Esta serie argentina nació inicialmente como una continuación de un cómic bélico de Oesterheld y Solano López llamado Amapola Negra, del cual no tengo el placer de haber leído nada.
Esta influencia inicial se mantiene. Porque este trabajo de Barreiro y Giménez bebe sin disimulos del antibelicismo y el humanismo del mejor Oesterheld, al igual que el alejamiento de cualquier arquetipo heroico. No tengo ninguna duda de que algunas de sus historias dejan con el corazón encogido a cualquier lector que se acerque a ellas.
El cómic a veces está sobrecargado de información técnica de interés muy relativo (calibre de armamento, revoluciones por minuto de los motores...), pero que demuestra a las claras la seriedad y el esfuerzo de la documentación manejada. Y al final, todo ello ayuda a que las situaciones planteadas parezcan terriblemente verosímiles y que el lector sienta al máximo la sensación de ser parte de la tripulación de un bombardero de la Segunda Guerra Mundial.
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lunes, 29 de junio de 2020
viernes, 30 de mayo de 2014
Eduardo Risso y Ricardo Barreiro: Caín
Me lo pasé en grande viendo a Risso desarrollando su estilo de potentes contrastes pero con claras influencias de autores italianos de la época y al siempre eficaz y prematuramemnte desaparecido Barreiro.
Futuro con una situación dictatorial, historia contada en capítulos de ocho páginas, todo eso.
Leer este cómic fue hacerme sentir adolescente, cuando leía el 1984 o el Metal Hurlant.
Futuro con una situación dictatorial, historia contada en capítulos de ocho páginas, todo eso.
Leer este cómic fue hacerme sentir adolescente, cuando leía el 1984 o el Metal Hurlant.
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