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jueves, octubre 27, 2022

Raymond Queneau / De "Ejercicios de estilo", 2




Metafóricamente

En el centro del día, arrojado en el montón de sardinas viajeras de un
coleóptero de vientre blancuzco, un pollo de largo cuello desplumado
arengó de repente a una de ellas, pacífica, y su lenguaje se desplegó por
los aires, húmedo de protesta. Luego, atraído por un abismo, el pichón se precipitó.
En un triste desierto urbano, volví a verlo ese mismo día mientras
abofeteaban su arrogancia por un botón cualquiera.


Carta oficial

Tengo el honor de informarle los hechos siguientes, de los que tuve
oportunidad de ser un testigo tan imparcial como horrorizado.
Hoy mismo, alrededor de mediodía, me encontraba en la plataforma
de un autobús que subía la calle de Courcelles en dirección a la plaza
Champerret. Dicho autobús estaba repleto, incluso más que repleto, me
atrevería a decir, puesto que el cobrador había admitido como sobrepeso
a varios solicitantes, sin motivo válido e impulsado por una bondad de
alma exagerada que lo llevaba a hacer caso omiso del reglamento y que,
en consecuencia, rozaba la indulgencia. En cada parada, las idas y
venidas de los viajeros que descendían y ascendían no dejaban de
provocar ciertos empujones que incitaron a uno de los presentes a
protestar, no sin timidez. Debo decir que éste fue a sentarse en cuanto le
resultó posible.
Agregaré a mi breve relato esta adenda: tuve la ocasión de distinguir a
ese viajero poco tiempo después en compañía de un personaje que no he
podido identificar. La animada conversación que mantenían parecía
tener relación con temas de naturaleza estética.
Dadas estas condiciones, le ruego tenga a bien, Señor, indicarme las
consecuencias que debo extraer de estos hechos y la actitud que usted
crea oportuna que adopte en la conducta de mi vida subsiguiente.
A la espera de su respuesta, le expreso, Señor, la perfecta
consideración de este como mínimo atento servidor.

Raymond Queneau (El Havre, Francia, 1903 – París, Francia, 1976), Exercices de style, 1947. Op. Cit., noviembre 28, 2021
Versiones de Mariano Fiszman y Martín Abadía


Foto: Raymond Queneau, 12 de marzo de 1951 Rue des Archives/AGIF/France Archives

martes, enero 04, 2022

Raymond Queneau / De "Ejercicios de estilo"




Ampuloso

A la hora en que comienzan a resquebrajarse los dedos rosas de la
aurora, subí yo cual dardo veloz a la poderosa estatura y los ojos de vaca
de un autobús de la línea S, la de sinuoso trayecto. Reparé, con la
precisión y agudeza del indio que va camino a la guerra, en la presencia
de un joven cuyo cuello era más largo que aquel de la jirafa de pies
veloces, y cuyo fláccido sombrero de fieltro ornábase de una trenza, cual
héroe de un ejercicio de estilo. La funesta Discordia de senos de hollín
vino con su boca infecta por la privación de dentífrico, la Discordia,
digo, vino a soplar su virus ruin entre este joven de cuello de jirafa y
trenza en torno al sombrero y un viajero de aspecto indeciso y farináceo.
Aquél se dirigió en estos términos a éste: “A ver, usted, ¡diríase que me
pisa adrede!” Habiendo dicho estas palabras, el joven de cuello de jirafa
y trenza en torno al sombrero acudió raudo a sentarse.
Más tarde, en las majestuosas proporciones de Cour de Rome, divisé
nuevamente al joven de cuello de jirafa y trenza en torno al sombrero
acompañado por un amigo árbitro de la elegancia que profería esta
crítica que alcancé a oír con oído ágil, crítica dirigida a la prenda más
externa del joven de cuello de jirafa y trenza en torno al sombrero:
“Deberías reducir el escote por medio del añadido o la elevación de un
botón en la periferia circular”.


Verso libre

el autobús
lleno
el corazón
vacío
el cuello
largo
la cinta
trenzada
los pies
planos
planos y aplastados
el asiento
vacío
y el inesperado encuentro cerca de la estación con mil
luces apagadas
de ese corazón de ese cuello de esa cinta de esos pies
de ese asiento vacío

Raymond Queneau (El Havre, Francia, 1903 – París, Francia, 1976), Exercices de style, 1947. Op. Cit., noviembre 28, 2021
Versiones de Mariano Fiszman y Martín Abadía


Foto: Raymond Queneau, Cannes, 1952 Corbis/Getty Images

domingo, diciembre 01, 2019

Raymond Queneau / Lámparas agotadas













Lámparas agotadas
enfermedades pintadas sobre un abanico
las uñas se adhieren a los frascos vacíos
pintura de navíos cubiertos de conchillas
lámparas agotadas
la luz se calla
en el escenario desierto y mudo de un teatro estupefacto
un pájaro tiembla de fiebre
y sus plumas caen como los dientes de un árbol
búhos acostados en lechos de delirio
ya no hay fósforos ni azufre
ni petróleo ni carbón
la nieve al derretirse da un agua negra
lámparas frías lámparas agotadas
avenidas definitivamente secretas
lámparas agotadas

[1948]
                                (L'instant fatal)

[Traducción de Aldo Pellegrini]

Raymond Queneau (El Havre, Francia, 1903-París, Francia, 1976), La poesía surrealista, edición de Rodolfo Alonso, traducciones de Aldo Pellegrini y Rodolfo Alonso, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1980

El Boomeran(g) - Otra Iglesia Es Imposible - Asamblea de Palabras - Letras en la Frontera - Letras Libres - El País

Foto: Raymond Queneau, París, c.1956 Robert Doisneau/Gamma-Rapho/Getty

martes, junio 13, 2017

Raymond Queneau / Para un arte poética














Tome una palabra tome un par
como huevos póngalas a cocinar
tome un pedacito de significado
después de inocencia un buen bocado
caliente a fuego lento
al fuego lento de la técnica
cubra con salsa mistérica
rocíe estrellas como pimienta
y después, ¡a izar las velas!
pero ¿adónde quiere ir?
¿a escribir? ¿en serio? ¿a escribir?

Raymond Queneau (El Havre, Francia, 1903-París, 1976), "Editorial. La poesía tiene muchas maneras", Extra/1, N° 1, Buenos Aires, marzo de 2016
Traducción de Anahí Mallol y Mirta Rosenberg

Foto: Raymond Queneau Jacques Haillot/Sygma/Corbis/The Guardian


Pour un art poétique

Prenez un mot prenez en deux
faites les cuir' comme des oeufs
prenez un petit bout de sens
puis un grand morceau d'innocence
faites chauffer à petit feu
au petit feu de la technique
versez la sauce énigmatique
saupoudrez de quelques étoiles
poivrez et mettez les voiles
Où voulez vous donc en venir ?
A écrire Vraiment ? A écrire ?

sábado, julio 12, 2014

Raymond Queneau / El truco del marfil











Al abrigo de las encinas plagadas de bichos
Encinas plagadas de los bichos de la muerte
Sombra violeta que separa la caducidad de los horizontes
A partir del nacimiento del hombre
No se dicta justicia al abrigo de los árboles
Pues la justicia es una lechuza
Que berrea de noche para adormecer las habitaciones llenas de amor
Habitaciones mortales con niños recién nacidos
Que se disfraza para tender una mano malsana
A los pobres asustados por la negrura de las paredes
Los carceleros enrojecen de alegría al chupar los grilletes
Más helados que campanario de iglesia
La muchedumbre se precipita como era previsible hacia los llamados bailes populares
La justicia la justicia
Acabará al fin por sofocarse tosiendo
Gato perdido en una acera pringosa
Ventana lamentable que sólo se abre para apagarse
Las luces que se rozan a lo largo de los cuerpos imprevisores
Preguntan el camino llorando a lo largo de los reverberos
En tanto que los agentes se vuelven calvos
y los vitrales de las capillas se reducen a nada
Bajo la presión de las manos húmedas de las mujeres que nunca fueron vírgenes
Y para quienes toda calle fue una misma pasión
Si preguntan el camino nadie contestará
Hombros exilados en las noches sin término
Semblantes de sombras estranguladas
Hay estrellas que brotan como chispas de las olas lejanas
Llueve hasta quedar sin aliento
Un gavilán brinca danzarín desorientado
El espacio se mueve ágilmente por sobre las florestas metálicas
De donde levantan vuelo cuervos melódicos de helados destinos
Más allá de la rápida palpitación de los páramos
Clavados al suelo por los menhires
Espantajos de nubes esbozadas o moribundas
Más allá de la virginidad sin brillo de los desiertos donde se acuesta el sol
El tedio de este día se ha sentado
Tan cubierto de segundos como un sacerdote de piojos
La osamenta de esos monstruos acaba de derrumbarse
Y de su polvo salen volando pájaros blancos y dorados
Alegría de las plumas velocidad de las alas
Arrastran joyas evadidas de los ojos de las enamoradas
Llamas exaltadas nucas transparentes
Senos suavísimos torsos de estrellas
Vigilantes guardianes del alba acariciante
AIba cristalina alba perpetua
Pantera de pelo azul
El amor nace en los encuentros un pulpo devora el arco iris
Un mochuelo perfumado cobija en sus alas
A los fantasmas irónicos y a los amigos del crimen
Las ennegrecidas pendientes del deber se desmenuzan con el temblor de la fatiga
Una vez más el crepúsculo se derrama en la noche
Después de haber escrito en los muros SE PROHÍBE NO SOÑAR.

Raymond Queneau (El Havre, 1903-París, 1976), Antología de la poesía surrealista, compilación, prólogo, traducción y notas de Aldo Pellegrini, Argonauta, Barcelona, 1981
Envío de Jonio González

Notas del traductor: 
El truco del marfil (le tour de l'ivoire) hace referencia burlesca a la famosa expresión de Saint-Beuve: La tour d'ivoire [la torre de marfil] con la que señala la literatura exquisita
La justicia al abrigo de los árboles: referencia a la costumbre de los galos de dictar justicia al pie de la encina sagrada.

domingo, agosto 18, 2013

Raymond Queneau / Un poema es muy poca cosa

Un poema es muy poca cosa
Apenas algo más que un ciclón en las Antillas
Que un tifón en el Mar de la China
Un temblor de tierra en Formosa
Una inundación del Yang Tse Kiang
Que ahoga a cien mil chinos de golpe
Zas
No eso no da siquiera tema para un poema
Es muy poca cosa

Nos divertimos mucho en nuestro pequeño pueblo
Vamos a edificar una nueva escuela
Vamos a elegir nuevo alcalde y cambiar los días de mercado
Estamos en el centro del mundo ahora estamos cerca del río
       océano que corroe el horizonte

Un poema es muy poca cosa.

Raymond Queneau (El Havre, 1903-París, 1976), El instante fatal, traducción de Adolfo García Ortega, Visor, Madrid, 2009
vía Jonio González


de Pour un art póetique

Un poème c’est bien peu de chose
à peine plus qu’un cyclone aux Antilles
qu’un typhon dans la mer de Chine
un tremblement de terre à Formose
Une inondation du Yang Tse Kiang
ça vous noie cent mille Chinois d’un seul coup
vlan
ça ne fait même pas le sujet d’un poème
Bien peu de chose

On s’amuse bien dans notre petit village
on va bâtir une nouvelle école
on va élire un nouveau maire et changer les jours de marché
on était au centre du monde on se trouve maintenant
près du fleuve océan qui ronge l’horizon

Un poème c’est bien peu de chose.

"L’instant fatal",  1948, Póesie, © Gallimard, 1987