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jueves, septiembre 16, 2021

Rodolfo Alonso / Fronteras



¿Imaginó Machado ('Si mi pluma
valiera tu pistola'), entre tristes
derrotados que tenían razón
sin embargo, a ese pie
traspasando la línea
ilusoria y real, nítidamente
viva, siendo el mismo
que en Collioure, ahora,
resbala quedamente hacia la tumba
dormida en tierra extraña?

¿O acaso es Walter Benjamín
quien cruje, ante la misma
línea por entonces antípoda
empuñando, en Port Bou, la pistola
capaz de liberarlo, a la vez
de su angustia habitual y los rabiosos
lobeznos de la nada a sus talones?

Uno iba, otro vuelve, y los dos
caen sin verse caer
ante sus vidas rotas,
de espaldas uno y otro
frente a idéntica raya,
pero nosotros vemos, en la misma
frontera los límites del mundo,
la avidez del desierto
roedor y creciente,
los dientes insaciables,
la boca del abismo
indiferente, mudo, seductor.

Rodolfo Alonso (Buenos Aires, 1934-Olivos, Argentina, 2021), Lengua viva. Poesía reunida 1968-1999, Editorial Universitaria de Villa María (EDUVIM), Villa María, Argentina, 2014
Envío de Jonio González

domingo, enero 24, 2021

Rodolfo Alonso / Tres poemas

















El músico en la máquina

Yo compartía un país delicado y terrible; amaba todo candor,
toda barbarie.

Las tormentas abrían las puertas de mi casa.

Viajero: la piedra en que tropiezas también es el mundo.

(De El músico en la máquina, 1958)


El fondo de la noche

Un ebrio suena agudo en lo alto de la noche,
con la conciencia en duelo.

No es solo un ebrio, es
todo el alcohol del mundo que está cantando en coro
por el sueño perdido. No es
el pasajero de siempre ni la circunstancia
conocida. Es el percance de vivir,
la rabia de estar hecho, la sed de perdurar.

A la orilla del ebrio de la noche
giran frías nostalgias, discursos, acres negociaciones.
Y no hay nada de amor en todo eso.

(De Hablar claro, 1964)


Fulgor de la azalea

Estalla la naranja
entre mandíbulas
que derraman su vida.

Y en la luz te derramas,
memorable azalea,
soberana.
 
   Reina
del esplendor que te devora.

(De Señora vida, 1979)

Rodolfo Alonso (Buenos Aires, 1934-Olivos, Argentina, 2021), La poesía del cincuenta, selección, prologo y notas de Daniel Freidemberg, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1981


viernes, enero 24, 2020

Rodolfo Alonso / Guido Cavalcanti en los infiernos













El mundo atroz de la taberna
es eso: el mundo, y en un rincón,
generoso y febril, tú callas, solo.

Aunque se incube
en tu silencio ojeroso la palabra
que ha de volverlos hombres,
¿ellos lo saben, Guido? Y tú, ¿lo sabes?

(Quizá Cecco en su mesa,
no menos cruelmente disputada,
tan lejos y tan cerca de la tuya).

¿De qué se trata, pues? Tan sólo
de una palabra exacta
y tímida, tierna y precisa,
fecunda, aventurada, venturosa,
tan altaneramente compartida
como la rotundísima magnolia
o aún las breves
pero eficaces hojas de la violeta
que corona el rocío.

Para vivir, para morir, palabras
hoy luchan entre sí
y en tu cabeza. ¿Cuál es
tu premio? Estas palabras
no fueron tu única vecindad
con la belleza.

Rodolfo Alonso (Buenos Aires, 1934), Dos poetas medievales italianos, El Lagrimal Trifurca, Rosario, Argentina, 1986

Rodolfo Alonso - Festival Internacional de Poesía de MedellínPoemas del Alma - Poéticas - Círculo de Poesía - La Otra - Página 12 - Clarín - EDUVIM

Foto: Diego Díaz/Clarín

domingo, junio 02, 2013

Poemas elegidos, 2


Rodolfo Alonso
(Buenos Aires, 1934)

El español en el cabaret, de René Ménard
Ni lo pensé. A este poema, a la versión de Aguirre de este poema de René Ménard (1908-1980), los llevo muy adentro en mi memoria desde que lo descubrí, en un número de Poesía Buenos Aires. Después de René Char, Ménard era el poeta francés contemporáneo más afín a Raúl. Y fue en su casa que lo conocí, llegando a ser amigos. Por eso recibí la mayoría de sus libros. Y sin embargo, aunque lo busqué y rebusqué sin cesar, allí y por otros medios, nunca logré toparme con el ansiado original francés. Y sin embargo, estas palabras sin duda relacionadas con el cante jondo que desde antes de saberlo me tentó, y cuyo texto primigenio no logré hasta ahora conseguir, se me vuelve una y otra vez evidencia viva de lo que intuyo es la poesía: palabra encarnada. Palabras secas, cortantes, precisas, conmovedoras, entrañables, bellísimas, de un duende tan flagrante e inefable como el que llega a rozar el cante alto, el cantaor hecho pura voz, sin otra música. Eso a lo que un título de Duke Ellington supo aludir, tan cabalmente, de una vez y para siempre: “Nada tiene sentido si le falta swing.”
                                                                                                                 Olivos, mayo 27 de 2013


El español en el cabaret

Hombre
Al exceso de ser hombre
A la autoridad de ser hombre
Tú dedicas tu canto

Rostro de filigrana de ruinas
La herramienta ruda de tu voz
Separa de los guijarros
Rostros que te contemplan

Y ronca un planeta negro
En la lumbre en el vino
Cuando tu guitarra
Vuelve a tu puño.

René Ménard (París, 1908-Fontainebleau, 1980)
Versión de Raúl Gustavo Aguirre

lunes, agosto 09, 2010

Rodolfo Alonso / Dos poemas




Crónicas del Proceso

a Franz Kafka, con toda modestia

Parecía presumirse un panorama
preferible: una fraternidad latente, un coro
subyugado. pero la cosa vino a dar
en cambalache apenas, mancebía.
trastienda de tartufo, cuchitril
de usurero, lenocinio, caverna
de bandoleros pobres, noche de miserables
lomos mojados por la lluvia
que nunca cesará.


Oui, Madame, je m'appele Lyon

El hombre hermoso y su perro cortejan a la fornida señora.

El perro hace ejercicios de destreza para distraerlos, como si fuera un burgués amaestrado.

La fornida señora, hija de la cortesía, amó al perro y se escapó con él para dedicarse a la piratería.

Mantuvieron una delicada amistad con el capellán dominico, pero el contramaestre los expulsó de la nave.

Desde entonces bogan.


Rodolfo Alonso (Buenos Aires, 1934), Poemas pendientes, Alción Editora, Córdoba, Argentina, 2010

Foto: Alonso, Marcos Morales/TriploG