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miércoles, julio 13, 2022

Susana Cabuchi / De "Siria", 2



Tren a Latakia

Después de tanto pesar
volveremos en tren
a Latakia.
Iremos para ver el sol
sobre el Mediterráneo,
sobre sus playas
extensas y blancas.

Como si Barbora la hubiera tejido
renacerá
—luminosa y tristísima—
el alma de las viñas.
Probaremos uvas extraordinarias
de la tierra reseca.

      Así será
porque todos los muertos
vendrán a las mezquitas,
a las iglesias,
a las sinagogas
a pedir por sus hijos.

      Así será
porque el niño moribundo
cumplirá su promesa:
cuando esté en el cielo
le contaré al Padre
lo que nos hacen.

Atrás
quedarán oscuridad y muerte,
atrás el horror, el miedo.
Iremos en tren
a Latakia
       a ver el mar
y a los niños
        que hacían
pirámides en la arena
y a los jóvenes músicos
           en los andenes
y al hombre
que tostaba su pan
sobre las brasas
y a las aves
         silenciosas
navegar, como antes,
entre las barcas
         sobre la luz del agua.

Susana Cabuchi (Jesús María, Argentina, 1948-2022)

Siria
,
Barnacle,
Buenos Aires, 2022









domingo, agosto 08, 2021

Susana Cabuchi / Visita al Purgatorio




El cartel anuncia
                         "El Paraíso".
Aquí están
la directora del colegio,
la fundadora del Teatro Vocacional,
el carnicero,
el prestamista, el notario.
-Sí, madre,
traigo galletas,
sacaremos una mesa,
jugaremos a la confitería,
tomaremos el té.
Las pequeñas carrozas
              -trípodes, andadores,
              sillas de ruedas-
giran.
Aferrados al pasamanos
los caminantes
repiten la peregrinación,
como antes en la plaza,
ahora a orillas de la ciudad,
a orillas de la vida,
con las máscaras de la vejez,
con los pesados trajes,
                                  marchitos.
Sí madre,
soy la tía Emma
y también soy Susana.
Entre sombras
la comparsa emite
entrecortados llantos, gemidos secos.
-No madre, sus padres
no la olvidan,
están muy ocupados.
Cuando puedan
                  vendrán
con un ramo de rosas.

[Detrás de las máscaras, 2008-2022]

Susana Cabuchi (Jesús María, Argentina, 1948), Fénix nº 23, Córdoba, Argentina, octubre de 2008

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Foto: Susana Cabuchi/Facebook

lunes, agosto 26, 2019

Susana Cabuchi / De "El viajero"

















18

La madre
no nos dejaba ir solos
a la sierra más alta
y allí estaba la loma
retándonos a descubrir
escondites de víboras,
de espinas. Y la cumbre,
casi siempre celeste.
Una mañana el viajero
se decidió a llevarnos.
Jugamos a los exploradores
y teníamos miedo.
Al llegar a la cima
me subió a su espalda,
apoyé la cabeza en su hombro
y vi el campo
a través de su barba
lejano y azul
           como el mar.


19

El viajero
nos acompaña
al pueblo
a comprar alimentos.
Al regresar
a lomo de caballo
vemos,
desde la sierra,
la casa
junto a los árboles
florecidos de manzanas y guindas,
su rojo techo de tejas.
Todo parece
un dibujo
del libro de Agustina.
El viajero nos sonríe
dulcemente
hasta que se distrae
mirando
una lagartija
que aparece y desparece
entre las piedras.

Susana Cabuchi (Jesús María, Argentina, 1948-2022)

El viajero,
Viento de Fondo,
Córdoba, Argentina, 2018









Viento de Fondo - Op. Cit. - La Ficción del Olvido - Blog del Amasijo Otra Iglesia Es Imposible
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Foto: Diego Mendez Sousa Blogct. 2022

miércoles, abril 10, 2019

Susana Cabuchi / La visita













Esta tarde ha venido mi madre.
Le he dicho
que esta ciudad oscura
que nunca será mía,
me ha querido mejor que mis hermanos.
Ella ha hablado de casa,
de mi padre,
y me ha contado cosas.
Las dos somos en esta tarde
casi amigas
y he visto que me extraña.
Le he mostrado mi pieza,
el patio de esta casa
y ella ha dicho
que estos parrales
son parecidos
a los del patio de la abuela.

Susana Cabuchi (Jesús María, Argentina, 1948-2022), El corazón de las manzanas, Alción Editora, Córdoba, Argentina, 2018

VI Festival de Poesía de Mendoza - Noticias Día x Día - Tuerto Rey - La Ficción del Olvido

Nota: La primera edición de este libro la realizó E. & G. López en Villa del Totoral, Córdoba, Argentina, en 1978

act. 2022

martes, febrero 26, 2019

Susana Cabuchi / Vincent Van Gogh













Aquí estoy
en esta soledad luminosa,
plena, habitada
de fuegos y ventanas.

La casa arde de girasoles
como un infierno congelado
entre aceites
y vientos amarillos.
Sordo de tanto silencio
y dispuesto
a entreabrir
cada lirio celestial,
cada cristal de paja,
cada gota de acero,
cada ojo de sangre,
cada vidrio de miedo.
Así te escribo.
Sobre las torres de la desesperación,
a orillas del Ródano,
entre la mezcla brumosa de los óleos,
a la hora del angelus,
a pleno mediodía,
sobre el caballo áspero
                    de la pena,
con la piedra roja
                    de la desgracia,
con la arena negra de la locura,
con las sílabas celestes del amor,
con la sorpresa blanca de la tela
        vacía,
con el cuervo del hambre
        sobrevolando mi cama,
con la mordedura hirviente
                    del deseo,
entre el humo agrio de la luz,
en el paraíso húmedo
                    de los manteles,
en los bares nocturnos,
    así,
        hermano mío,
           hermanito menor.
                   casi mi padre.

Susana Cabuchi (Jesús María, Argentina, 1948-2022), Álbum familiar, Alción Libros, Córdoba, Argentina, 2000

Excéntrica - Blog del Amasijo
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Foto: FB

act. 2022

lunes, agosto 03, 2015

Susana Cabuchi / De "Siria"

           







             



                                       


           A Jeannette Kabouchi. A Siria.

I
Ha despertado
seguramente temblorosa.
Ha escuchado los ayes
ascender las piedras de Sednaya,
ondular sobre las cambiantes dunas
hacia el desierto,
reptar entre los arcos de Palmira,
crecer en los olivos.
Por favor querida, dice
desde ciudades inolvidables
a la hora del sueño.
Por favor querida,
insiste,
escriba sobre Siria.

II
Juntas hemos visto
los juegos del Mediterráneo
frente a las costas de Latakia
y las manchas lejanas de la tierra turca
a través del mar.
Sabe que escuché, conmovida,
cinco veces al día
el hondo llamado a la oración
que surge, poderoso y verdadero, desde
las mezquitas, desde sus altos minaretes.
Sabe que me gustaba caminar
hacia el zoco Al-Hamidiyah
para oler los tejidos
y las especias.
En mitad de la noche
ha querido llamarme. A pesar
de los años y la distancia.
Debió recordar que en la Feria
del Libro de Damasco
me vio adquirir obras
escritas en un idioma que no leo
y que algo en mí reconoció los signos,
esas suaves y delgadas canoas
sobre el papel, esas líneas
de arenas y de vientos.

III
Jeannette,
la prima de mi padre,
no usa velo.
Simplemente lo prefiere así.
Ella es cristiana, Fayez
su esposo, musulmán.
Hemos viajado al mar,
hemos nadado juntas
vestidas con trajes de baño occidentales
como las cristianas y las judías
mientras las musulmanas jugaban
en el agua
con sus largos vestidos mojados
adheridos al cuerpo, más sugestivas
que las turistas europeas
que extendían sus claras
y desnudas figuras
en las playas doradas.

IV
Qué sé, qué desconozco para que ella repita
varios meses después, Susana, no lo olvide
-suena firme su voz en el teléfono-
escriba sobre Siria.
Qué espera, qué me pide?
Hablaré de Quneitra,
del pasto crecido sobre los escombros,
de los testimonios del Golán?
Ibrahim me muestra unos montículos de nada
y dice: esta era mi casa.
Por esta calle iba a la escuela cada mañana.
Y señala la escuela, lo que debo
creer que fue una escuela,
cemento y hierros
arrasados por las topadoras.
De quiénes eran las tumbas?
Cuántos lloraban entre los olivos?
Alguien preguntó
sobre la poesía después de Auschwitz,
también yo lo pregunto
desde las ruinas de Quneitra,
sus hospitales muertos, sus calles incendiadas,
las infinitas filas de cruces blancas sobre
la vergüenza del mundo.
De quiénes son las tumbas?
Cuántos lloran entre los olivos?

Susana Cabuchi (Jesús María, Córdoba, Argentina, 1948-2022), Siria, inédito
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Foto: Susana Cabuchi FB

act. 2022

jueves, julio 21, 2011

Susana Cabuchi / Dos poemas

Mono

Deslucido y marchito
ejemplar
de una etapa
que no definió Darwin,
usa un traje heredado
por abuelos y nietos.
Dónde la selva,
los caudalosos ríos abismales,
los altos árboles
entregados al zumbido del mundo
para este remedo taciturno,
humillado
por el áspero trabajo
de la herrería
en la que forja
todas
las prisiones.


Vikingo

Fibras de lino,
lana de ovejas,
pieles de esquivos animales
lo cubrieron del miedo y de la nieve.
Leyó en certeras runas
la predicción de la espada o el hechizo,
la complejidad y la delicia del poema.
Talló en los elevados extremos de los barcos
-espirales de roble-
dragones y serpientes
para ahuyentar el mal.
Cruzó extensiones de pájaros marinos,
ocultos territorios y profusos hielos.
Por las noches, junto al fuego,
escuchó a narradores y viajeros
nombrar el fresno de Yggdrasil,
la bandera de Sigurd, que entendía el lenguaje de las aves,
los navíos que accedían al país de los muertos,
las armas forjadas en las entrañas de la tierra,
los magos que dominaban enigmas y tormentas.
Desafió las corrientes de la primavera
para regresar antes que el invierno congelara los ríos.
Pero artesano, mercader, granjero,
rey, guerrero o esclavo,
nuestro Vikingo
no ingresará a las sagas
que recuerden el combate con las grandes aguas,
la hermandad de los vientos.
Ha sido expulsado
de las violentas naves
y condenado a repetir su tragedia
-ropa de hilado azul,
calzado de cuero reseco,
casco de hierro-
cada año
alrededor de la plaza.

¿Atenderá
el misterioso Odín
-dios de la Poesía y de la Guerra-
esta obediencia,
y las derrotas,
y los saqueos del dolor?

Susana Cabuchi (Jesús María, 1948-2022), Detrás de las máscaras, Ediciones del Copista, Córdoba, Argentina, 2008
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Ilustración: Attori di strada, c. 1600, Giacomo Franco

act. 2022

sábado, julio 26, 2008

Susana Cabuchi / Cielo




















Cielo

Sobre las montañas nevadas,
como una flecha oscura,
van los patos salvajes.

Cruzan.
Como tu sombra
sobre mi corazón.

Susana Cabuchi (Jesús María, Córdoba, 1948-2022). Álbum familiar, Alción Editora, Córdoba, 2000

act. 2022

viernes, septiembre 07, 2007

Qué hace contemporáneo un poema



Seminario de poesía coordinado por Jorge Fondebrider.
Realizado el 27, 28, 29, 30 y 31 de agosto de 2007 en el Centro Cultural de España en Buenos Aires.
Participantes: Jorge Aulicino, Susana Cabuchi, Víctor Manuel Mendiola y Pedro Serrano.


"En el marco del seminario 'Qué hace contemporáneo un poema' se presentaron cuatro poetas. A través de la exposición de sus propios puntos de vista sobre esta cuestión, cada uno abrió en días diferentes, una serie de interrogantes para el debate del día final en una mesa redonda.

"La primera jornada estuvo a cargo del poeta mejicano Pedro Serrano. Presentamos, a modo de resumen, algunos de los puntos destacados de su exposición:
"La contemporaneidad de un poema fue cotejada en su capacidad de actualizarse en el momento de su lectura. En este sentido, cabe asimilar el poema a una marsupia: aquella bolsa húmeda que las crías de los marsupiales abren para vivir. Sin esta actividad del poema en la mente del lector el poema simplemente no es contemporáneo. La marsupia se marchita, el marsupial se seca.
"Esta relación es independiente del momento de su escritura: un poema de vanguardia o el Cid Campeador pueden ser contemporáneos. Lo importante radica en que esa actualización del poema no tiene que ver con una activación automática de la lectura. Si sucede esto, el poema es reiterativo, no contemporáneo: poemas rumiantes, mascan y mascan lo mismo continuamente.
"Con vistas a que se de esa relación de contemporaneidad, Serrano aboga por la experiencia directa del lector con el poema. Esto no implica que no deban existir mediaciones a la hora de acercarse a un poema. Para que esos estados de inmediatez se alcancen, es necesario un proceso de rodeo, acercamiento y asedio por parte del lector.
"Los interrogantes del público sobre la ponencia del escritor mexicano giraron en torno a un elemento clave: el hecho de que la contemporaneidad de un poema estuviera analizada desde el punto de vista de la vigencia, de su capacidad de perdurar, y no desde los factores que pueden generar que una poesía actual logre la contemporaneidad.
"La segunda jornada estuvo a cargo de la escritora argentina Susana Cabuchi. De acuerdo con su postura, todo poema está anclado en el marco de ciertas condiciones sociohistóricas que lo atraviesan y determinan. A diferencia de la exposición anterior, su planteo buscó establecer qué es lo que hace contemporáneo a un poema actual.
"Como respuesta a este interrogante sugiere una aproximación: el prosaísmo. En otras palabras, es en el acercamiento de la poesía al dominio de la vida cotidiana lo que le aporta el carácter de contemporaneidad. A partir de esta premisa, Cabuchi propuso un recorrido por una serie de poemas de distintos poetas actuales (Manuel Bandeira, Alejandro Nicotra, Pedro Mairal, etc.) en los que se exhibe la manera en que la relación de la palabra poética con la cotidianidad -que aparece en forma de plato de sopa, mancha de barro o tierra- van construyendo ese momento fugaz que es la contemporaneidad de un poema.
"Más allá de la técnica particular que se use, todo poema contemporáneo logra a partir del uso de prosaísmos, desautomatizar, desordenar nuestra visión acostumbrada de la realidad, exhibiendo la deshumanización imperante en la vida actual.
"Frente a esta exposición surgieron algunos debates que aun no habían sido invocados y que reaparecerían a lo largo del seminario. Estos estaban fundamentalmente centrados en la problemática de la forma-contenido en arte. De acuerdo con un concurrente, la posición de Cabuchi frente al prosaísmo en poesía, amparada en el poema de Mairal 'El durazno', aboga por un contenidismo que no representa un verdadero progreso en el arte. Desde esta perspectiva, la inclusión de cadenas de supermercados o marcas de productos en el poema son sólo la apariencia de una poesía contemporánea y, en esencia, simple poesía conservadora. Por otro lado, se valorizó la necesidad de renovar el lenguaje poético y no recaer en temas desgastados.
"La tercera jornada tuvo como expositor al poeta mejicano Victor Manuel Mendiola. Su propuesta se basó en una periodización y su punto de partida en un análisis de los presupuestos de las vanguardias, a las que le adjudica la responsabilidad de la falta de contemporaneidad de los poemas actuales. En este sentido, el arte del Siglo XX, en su negación de los presupuestos del clasicismo y del arte simbolista, afirmaban la renuncia a la razón, le fe en la espontaneidad y disolución del sentido.
"Frente a este panorama desolador, Mendiola afirma que 'la Modernidad ya no tiene nada que negar'. La contemporaneidad del poema estaría dada entonces por una pura afirmación: la restitución de un sujeto, de un sentido para llegar a una nueva concreción, tal como puede entreverse en el poema de Ted Hughes, 'El cuervo'. Dada su radicalidad, esta propuesta no pretende negar ciertas herencias de la vanguardia: es posible un uso sincrónico de las técnicas y recursos dominantes en el arte del Siglo XX para una poesía diferente, contemporánea.
"En este caso, el debate con el público se centró en la experiencia de Mendiola como editor de poesía. De acuerdo con el escritor mejicano, su crítica a la poesía vanguardista se ve respaldada por el progresivo rechazo de las editoriales a seguir trabajando con ese material y, consecuentemente, la creciente demanda de una nueva expresión poética.
"En la cuarta jornada el escritor argentino Jorge Aulicino desarrolló una hipótesis sobre la contemporaneidad del poema ligada a la preeminencia de la forma. Se trata, más bien, de un movimiento de recuperación frente al contenidismo en el que habían caído las vanguardias. En este contexto, solo una poesía que no reverencie el propio pathos, que no asocie mecánicamente la vida y la obra, podría acercarse a la pretendida contemporaneidad.
"Así, frente a un Romanticismo que se extendió por más de doscientos años, la nueva poesía brilla con el sol de la impersonalidad. Como puede observarse en la parte de la obra de Borges que versa sobre orillas y cuchilleros, o bien en los poemas de Alberto Girri (por ejemplo en 'Cuando la idea del yo se aleja' o 'El poema como idea de la poesía'), la despersonalización aparece como la forma en que se manifiesta lo contemporáneo en la poesía actual.
"Frente a esta exposición, el debate con el público se centró en si era posible dar con una poesía verdaderamente impersonal y se manifestó que el peso del sujeto es imprescindible para la humanización de una sociedad deshumanizada. Aulicino respondió que en la génesis de esa deshumanización estaba la subjetividad burguesa –que concuerda con el surgimiento del Romanticismo-, y que, por lo tanto, la poesía debía asumir una resistencia frente a ese estado de cosas.
"En la jornada final, tras un resumen de los diferentes interrogantes que surgieron a lo largo de la semana, cada escritor leyó una serie de poemas propios que consignamos en el apéndice que sigue."


APENDICE

Pedro Serrano: “Prurito”, “Golondrinas”, “Cuatro pájaros”, “Jardín de Rodin”, “Dos mujeres”, “Escolares en Vía Augusto” y “En capilla”.

Susana Cabuchi: “A mis abuelos”, “Raíces”, “Milagro”, “La carta”, “Visita”, “Oficio”, Álbum familiar”, “Aires”, “Pasos”, “Rimbaud”, “12 de junio”, Van Gogh” y “Emily Dickinson”

Victor Manuel Mendiola: “Tu mano y mi boca” (poema en 49 fragmentos para dos voces).

Jorge Aulicino: “Cierta dureza en la sintaxis…”

Fuente: Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA)