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lunes, mayo 27, 2024

Roberto Appratto / Es la voz de tu conciencia



Es la voz de tu conciencia la que te habla
Y te dice: no has de sufrir.
Has de pensar en ti sobre todas las cosas,
Es decir en mí: sin distraerte
Con las ansiedades y los sentimientos de pérdida
Que te acechan a cada paso. Escucha:
Es la voz de tu conciencia la que te pide
Concentración y seriedad
Para pensar en tu vida.
Ésta es la voz de tu conciencia que te exige,
Desde ahora,
Escribir un poema por día.
Un poema.
No es una broma
Ni una exageración: un poema por día
Te ayudará a limpiar tu espíritu
Para no sufrir. Repito: no has de sufrir
Por los problemas amorosos, sino
Amar a ese poema que escribirás
Para no sufrir. La voz de tu conciencia
Vuelve a hablar: escúchame: no te pierdas
En los trajines del día. No duermas tanto.
No vayas al cine
Sólo para pasar el rato.
Debí haberte hablado antes. Debí
Haberte prevenido contra todo eso,
Pero esperaba que actuaras
Por ti mismo. De modo
Que me mantuve en silencio. Hoy,
Con una voz ronca, tal vez por desuso,
Pero fuerte,
He decidido hablar, y por eso me estás escuchando,
¿Me estás escuchando?
Hablo con una voz pausada, serena, para decirte
Que te quedes así,
Sentado, si es posible, en actitud de cumplir
Estrictamente mis palabras: es en presente,
Es en imperativo, que te digo que te concentres,
Que te mantengas alejado del alcohol
Y de las malas compañías; que estés solo,
Profundamente solo,
Aun en presencia de los otros,
Que no harán sino molestarte
Con textos imprecisos, torpes, mal puntuados,
La expresión indirecta y borrosa de sus almas;
La voz de tu conciencia te dice que no los escuches,
Que limpies tus oídos,
Que te pongas de una vez
A escribir el poema. Ése es el llamado.
El poema permanece en ti como una fuerza invisible,
El ritmo de un contrabajo que va y viene
Sobre las inclinaciones de tu espíritu, hasta el otro día,
En que escribirás otro poema,
Como se nunca hubieras escrito antes:
Con una pose ingenua ante la salida libre,
Indómita, de tus palabras. Yo las guiaré, yo,
La voz de tu conciencia, capaz de ver el dolor
Y la imperfección en lo que has hecho.
Me dirás que es tu vida, pero es también la mía;
Tengo derecho, por tanto, a decirte que te calles.
La voz de tu conciencia exige, perentoria,
El respeto del silencio,
Del ejercicio espiritual
De un poema por día, y lo seguirás aun cuando
Los demás te indiquen otro camino:
Serás un hombre si puedes desoírlos y hacer
Solamente lo que te estoy diciendo:
No pienses en otra cosa; sobre todo,
No pienses en eso. La voz de tu conciencia
Piensa por ti
para que no confundas el ritmo de tu vida
con el de tu corazón. Te lo dice, sólo por hoy,
esta voz, que advierte el desorden
en el uso inútil, operático,
de la fantasía, de la memoria,
de la ensoñación.
Deja que tu pasado,
a menudo abrumado por el dolor,
por la incertidumbre,
por la entrega absoluta a causas imposibles,
se evapore. Por eso te dice, una vez más,
la voz de tu conciencia que te quedes así, quieto,
y no sufras. Escribe tu poema, firme, sólido,
impasible, galvanizado en tu soledad, y estarás bien.
Ahora, con un gesto desprendido y generoso,
Con una sonrisa de aceptación, sin otra cosa que tu propia fuerza,
Escribe lo que te dictaré: empieza así:

Roberto Appratto (Montevideo, 1950), Levemente ondulado, Linardi y Risso, Montevideo, 2005

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Foto: Minerva

sábado, junio 04, 2022

Roberto Appratto / El niño que todos llevamos dentro...



5

El niño que todos llevamos dentro:
la imagen misma de la desolación.
La mirada concentrada en un punto medio
entre lo que no es y lo que no puede ser.
El niño que todos llevamos dentro gana tiempo
dando vueltas por un bosque, su propio bosque:
la belleza kitsch de un crepúsculo dibujado,
la narración de un pasado idílico
con voz de niño, pero sin audio.
La desolación es respirar sin moverse de ahí,
del aspecto de niño que llevamos,
pero en singular:
no es el que juega a la pelota
ni el que dice de vez en cuando un chiste
ni el que sonríe en una foto de la escuela.
Mucho menos el que pinta como Picasso.
Tampoco el que se reconoce en un espejo
puesto por Lacan.
Este niño es la desolación que llevamos dentro
porque no tiene otro lugar donde estar
que dentro del llanto por lo que perdió
o lo que cree que perdió, que le sacaron
y lo echa de menos. El llanto es lo singular
lo que cada uno de nosotros lleva dentro
por más que quiera taparlo con experiencia analítica
o con palabras emocionadas.
El llanto no deja hablar durante un rato
durante el cual el niño se apodera de nosotros
Lo único que se puede hacer entonces es silencio
para escuchar al niño. Escribir viene después.

Roberto Appratto (Montevideo, 1950), Lugar perfecto, Ed. Yaugurú, Montevideo, 2011 Vía El Montevideano


Foto: Clarín

miércoles, junio 14, 2017

Roberto Appratto / Un principio romántico...
















2.

un principio romántico: un parque solitario y sombrío
y un lago en las afueras, en el atardecer, en la quietud
de un caserón en ruinas:
el viento suena en las alturas de un paisaje montañoso,
el mundo escrito con una nitidez resplandeciente,
con el sol que invade una espaciosa estancia
y lo toma de espaldas, en un alto de la inspiración
cuando imagina hojas que van cayendo de los árboles
al suelo: tiene el movimiento en la cabeza, pero no sabe.
el ensueño
es un viaje, la turbulencia que sacude el lago.
su sentimiento,
que deja a las colinas, al aire de alrededor, a la luna,
impregnados. la fuerza de lo que está escribiendo ahora
es inmensa, la profundidad de su imaginación
llega hasta un fondo de sí mismo que no conocía
hasta que pensó en ella un segundo,
un interior de túnel que el poeta
convierte en himno
a su soledad. ella sabe quién es él,
ella también tiene un interior que se enciende,
un infinito
que no es sólo el amor:
es bueno callar por un segundo.

(de Levemente ondulado, 2005)

Roberto Appratto (Montevideo, 1950), "Muestra de la poesía uruguaya actual", Ricardo Pallares-Jorge Arbeleche, Revista Alforja n° 45, México, 2008/Academia Nacional de Letras de Uruguay, Departamento de Lengua y Literatura, 2009 

viernes, diciembre 04, 2015

Roberto Appratto / Dos poemas














QUÉ LUGAR LE CORRESPONDE AL ARTE
en todo esto. Cómo sirve para señalar un detalle,
cuando no se sabe qué hacer con las manos
y el tiempo pasa. Qué es el olvido del detalle
y su recuperación en circunstancias difíciles,
donde todo se juega. Y qué es lo que se juega,
podría preguntar.
Si suena cuando cae o se desplaza
a la misma velocidad del pensamiento
en qué queda el arte, como contribuye a la expresión
de todo esto.


***

LA IDEA PARTICULAR DE QUIÉN ES UNO Y QUIÉN HA SIDO UNO
es una cuerda que vibra bajo los pies a varios metros de altura.
A medida que piensa en esa imagen, más alto del suelo
parece que estuviera, es una cuerda a la luz de cuya vibración
aparece la historia personal, cada vez más personal.
Cómo darse vuelta para ver la calle en ese instante,
cómo sonaba varios años atrás:
la prolongación de la sombra de una lámpara, la prolongación
de la sombra del pensamiento a la luz que se proyecta
sobre lo que se escribe, sin parar.

Roberto Appratto (Montevideo, 1950), Sin palabras, Yaugurú, Montevideo, 2014
Envío de Jorge Fondebrider

Foto: Appratto por Santiago Mazzarovich / La Diaria

miércoles, febrero 11, 2009

Roberto Appratto / De golpe frente al blanco



una serie de habitaciones iluminadas,
espaciosas: un blanco día,
un deslumbramiento
dulcifica la vanidad de lo continuo
como si creyéramos, más allá
del aire que separa uno de otro y todos
de uno, en la plenitud del viaje en bote
por el océano de noche: no es así,
estamos de golpe frente al blanco,
una tristeza sublime de días
es el pasaje vespertino por el minuto
textual: una línea marca
la entrada de ese blanco espectacular
o catálisis de pausas en el sueño
elástico, como hacia atrás:
el verbo cobra una vitalidad repentina
o una repentina vitalidad,
como si raspara en la idea,
eso que se llama la idea
o golpe del blanco en la conciencia del escritor:
en la distancia se ve como una isla,
ese raspado:
el esplendor, el brillo negador de la isla aletea,
nos prepara para el entendimiento de pasos
sobre la alfombra,
un efecto de discurso: rápidamente
el escritor se convierte en un encantado:
es una respiración en pequeñas pausas,
jugadores sentados en el pasto.
cambiemos los blancos de lugar.
una planicie pálida, relativa
en el horizonte: si miramos el airé
o las nubes, la escritura
es una infame turba de nocturnas aves
suspendidas en el silencio que va entrando,
la figuración de un pasmo continuo,
vista clavada en un rincón de la selva:
es el fondo, el blanco profundo
que absorbe los accidentes del relato,
un instante de placer en la literalidad que no es

Roberto Appratto (Montevideo, 1950), El País Cultural n° 291, 2 de junio de 1995/Letras Uruguay
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Foto: El País, Montevideo