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lunes, abril 13, 2015

Vittorio Bodini / Muerta en Puglia




Cuando supo el aumento del precio de los tomates
comprendió que el tiempo de los latidos había terminado.
Aprendió a rezongar
y a meter las manos en la lavandina hirviente.
En la casa blanqueada hacía poco
ardía sobre una pared
una ristra de ajíes para los machos.
Al amanecer un albañil salió tosiendo
y cerró la puerta de la casa,
las hojas de limonero en el cojín
recordaron un sol de amarillo óseo.
Muerta, no mueras más.
Acuérdate de las aceitunas negras.
Lustra los picaportes y riega los claveles.
Olvida que los vidrios de las ventanas
se lavan con agua y vinagre;
que las manchas sobre la ropa oscura
se quitan con la borra del café.
No es más tu mano la que destina a otro uso
la cera aún blanda de los candelabros
o que calienta sobre el gas el chocolate de los muertos.
Resurge en lo Inútil, muerta de la Puglia:
en los corales del mar o en el ulular del viento
en tu tierra de ostras y licántropos.

Vittorio Bodini (Bari, Italia, 1914-Roma, 1970), "La luna dei Borboni e altre poesie" [1962], Poesie 1939-1970, Mondadori, Milán, 1983
vía Antonio Bux
Versión de Jorge Aulicino

MORTA IN PUGLIA

Quando seppe l'aumento del prezzo dei pomodori
capì che il tempo dei palpiti era finito. 
Imparò a brontolare
e a mettere le mani nella liscivia bollente.
Nella casa imbiancata da poco tempo
ardeva su una parete
un serto di pepe diavolo per i maschi.
All'alba un muratore uscì tossendo
e chiuse l'uscio di casa, 
le foglie di limone dentro il cuscino 
ricordarono un sole di giallo d'ossa.
Morta, non morire di più. 
Ricordati delle ulive nere. 
Lucida le maniglie e annaffia i garofani.
Dimentica che i vetri delle finestre 
si lavano con acqua e aceto;
che le macchie sui vestiti scuri 
si tolgono con la posa del caffe. 
Non è più la tua mano che destina ad altro uso
la cera ancora molle dei candelieri
o che scalda sul gas la cioccolata dei morti. 
Risorgi nell'Inutile, morta in Puglia: 
nei coralli del mare o negli urli del vento 
nella tua terra d'ostriche e di lupi mannari.



jueves, octubre 02, 2014

Vittorio Bodini / Cuatro fragmentos










de Foglie di tabacco (1945-47)

1.
Tú no conoces el sur, las casas de cal
de las que salíamos al sol como números
de la cara de un dado.

8.
Una funesta mano lánguida desde los techos
visita los hornos apagados, los establos en que despierta
una linterna o una voz polvorienta.
Como de un astro próximo a morir
se oye un canto de los campos de tabaco.
En los umbrales escuchan las antiguas mujeres sentadas.

9.
Cuatro caminos *

¡Qué nevado silencio,
qué sueño miserable
de carbón y de fango en los suburbios!
Entre casas despeinadas algún farol a gas
arroja en la sombra su sombra verdosa:
allí se desvanece una pareja, y justo donde desaparece,
la cola de una serpiente entre las cañas
de un remoto verano un momento centellea.

Una piedad insensata
seca como semillas de girasol
gira en el vacío de las bocacalles,
mientras en tu tierra los campesinos
invisibles hablan en azul profundo
de los campos de tabaco, y en un instante
la noche tendrá sabor de aceituna verde.

12.
Un monje pendenciero vuela entre los árboles.


Vittorio Bodini (Bari, 1914 -. Roma, 1970), Antologia virtuale della poesia italiana
Versiones de Jorge Aulicino

* Castellano en el original



1.
Tu non conosci il Sud, le case di calce
da cui uscivamo al sole come numeri
dalla faccia d'un dado.

8.
Una funesta mano con languore dai tetti
visita i forni spenti, le stalle in cui si desta
una lanterna o voce impolverata.
Come da un astro prossimo a morire
S'ode un canto dai campi di tabacco.
Sulle soglie, in ascolto, le antiche donne sedute
(...)

9.
Cuatro caminos

Che nevoso silenzio,
che sogno miserabile
di carbone e di fango nei sobborghi!
Fra spettinate case qualche fanale a gas
getta nell'ombra la sua ombra verdastra:
lì una coppia dilegua, e nel punto ove sparve,
la coda d'una serpe fra le canne
d'una remota estate un attimo balena.

Una pietà insensata
arida come semi di girasole
gira in folle ai crocicchi,
mentre nella tua terra i contadini
invisibili parlano turchino
dai campi di tabacco, e fra un istante
la notte avrà sapore di oliva verde.

12.
Un monaco rissoso vola tra gli alberi.