Mostrando las entradas con la etiqueta Richard Eberhart. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Richard Eberhart. Mostrar todas las entradas

viernes, noviembre 28, 2014

Richard Eberhart / New Hampshire, Febrero













La naturaleza hizo que se ocultasen en grietas,
dos avispas tan frías que tenían aspecto de corteza.
Por qué, no lo sé, pero las agarré
y las metí en un cazo de metal, de día y de noche.

Como Dios al tocar con su dedo a Adán
me sentí, y pensé en Miguel Ángel,
porque cada vez que les echaba el aliento,
el aliento más leve,
brincaban y se atildaban como para irse.

Mi aliento siempre las controlaba por completo.
Más sensibles que chispazos eléctricos
volvían a la vida
o se retiraban al hielo,
mientras yo acechaba, suspendiendo las observaciones.

Entonces, una, en una ciega carrera, logró escapar,
y cayó al suelo de la cocina. La
aplasté con mi fría bota de esquí,
por accidente. La otra
no tuvo la viveza de intentarlo o morir.

Y así, la otra aún es mi mascota.
La moraleja de esto es evidente.
Pero la soslayaré.
No os gustaría. Y
Dios no vive para explicar.


Richard Eberhart (Austin, Minnesota, 1904- Hanover, New Hampshire, 2005), The Modern Poets. An American-British Anthology, John M. Brinnin y Bill Read eds., McGraw-Hill, Nueva York, 1963
Edición digital, Universidad de Florida
Versión de Jonio González



NEW HAMPSHIRE, FEBRUARY

Nature had made them hide in crevices, 
Two wasps so cold they looked like bark. 
Why I do not know, but I took them 
And I put them 
In a metal pan, both day and dark. 

Like God touching his finger to Adam 
I felt, and thought of Michaelangelo, 
For whenever I breathed on them, 
The slightest breath, 
They leaped, and preened as if to go. 

My breath controlled them always quite. 
More sensitive than electric sparks 
They came into life 
Or they withdrew to ice, 
While I watched, suspending remarks. 

Then one in a blind career got out, 
And fell to the kitchen floor. I 
Crushed him with my cold ski boot, 
By accident. The other 
Had not the wit to try or die. 

And so the other is still my pet. 
The moral of this is plain. 
But I will shirk it. 
You will not like it. And 
God does not live to explain

domingo, septiembre 21, 2014

Richard Eberhart / La furia del bombardeo aéreo


Creerías que la furia del bombardeo aéreo
movería a Dios a apiadarse; los espacios infinitos
todavía callan. El mira los rostros sacudidos de terror.
Ni siquiera la historia sabe qué sucede.

Te parecerá que después de tantos siglos
Dios debería suscitar en el hombre arrepentimiento;
sin embargo, es capaz de matar como Caín, pero
                   /con una voluntad múltiple,
sin haber progresado de sus antiguas furias.

¿Fue estupidizado el hombre para contemplar su propia estupidez?
¿Es Dios indiferente por definición, más allá de todos nosotros?
¿La verdad eterna es la agresiva alma del hombre
donde la Bestia rapiña en su propia avidez?

Hablo de Van Wettering, de Averill,
nombres de una lista, de cuyos rostros no me acuerdo
pero que fueron hacia una muerte prematura, ellos que en el colegio
hace poco distinguían una correa de alimentación de una de detención.

Richard Eberhart (Austin, Minessota, 1904-Hanover, New Hampshire, 2005), Alberto Girri, 15 poetas norteamericanos [primera serie], Bibliográfica Omeba, Buenos Aires, 1966



The Fury of Aerial Bombardment

You would think the fury of aerial bombardment
Would rouse God to relent; the infinite spaces
Are still silent. He looks on shock-pried faces.
History, even, does not know what is meant.

You would feel that after so many centuries                
God would give man to repent; yet he can kill
As Cain could, but with multitudinous will,
No farther advanced than in his ancient furies

Was man made stupid to see his own stupidity?
Is God by definition indifferent, beyond us all?                  
Is the eternal truth man's fighting soul
Wherein the Beast ravens in its own avidity?

Of Van Wettering I speak, and Averill,
Names on a list, whose faces I do not recall
But they are gone to early death, who late in school      
Distinguished the belt feed lever from the belt holding pawl.


-See more at: http://allpoetry.com/Richard--Eberhart

jueves, septiembre 11, 2014

Richard Eberhart / "Caminé hacia el camposanto para ver los muertos"









Caminé hacia el camposanto para ver los muertos.
Las puertas de hierro estaban cerradas, no pude entrar,
un dorado faisán en las oscuras ramas del abeto
miraba con temerosa regularidad la puesta del sol.

Yo dije, señor pájaro, no me hagas más guiños,
he tenido bastante con mi oscuro ardor de ojos;
no te puedo mirar, ni alabarte,
pero trasládate a las vigas de Montaigne.

El que habla con el Absoluto saluda a una sombra,
el que a sí mismo se busca a sí mismo se perderá;
y los dorados faisanes no son una ayuda,
y la acción debe ser aprendida del amor del hombre.

Richard Eberhart (Austin, Minessota, 1904-Hanover, New Hampshire, 2005), Alberto Girri, 15 poetas norteamericanos [primera serie], Bibliográfica Omeba, Buenos Aires, 1966


"I Walked out to the Graveyard to See the Dead"

I walked out to the graveyard to see the dead.
The iron gates were locked, I couldn't get in,
A golden pheasant of the dark fir boughs
Looked with fearful method at the sunset.

Said I, Sir bird, wink no more at me,
I have had enough of my dark eye-smarting,
I cannot adore you, nor do I praise you,
But assign you to the rafters of Montaigne. 

Who talks with the Absolute salues a Shadow.
Who seeks himself shall lose himself;
And the golden pheasants are no help,
And action must be learned from love of man.

martes, marzo 03, 2009

Job, horrible e indistinto


Job

Job, horrible e indistinto, la cabeza llena de ampollas,
Observando que el mediodía acrecienta el mal, con mirada perruna,
Lame la luz del día y luego se cava en el costado. El pesar,
Ahíto de la soledad humana, lo corroe
En la lobreguez a medias y triste reino del dolor.
Llama a voces a su Hacedor, se rasca una úlcera,
Sentado en un ocaso verde, indistinto, borroso,
Meramente el acusado, el lastimoso, no el acusador.


Richard Eberhart (Austin, 1904-Hanover, NH, 2005), Poetas norteamericanos contemporáneos, selección, traducción, notas y estudio de E.L. Revol, Ediciones Librería Fausto, Buenos Aires, 1976

Job
Job, horrible and indistint, his head full of bubbles,/Watching the noon accrete disease, wicht dog's eyes/ Licks at the daylight, and then gouges his side. Woe,/ Fleshed the uman solitude, corrodes him/ In the half-way murk and sad kingdom of pain./ He calls loudly on is Maker, he scrapes an ulcer,/ Sits in a green evening indistinct and dim/ The merely accused, the pitful, not the accuser.


Foto: Heberhart, 1956 Paul Bishop