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domingo, junio 02, 2024

Umberto Saba / Teatro degli Artigianelli




Hoz martillo y la estrella de Italia.
vuelven a decorar la sala. ¡Pero cuánto
dolor por ese signo sobre este muro!

Sale, apoyado en muletas, el Prólogo.
Saluda con el puño; dice sus palabras
para que las mujeres rían y los chicos
que abarrotan la pobre platea.
Dice, todavía tímido, de la idea.
que las almas hermana; cierra: "Y ahora,
hago como los alemanes: me retiro".
Entre un acto y otro, en la Cantina, de ronda
enrojece parco frente a los vasos el amigo
del hombre, restaña sus heridas,
cierra surcos dolorosos; alguno
llegado aquí desde terribles exilios,
se da calor como quien tiene frío al sol.

Este es el Teatro degli Artigianelli,
como lo vio el poeta en el mil
novecientos cuarenta y cuatro, un día
de septiembre, cuando a ratos
tronaba aún el cañón, y Florencia
callaba, absorta en sus escombros.

Umberto Saba (Trieste, Italia 1883 – Gorizia, Italia, 1957), "1944", Canzoniere, 1944-1954, Einaudi, 2004
Versión de Jorge Aulicino

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Teatro degli Artigianelli
 
Falce martello e la stella d'Italia
ornano nuovi la sala. Ma quanto
dolore per quel segno su quel muro!
 
Esce, sorretto dalle grucce, il Prologo.
Saluta al pugno; dice sue parole
perché le donne ridano e i fanciulli
che affollano la povera platea.
Dice, timido ancora, dell'idea
che gli animi affratella; chiude: "E adesso
faccio come i tedeschi: mi ritiro".
Tra un atto e l'altro, alla Cantina, in giro
rosseggia parco ai bicchieri l'amico
dell'uomo, cui rimargina ferite,
gli chiude solchi dolorosi; alcuno
venuto qui da spaventosi esigli,
si scalda a lui come chi ha freddo al sole.
 
Questo è il Teatro degli Artigianelli,
quale lo vide il poeta nel mille
novecentoquarantaquattro, un giorno
di Settembre, che a tratti
rombava ancora il canone, e Firenze
taceva, assorta nelle sue rovine.

---

sábado, mayo 25, 2024

Umberto Saba / Dos poemas



Amé

Amé las gastadas palabras que nadie
osaba amar. Me encantó la rima flor
amor,
la más antigua, dificil del mundo.

Amé la verdad que yace en el fondo,
como un sueño olvidado, que el dolor.
redescubre amigable. Con miedo el corazón
se acerca a ella y nunca más la abandona.

Amo que me escuches y mi buena
carta dejada para el final de mi juego.


Ulises

En mi juventud navegué
a lo largo de la costa dálmata. Islotes
a flor de las olas emergían, donde raro
un pájaro posaba, pendiente de la caza;
cubiertos de algas, resbaladizos, al sol
bellos como las esmeraldas. Cuando la alta
marea y la noche los anulaba, velas
a sotavento bandeaban mar adentro,
para escapar del peligro. Hoy mi reino
es esa tierra de nadie. El puerto para otros
enciende sus luces; a mí, mar adentro
aún me empuja el no domado espíritu,
y de la vida el doloroso amor.

Umberto Saba (Trieste, Italia, 1883 - Gorizia, Italia, 1957), "Mediterranee", Il canzoniere (1900-1954), Einaudi, Turín, 2004
Versiones de Jorge Aulicino

Más poemas de Umberto Saba en Otra Iglesia Es Imposible


Amai

Amai trite parole che non uno
osava. M’incantò la rima fiore
amore,
la più antica, difficile del mondo

Amai la verità che giace al fondo,
quasi un sogno obliato, che il dolore
riscopre amica. Con paura il cuore
le si accosta, che più non l’abbandona.

Amo te che mi ascolti e la mia buona
carta lasciata al fine del mio gioco.


Ulisse

Nella mia giovinezza ho navigato
lungo le coste dalmate. Isolotti
a fior d’onda emergevano, ove raro
un uccello sostava intento a prede,
coperti d’alghe, scivolosi, al sole
belli come smeraldi. Quando l’alta
marea e la notte li annullava, vele
sottovento sbandavano più al largo,
per fuggirne l’insidia. Oggi il mio regno
è quella terra di nessuno. Il porto
accende ad altri i suoi lumi; me al largo
sospinge ancora il non domato spirito,
e della vita il doloroso amore.

---

sábado, agosto 07, 2021

Umberto Saba / El torrente




Tú que eres tan afortunado en mi mito
eres tan pobre entre tus orillas.
No veo que tengas márgenes floridas.
Donde te estancas, muestras algo inmundo.

Mas, si te veo, el corazón me oprimes,
oh pequeño torrente.
Todo tu curso es también el mismo
del pensamiento mío, que vuelves a empujar
a los orígenes, a lo fuerte y lo bello
que en ti admiraba; y si evoco los grandes 
rìos, el encuentro con el adverso mar,
esta agua con que apenas enrojeces
los pies desnudos a una lavandera,
la más alegre y la más arriesgada,
con islas y cascadas aún la veo;
y el monte del que bajas lo creo una montaña.

Sobre tu orilla pedregosa la hierba
crecía, y crece en el recuerdo siempre;
siempre es en torno a ti tarde de sábado,
siempre a un niño su madre vigilante 
le recuerda que esta agua es fugitiva,
que no regresa más a su surgente
ni a su ribera; siempre aquella mujer, todavía
bella, entristece y busca con su mano
al muchachito, que escuchó una extraña
comparación entre la vida nuestra
y la de la corriente.

Umberto Saba (Trieste, Italia, 1883-Gorizia, Italia, 1957), "Casa y campaña" (1909-1910), Umberto Saba, Il Nuovo, Vecchio Stil, Córdoba, Argentina, 1987
Traducción de Horacio Armani


Il torrente

Tu così avventuroso nel mio mito,
così povero sei fra le tue sponde.
Non hai, ch'io veda, margine fiorito.
Dove ristagni scopri cose immonde.
 
Pur, se ti guardo, il cor d'ansia mi stringi,
o torrentello.
Tutto il tuo corso è quello
del mio pensiero, che tu risospingi
alle origini, a tutto il fronte e il bello
che in te ammiravo; e se ripenso i grossi
fiumi, l'incontro con l'avverso mare,
quest'acqua onde tu appena i piedi arrossi
nudi a una lavandaia,
la più pericolosa e la più gaia,
con isole e cascate, ancor m'appare;
e il poggio da cui scendi è una montagna.
 
Sulla tua sponda lastricata l'erba
cresceva, e cresce nel ricordo sempre;
sempre è d'intorno a te sabato sera;
sempre ad un bimbo la sua madre austera
rammenta che quest'acqua è fuggitiva,
che non ritrova più la sua sorgente,
né la sua riva; sempre l'ancor bella
donna si attrista, e cerca la sua mano
il fanciulletto, che ascoltò uno strano
confronto tra la vita nostra e quella
della corrente.

miércoles, diciembre 02, 2020

Umberto Saba / Después de la tristeza

















Este pan tiene el sabor de un recuerdo,
comido en esta pobre fonda,
donde está más abandonado y atestado el puerto.

Y disfruto de la amargura de la cerveza,
sentado a medio camino del retorno,
frente a los montes nublados y al faro.

Mi alma, que ha vencido su pena,
con ojos nuevos en el antiguo atardecer
mira a un piloto con su esposa encinta;

y un barco, cuya vieja madera
brilla al sol, y con la chimenea
tan larga como los dos mástiles, es un dibujo

infantil, que he hecho hace veinte años.
¡Y quién me iba a decir que mi vida
sería tan bella, con tantos dulces afanes,

y tanta apartada dicha!

[Trieste e una donna, 1910-12]

Umberto Saba (Trieste, Italia, 1883-Gorizia, Italia, 1957), "Tres poemas", La Pecera, sin fecha
Versión de Carlos Vitale



DOPO LA TRISTEZZA

Questo pane ha il sapore d’un ricordo,
mangiato in questa povera osteria,
dov'è più abbandonato e ingombro il porto.​

E della birra mi godo l’amaro,
seduto del ritorno a mezza via,
in faccia ai monti annuvolati e al faro.​

L’anima mia che una sua pena ha vinta,
con occhi nuovi nell’antica sera
guarda una pilota con la moglie incinta;

e un bastimento, di che il vecchio legno
luccica al sole, e con la ciminiera
lunga quanto i due alberi, è un disegno​

fanciullesco, che ho fatto or son vent’anni.
E chi mi avrebbe detto la mia vita
così bella, con tanti dolci affanni,

e tanta beatitudine romita!​

domingo, enero 01, 2017

Umberto Saba / Las mujeres...
















Las mujeres
de mi casa o que pasan por casa
están loquísimas contigo. Todas.
Dicen que eres bello (y se extasían en eso);
tal vez el canario más bello; pero... eres un monstruo.
(Una desfallece casi, llorando,
en vista de tus grandes hechos). En los hechos,
muy mal con tu propia mujer te comportas.

No la ayudas a empollar; te llevas
del nido cuanto puedes con el pico, y lo robado
o lo dejas caer o lo transportas
-como para hacerte otro nido- a algún
rincón de la jaula. Es otra la imagen
que te has hecho de ella; otra elección
hizo tu corazón, y no la mía... Pero yo,

¿cómo hacía a saberlo?

Umberto Saba (Trieste, Italia, 1883-Gorizia, Italia, 1957), "Quasi un racconto" (1951), Il canzoniere (1900-1954), Einaudi, Turín, 2004
Versión de Jorge Aulicino


Le donne...

Le donne
miei di casa, o che vengono per casa,
sono con te arrabbiatissime. Tutte.
Dicono che sei bello (e in ciò si estasiano);
forse il più bel canarino; ma... un mostro.
(Una pianse, sveniva quasi, in vista
degli alti tuoi fatti). Perché ai fatti
male assai con tua moglie ti comporti.

Non l'aiuti a covare; fuori porti
dal nido quanto puoi col becco, e il furto
o lasci a caso cadere o deponi
-come per farti un nuovo nido- in qualche
angolo della gabbia. È un'altra immagine
che di lei ti sei fatta; un'altra scelta
avevi in cuore, e non la mia... Ma io

come facevo a saperla?

jueves, enero 01, 2015

Umberto Saba / Nieve





















Nieve que te arremolinas en lo alto y envuelves
las cosas en un callado manto,
una criatura de llanto
veo sonreír por ti; relámpago
de gozo que el triste rostro
ilumina y ante mis ojos como un tesoro descubres.

Nieve que cae desde lo alto y nos cubres,
cúbrenos aún, hasta el infinito. Blanquea
la ciudad, con casas y con iglesias,
el puerto con las naves; las extensiones
de prados, los mares congela; de la tierra haz
-augusta tú y púdica- un astro apagado,
una gran paz de muerte. Y que ella
se mantenga un tiempo ilimitado,
un largo girar de las edades.
                                                  El despertar,
piensa en el despertar, nosotros dos solos, en
tanta desolación.
                             En el cielo
los ángeles con las trompetas, en el corazón agudas
lacerantes nostalgias, avivas
vagos recuerdos y llanto de amor.

Umberto Saba (Trieste, 1883-Gorizia, 1957), "Parole", 1933-1934, Il canzoniere, Einaudi, Turín, 2004
Versión de Jorge Aulicino


Neve

Neve che turbini in alto ed avvolgi
le cose di un tacito manto,
una creatura di pianto
vedo per te sorridere; un baleno
d'allegrezza che il mesto viso illumini,
e agli occhi miei come un tesoro scopri.

Nevi che cadi dall'alto e noi copri,
coprici ancora, all infinito. Imbianca
la città con le case e con le chiese,
il porto con le navi; le distese
dei prati, i mari agghiaccia; della terra
fa' -tu augusta e pudica- un astro spento,
una gran pace di morte. E che tale
essa rimanga un tempo interminato,
un lungo volgere d'evi.
                                        Il risveglio,
pensa il risveglio, noi due soli, in tanto
squallore.
                 In cielo
gli angeli con le trombe, in cuore acute
dilaceranti nostalgie, ridesti
vaghi ricordi, e piangere d'amore.

miércoles, noviembre 12, 2014

Umberto Saba / A mi mujer




Eres como una joven,
como una blanca polla.
Se le ahuecan las alas al viento
las plumas, baja el cuello
para beber, la tierra escarba;
mas su andar tiene el lento
paso tuyo de reina,
y se marcha por la hierba
pretenciosa y soberbia.
Es superior al macho.
Es como lo son todas
las hembras de todos
los puros animales
que avecinan a Dios.
Así, si el ojo, si el criterio mío
no me engaña, son éstas tus iguales
y no mujer alguna.
Cuando las adormece la noche,
las polluelas
emiten voces que recuerdan esas
tan dulces con que a veces de tu males
te quejas, sin saber
que en tu voz hay la delicada y triste
música del gallinero.

Tú eres como una grávida
ternera;
alegre y sin pesadez
todavía, incluso jubilosa;
que vuelve el cuello donde
tiñe la carne un rosa
tierno, si la acaricias.
Y si la encuentras y mugir
la oyes, tan lastimero es
ese sonido, que arrancas hierba
para hacerle un regalo.
Así mi don te ofrezco
cuando te encuentro triste.

Eres como una perra
que tiene siempre tanta
dulzura en la mirada
y crueldad en el alma.
A tus pies una santa
parece, que arde en una
devoción indomable,
y así te considera
su Dios y su Señor.
Si en casa o por la calle
te sigue, a quien intente
sólo acercársete, los dientes
blanquísimos le enseña.
Y su cariño sufre
de celos.

Eres como la tímida
coneja, que en la estrecha
jaula, enhiesta al verte
se alza,
y hacia ti las orejas
fijas y altas extiende,
pues afrecho y achicoria
le traes, que si de ellos
carece, se acurruca
en rincones oscuros.
¿Quién podría quitarle
ese alimento? ¿Quién, el pelo
que se arranca a sí misma
para agregarlo al nido
donde ha de tener cría?
¿Quién hacerte sufrir?

Eres como la golondrina
que vuelve en primavera.
Pero en otoño parte
y no es tuyo este arte.
Tú tienes esto de la golondrina:
la liviana apostura,
esto que a mí, que me sentía viejo
y lo era, me anunciaba otra primavera.

Eres como la hormiga
previsora. De ella le habla
la abuela al niño
que la acompaña
cuando salen al campo.
Y así te encuentro
en la abeja y en todas
las hembras de todos
los puros animales
que avecinan a Dios,
y no en mujer alguna.

Umberto Saba (Trieste, 1883 - Gorizia, 1957), Poetas italianos del siglo XX, selección, prologo, traducción y notas de Horacio Armani, Librería Fausto, Buenos Aires, 1973

Nota del traductor: Saba narra que este poema, en que compara a su mujer con diversos animales, suscitó al principio alegres carcajadas. La pieza, sin embargo, ha ganado fervientes admiradores. [Edoardo] Sanguinetti expresa que si debiese conservar una sola poesía de Saba, ésta sería la elegida.

Foto: Wikimedia Commons


A mia moglie

Tu sei come una giovane
una bianca pollastra.
Le si arruffano al vento
le piume, il collo china
per bere, e in terra raspa;
ma, nell'andare, ha il lento
tuo passo di regina,
ed incede sull'erba
pettoruta e superba.
È migliore del maschio.
È come sono tutte
le femmine di tutti
i sereni animali
che avvicinano a Dio,
Così, se l'occhio, se il giudizio mio
non m'inganna, fra queste hai le tue uguali,
e in nessun'altra donna.
Quando la sera assonna
le gallinelle,
mettono voci che ricordan quelle,
dolcissime, onde a volte dei tuoi mali
ti quereli, e non sai
che la tua voce ha la soave e triste
musica dei pollai.

Tu sei come una gravida
giovenca;
libera ancora e senza
gravezza, anzi festosa;
che, se la lisci, il collo
volge, ove tinge un rosa
tenero la tua carne.
se l'incontri e muggire
l'odi, tanto è quel suono
lamentoso, che l'erba
strappi, per farle un dono.
È così che il mio dono
t'offro quando sei triste.

Tu sei come una lunga
cagna, che sempre tanta
dolcezza ha negli occhi,
e ferocia nel cuore.
Ai tuoi piedi una santa
sembra, che d'un fervore
indomabile arda,
e così ti riguarda
come il suo Dio e Signore.
Quando in casa o per via
segue, a chi solo tenti
avvicinarsi, i denti
candidissimi scopre.
Ed il suo amore soffre
di gelosia.

Tu sei come la pavida
coniglia. Entro l'angusta
gabbia ritta al vederti
s'alza,
e verso te gli orecchi
alti protende e fermi;
che la crusca e i radicchi
tu le porti, di cui
priva in sé si rannicchia,
cerca gli angoli bui.
Chi potrebbe quel cibo
ritoglierle? chi il pelo
che si strappa di dosso,
per aggiungerlo al nido
dove poi partorire?
Chi mai farti soffrire?

Tu sei come la rondine
che torna in primavera.
Ma in autunno riparte;
e tu non hai quest'arte.

Tu questo hai della rondine:
le movenze leggere:
questo che a me, che mi sentiva ed era
vecchio, annunciavi un'altra primavera.

Tu sei come la provvida
formica. Di lei, quando
escono alla campagna,
parla al bimbo la nonna
che l'accompagna.

E così nella pecchia
ti ritrovo, ed in tutte
le femmine di tutti
i sereni animali
che avvicinano a Dio;
e in nessun'altra donna.

domingo, octubre 07, 2012

Umberto Saba / Mediodía de invierno




Mediodía de invierno

En ese momento, en que ya era feliz
(Dios me perdone la palabra grande
y tremenda), ¿quién convirtió casi en llanto
mi breve dicha? Dirán ustedes: "Cierta
bella criatura que por allí pasaba
y te sonrió". Fue un globito, en cambio,
un globito azul oscuro errante
en el azul del aire, y el nativo cielo
nunca igual como en el claro y frío
mediodía de invierno refulgente.
Cielo con alguna nubecita blanca
y los vidrios de las casas encendidos por el sol
y el humo tenue de una chimenea o dos,
y sobre todas las cosas, las divinas
cosas, aquel globo de la mano incauta
de un chico escapado (él lloraba,
claro, en medio de la gente su dolor,
su gran dolor), entre el Palacio
de la Bolsa y el Café donde sentado
más allá de los vidrios admiraba yo con ojos
brillantes ora subir ora bajar su bien.

Umberto Saba (Trieste, 1883-Gorizia, 1957), "Cose leggere e vaganti", 1920, Il canzoniere, Einaudi, Turín, 2004
Versión de Jorge Aulicino

Mezzogiorno d'inverno

In quel momento ch'ero già felice
(Dio mi perdoni la parola grande
e tremenda) chi quasi al pianto spinse
mia breve gioia? Voi direte: "Certa
bella creatura che di là passava,
e ti sorrise". Un palloncino invece,
un turchino vagante palloncino
nell'azzurro dell'aria, ed il nativo
cielo non mai come nel chiaro e freddo
mezzogiorno d'inverno risplendente.
Cielo con qualche nuvoletta bianca,
e i vetri delle case al sol fiammanti,
e il fumo tenue d'uno due camini,
e su tutte le cose, le divine
cose, quel globo dalla mano incauta
d'un fanciullo sfuggito (egli piangeva
certo in mezzo alla folla il suo dolore,
il suo grande dolore) tra il Palazzo
della Borsa e il Caffè dove seduto
oltre i vetri ammiravo io con lucenti
occhi or salire or scendere il suo bene.

---
Ilustración: Blaue Nacht, 1937, Paul Klee

martes, marzo 30, 2010

Umberto Saba / Dos poemas




El arbolito

Hoy el tiempo es de lluvia.
Parece el día un atardecer,
parece la primavera
un otoño, y un gran viento devasta
el arbolito, que está, y no parece, firme;
parece entre las plantas un chico, muy
alto para su muy verde edad.
Tú lo miras: tienes piedad,
quizá, de todas esas cándidas flores
que le arranca el viento del norte;
y son fruta, son dulces conservas
para el invierno sus flores, que entre la hierba
caen; y de ellas se duele tu vasta
maternidad.

del Canzoniere


Partido decimotercero


Sobre las gradas, un manípulo pálido
se calefaccionaba a sí mismo.
Y cuando
-desmesurada estrella- el sol apagó
tras una casa su deslumbrante resplandor, el campo
encendió el presentimiento de la noche.
Corrían arriba y abajo las casacas rojas,
las casacas blancas, en una luz
de una extraña, irisada transparencia. El viento
desviaba la pelota, la Fortuna
se volvía a poner la venda sobre los ojos.
Daba gusto
ser tan pocos, ateridos,
unidos,
como últimos hombres sobre un monte,
para mirar la última confrontación.

de Cinque poesie per il gioco del calcio


Umberto Saba (Trieste, 1883-Gorizia, 1957)
Versiones de J. Aulicino


L'arboscello
Oggi il tempo è di pioggia. / Sembra il giorno una sera, / sembra la primavera un autunno, / ed un gran vento devasta / l'arboscello che sta, / e non pare, saldo; / par tra le piante un giovanotto, alto / troppo per la sua troppo verde età. /Tu lo guardi. Hai pietà / forse di tutti quei candidi fiori / che la bora gli toglie; e sono frutta, / sono dolci conserve / per l'inverno quei fiori che tra l'erbe / cadono. E se ne duole / la tua vasta maternità.


Tredicesima partita
Sui gradini un manipolo sparuto / si riscaldava di se stesso. / E quando / - smisurata raggiera– il sole spense / dietro una casa il suo barbaglio, il campo / schiarì il presentimento della notte. / Correvano sue e giù le maglie rosse, / le maglie bianche, in una luce d’una / strana iridata trasparenza. Il vento / deviava il pallone, la Fortuna / si rimetteva agli occhi la benda. / Piaceva / essere così pochi intirizziti / uniti, / come ultimi uomini su un monte, / a guardare di là l’ultima gara.

Arlindo Correia / Saba

Ilustración: Arbol al viento, 1929, Joan Miró

miércoles, junio 10, 2009

Umberto Saba / Dos poemas


Invierno

Es noche, invierno ruinoso. Un poco
levantas las cortinas, y miras. Vibran
tus cabellos salvajes, la alegría
te dilata súbita el ojo negro;

lo que has visto -era una imagen
del fin del mundo- te conforta
el íntimo corazón, le da calor y contento.

Un hombre se aventura por un lago
de hielo, bajo una lámpara torcida.

del Canzoniere, 1951


Equipo local

También yo entre muchos los saludo, rojo-
alabardados,*
escupidos
por la tierra natal, por todo un pueblo
amados.

Tembloroso sigo el juego de ustedes.
Ignorantes
expresan con él antiguas cosas
maravillosas
sobre la verde alfombra, del aire, de los claros
soles de invierno.

Las angustias
que blanquean los cabellos de improviso,
son por ustedes, tan lejanos. La gloria
les dé una sonrisa
fugaz: la mejor que tenga. Abrazos
corren entre ustedes, gestos jubilosos.

Son jóvenes, por la madre viven;
los lleva el viento en su defensa. Los ama
también por esto el poeta, de los otros
distintamente - igualmente conmovido.

* alude al escudo de Trieste, alabardado.

de Parole, Cinque poesie per il gioco del calcio, 1933-34

Umberto Saba (Trieste, 1883-Gorizia, 1957)
Versiones de J. Aulicino


Inverno
È notte, inverno rovinoso. Un poco / sollevi le tendine, e guardi. Vibrano/ tuoi capelli selvaggi, la gioia/ ti dilata improvvisa l'occhio nero;//che quello che hai veduto - era un'immagine/ della fine del mondo - ti conforta/ l'intimo cuore, lo fa caldo e pago.// Un uomo si avventura per un lago/ di ghiaccio, sotto una lampada storta.

Squadra paesana
Anch'io tra i molti vi saluto, rosso- /alabardati,/ sputati/ dalla terra natia, da tutto un popolo/ amati.// Trepido seguo il vostro gioco./ Ignari/ esprimete con quello antiche cose/ meravigliose/ sopra il verde tappeto, all'aria, ai chiari/ soli d'inverno.// Le angosce / che imbiancano i capelli all'improvviso,/ sono da voi così si lontane! La gloria/ vi dà un sorriso / fugace: il meglio onde disponga. Abbracci/ corrono tra di voi, gesti giulivi.// Giovani siete, per la madre vivi;/ vi porta il vento a sua difesa. V'ama/ anche per questo il poeta, dagli altri/ diversamente - ugualmente commosso.


http://www.arlindo-correia.com/040403.html

Ilustración: Dibujo de Saba con el detalle de los zapatos Ministerio de los Bienes y las Actividades Culturales, Italia

lunes, junio 08, 2009

Umberto Saba / El vidrio roto


El vidrio roto

Todo se mueve contra ti. El mal tiempo,
las luces que se apagan, la vieja
casa sacudida por una ráfaga y que amas
por el mal sufrido, las esperanzas
defraudadas, algún bien en ella gozado.
Sobrevivir te parece una recusación
de la obediencia a las cosas.
Y en el quebranto
del vidrio en la ventana está la condena.

Umberto Saba (Trieste, 1883-Gorizia, 1957), "Ultime cose", 1933-1943, en Parole-Ultime cose, Mondadori, Milán, 1966

Versión de J. Aulicino

Il vetro rotto
Tutto si muove contro te. Il maltempo,/le luci che si spengono, la vecchia/ casa scossa a una raffica e a te cara/ per il male sofferto, le speranze/ deluse, qualche bene in lei goduto./ Ti pare il sopravvivere un rifiuto/ d’obbedienza alle cose./ E nello schianto/ del vetro alla finestra è la condanna.

Biblioteca di Keraunia

Foto: Saba chiaradeluca.leonardo.it

De Saba en este blog:
La cabra / Retrato de mi nena / Primera y segunda licencia

lunes, febrero 23, 2009

A menudo en turbias noches


Vieja ciudad

A menudo en turbias noches salgo de mi casa,
a gozar mi vieja Trieste,
donde parpadea la luz en las ventanas
y la calle es más estrecha y populosa.
Entre la gente que va y viene
de la cantina al lupanar o a la casa,
donde mercancías y hombres son desechos
de un gran puerto de mar,
vuelvo a encontrar, pasando, el infinito
en la humildad.
Aquí prostituta y marinero, el viejo
que blasfema y la mujerzuela que disputa,
el guardia sentado en el puesto
de frituras,
la tumultuosa joven enloquecida
de amor,
todos son criaturas de la vida
y del dolor:
se agita en ellos, como en mí, el Señor.
Aquí siento también en rara compañía
mi pensamiento hacerse
más puro donde más sucia es la vida.

Umberto Saba (Trieste, 1883-Gorizia, 1957), Alberto Girri y Carlos Viola Soto, Poesía italiana contemporánea, Editorial Raigal, Buenos Aires, 1956


Città vecchia
Spesso, in torbide sere, esco di casa / per godermi lamia vecchia Trieste/ dove ammiccano i lumi alle finestre/ e più afollata e angusta è la strada./ Di tra la gente che viene che va/dall'osteria alla casa o al lupanare,/dove son merci ed uomini il detrito/ di un gran porto di mare,/io ritrovo, passando, l'infinito/nell'umiltà./Qui prostituta e marinaio, il vecchio/ che bestemmia, la femmina che bega,/il dragone che siede alla bottega/del friggitore,/la tumultuante giovane impazzita/d'amore,/sono tutte creature della vita/ e del dolore;/s'agita in esse, come in me, il Signore./Qui sento in strana compagnia/ il mio pensiero farsi/ più puro dove più turpe è la vita.

jueves, julio 10, 2008

Umberto Saba / La cabra / Retrato de mi nena / Primera y segunda licencias




La cabra

He hablado a una cabra.
Estaba sola sobre el prado, estaba atada.
Saciada de hierba, bañada
por la lluvia, balaba.

Aquel parejo balido era fraterno
con mi dolor. Y yo respondí, primero
por broma, después porque el dolor es eterno,
tiene una voz y no cambia.
Esta voz sentía
gemir en una cabra solitaria.

En una cabra de rostro semita
sentía quejarse todo otro mal,
toda otra vida.


Retrato de mi nena

Mi nena con la pelota en la mano
con los ojos grandes color del cielo
y vestidito de verano: "Papá,
-me dijo- quiero salir hoy contigo".
Y yo pensé: de tantas apariencias
que se admiran en el mundo, yo sé bien a cuáles
puede mi nena compararse.
Sin duda a la espuma, a la espuma marina
que sobre las olas blanquea, a aquella estela
que sube azul desde los techos y el viento dispersa;
también a las nubes, insensibles nubes
que se hacen y deshacen en claro cielo;
y a otras cosas ligeras y vagantes.


Primera y segunda licencias

I

Desde la marea que un pueblo ha sumergido,
y a mí con él, ¿todavía
levanto la cabeza? ¿Todavía
escucho? ¿Todavía no está todo perdido?

II

¡Oh mi corazón desde el nacimiento dividido,
cuántas penas resistió por un delirio!
¡Cuántas rosas en ocultar un precipicio!

Umberto Saba (Trieste, 1883 - Gorizia, 1957), Il canzoniere, Einaudi, Turín, 2004 En La poesia non è morta
Versiones de J.Aulicino

Foto: Alleo It

La capra
Ho parlato ad una capra./ Era sola sul prato, era legata. /Sazia d'erba, bagnata/ dalla pioggia, belava.//Quell'uguale belato era fraterno/al mio dolore. Ed io risposi, prima/per celia, poi perché il dolore é eterno,/ha una voce e non varia./Questa voce sentiva/gemere in una capra solitaria.//In una capra dal viso semita/ sentiva querelarsi ogni altro male,/ogni altra vita


Ritrato della mia bambina
La mia bambina con la palla in mano,/con gli occhi grandi colore del cielo/e dell'estiva vesticciola: "Babbo,/-mi disse- voglio uscire oggi con te"./Ed io pensavo: di tante parvenze/che s'ammirano al mondo, io ben so a quali/posso la mia bambina assomigliare./Certo alla schiuma, alla marina schiuma/che sull'onde biancheggia, a quella scia/ch'esce azzurra dai tetti e il vento sperde;/anche alle nubi, insensibili nubi/che si fanno e disfanno in chiaro cielo;/e ad altre cose leggere e vaganti.

Primo e secondo congedo
I.
Dalla marea che un popolo ha sommerso,/e me con esso, ancora/levo la testa? Ancora/ ascolto? Ancora non è tutto perso?
II.
O mio cuore dal nascere in due scisso,/quante pene durai per uno farne!/Quante rose a nascondere un abisso!


act. 2020