Mostrando las entradas con la etiqueta Raymond Carver. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Raymond Carver. Mostrar todas las entradas

domingo, octubre 30, 2022

Raymond Carver / La pipa




El próximo poema que escriba tendrá una pila de leña
junto en medio, leña de resina tan gruesa
que mi amigo se quitará los guantes
y me dirá: "Póntelos cuando
la eches al fuego." Incluirá
también la noche con todas las estrellas
del hemisferio oeste y un inmenso espacio
de agua brillando durante millas bajo la luna llena.
Contará también con una habitación
y una sala de estar, tragaluz,
un sofá, mesa, sillas y junto a la ventana
un jarrón de violetas cortadas justo una hora antes del almuerzo.
También tendré una lámpara encendida en él
y una chimenea donde arderán bloques
de madera de abeto que se consuman poco a poco.
¡Saldrán chispas de mi próximo poema!
Pero no habrá cigarrillos en él.
Empezaré a fumar en pipa en ese poema.

Raymond Carver (Clatskanie, Estados Unidos, 1938-Port Angeles, Estados Unidos, 1988), "Fuegos", 1983; Todos nosotros. Poesía completa, Anagrama, Barcelona, 2021
Traducción de Jaime Priede
Envío de Javier Cófreces




THE PIPE

The next poem I write will have firewood
right in the middle of it, firewood so thick
with pitch my friend will leave behind
his gloves and tell me, “Wear these when you
handle that stuff.” The next poem
will have night in it, too, and all the stars
in the western hemisphere; and an immense body
of water shining for miles under a new moon.
The next poem will have a bedroom
and living room for itself, skylights,
a sofa, a table and chairs by the window,
a vase of violets cut just an hour before lunch.
There’ll be a lamp burning in the next poem;
and a fireplace where pitch-soaked
blocks of fir flame up, consuming one another.
Oh, the next poem will throw sparks!
But there won’t be any cigarettes in that poem.
I’ll take up smoking the pipe.

viernes, julio 07, 2017

Raymond Carver / Viento













                                             para Richard Ford

Agua perfecta en calma. Perfectamente admirable.
Multitudes de pájaros moviéndose
sin descanso. Es suficiente el misterio, sólo Dios lo sabe.

Me preguntás si tengo tiempo. Tengo.
Tiempo para ir. No hay pique
de cualquier forma. Nada que hacer en todas partes.

Cuando, a un kilómetro de distancia, vemos al viento
cruzando el agua. Nos quedamos sentados y quietos
y lo vemos venir. Nada de qué preocuparnos.

Solo viento. No tan fuerte. Aunque bastante fuerte.
Me decís, “¡Mirá eso!”
Y nos aferramos a la borda cuando pasa.

Lo siento abanicarme la cara y las orejas. Lo siento
despeinarme más dulcemente, parece,
que los dedos de cualquier mujer.

Después giro mi cabeza y lo veo
moverse y bajando por el Estrecho,
llevando las olas antes de eso.

Arrojando las olas contra
nuestro casco. Los pájaros se vuelven locos ahora.
El barca se mueve de un lado a otro.

“Jesús”, decís, “Nunca vi nada como esto”
“Richard”, te digo —
“Nunca vas a ver algo como esto en Manhattan, mi amigo.”

Raymond Carver (Clatskanie, Estados Unidos, 1938-Port Angeles, Estados Unidos, 1988), “Ultramarine” (1986), All of Us, The Collected Poems of Raymond Carver, Vintage Books, Nueva York, 1996
Versión de Noelia Torres

Foto: s/d

WIND

     for Richard Ford

Water perfectly calm. Perfectly amazing.
Flocks of birds moving
restlessly. Mystery enough in that, God knows.

You ask if I have the time. I do.
Time to go in. Fish no biting
anyway. Nothing doing anywhere.

When, a mile away, we see wind
moving across the water. Sit quiet and
watch it come. Nothing to worry about.

Just wind. Not so strong. Though strong enough.
You say, “Look at that!”
And we hold on to the gunwales as it passes.

I feel it fan my face and ears. Feel it
ruffle my hair-sweeter, it seems, 
than any woman’s fingers.

Then turn my head and watch
it move on down the Strait,
driving waves before it. 

Leaving waves to flop against
our hull. The birds going crazy now.
Boat rocking from side to side.

“Jesus”, you say, “I never saw anything like that.”
“Richard,” I say —
“You’ll never see that in Manhattan, my friend.”

lunes, julio 14, 2014

Raymond Carver / Advertencia













Al intentar un poema mientras afuera todavía
estaba oscuro, tuvo la inconfundible sensación de que
le estaban observando. Dejó la pluma y miró a su alrededor.
Un momento después se levantó y recorrió las habitaciones de
su casa. Miró dentro de los armarios. Nada, claro.
Con todo, no quería arriesgarse.
Apagó las luces y se quedó sentado a oscuras.
Fumó su pipa hasta que pasó la sensación
y hubo luz afuera. Bajó la vista
al papel en blanco que tenía delante. Luego se levantó
y volvió a hacer la ronda de su casa.
El sonido de su respiración lo acompañaba.
Sólo eso. Evidentemente.
Nada.

Raymond Carver (Clatskanie, Oregon, 1938-Port Angeles, Washington, 1988), Un sendero nuevo a la cascada. Últimos poemas, traducción de Mariano Antolín Rato, Visor, Madrid, 1993

Foto: s/d

domingo, julio 13, 2014

Raymond Carver / Después del incendio











El hombrecillo viejo y calvo, cocinero del general Zukov, el
mismo cuya gorra se había quemado, entró. Se sentó y escuchó.
Luego, también él empezó a recordar y a contar historias.
Nicolai, sentado en la chimenea, con las piernas colgando,
escuchaba y hacía preguntas sobre los platos
que preparaba para los nobles en los viejos tiempos.
Hablaron de albondiguillas, de chuletas, diversas sopas y
salsas, y el cocinero, que lo recordaba todo muy bien,
mencionó platos que ya no se preparaban; había uno, por ejemplo
-un plato hecho con ojos de vaca-, que se llamaba
"al levantarse a la mañana".

                                                     Anton Chéjov
                                                          Los campesinos


Raymond Carver (Clatskanie, Oregon, 1938-Port Angeles, Washington, 1988), Un sendero nuevo a la cascada. Últimos poemas, traducción de Mariano Antolín Rato, Visor, Madrid, 1993

Foto:s/d

domingo, diciembre 30, 2012

Raymond Carver / Mi cuervo




Mi cuervo

Un cuervo voló hasta el árbol del exterior de mi ventana.
No era el cuervo de Ted Hughes, ni el cuervo de Galway,
ni el cuervo de Frost, Pasternak, o Lorca.
Ni uno de los cuervos de Homero, harto de sangre
después de la batalla. Era sólo un cuervo.
Que jamás encajó en parte alguna,
ni hizo nada digno de mención.
Estuvo posado allí en la rama durante unos cuantos minutos.
Luego alzó el vuelo y desapareció bellamente
de mi vida.

Raymond Carver (Clatskanie, Oregon, 1938-Port Angeles, Washington, 1988), Bajo una luz marina, traducción de Mariano Antolín Rato, Visor Libros, Madrid, 1990 (edición no bilingüe)


My Crow

A crow flew into the tree outside my window.
It was not Ted Hughes’s crow, or Galway’s crow.
Or Frost’s, Pasternak’s, or Lorca’s crow.
Or one of Homer’s crows, stuffed with gore,
after the battle. This was just a crow.
That never fit in anywhere in its life,
or did anything worth mentioning.
It sat there on the branch for a few minutes.
Then picked up and flew beautifully
out of my life.

The Plum Tree

---
Foto: Raymond Carver por Sophie Bassouls  Sophie Bassouls/Sygma/Corbis/The Guardian

miércoles, mayo 30, 2007

Raymond Carver / Salud




Vodka seguido por café. Cada mañana
cuelgo el letrero en la puerta

SALÍ A ALMORZAR

pero nadie le presta atención; mis amigos
miran al letrero y
a veces dejan un mensaje corto escrito,
o si no llaman – Vení a jugar
Ray-mond.

Un vez mi hijo, el cabrón,
entró y me dejó un huevo pintado
y un bastón.
Creo que se tomó un poco de mi vodka.
Y la semana pasada pasó mi mujer
con una lata de sopa de carne de res
y un cartón de lágrimas.
Ella también se tomó un poco de mi vodka, creo,
y después huyó en un auto extraño
con un hombre que nunca he visto.
Ellos no entienden; estoy bien,
estoy bien acá donde estoy,
y en cualquier momento
estaré, estaré, estaré…

Me propongo tomarme todo el tiempo en este mundo,
considerar cualquier cosa, hasta milagros,
y sin embargo mantener mi guardia,
siempre más cuidadoso, más vigilante,
contra ellos que pecarían contra mí,
contra ellos que robarían vodka,
contra ellos que me harían daño.

Raymond Carver (Clatskanie, Oregon, 1938-Port Angeles, Washington, 1988)
Versión de Andrew Hax