Porco Rosso

Porco Rosso
Mostrando entradas con la etiqueta Christopher Nolan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Christopher Nolan. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de julio de 2017

DUNKERQUE de Christopher Nolan - 2017 - ("Dunkerque")


1940. Segunda Guerra Mundial. El ejército alemán ha rodeado la pequeña ciudad de Dunkerque, en el norte de Francia, en donde han quedado atrapados miles de soldados ingleses, franceses y hasta belgas y holandeses. Las tropas aliadas viven un día a día angustioso, atrapadas entre el mar y una tierra sin salida, mientras los nazis cada día avanzan más y más. Un inesperado y heroico hecho, sin embargo, va a pillar a todos por sorpresa y va a cambiar la situación...


"Dunkerque" es la película "menos Nolan" de Christopher Nolan hasta ahora, o así por lo menos lo veo yo. Las críticas se dividen en este tipo de obras, y esto se agudiza por el hecho de que es además el primer filme bélico del autor, un género que no había tratado hasta ahora. Yo veo "Dunkerque" sobre todo como una experiencia sensorial, y creo que es exactamente lo que pretende ser. La Segunda Guerra Mundial nos la han contado ya mil veces desde miles de puntos de vista (mucho menos que la Primera, interesantísima también y menos tratada en el cine y en la ficción en general, no sé por qué), y Nolan no pretende narrar otra vez ni una historia patriotera de superación en batalla, ni una que nos vuelva a explicar de nuevo el contexto sociopolítico del momento, ni una que nos narre cómo marchó la guerra hasta su desenlace, ni una que homenajee a las víctimas del holocausto de los nazis. Lo que pretende, pienso yo, simple y llanamente, es rodar una suerte de filme de acción bélico. "Dunkerque" narra lo que fue la batalla en esta ciudad del norte de Francia durante los primeros años de la contienda como si fuese una enorme secuencia única, y lo consigue. Los más puristas del género tal vez se sientan indignados, pero lo cierto es que creo que deberían abrirse un poco más a las posibilidades que ofrece para mezclar estilos. Posiblemente, esta película no pase a la historia ni como una de las grandes del mencionado género bélico ni tampoco como una de las mejores de la filmografía de su director. Sin embargo, solamente por su primera media hora ya merece la pena. Es difícil, muy difícil, rodar una cinta de 107 minutos cuya espina dorsal es la acción. El retrato de personajes es mínimo (de hecho es que apenas hay), el patriotismo inglés da su grimita (como el norteamericano) y el retrato de los horrores de la guerra y sus egoísmos nos lo sabemos de memoria, pero Nolan no busca eso: busca tener al espectador agarrado al sillón y hacerle vibrar, y lo consigue de sobra. Su primera media hora, ya lo he dicho, es un prodigio. Lo es porque es un prólogo enorme lleno de garra y potencia que lo agarra a uno ya no lo suelta. Y el resto, es idénticamente genial.


Las batallas aéreas de este filme son de las mejores que he visto rodadas nunca en un filme de guerra, y las escenas de combate ensambladas con un montaje frenético pero dinámico y siempre coherente son deliciosas. La ambientación de matrícula de honor, así como los efectos especiales y el sentido del ritmo del relato. Y los actores excelentes todos, aún en sus pequeñas piruetas, porque el filme es de protagonista coral. Hay además escenas angustiantes que verdaderamente ponen los pelos de punta. "Dunkerque" es y ha sido para mi una gran experiencia sensorial, una película arriesgada y diferente. En parte, me recuerda, salvando las distancias, al concepto de la cuarta y polémica entrega de la saga de "Mad Max", que a unos encantó y a otros aburrió mortalmente (a mi por desgracia me aburrió lo más grande): ambas regalan prácticamente una única secuencia de acción larga y en ella ponen toda la carne en el asador (aunque por ello también no tengan mucho tiempo para el desarrollo de los personajes). "Dunkerque", claramente superior al filme de George Miller de 2015, gustará a unos mucho y a otros poco o hasta nada, pero como propuesta novedosa cumple de sobra si uno sabe lo que va a ver.


viernes, 14 de noviembre de 2014

INTERESTELLAR de Christopher Nolan - 2014 - ("Interestellar")


El planeta Tierra, azotado por habituales tormentas de polvo y por la creciente falta de recursos, es cada día más incapaz de sostener a la humanidad, que ha conformado una sociedad de gran base agrícola en la que los granjeros, los productores de alimentos, son extremadamente importantes. Cooper fue un día un piloto de la NASA: hoy, sin embargo, vive como un granjero más con sus hijos pequeños. No lo sabe, pero su vida está a punto de cambiar... Y con ella, la de toda la humanidad.


Vi "Interestellar" con dos amigos matemáticos. Uno de ellos, precisamente, investiga los llamados Agujeros Negros. Al salir del cine, ambos estuvieron charlando sobre la "viabilidad" científica de la película: para uno, el que estudiaba los Agujeros Negros, tenía sentido; para el otro, que estudia Topología, era un absoluto disparate. Yo soy de letras (y de las puras) y no tengo mucha idea de los asuntos científicos que trata "Interestellar", pero sí tengo algo que decir a este respecto desde el punto de vista de la calidad puramente cinematográfica y narrativa de su trama: es un filme de ciencia ficción. Ciencia. Y ficción. Es decir: hay una base científica y, a partir de ella, se despliega otra fantástica. Y teniendo en cuenta que no hablamos de un proyecto científico, sino de una película, "Interestellar", la nueva película (valga la redundancia) de Christopher Nolan, cumple de sobra. Dejando a un lado la mencionada base científica, el filme viene a ser una clásica apuesta por la humanidad en un momento en el que debido a la crisis económica larga y profunda que estamos viviendo (unida a los conflictos bélicos y sociales de siempre y a los nuevos) la humanidad se encuentra bastante quemada y desesperanzada. Y no se trata de una apuesta ni ñoña, ni maniquea, ni ventajista. Nolan es optimista en su mensaje, y no manipula.


Por medio de una trama excelentemente aprovechada e hilvanada, que se acerca a las tres horas de duración (casi tres horas que se pasan en un vuelo debido al ritmo del conjunto y al interés que nunca se pierde), Chistopher Nolan despliega una lúcida y coherente historia de superación del abismo (como he dicho, sin manipulaciones) en la que apuesta por el ser humano y por su posibilidad de, en última instancia, resolver sus problemas y los de su raza conjunta por medio de la colaboración, el sacrificio y sobre todo el amor. Los diálogos son muy buenos, el aspecto científico está explicado "para todos los públicos" y los personajes están, además de perfectamente delineados (todos con hondura de sobra) perfectamente interpretados por un reparto genial encabezado por un muy destacado Matthew McConaughey (hay que ver lo que ha cambiado la carrera actoral de este hombre en los últimos años...). Los decorados son preciosos en toda su salvaje y primigenia soledad y el humor que salpica la obra no resulta fuera de lugar en ningún momento. "Interestellar" es, digan lo que digan, y desde el punto de vista cinematográfico, una muy buena creación. Recomendable.


martes, 14 de octubre de 2014

ORIGEN de Christopher Nolan - 2010 - ("Inception")


Dom Cobb posiblemente sea el mejor maestro del mundo del arte de la extracción, el arte de apoderarse de los secretos del subconsciente de las personas mientras están soñando. Es codiciado en todo el planeta por sus servicios, pero también es un fugitivo internacional que no puede volver a los Estados Unidos, su país, al estar allí acusado de haber hecho algo horrible con su mujer que en realidad no hizo. Pero Dom tiene ahora la oportunidad de rehacer su vida en una misión especial que tiene que ver con una gigantesca e importante empresa y un terrible conflicto paterno filial. Dom, acompañado de su equipo, se lanza a este sueño...


Christopher Nolan siempre ha sido un cineasta con gran gusto por los dilemas y los juegos metafísicos, lo que se puede comprobar en obras como "Memento" o "El truco final". Tal vez su obra "definitiva" (hasta hoy por lo menos) en lo referente a estos dilemas sea la excelente "Origen", que somete al espectador a un tenso descenso a los diversos niveles del subconsciente mezclando el thriller, la aventura fantástica y la acción pura y dura en un efectivo mix de géneros en el cual también hay lugar para una maravillosa historia de amor y otra de relaciones paterno-filiales. Nolan reflexiona sobre las relaciones entre la realidad y el sueño y sus naturalezas y sobre la posibilidad de la existencia de distintas realidades (en lo cual interviene poderosamente lo subjetivo -y lo obsesivo-) y de que dichas realidades terminen tanto solapándose como alejándose las unas de las otras de manera radical. Lo puramente metafísico se une además a otra reflexión sobre los sentimientos y las reacciones humanas y emocionales que la existencia "real" de la mencionada telaraña metafísica podría suscitar.


"Origen" habla definitivamente, tras el envolvente juego que propone al espectador, de la necesidad de escapar que todos alguna vez hemos tenido hacia el mundo de los sueños y de cómo dicho mundo puede terminar suplantando al real. Y también de la posibilidad, dolorosa pero necesaria cuando se traspasa el límite, de volver o por lo menos de buscar "lo verdaderamente verdadero". Todo juego metafísimo está sometido por supuesto a ciertas trampas (aunque Nolan las esquiva con limpieza y dignidad casi todas) y a cierta polémica (no todos van a coincidir con la visión metafísica del que lo expone -a algunos les parecerá un timo-), pero "Origen" es, en este aspecto, coherente (pienso) y no trata de engañar al espectador. Por otra parte, sus espectaculares efectos especiales están justificados y no son abusivos en el artificio, mientras que el reparto del filme es destacadísimo, encabezado por un como siempre gran Leonardo DiCaprio al que acompañan geniales secundarios (todos). Una muy notable película es la que el realizador británico creó entre la segunda y la tercera entregas de su trilogía de Batman.

martes, 9 de septiembre de 2014

EL TRUCO FINAL de Christopher Nolan - 2006 - ("The prestige")


Londres. Finales del siglo XIX. Robert Angier y Alfred Borden son dos jóvenes ilusionistas que trabajan juntos y que sueñan con llegar a lo más alto en su profesión. Pronto, un trágico accidente los divide. Pronto, también, se convierten en rivales en el arte de engañar y hacer soñar a las masas… Y pronto, empiezan a competir por la gloria y por la venganza. Sus vidas se vuelven un infierno de obsesión y de odio.


Desde que alcanzó la fama con la sorprendente “Memento”, Christopher Nolan se ha convertido en un director comercial de culto gracias a su capacidad para crear obras que funcionan a la perfección en las taquillas (o que por lo menos están bien envueltas de cara a las salas comerciales) y que además se pueden considerar plenamente “de autor”. En muchas de sus películas ha expuesto profundos dilemas y ha presentado a personajes llenos de hondura, y hasta lo ha hecho en géneros tan injustamente despreciados por culpa de tontos prejuicios como puede ser el de los superhéroes (al que ha regalado la mejor saga de Batman de la historia). “El truco final” es una de las mejores películas fantásticas de la década pasada. Aderezada con un efectivo toque de thriller de época, desarrolla la historia de dos ilusionistas rivales que luchan por superarse el uno al otro y a sí mismos, lucha que les lleva a la obsesión más enfermiza y que les coloca muy cerca de la perdición. En el combate por conseguir un truco mejor que el de su enemigo, ambos ponen en serio peligro sus relaciones personales y sus propias vidas. Dicho combate da comienzo a raíz de un incidente puramente personal que se acaba tornando en el mencionado duelo de trucos y que termina en el juego de odios más despiadado. Poco más voy a contar sobre la historia de la película porque, si me extiendo demasiado, corro el riesgo de estropearla, ya que “El truco final” es la clásica cinta cuyo poder de impacto se encuentra en un argumento lleno de enigmas y de vueltas de tuerca (escrito por Christopher y su hermano Jonathan) coronado por una vuelta de tuerca final, valga la redundancia, que lo pone todo del revés y que propina una gran sorpresa (que, sin embargo, se puede llegar a intuir de alguna manera sobre la mitad del metraje). 


Nolan lleva la trama con un gran ritmo y consigue que no decaiga un solo segundo. Todo está escrupulosamente hilvanado y no quedan cabos sueltos tras el laberinto de trucos en el que sus protagonistas envuelven a los espectadores. La estructura de esta trama, además, intenta reflexionar sobre la propia estructura del cine y sus “trucos”. Los actores principales (un magnifico Christian Bale y un Hugh Jackman que en aquel momento estaba demostrando cada día más que era un excelente intérprete y que tenía vida más allá de Lobezno) interpretan con carisma a los dos magos protagonistas. Les secundan unos muy destacados Michael Caine, Scarlett Johansson y David Bowie. La representación histórica de un siglo XIX en el que la magia y la ciencia se tocan (el filme lo representa con un acierto tremendo por medio del personaje histórico de Bowie) es otro punto destacado: romántica y evocadora, construida a base de planos cerrados que le dan un aura ocultista y en parte onírica. “El truco final” no es tal vez, en mi opinión, la mejor obra de su autor (que ha dejado el listón altísimo más de una vez, especialmente con “"Memento", "Insomnio" y su trilogía del hombre murciéalgo de DC Cómics”), pero desde luego es una película genial, una obra comercial de esas que ya existen pocas, que divierten mientras también hacen pensar. Entretenimiento con personalidad y de alta categoría.


viernes, 8 de agosto de 2014

INSOMNIO de Christopher Nolan - 2002 - ("Insomnia")


Will Dormer, un experimentado detective de Los Angeles, viaja con su compañero Hap a una pequeña y apartada localidad de las profundidades de Alaska para investigar el asesinato de una niña de diecisiete años. En el lugar, sumido en la época del año en la que el día es perpetuo, Will está a punto de hundirse en la peor y más inesperada tragedia que nunca ha azotado a su vida... Una tragedia que va a poner a prueba sus dotes como detective pero también su integridad como agente de la Ley y su calidad como persona.


"Insomnio", la tercera película de Christopher Nolan, es una de las menos recordadas de su gran filmografía posiblemente debido a que se trata de, salvando sus tres "Batman", la única película de todas las suyas que presenta una "narrativa puramente clásica". Me explico: ante las piruetas de guión de las más efectistas (lo digo en el buen sentido: hay también "efectismo bueno") "Following", "Memento", "El truco final" y "Origen" (la trilogía del hombre murciélago es caso totalmente aparte, pienso, tanto por su género como por su éxito instantáneo), "Insomnio" presenta una historia sin estas piruetas, con un guión que tiene su sorpresa pero que no busca sorprender al espectador con un desenlace "shockeante" sino, simplemente, hacerle disfrutar del tratamiento de los temas que propone. Eso no significa que sea, en absoluto, una película peor que las otras. De hecho, sigue siendo una de las mejores de su director. Cimientada en las soberbias interpretaciones de un Al Pacino y un Robin Williams absolutamente esplendorosos (en dos de sus mejores y también algo más olvidados -de forma injusta- papeles), "Insomnio" es un thriller (el género preferido de Nolan o por lo menos uno de sus predilectos) con garra, potente, crudo y tajante, de aura clásica y en el que tiene una gran importancia tanto lo que se muestra como lo que no se muestra (el británico es un maestro de la sugerencia, y aquí especialmente) como la significación del paisaje en el que la acción transcurre, que es un personaje más y que delinea los estados de ánimos del resto.


El asunto central del filme es el de la redención y el de la integridad, que aparecen unidas y sobre las que vuelan otros como la soledad, el aislamiento físico y emocional y sus causas y consecuencias, el deber o la locura. Los diálogos son magníficos y están cargados de inteligencia y de ironía, la trama se desliza con una agilidad y una lucidez pasmosas, el thriller está perfectamente dosificado y combinado con el puro drama y el comentario social está también presente, como en toda obra negra (aquí concretamente en su retrato de los ambientes cerrados y aislados de la Norteamérica profunda más extrema). Los paisajes de la Alaska indómita que vuelven loco al protagonista son preciosos y brillan en todo su esplendor, esplendor de pesadilla y que, como he dicho, define a los personajes. "Insomnio" es una película negra magistral que nadie debería perderse y que injustamente es menos recordada que otras obras de su director. A revalorizarla ya.


sábado, 5 de julio de 2014

MEMENTO de Christopher Nolan - 2000 - ("Memento")


Leonard Selby sólo recuerda una cosa: la violación y el brutal asesinato de su mujer a manos de un desconocido. Tiene la cabeza dañada a causa de un golpe, y no es capaz de retener en la memoria más allá de sus últimos minutos de vida, por lo que apunta todo lo importante que le ocurre en su propio cuerpo o registrándolo con su cámara de fotos instantánea. Leonard intenta de esta manera resolver el caso del asesinato de su esposa para vengarse. Pero la realidad y la mentira se confunden peligrosamente en sus recuerdos… Cada vez más.


De no ser por su revolucionaria estructura narrativa, “Memento”, la segunda película de Christopher Nolan tras "Following" y la que le encumbró de forma definitiva en la fama de la joven promesa, no dejaría de ser una película negra del montón, incluso hasta directamente mediocre y olvidable. Pero por suerte esto no es así. Basándose en el relato corto “Memento Mori” de su hermano Jonathan Nolan, Christopher vuelve al género de su debut, uno de sus predilectos, para realizar uno de los mejores thrillers de los últimos años, una historia de venganza en la que su protagonista, un magnífico Guy Pearce en el que es uno de sus papeles básicos, es incapaz de recordar más allá de sus últimos minutos de vida excepto el asesinato de su esposa, por lo que ha de apuntar todo lo que le ocurre minuciosamente o registralo con su cámara de fotos instantánea mientras investiga precisamente este asesinato. El relato, perfectamente articulado y narrado con un extraordinario pulso, comienza por su desenlace, y marcha hacia atrás a base de constantes flashbacks, que alternan con algunas escenas en hermoso blanco y negro que no son más que las únicas escenas que sí avanzan en orden, hacia delante, y que se entrecruzan con las que marchan hacia atrás.


El espectador no para un minuto, atrapado desde el primero en la oscura trama de “Memento”, en la que llega un momento en el que, en vez de esclarecerse todo (llegando a los inicios, que darán las claves del desenlace), todo vuelve a emborronarse. ¿Es el protagonista un loco de atar o verdaderamente tiene la razón? Siempre quedarán bailando de forma perversa las dos incógnitas durante todo el metraje, cuya trama no se resolverá hasta el impactante y completamente inesperado verdadero desenlace (el verdadero punto de partida de la historia). El espectador llega a fundirse con el protagonista de “Memento”, una de las películas más absorbentes y una de las propuestas más frescas, innovadoras y bien acabadas del último cine negro norteamericano, una obra maestra sobre la verdad y la mentira, sobre la falsedad, sobre lo inseguros que son los recuerdos y sobre la manipulación y la automanipulación.


sábado, 31 de mayo de 2014

FOLLOWING de Christopher Nolan - 1998 - ("Following")


Bill es un joven escritor sin éxito de Londres que lleva una vida mediocre en un apartamento minúsculo y que no tiene demasiadas relaciones sociales. Además, está sumido en una terrible crisis creativa que le impide escribir nada interesante desde hace bastante tiempo. A Bill se le ocurre algo: seguir a los desconocidos por la calle en busca de inspiración y de historias que contar. Pronto, descubre que esta práctica le puede meter en un juego verdaderamente peligroso...


Christopher Nolan debutó en 1998 en el largometraje con "Following", una película independiente que sólo dura 70 minutos, rodada en blanco y negro, en 16 milímetros, que costó solamente 6.000 dólares en su día, que fue rodada por el director y sus amigos durante largos fines de semana y que se ha convertido poco a poco en una obra primeriza de culto, sobre todo debido al gran éxito posterior del resto de creaciones de su director. Heredera directa en lo estético y también en lo argumental de la Nouvelle Vague francesa o del Free Cinema inglés, "Following" narra una historia de perdedores que se torna en una historia negra (tema muy tocado en la mencionada Nouvelle Vague por más de un director, por lo menos en la primera etapa del movimiento -Godard, Truffaut, Chabrol, Resnais, Rivette...- y que está ensamblada con imaginación, con buen gusto, con ritmo y con estilo. Reflexión sobre los riesgos que entraña la búsqueda de experiencias al límite del hombre contemporáneo mediocre y perdido en un mundo que no comprende y que no le comprende a él, el filme despliega una trama asombrosa, retorcida como pocas, llena de geniales vueltas de tuerca, con un humor negro desencantado y verdaderamente perverso y con un desenlace que deja con la boca abierta y que pone los pelos de punta (y miren que es dificil sorprender en las lides de esta clase de thriller, a finales de los noventa y hoy en día).


Todo el germen narrativo de la posterior "Memento", la obra que encumbraría a Nolan de forma fulminante dos años después, en el 2000, está ya comprimido en "Following", y también la simiente de sus futuros thrillers, fantásticos o no, enrevesados, desordenados y vueltos a ordenar y protagonizados por personajes tan creíbles como tiernos, patéticos y terribles y a menudo al borde del abismo en muchos sentidos. No voy a decir mucho más de esta película porque corro el riesgo de revelar demasiado; sólo voy a añadir que su visionado es más que recomendable tanto para los fans del director de la última trilogía de Batman como para los amantes del buen cine y sobre todo del buen cine negro. Rescátenla, no se arrepentirán.


lunes, 23 de julio de 2012

EL CABALLERO OSCURO. LA LEYENDA RENACE de Christopher Nolan - 2012 - ("The Dark Knight Rises")


Hace ocho años que Batman ha desaparecido y Bruce Wayne lleva una vida completamente normal, aunque sumida en la tristeza por todo lo que perdió, tristeza que no le abandona y que ni el paso del tiempo puede erosionar. Gotham, por suerte, vive una época de paz y prosperidad total gracias a su sacrificio. Sin embargo, esto va a durar poco: una misteriosa e infalible ladrona que roba grandes fortunas ha aparecido en la ciudad y, también, un misterioso terrorista enmascarado gigantesco y brutal llamado Bane que esconde unos oscuros propósitos. Puede que haya llegado el momento para Wayne de enfundarse de nuevo su traje... Puede que el último gran combate de su vida esté a punto de llegar. 

ATENCIÓN: EN LA CRÍTICA HAY UN SPOILER TOTAL Y ABSOLUTO



Ya es oficial: podemos decir sin problemas que la mejor saga cinematográfica de superhéroes de la historia es, hasta este momento, la trilogía de Batman que acaba de cerrar Christopher Nolan. ¿Por qué? Porque es una trilogía seria, tremendamente seria (no es que no haya películas de superhéroes serias, pero lo cierto es que el género está tristemente muy marcado por demasiados bodrios pueriles), porque ha dado una nueva dimensión al concepto del superhéroe anclada en el realismo más puro que se ha visto dentro de todas las franquicias de las casas de DC y Marvel y de más allá, porque ha creado a los personajes más profundos y mejor desarrollados de la historia de este género, porque ha conjugado la espectacularidad más dinámica y épica con el mejor trasfondo psicológico, moral y social y porque caracteres como su actualizado Batman, su inolvidable y ya legendario Joker, sus por fin dignificados Dos Caras y Bane (ambos salieron, respectivamente, con poquísima o nula fortuna en los bodriazos de Joel Schumacher "Batman Forever" y "Batman & Robin" respectivamente), su mítico Comisario Gordon, su Catwoman cargada de química o su Ra's Al Ghul lleno de balas en la récamara, por poner unos cuantos ejemplos, son ya una parte indispensable del panteón de la ficción moderna: todos al nivel de icono de, por poner otros ejemplos, Luke Skywalker y Darth Vader, el Capitán Kirk y Mr. Spock, los "losties" de "Perdidos" o los miembros de la Comunidad del Anillo. "El Caballero Oscuro. La leyenda renace" (horrendo título para la película en España) es la culminación de la saga, culminación que no llega al nivel de la perfecta "El Caballero Oscuro" pero que la cierra sin fisuras y con una historia que engancha sin problemas y que hace que casi tres horas de metraje se pasen en un soplido.


Es bien cierto que las expectativas estaban altísimas. La mencionada "El Caballero Oscuro" se transformó en un clásico de culto instantáneo el mismo día de su estreno y hechos como la triste muerte de Heath Ledger el mismo 2008 y casi medio año antes de que la película llegase a las salas han hecho de ella, para bien o para mal, una leyenda. A esto hay que sumarle los cuatro años de tensa espera y especulaciones sobre cómo terminaría la trilogía: es suficiente para poner el listón del fin de la saga por las nubes. Yo, personalmente, no me he sentido decepcionado por "El Caballero Oscuro. La leyenda renace", y aunque pienso, como tantos otros, que la mencionada segunda parte del tríptico es la mejor de todas (y es que el listón estaba bien alto), creo que la tercera sigue siendo genial en todos los aspectos. Todos los conflictos personales de Batman se cierran en esta película, y de manera definitiva: el personaje encuentra una nueva vida y puede pasar página a su traumático sacrificio por el bien de Gotham, ciudad que vuelve a verle como el héroe que es, mientras que vuelve a enfrentarse al concepto de justicia férrea y brutal que tenía su primer gran enemigo, Ra's Al Ghul, aquí personificado en sus descendientes (aunque con excelente cameo sorpresa de Liam Neeson). Se cierran también las vidas de los que le rodean: el Comisario Gordon vuele a ser insobornable y a dejar bien claro por qué cree en lo que cree, Lucius Fox y Alfred vuelven a abrir los ojos del héroe y a revelarse como compañeros indispensables, el Espantapájaros vuelve a hacer de las suyas en un momento bastante divertido e hilarante y la memoria de Rachel y Harvey Dent/Dos Caras tiene el peso justo y suficiente en la trama. Sí, queda el Joker... ¿Qué ocurrió con él? Pues hombre, yo imagino que, al igual que el Espantapájaros, anduvo por ahí liándola cuando Bane abrió las prisiones... Es una pena que el personaje del mítico payaso asesino no quede cerrado, pero no es culpa de nadie. Al parecer, también tenía inicialmente un papel principal en esta tercera parte de la saga, pero la prematurísima muerte de Ledger cambió todos los planes y, menos mal, no se ha optado por cambiar al actor. Una pena, pero como he dicho, lo ocurrido no es culpa de nadie.


El otro elemento que hace de esta tercera aventura del nuevo Batman una maravilla son sus nuevos personajes, tanto protagonistas como antagonistas. Bane, interpretado de manera maravillosa por Tom Hardy (que actorazo, tan eclipsado hasta ahora), tiene el porte necesario para aterrorizar al público con su fuerza bestial y su inteligencia retorcida (nada que ver con aquella bestia babeante e imbécil de "Batman & Robin"). ¿Que no es el Joker? Pues claro: es OTRO villano, con OTRAS motivaciones y OTRA forma de actuar. Muchos han criticado que no llega a tener el carisma del payaso. Para mi sí tiene carisma, aunque se trata de otra clase de carisma. ¿Hay que comparar a Ra's Al Ghul con el Joker o con Dos Caras? Absurdo, ¿no? Pues lo mismo aquí. Bane es un antagonista al nivel de todos los de la saga: de órdago, con una historia desarrollada, con un interés creciente y con una capacidad brutal para poner a Batman en jaque mate (y lo consigue como nunca nadie lo ha hecho antes). Por otra parte, la sorpresa de Talia Al Ghul está excelentemente cuadrada y Marion Cotillard le aporta al personaje la enjundia justa para el cierre circular de la función. Siguiendo con las novedades, Catwoman es una heroína en la línea realista del propio Batman, con una química excelentemente desplegada con el héroe y personificada en una Anne Hathaway comedida que en ningún momento queda ridícula. Es difícil construir e interpretar a una Catwoman que no caiga en el histrionismo gratuito, y Hathaway lo logra, como lo logró aquella también fascinante mujer gata de Michelle Pfeiffer del genial "Batman Vuelve" de Tim Burton. Y todavía más meritorio es el hecho de saber colocar con acierto y sin que quede ridículo a uno de los personajes más odiados por fans y no fans de la franquicia de DC: a Robin. El Chico Maravilla aparece en "El Caballero Oscuro. La leyenda renace", y a todo el que haya visto el filme le deja con un palmo de narices. Sí, Nolan lo ha conseguido: ha metido a Robin en su saga, lo que nadie se esperaba, y lo ha hecho sin vestirlo con mayas chillonas, sin hacer de él un adolescente irritante, sin convertirlo en un lastre para el superhéroe o para la seriedad del filme. Bien por Nolan, y bien por el genial Joseph Gordon-Levitt.


Queda ya la ambientación casi postapocalíptica que el filme tiene (magistral), esa siempre acertada combinación de thriller y filme de acción que caracteriza a la saga, esas espectaculares escenas de lucha (la paliza de Bane a Batman en la oscuridad y sin sonido ninguno quedará para los anales), esos emotivos diálogos, el humor fino e irónico (desde los tiritos de Batman y Catwoman al cinismo sádico de Bane pasando por las eternas coñas de Alfred), la caracterización (Bane no parece salido de otro mundo, es perfectamente creíble), el coherente desenlace (a muchos no les ha gustado: yo creo que es el lógico y acorde al tono de la cinta) y la manera en que todo, absolutamente todo (bueno, menos el Joker, pero no se puede hacer nada) queda perfectamente ensamblado y cerrado. Y ese ritmo: la friolera de 164 minutos que el filme dura se pasa en un vuelo; es que ni se entera uno. Christopher Nolan lo ha vuelto a lograr. ¿Con un poco de menos maestría? Quizas, pero como he dicho el listón estaba demasiado alto. Esta trilogía ya tiene su lugar en la historia del cine.


sábado, 21 de mayo de 2011

EL CABALLERO OSCURO de Christopher Nolan - 2008 - ("The Dark Knight")


Batman por fin se ha consolidado como el gran defensor de Gotham junto al Comisario Gordon y junto al incorruptible Fiscal del Distrito Harvey Dent. Juntos, luchan de manera implacable contra el crimen organizado de la ciudad y contra la corrupción que late en todos sus rincones. Un nuevo enemigo va, sin embargo, a amenazar sus objetivos: el Joker, un hombre maquillado como un payaso que ha salido de la nada y que está dispuesto a sumir a Gotham en el caos puro… Y que, además, quiere convertirse en la cara oscura del propio Batman, que, una vez más, va a enfrentarse a un gran dilema que cambiará su vida para siempre.


Christopher Nolan, que ya entregó en 2005 la mejor película de superhéroes realizada hasta esa fecha (la soberbia “Batman Begins”, primera parte de la que hoy comentamos), rizó el rizo de la maestría y nos regaló en 2008 otra obra maestra que por lo menos iguala a su antecesora. La historia continúa en donde aquella se quedó: Batman sigue consolidándose como defensor de Gotham junto al Comisario Gordon, aunque ahora tiene un nuevo enemigo, el clásico Joker (que del gran Jack Nicholson pasa a un sobrecogedor Heath Ledger) y un nuevo aliado, el incorruptible abogado Harvey Dent, que (y no sigan leyendo si no han visto la película –aunque creo que cualquiera que haya tenido contacto con cómics, series o anteriores filmes de Batman sabe esto-) terminará transformándose en el segundo villano de la cinta: Dos Caras (interpretado en sus dos facetas por un también genial Aaron Eckhart). El estilo vuelve a ser el mismo desplegado en “Batman Begins”: vuelve la Gotham realista y el Batman vulnerable (que llega a ser apaleado por vulgares esbirros de sus enemigos principales) de aquella, el Batman superhéroe producto de su entrenamiento como ninja y de los inventos que usa y, por supuesto, el Batman atormentado y casi monstruoso por momentos que ya explotó en su día el gran Tim Burton. Vuelve, además, una trama seria, complejísima y cargada de hondura que hace justicia al género de los superhéroes como pocas películas lo han hecho (y lo siguen sin hacer). Si “Batman Begins” era un filme sobre el miedo y sobre la lucha entre dos concepciones radicalmente opuestas de justicia (la de Batman y la de su maestro y posterior enemigo Ra’s al Ghul), “El Caballero Oscuro” se centra en la lucha del orden contra el caos puro y profundiza en un asunto con el que cualquiera de nosotros puede identificarse: el del compromiso con cualquier causa justa, compromiso que puede implicar la incomprensión, la burla, la persecución, la marginación e incluso la muerte, pero que no puede ser eludido ni por Batman, ni por el Comisario Gordon ni por Harvey Dent, la triple alianza contra los mafiosos de Gotham. Nolan y sus guionistas, David S. Goyer y su hermano Jonathan Nolan, trabajan excepcionalmente este aspecto de la trama colocando al Joker como un agente del caos que, además de convertirse (por su propia voluntad) en el complemento oscuro de Batman, le recuerda constantemente con palabras y con hechos que su compromiso le costará su vida y la de sus seres queridos y que, debido a su concepción del mundo, tendrá que resignarse irremisiblemente al sacrificio. El ejemplo perfecto, ideado por el propio Joker, un psicópata lucidísimo y portador de un humor negro delirante (genial y a la vez estremecedora la escena de la desaparición del lápiz, su carta de presentación), es el de Harvey Dent, el ser más íntegro, valiente y entregado de la película, el ser que, tristemente, termina transformándose en el ángel caído de Gotham y, paradójicamente, en su esperanza final tras el sacrificio del propio Batman, que se convierte en un villano más para llevar la salvación a su ciudad después de que su teoría del caos al mismo Joker le haya propiciado un revés (tras las grandes sorpresas de los dos barcos).


Repite en “El Caballero Oscuro” prácticamente todo el reparto de “Batman Begins” exceptuando a Liam Neeson por razones obvias, a Rutger Hauer y a Tom Wilkinson (que tampoco pintaban ya mucho) y también a Katie Holmes, que es sustituida por Maggie Ghyllenhaal, mientras que se pueden disfrutar de pequeños cameos de secundarios de aquella (como el de Cillian Murphy como el Espantapájaros, muy divertido y supongo que encaminado a preparar su aparición en la tercera película de esta trilogía). El viejo reparto sigue excelente (destacando a un genial Gary Oldman que repite como Comisario Gordon y a un divertidísimo Michael Caine que hace lo propio como el mayordomo Alfred) y entre las caras nuevas brilla con luz propia la del recientemente fallecido Heath Ledger, que entrega un Joker verdaderamente terrorífico y capaz de poner los pelos de punta bastante alejado del mítico que Jack Nicholson entregó en el primer “Batman” de Tim Burton (aquel era más estrambótico y dandy, este es bastante más sucio y descuidado). También Aaron Eckhart entrega una interpretación excelente como Harvey Dent/Dos Caras (por fin uno digno después del horror que hizo Schumacher con él), bordando al que es el personaje más trágico de la película junto al de Rachel (correctísima Maggie Ghyllenhaal). “El Caballero Oscuro” es una obra maestra que se configura, junto a “Batman Begins”, como la mejor película de superhéroes creada hasta la fecha. No se la pierdan.

viernes, 20 de mayo de 2011

BATMAN BEGINS de Christopher Nolan - 2005 - ("Batman Begins")


Sumergido en una profunda depresión tras contemplar impotente el asesinato de sus padres y tras comprobar cómo Gotham, su cuidad, es pasto de la corrupción y de la criminalidad, el millonario Bruce Wayne emprende un viaje alrededor del mundo para encontrarse a sí mismo y para hallar una manera de enfrentarse al mal. Años después, está de regreso en la ciudad gótica… Como un hombre nuevo preparado para defenderla de las mafias y de los políticos y empresarios sin escrúpulos que la dominan. Sin embargo, va a tener que enfrentarse a un enemigo de su pasado que quiere aplicar en Gotham su propio concepto de justicia... El hombre que le entrenó y que le convirtió en el experto en lucha que es: el todopoderoso Ra’s al Ghul.


Por méritos propios es Christopher Nolan uno de los directores y guionistas ingleses modernos más reconocidos y originales, poseedor de una filmografía que es capaz de conjugar a la perfección y sin fisuras la comercialidad con un contenido hondo y con un estilo artístico claramente de autor. Sus personajes, atormentados y con una cara oculta monstruosa muchos de ellos, a menudo están perdidos, perdidos en un mundo compuesto por varias realidades en el que nada es nunca lo que parece ser o perdidos, también, en un mundo opresor donde han de elegir el camino que creen justo o adecuado con todas sus consecuencias. Sus tres primeras películas han sido thrillers (un género que parece adorar y en el que se mueve muy bien), en los que ha explorado nuevos caminos narrativos o ha perfeccionado otros pocas veces utilizados. Debutó en Inglaterra con la experimental e independiente “Following”, rodada con un bajísimo presupuesto, tras la cual colaboró, ya en los USA, con su hermano y habitual compañero de trabajo Jonathan (escritor y guionista también genial) en “Memento”, obra también experimental y narrativamente muy innovadora que le lanzó definitivamente a la fama. Después rodó “Insomnio”, su tercer y también excelente thriller, en una línea más clásica. Tras él, cambió completamente de registro con la soberbia “Batman Begins”, la quinta entrega y también reinicio de la saga del hombre murciélago y, en mi opinión, la mejor nunca rodada hasta la fecha y la mejor película de superhéroes de los últimos diez años junto a su secuela, también proyectada por Nolan. Volvió a cambiar de registro con el excelente thriller de magos "El truco final", retornó al hombre murciélago con la magistral y mencionada "El caballero oscuro" y volvió al thriller (esta vez de ciencia ficción) con la magistral "Origen". Actualmente prepara su tercera entrega de las aventuras de Batman.


Ocho años transcurrieron desde que (menos mal) Joel Schumacher abandonara la saga de Batman después de haberla destrozado sin miramientos en las dos entregas que de ella que dirigió. Nadie volvió a tocar al personaje hasta entonces debido al merecido fracaso de “Batman & Robin” y a que los productores pensaron que una quinta parte en la misma línea que las anteriores ya no iba a tener ningún tirón comercial porque el hombre murciélago, por aquel entonces, estaba demasiado explotado (cuatro películas suyas en menos de una década). No fue hasta el año 2005, en plena efervescencia de la última fiebre de cine de superhéroes (que todavía dura y que todavía va a durar bastante más), cuando una nueva y fascinante entrega llegó a las salas de la mano de la consolidada promesa Christopher Nolan, que había alcanzado la fama de manera fulminante con la genial “Memento”. Antes, hubo un intento de adaptar el comic de Frank Miller “Batman: Año Uno” por parte de Darren Arofnosky, aunque por diversas razones el proyecto se acabó quedando en el camino. Nolan, digamos, lo retomó y lo logró acabar, y, por suerte, Nolan no era Joel Schumacher. Él sabía, como sabía Tim Burton, que los superhéroes son personajes que a menudo, y en contra de una prejuiciosa creencia generalizada, van más allá del concepto que habitualmente se tiene de ellos: el concepto del héroe infantil y maniqueo que Schumacher recuperó, concepto que él descartó de nuevo en “Batman Begins” para volver al estilo con el que Burton había creado escuela en las salas (fue el primer director en tratar estas figuras con toda la dignidad y seriedad que se merecían). Batman, ahora un soberbio Christian Bale que por momentos llega a dar verdadero miedo, volvería a ser el hombre-monstruo atormentado que fue, el super”héroe” humano que autores como Frank Miller, Alan Moore, Jeph Loeb o Grant Morrison supieron reivindicar. “Batman Begins” es una historia basada en algunas de las que estos creadores contaron y con la que cambiaron para siempre al personaje y todo su complejo mundo.


Nolan se apartó de la saga que conforman las anteriores películas para reiniciarla en una génesis del universo del hombre murciélago y de sus amigos y enemigos. Es “Batman Begins”, a mi juicio, la mejor película creada hasta la fecha no sólo de su personaje, sino de todo el cine de superhéroes, junto a su secuela, "El Caballero Oscuro". Es la de Nolan toda una disección de los más ambiguos sentimientos que laten en el ser humano. En ella es Batman por vez primera el verdadero y absoluto protagonista de la narración, sin ningún villano a su lado que le eclipse (aunque los villanos de esta entrega tengan un carisma excepcional). Nolan ya ha tratado el miedo en otras obras suyas: “Memento” e “Insomnio” consiguen hacer reflexionar sobre este sentimiento, y “Batman Begins” no es una excepción. Batman tiene miedo a los murciélagos, un miedo atroz, un terror irracional provocado por un susto infantil que le dejó marcado junto al trauma de ver a sus padres ser asesinados. Batman aprende a enfrentarse a su miedo, a bañarse en él (inolvidable la escena del baño de murciélagos en la caverna) y, posteriormente, a controlarlo para luchar contra sí mismo y contra el mal. Los murciélagos darán miedo, a partir de ahí, a los villanos que atemoricen a Gotham. Por otra parte, la película plantea el complejo, contradictorio y polémico dilema entre dos conceptos de justicia bien distintos: la de Batman, horrorizado por su pasado y que por momentos no llega a distinguir entre justicia y venganza pero que, finalmente, se aleja del camino de la Ley del Talión y del propio interés para servir, simplemente, al ser humano (y darle posibilidades de redención) , y la de su maestro y posterior enemigo Ra’s al Ghul, traumatizado por otro pasado oscuro y que cree que la maldad ha de ser limpiada con fuego (genial Liam Neeson como uno de los villanos más importantes de la saga después del eterno Joker). La trama de “Batman Begins” se centra en ambos personajes con especial detenimiento, aunque, casi, podríamos calificarla de trama coral. Una inmensa galería de personajes se abre ante el espectador además de estos dos, y todos tienen un protagonismo decisivo, desde la amiga de infancia de Wayne y futura abogada luchadora hasta el desquiciado Espantapájaros pasando por el mayordomo Alfred o por el Comisario Gordon (al que por fin se le hace justicia). Todos están desarrollados como si de personajes principales se tratase, y todos tienen su momento de gloria y su escena decisiva (el trabajo de guión de Nolan y David S. Goyer es realmente grandioso). Están, además, interpretados por un elenco soberbio de principio a fin: Michael Caine, Katie Holmes, Morgan Freeman, Gary Oldman, Cillian Murphy, Rutger Hauer y Tom Wilkinson, nada más y nada menos.


La representación de Gotham vuelve al tenebrismo de Burton, pero otorgándole una mirada completamente realista. La ciudad sirve de símbolo de la decadencia de ella misma y del camino de la oscuridad que domina a su protector: en sus inicios aparece como una megalópolis luminosa, moderna, cuidada y limpia, y posteriormente se va oscureciendo hasta quedar apartada entre nieblas, noches eternas y suciedad, símbolo de la corrupción que la corroe sin pausa. Es, a su vez, el tratamiento de la historia igualmente realista: Batman es un ser humano que se somete a un duro entrenamiento y que adquiere su condición de superhéroe gracias a éste y a un equipo especial que adquiere con su inmensa fortuna. No hay trucos ni fantasías (dentro de la propia fantasía que supone el trasfondo del héroe), todo está explicado y fundamentado en una “realidad” posible. El filme mantiene, además, un ritmo excelente que nunca decae y que consigue que dos horas y media de metraje se pasen en un vuelo. Por si fuera poco, sus escenas de acción están meticulosamente dosificadas y tratadas con la espectacularidad justa y necesaria que requieren. “Batman Begins” es la película de superhéroes definitiva junto a su mencionada secuela, "El Caballero Oscuro". Un ejemplo que muchos directores deberían seguir para dejar de hacer tantas mediocridades.