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martes, diciembre 04, 2018

Verónica Volkow / El tedio de Euríloco















“Más allá de la gruta de Caribdis,
más allá de los aullidos de Escila,
hay un punto en que el barco se desploma del océano
y de los que han caído ya ninguno regresa.”
Euríloco pensaba sentado en la cubierta
mientras sentía la brisa que hacía ondear las cuerdas
y palpitar las velas como ijares;
miraba aquí y allí, distraído y cansado,
los cabellos de Ulises, las manos de un esclavo
y oía desatento el rechinar de la madera
y el rumor de las voces en esa lengua antigua,
que es hoy una música perdida.
Allí estuvo el mar entre los remos,
transparente y elástico,
pero a los ojos de Euríloco sería
casi invisible de monótono
y la jornada larga, muy tediosa,
y nunca pensó que a cada instante
ese mar evanescente y poderoso
se le alejaba inalcanzable
y era imposible ya el regreso.

Verónica Volkow (Ciudad de México, 1955), Litoral de tinta, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ciudad de México, 1979

Envío de Pedro Vicuña

Letras Libres - Rogelio Cuéllar - Este País - Latitudes Latinas - Antonio Miranda

Foto: Este País

lunes, febrero 25, 2013

Verónica Volkow / Dos poemas




de Litoral de tinta [1979]


El adolescente

¿La belleza en su extremo está vedada?
¿Estás vedado tú,
en tu juventud expuesta en absoluta impudicia
como un tigre monstruoso
ajeno a cualquier pacto?
         En tu cuerpo
no se mezclan todavía el niño y el adulto
como el mar y la roca, indisolubles y ajenos.
Y la sombra del bozo y la lujuria
son orquídeas parásitas en tu sonrisa de niño.
¡Cuánta desmesura!
¡Cuánta implacable ceguera en tanto orgullo!
Qué tentación de ver el brillo
aunque fuera al azar, en un instante,
de la caricia en el filo del desprecio.
Pero tus manos son de fuerza y de invisible
impotencia
y una sentencia secreta,
que el tiempo prepara,
nos iguala.
¡Qué oscura belleza hacia sí misma!
¡Qué oscura a la muerte paulatina que la doma!



de Oro del viento [2003]


Arcano 12. El colgado

Inverso, suspendido
como hundido en un espejo, el colgado
es quizá una sombra
de alguna posibilidad más real.
Pisa el aire y no avanza,
acaso vuela o titubea
como hojas en suspenso,
golpea sus propios muros como péndulo,
fuera del tiempo
                      extraviado.

Fruto es pendiente de otro mundo
o tal vez va en la nada,
el colgado,
allá en otro lado del espejo.
Por lo inasible ahogado.
Es náufraga su voluntad sin tierra.
¿El viento que lo mueve
es una música en que danza
o es ya viendo el que danza
y con los astros gira y se detiene?
¿A quién su cuerpo suelto
en su obediencia escucha?
El mundo se interrumpe en el espejo,
y del otro lado es el mar
sin ser que nos enfrentan los reflejos.
¿Es ya un vértigo el canto de sirena,
su caída también un vuelo
en un mundo al revés?
A lo desconocido se va así,
                                  perdido.


Verónica Volkow (Ciudad de México, 1955), 359 Delicados (con filtro). Antología de la poesía actual de México, selección de Pedro Serrano y Carlos López Beltrán, Lom, Santiago de Chile, 2012

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Foto: Verónica Volkow en Shearsman Books