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miércoles, enero 15, 2020

Rodolfo Edwards / De "El campeón del baile suelto"













Los días de oro

En los días de oro
atrapábamos moscas
con la mano
metíamos goles olímpicos
y sabíamos de memoria
todas las canciones
el tiempo estaba de nuestro lado
y no importaba la lluvia
ni el fin de mes
comer salteado
o dormir poco

la muerte era
la foto de un cangrejo
en un manual


El ancla

un ancla vegeta
en la ribera
pasaron años
tal vez siglos
y el ancla sigue allí
entre el yuyo y el empedrado
testigo de mí mil veces
cuando me acerco
al borde del río
mirando el pasado
caen de mi mano
postales del puente
que sigue allí soportando
mis cicatrices
que no son tantas
ni tan pocas
me anclo al ancla
casi en pánico:
soy un simple mortal
apretando un dado
en el bolsillo

Rodolfo Edwards (Buenos Aires, 1962) Vía Ñ

El campeón del baile suelto,
Ediciones Lamás Médula,
Buenos Aires, 2019









Ediciones Lamás Médula - Rodolfo Edwards/Facebook - Otra Iglesia Es Imposible - Círculo de Poesía - Eterna Cadencia - Perfil - La Infancia del Procedimiento - 1 Poeta 10 Preguntas - Festival Internacional de Poesía de Rosario/YouTube

Foto: Rodolfo Edwards/Facebook

jueves, noviembre 13, 2014

lunes, junio 17, 2013

Poemas elegidos, 31


Rodolfo Edwards
(Buenos Aires, 1962)

Manchas en la pared, de Nicanor Parra
Elijo este poema del chileno Nicanor Parra a modo de homenaje porque allá por mis veinte y tantos años, me cambió definitivamente la manera de escribir. Y no sólo “la manera de escribir” sino también la manera de entender el mundo y las cosas: la condición precaria y provisoria de todo, la fugacidad de nuestra existencia terrenal, el absurdo que gobierna lo cotidiano. Con los asuntos más banales, con el lenguaje más llano y pedestre se podía hacer una gran poesía. Y que podía ser entendida por todos, por cualquiera. “Los poetas bajaron del Olimpo”, gritaba en su “Manifiesto”. Y así era nomás. Como diría Borges, lo admiré e imité hasta el plagio. Me puse mi capa de “antipoeta” y me puse a contar chistes que a veces rozan, apenas, la poesía. Tuve la suerte de entrevistarlo en el año 1985, cuando vino invitado a un encuentro cultural organizado en los años dorados del alfonsinismo, aquella primavera democrática que coincidió con mi juventud; dentro de la Obra gruesa de don Nica conservo un volante que dice: “13/12, 20 hs. Nicanor Parra. Lectura de poemas. Centro Cultural Carlos Gardel. Itaquí 2050. Villa Soldati”. El lugar estaba en el medio de un barrio “pezuti”, se hizo la noche larga (nos habíamos quedado charlando con el poeta y los vecinos, comiento sandwichitos de miga), yo me quedé sin bondi (ni sabía dónde estaba). Parra y su comitiva tuvieron la gentileza de llevarme en el auto oficial de la municipalidad. También se subieron a aquel auto: una chica (tan perdida como yo) y un periodista de gran porte que había ido a hacer una nota. Se llamaba Jorge Lanata. Yo fui sentado en el medio de Parra y Lanata, que no paraba de hablarle de poetas ingleses, hasta que Parra citó un verso de Auden: “Muerte: no seas orgullosa”. Dios le conserve la salud. Aguante Parra.


Manchas en la pared

Antes que caiga la noche total
Estudiaremos las manchas en la pared:
Unas parecen plantas
Otras simulan animales mitológicos.

Hipogrifos,
            dragones,
                     salamandras.

Pero las más misteriosas de todas
Son las que parecen explosiones atómicas.

En el cinematógrafo de la pared
El alma ve lo que el cuerpo no ve:
Hombres arrodillados
Madres con criaturas en los brazos
Monumentos ecuestres
Sacerdotes que levantan la hostia:

Órganos genitales que se juntan.

Pero las más extraordinarias de todas
Son
   sin lugar a dudas
Las que se parecen a explosiones atómicas.

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, 1914)

Foto: Rodolfo Edwards por Pablo Mehanna en Radio Montaje

viernes, mayo 10, 2013

Rodolfo Edwards / en el transcurso de cincuenta metros...





en el transcurso de cincuenta metros...

en el transcurso de cincuenta metros
y con diferencia de minutos
contemplé dos besos apasionados:
el primero
en la esquina de Perón y Callao
fueron dos besos largos
profundos
con intención de eternizarse
en una humedad
de lenguas permanentes
el segundo
en la entrada de un departamento
cerca del restaurant Cervantes
este beso fue cortito
pero inmensamente cariñoso
como una especie de resumen
o frasquito de azafrán
o jugo para diluir

la ciudad se arrodilló
ante los besadores
recuperó la esperanza
y desde el cielo
Dios guiñó un ojo
y todo se apagó de repente
pero se volvió
a encender enseguida

Rodolfo Edwards (Buenos Aires, 1962), inédito


Ilustración: La ciudad de los sueños, 1921, Paul Klee

sábado, septiembre 26, 2009

Rodolfo Edwards / de "Mingus o muerte"


Fiestas Deleite (últimos sábados de cada mes, Zona Congreso)

Bailé como loco, tomé como pocos. Actrices, azafatas, profesoras de yoga, pijirindinguis, maracas extranjeras, discos monoaurales, cerveza artesanal de origen bonaerense, una cantante de chanson, hija de un diputado, blanca como un papel, el paraguas que usó Perla Caron en la peli "Mosaico". ¡Oh Luchino! ¡Luchino Visconti! Pastor de los arrabales del alma, siempre amable en tu alta desdicha. La muerte es perezosa, demora, pospone, prorroga. Amanece, y en la azotea hay una paloma muerta, un broche azul y un pucho con restos de carmín (tres de un par perfecto). No recuerdo cómo volví a casa.

Rodolfo Edwards (Buenos Aires, 1962), Mingus o muerte, Ediciones Gog y Magog, Buenos Aires, 2009

Ilustración: Ornamentos en la llanura, Marcelo Pombo, 2008 artnet

De Edwards en este blog:
Ataque 77
El viejo árbol

martes, julio 01, 2008

El punk a su manera


Ataque 77

1977
fue un mal año
para la Argentina
la dictadura hincaba el diente
se comía compatriotas crudos
ejercían el punk a su manera
borraban del mapa
prescindiendo de la metáfora
literalizaban
correspondiendo las palabras y los hechos
dibujaban una sonrisa en el sol serio de la bandera
con la tinta roja de los mataderos

vejaban en tres tonos
muerte
muerte
y muerte
vértices del triángulo de la locura

y sí
Videla fue nuestro Johnny Rotten
los civiles diseñaban las tapas
del disco más famoso de Videla
"God save Chabela"
donde la ex presidenta aparecía
pelada y con un piercing en una ceja
y sí
siempre fuimos dependientes
de las modas extranjeras

el punk inglés
tuvo una sola baja:
Sid Vicius
y algún que otro pincheto más
lo siguió de puro boludo nomás
en el punk argentino
murieron hasta ahora treinta mil
y sigue el conteo

Rodolfo Edwards (Buenos Aires, 1962). En El Rey de la Boca

martes, abril 29, 2008

El viejo árbol


Un poema chino de Edwards, quien, a su vez, parece chino.


el viejo árbol
está dando sombra sobre
un rincón de la cancha de tenis

habrá que cortarlo nomás

Rodolfo Edwards (Buenos Aires, 1962)

Vía El Rey de la Boca