastra el resultado final.
Hannibal Lecter, aún siendo todavía joven, mata demasiado a lo loco, sin la frialdad y la capacidad para ser calculador que le ha caracterizado siempre. Que sí, que es aún muy joven. Ok. Pero no se vislumbra el Lecter del futuro en ningún momento, y eso no es perdonable en esta película. Los villanos de la función, entre los que se encuentra Rhys Ifans, así como el inspector de policía que interpreta Dominic West, no tienen tampoco excesivo carisma y resultan demasiado planos como interés para el protagonista. Peter Webber dirige bien en todo momento, pero no es suficiente porque lo que está rodando parece la historia de un psicópata que como he dicho... No es Hannibal Lecter. "Hannibal: El origen del mal" es una película que se puede ver y que tal vez haya sido vilipendiada sin piedad algo injustamente (y hay películas mil veces peores con la que cebarse sin miramientos). Sin embargo, este Hannibal no es el Hannibal que todos conocíamos. El caníbal más famoso del cine estuvo fuera de las pantallas hasta el año pasado, en el que se le dedicó una serie de televisión, "Hannibal", que todavía sigue en la parrilla.
sábado, 24 de mayo de 2014
EL DRAGÓN ROJO de Brett Ratner - 2002 - ("Red Dragon")
El agente del FBI Will Graham, experto en psicópatas, se ha retirado del servicio tras haber atrapado al monstruoso caníbal Hannibal Lecter, que casi acaba con su vida. Ahora vive tranquilo y apartado del mundo en una casa en la playa con su familia. Sin embargo, sus jefes le necesitan de nuevo y le piden que les ayude a atrapar a un asesino conocido como "El Hada de los Dientes", un sádico brutal que ataca a familias enteras cuando hay Luna llena con un propósito desconocido. Will acaba accediendo y se introduce en otro de los casos más terribles de su carrera... Will, contra su voluntad, va a necesitar la ayuda de la única persona que tal vez pueda aportarle algo útil sobre los patrones de conducta de "El Hada de los Dientes"... El propio Hannibal Lecter, encarcelado en una prisión de máxima seguridad.
Un año después del gran éxito de "Hannibal" se estrenó, para aprovechar el tirón de la saga al máximo, "El Dragón Rojo", la precuela de "El silencio de los corderos" que ya tuvo en 1986 su primera versión, "Hunter", dirigida por Michael Mann. Es curioso, pero Brett Ratner, un director muy mediocre autor de cosas tan olvidables como la saga de "Hora punta", "Family Man" o "X-Men III. La decisión final", entregó una película fantástica, con un reparto en estado de gracia, con una trama excelentemente medida y llevada (con ritmo, fuerza y garra) y con una ambientación muy conseguida. Se vuelve a la fórmula de "El silencio de los corderos": Will Graham (ahora Edward Norton), el detective que atrapó a Hannibal Lecter (interpretado de nuevo y sin decepcionar por Anthony Hopkins), necesita la ayuda del caníbal psicópata para atrapar a otro loco (ahora un absolutamente genial y soberbio Ralph Fiennes que incluso se come al propio Hopkins) tal y como la necesitaría "en el futuro" la agente Clarice Starling. Se vuelve al juego de ironías, pretensiones intelectuales y ambigüedades entre los dos protagonistas y se recuperan los diálogos mordaces y las perversiones sugeridas; "Hannibal" era una buena película, pero había perdido esto en parte, una de las grandes características de la saga.
Acompañan además excelentes secundarios como Harvey Keitel, Emily Watson (espléndida, absolutamente espléndida) o el tristemente fallecido Philip Seymour Hoffman. Surgen las inevitables comparaciones también con "Hunter" y, aunque ni hay ni que decir que Michael Mann es uno de los mejores directores de hoy y Brett Ratner un mediocre al que nadie echará de menos (artísticamente, se entiende), "El dragón rojo" presenta una acción más potente y un drama más emotivo (la relación entre El Hada de los Dientes y Reba está aquí más desarrollada). Sí, parece que, contra todo pronóstico, a Ratner le sonó la flauta bien en esta película (o el resto del equipo lo hizo tan maravillosamente que tapó su habitual falta de personalidad incluso para los productos más puramente artesanos). Sin embargo, y lo he dicho también cuando hice la crítica de "Hunter", incide la versión de Mann mucho más en el hecho de que Will Graham es capaz de penetrar en la mente de los psicópatas porque él está más cerca de ellos de lo que cree. Esto aquí está más suavizado. Más políticamente correcto. Igualmente, "El dragón rojo" es una excelente precuela y una nueva entrega de la saga de Lecter más que apreciable.
viernes, 23 de mayo de 2014
HANNIBAL de Ridley Scott - 2001 - ("Hannibal")
Hace ya diez años que Hannibal Lecter escapó de la prisión de máxima seguridad en la que estaba recluido. Clarice se ha convertido en una experta agente y ha resuelto otros casos, aunque la voz del atrayente psicópata sigue llamándola desde las sombras de su memoria. Mason Verger, un millonario que logró escapar, aunque desfigurado, de uno de los ataques del caníbal, ha estado todo este tiempo tramando un plan: atraparlo para vengarse. Para ello, necesita algo que Lecter, en paradero desconocido, quiere... Necesita a Clarice, que se va a ver de nuevo envuelta en una terrible trama criminal.
A pesar del éxito mundial total de "El silencio de los corderos", su secuela, basada en la siguiente novela de la saga de Thomas Harris, la homónima "Hannibal", tardó una década exacta en llegar a las salas. Lo hizo de la mano de Ridley Scott en la dirección después de que Jonathan Demme rechazase volver por encontrarse al parecer más interesado en otros proyectos. Anthony Hopkins repitió papel mítico como el famoso psicópata caníbal pero, sin embargo, Jodie Foster no lo hizo como la detective Clarice tras rechazar volver a la saga; la sustituyó Julianne Moore, que es una enorme actriz en todos los aspectos pero que, desde mi punto de vista, no alcanza a Foster en mimetismo con el personaje. La polémica del cambio de intérprete principal se vió azuzada además por el hecho de que el propio personaje de Clarice también cambiaba partes básicas de su actitud vital y su actitud para con el propio Lecter (no voy a hablar de ello para no hacer spoiler), hecho que al parecer también disgustó a la propia Foster y la impulsó a no darle vida de nuevo (aunque se habló igualmente de lo esperable: la actriz pidió una enorme suma de dinero que el estudio no le quiso dar). "Hannibal" es una película solvente en todos los aspectos, a pesar de que la química entre Moore y Hopkins no es la química que hubo entre Foster y Hopkins. Además, y esto sí es criticable, el guión incide mucho menos en los diálogos irónicos y ambiguos que sí latían entre ambos personajes en "El silencio de los corderos".
"Hannibal" es mucho menos mordaz y perversa que su antecesora, aunque sea de hecho visualmente más violenta y presente más escenas sangrientas (algunas casi gore). Como he dicho, la química entre los dos protagonistas no es la misma y los diálogos tampoco son tan geniales. Dicho esto, tampoco se puede decir que sea un mal filme en absoluto: Julianne Moore puede no resistir la comparación con Jodie Foster, pero es más que solvente (y ha demostrado en numerosas ocasiones que es una actriz fantástica); Anthony Hopkins está espléndido, Gary Oldman idem como el "villano" de la función, los secundarios cumplen de sobra, los escenarios son exquisitos y el filme combina bien también, y con ritmo, el drama con el puro thriller. Ridley Scott, recién recuperado de una década tambaleante en lo que a calidad artística se refiere con "Gladiator", está de nuevo en forma y como director lleva el filme a buen puerto en todo momento. Es cierto que, además, se ha perdido el factor sorpresa que tenía "El silencio de los corderos"; aquí conocemos ya a los personajes de la saga y hay menos espacio para la novedad: es algo que hay que tener en cuenta. Podía haber sido mucho más brillante, desde luego, pero "Hannibal" es una secuela digna y un punto de apoyo para que Scott termine de afianzarse y salir de la irregularidad por lo menos momentáneamente.
jueves, 22 de mayo de 2014
EL SILENCIO DE LOS CORDEROS de Jonathan Demme - 1991 - ("The silence of the lambs")
La joven Clarice Starling es una brillante licenciada universitaria experta en conductas psicópatas que es requerida por el FBI para que colabore en la tarea de atrapar al criminal Buffalo Bill, un hombre misterioso que mata a chicas adolescentes y les arranca la piel. Clarice, para encontrar a este psicópata, va a verse obligada a entablar relaciones con otro: con Hannibal Lecter, un caníbal superdotado, culto y refinado encerrado en una cárcel de máxima seguridad. Lecter puede hacer algo que pocos pueden: ayudarle a definir los patrones de actuación de Buffalo Bill. Sin embargo, es un hombre tan peligroso o más que él...
Jonathan Demme es un caso extraño de director que ha tocado muchos palos y que, tras despuntar con una carrera de toques independientes que terminó en filmes comerciales excelentes (entre los que se encuentran éxitos clave de su momento), se dedicó a obras de ficción menores (y habitualmente mediocres) y a documentales (estos ya más interesantes). Su carrera es muy ecléctica, muy variada, pero también muy irregular y, en conjunto, carente de una personalidad aglutinadora tanto en temas como en estética. Debutó con una película explotaition, "La cárcel caliente", a la que siguió la comedia dramática kitch "Crazy Mama", el drama social con toques de acción "Luchando por mis derechos", el drama "Handle with care", el thriller "El eslabón del Niágara", la olvidada comedia de perdedores "Melvin y Howard", las comedias "Chicas en pie de guerra", "Algo salvaje" y "Casada con todos", la comentada "El silencio de los corderos" (uno de los thrillers imprescindibles de los noventa), el drama sobre homosexualidad y SIDA "Philadelphia" (uno de los dramas básicos de la misma década), el nuevo drama "Beloved", el flojo thriller "La verdad sobre Charlie" (remake de "Charada"), el nuevo thriller "El mensajero del miedo" y el drama familiar "La boda de Rachel".
En lo referido a documentales, la carrera de Demme sí es mucho más destacada. Tanto lo es que muchos le consideran un director esencialmente de documentales que, cada cierto tiempo, rueda ficción (y algo de cierto hay, pues Demme cada vez realiza menos películas de esta clase y más espaciadas). En su filmografía en este campo (en la que hay películas aún hoy, en la era de Internet, difíciles de conseguir), destacan "Stop Making Sense", sobre la banda Talking Heads; "Swimming to Cambodia", sobre las experiencias del comediante Spalding Gray en este país; "The Agronomist", sobre el activista haitiano por los derechos humanos Jean Dominique; "Neil Young: Heart of gold", "Neil Young Trunk Show" y "Neil Young Journeys", sobre el gran músico; "Man from plains", sobre los intentos del ex-presidente de los USA Jimmy Carter para conseguir la paz entre Israel y Palestina; "I'm Carolyn Parker", sobre el Huracán Katrina en Nueva Orleans y "Enzo Avitabile Music Life", sobre el músico.
"El silencio de los corderos" es uno de los thrillers básicos de los años noventa. Multipremiada en los Oscars de su momento y rodada por el mejor Jonathan Demme, el que todavía había de regalar "Philadelphia" y que se encontraba en plena forma para la ficción, presenta la continuación de la historia que vimos en 1986 en "Hunter" de la mano de Michael Mann, aunque reinicia la saga y Hannibal Lecter pasa de ser Brian Cox a ser Anthony Hopkins, que entregó uno de los papeles más magistrales de su carrera y uno de los merecidamente más recordados. Demme rueda un thriller escalofriante, violento, sádico, sin concesiones para lo que en su momento se solía ver en una sala comercial, inteligente, irónico, mordaz. La esencia vuelve a ser la misma: para atrapar a un asesino psicópata, una detective (ahora la no menos legendaria Clarice Starling, a la que dio vida otra inolvidable Jodie Foster) ha de colaborar con el mencionado Lecter, otro asesino psicópata refinado, cultísimo, superdotado y también con una gran vanidad intelectual que fue encarcelado en la anterior entrega de la saga (en este caso sería "El Dragón Rojo", que llegaría en 2002). No sólo la captura del primer asesino, también inolvidable (Buffalo Bill, interpretado de igual manera magistralmente por el tristemente algo olvidado Ted Levine), atrapa al espectador: lo hace igualmente la ambigua relación que se establece entre Clarice y Lecter, cercana al amor, abierta a multitud de interpretaciones y surcada por el desprecio y la admiración mutuas.
Jonathan Demme desarrolla su historia, perfectamente equilibrada en sus dos líneas básicas, llena de sorpresas impactantes y con diálogos fabulosos, en un ambiente oscuro y gris, malsano, que viene como anillo al dedo al relato. Como he dicho, las interpretaciones de Anthony Hopkins y Jodie Foster son geniales, y la química que se establece entre ellos es absolutamente una delicia. "El silencio de los corderos" es una joya del thriller, una obra maestra que abrió una saga y que propició una serie de televisión (que se emite hoy). Diez años tardó "Hannibal", su primera secuela, en llegar a las salas de la mano de Ridley Scott. No fue un mal filme, pero, como le pasó también a los otros dos (la buena "El Dragón Rojo" y la floja "Hannibal: El origen del mal"), no llegó a la maestría de éste.
miércoles, 21 de mayo de 2014
HUNTER de Michael Mann - 1986 - ("Manhunter")
El agente del FBI Will Graham, experto en atrapar a psicópatas, lleva un tiempo retirado del servicio y viviendo tranquilamente en una casa en la playa con su familia. Sus jefes, sin embargo, le necesitan de nuevo y le piden que les ayude a atrapar al asesino conocido como "El Ratoncito Pérez", un sádico brutal que ataca a familias enteras cuando hay Luna llena con un propósito desconocido. Will acaba accediendo y se introduce en uno de los casos más terribles de su carrera porque, además, se ve obligado a solicitar la ayuda de la única persona que tal vez pueda aportarle algo útil en el caso... La del superdotado psicópata Hannibal Lecter, que él mismo capturó años atrás.
Michael Mann se recuperó del batacazo de la infame "El torreón" con "Hunter", película que, aunque ha sido algo olvidada incluso por los fans del personaje, supuso la primera aparición del famoso psicópata Hannibal Lecter en la gran pantalla. Adaptación de "El Dragón Rojo", novela que precede a la mítica "El silencio de los corderos" y que sería adaptada en 2002 de nuevo, "Hunter" narra la historia del detective Will Graham, el responsable del encarcelamiento de Hannibal Lecter, que busca "entrar en la mente" del otro psicópata conocido como "El Ratoncito Pérez" para poder pararle los pies y conseguir que deje de matar. Para ello, se pueden imaginar, necesita ayudas "un tanto especiales". Michael Mann rueda un thriller con garra, potente, con estilo (excelentes los interiores, que a veces representan el estado de los propios protagonistas), con ritmo y con una economización perfecta entre el mencionado puro thriller y el drama personal. El personaje de Graham, interpretado por William Petersen (actor que no se prodigaría demasiado en el cine pero que sería famoso al ingresar como protagonista en la saga de series de "CSI"), está magníficamente llevado y Mann incide especialmente en su condición de "mente gemela" emparentada con la del psicópata. El de Lecter, interpretado muy bien también por el gran Brian Cox (sí, el fue el primer y olvidado Lecter), pone la dosis justa de juego y tensión a la trama (aunque hay que decir que Anthony Hopkins fue un mucho mejor Lecter, más oscuro, irónico y cínico).
La historia de "Hunter", a la hora de ser comparada con la de "El Dragón Rojo", su referente inmediato, cuenta con un aliciente que ésta, más convencional y dirigida por un director habitualmente mediocre (Brett Ratner, artesanillo autor de comedias y filmes de acción olvidables y hasta malos que más allá de esta "El Dragón Rojo" no ha hecho nada destacado), no tiene: la yuxtaposición del detective Will Graham con "El Ratoncito Pérez" y con el propio Hannibal Lecter es más clara; el personaje de Petersen es mucho más oscuro que el de Edward Norton (que le daría vida en la versión de 2002) y queda muchísimo más claro que su mente, aún encauzada por su fuerte sentimiento de la moral, del deber y de la protección del débil, está emparentada con la de los psicópatas que se dedica a atrapar. También la personalidad visual de Michael Mann supera a la de Ratner, simplemente solvente y alejada de esas ciudades e interiores que expresan visualmente, como he mencionado arriba, el estado interior del personaje. Sí hay algo en lo que gana "El Dragón Rojo": el Hannibal Lecter de Anthony Hopkins, como he dicho, es mucho más poderoso que el de Brian Cox, y eso se nota.
"Hunter", que no tuvo un éxito especialmente destacado, fue reestrenada en la televisión con el nombre de "El Dragón Rojo: La Maldición de Hannibal Lecter" tras el enorme éxito de "El silencio de los corderos" de Jonathan Demne en 1991, película que reinició la saga del psicópata y que dio otras tres entregas más encuadradas dentro de este reinicio: "Hannibal", de Ridley Scott, la mentada "El Dragón Rojo" y la floja y vilipendiada por los fans "Hannibal: El origen del mal".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)