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martes, agosto 13, 2024

Raquel Jaduszliwer / Dos poemas



¿Cuál de todas las horas será la hora tranquila?
Al bies de aquellas nubes no se le puede preguntar,
dormidas como están sobre los abedules.

Dicen que cuanto más se aleja el que se aleja,
más se lo sentirá.

Más vibrará esa copa hasta dejar que caiga
el espíritu púrpura que habitaba en ella.

Dicen que cuando se haya derramado el vino,
también se habrá volcado el desenlace.

*

Sí, a derecha y a izquierda cada cosa corría
pero en verdad todo estaba muy quieto:
realidades que parecían sucederse, no sucedían
-atadas a los alambrados que bordean los rieles,
lo que se recorría era un interior, era todo por dentro.

Por fuera, el sol estaba inmóvil como lo demás:
casas, casillas, alguien saludando lejos con una mano 
estática.

Interminable transcurría la enredadera en primer plano,
casi junto a la vía.

Mareaba, cómo mareaba el torbellino de la inmovilidad.

Raquel Jaduszliwer (San Fernando, Buenos Aires, Argentina, 1946), Espigas de los días *, inédito

* XXVII Premio Flor de Jara, Cáceres, España, 2024

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martes, marzo 19, 2024

Raquel Jaduszliwer / Dos poemas




Si pensabas que mirar hacia atrás significa reencuentro,
hallazgo de la sombra que al mediodía se perdió,
en vano buscarás. Nada te la devolverá,
hacia adelante deberás seguir. Verás, harás de cuenta
que una de las estrellas venideras te será destinada.
Aunque no veas tu nombre allí grabado, por su destello la reconocerás.
A cambio de su guía le darás tu ofrenda: puede ser ese pez
que arrebataste al agua, o el temblor del venado, el ciervo esquivo.
También está esa flor incrustada en la cima, en la oscura corona
de hierro de los días. O simplemente aquello, la sombra que perdiste
a mitad de camino.

                                                              Médanos de luz para un animal de sueño
                                                                                                 Gabriela Troiano

Al cabo de este día me dejaré otra vez. De los ausentes
no llegan más noticias. Tampoco de los muertos 
a pesar de la proximidad. Aquí se ha puesto todo ajeno.
Es el cansancio urbano: las fuerzas más umbrías del bosque
se perdieron, ya no vendrán a mí animales de sueño.
Aquí somos desvelo. Animales de sueño
aún podríamos ser, de aquellos que caminan
sobre su propia sombra. Olvidan que perdieron
hace tiempo los párpados. Caminan
con los ojos abiertos a través de la noche. 

[inéditos] 

Raquel Jaduszliwer (San Fernando, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1946) Más poemas de Raquel Jaduszliwer en Otra Iglesia Es Imposible

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Foto: Raquel Jaduszliwer por Virginia Caramés

miércoles, enero 17, 2024

Encuesta lírica II / Lecturas elegidas, 5


Raquel Jaduszliwer *


Marcelo Rizzi, Del cultivo de sí como un árbol de costumbre (Editorial Barnacle, 2022)
A lo largo de toda la obra de Marcelo Rizzi, cada uno de los poemas se incorpora a la reedificación constante del muro del lenguaje; a su vez, cada poema es una incitación perentoria a pasar al otro lado, a lo imposible. De ahí que la experiencia de su lectura nos haga más aventurados: un día despertaremos habiendo hallado una manera más intrépida de relacionarnos con el sentido y el sin sentido, parece decirnos el imperativo categórico de su escritura, acompañado en todo momento por la música hipnótica de una invitación. Ese habría sido el pacto, que tiene / por ahora sus cláusulas secretas: un girar incesante, / como el de un planeta, esta vez alrededor de un pozo / de agua primigenia, que dicen de cien años, o en torno / a una casa sin paredes, de puertas apenas entreabiertas / y con un techo de cristal.


Habrá que conservar por muchos años
como en un cajón de armario los fragmentos
del eros de cada revolución. Ese quizá sea
el minuto de toda historia que luego se narra,
que se parece al tañer de una campana que
anuncia que jamás hubo deuda, nunca donación.
Así, como esa turbulencia del agua, el reverso
del fuego al abismarse en la última cascada.
Así dos casas que se han de construir a la par:
una desde los cimientos hacia abajo, hasta
esa loca raíz enmohecida; la otra, desde los
escombros, hasta alcanzar la parte superior
del madero o de la parra.


Pablo Ananía, El animal profundo (Alción Editora, 2022)
Leyendo la obra de Pablo Ananía me vuelve el título de un libro autobiográfico de Jorge Semprún que en su momento me conmocionó: La escritura o la vida. Todo lo allí narrado conduce a las causas y consecuencias de ese enunciado que a primera vista se presenta casi como una aporía. La poesía de Ananía se produce en esa aporía que en su escritura es vivida como pathos: se constituye en el desgarro y se resuelve en acto. Como símbolo. Como música. La metáfora / viva, el arte de la metáfora, no proviene / de una comparación sino, como dijo Valery, / es una creación pura del espíritu. / Hacia allá conduce el arte / de prolongar la vida humana.

XXIII. Ser en obra

Dar con la palabra. No desde la razón
pura. No que sugiera o describa
o represente. No para dar que hablar.
Dar con la palabra justa.

Una. Absurda, irreal. Una. Para
anticipar el devenir, quitarle
a la noche su incerteza, ajustar
nuestras cuentas con lo más

oscuro de la mente,
transmigrar, transvestir,
reencarnar, renacer,
retornar, estar, ser.

¿Elegirías como Orfeo la forma de vida de un cisne?
¿Ser hombre o bestia? ¿Mujer varón? ¿No calandria?
¿O alondra? ¿No ser-en-obra poeta?
¿No nace el Verbo para librarnos de lo que no somos?


Jorge Aulicino, Fuera de lo general (En Danza, 2023)
El autor pasea su mirada por el mundo que lo circunda, se detiene en un detalle. La imagen visual que emerge de esa detención nos hace partícipes de la dimensión física de la presencia. Así las cosas, y sin darnos cuenta del cómo y el por qué, de pronto el sobresalto y ya estamos como lectores arrojados a otra dimensión: la de lo no visto aún, la de lo que no habíamos pensado antes de ser leído justo allí, en el aquí y ahora de la lectura. Actividad observadora y actividad pensante, y una erudición generosa pero como puesta al pasar, desplegada como apenas un trazo, línea del horizonte para ir hacia allá, para seguir avanzando hacia lo que trasciende:

Pesquero en altamar

Barco solito, pesquero colorado,
volviendo a la banquina de Mar del Plata.
Así yo, mirando el miriñaque de los días
que se asienta sobre el globo del mundo
como una red de junco, como una estrecha vida.

Miren a los hijos del hombre, el símbolo del pez en la frente,
cristos innumerables.


Diego Roel, Los cuadernos perdidos de Robert Walser, XXXVI Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe, (Visor, 2024) 
(Accedí a su lectura como inédito en 2023).
La voz de Robert Walser, ese hombre que necesitó escribir: Nieve // Nieva que nieva, la tierra se cubre / de un blanco quejido allá a lo lejos, y que supo ser consecuente hasta la coincidencia de lo escrito con lo que fue su vida -huellas desembocando en una muerte por nieve-; esa voz es hallada renacida en la escritura de estos Cuadernos perdidos que Diego Roel nos ofrece para nuestra felicidad, la felicidad de conmovernos y sentirnos vivos. Ven pronto, antes de que nos alcance / la miniatura de la muerte, así escribe Roel y trae a las páginas de su libro una invocación que el poeta logra escuchar de otro poeta y transmitírnosla. Logra escucharla aun sepultada bajo ese afán de Walser por la invisibilidad y la disolución, por el anhelo de volverse puntiforme, mota de polvo, por ese afán de desaparición. Roel reescribe la micrografía de Walser de modo tal que nos hace sentir esa coexistencia de planos, ese llamado en el fondo de la mudez, esa paradoja. Y si tanto nos atañe es porque de paradoja estamos hechos:

                           El paseo

Apunto en mi cuaderno el detalle
de todo lo que me rodea.

Hablo de lo que tengo ante los ojos,
describo lo que toco y siento.

Veo en lo pequeño y en lo débil
cosas que nadie se atreve a vislumbrar.

¿Cómo puede algo o alguien
perderse y perecer?


* Raquel Jaduszliwer (San Fernando, Provincia de Buenos Aires, 1946). Licenciada en psicología por la UBA. Ha publicado nueve libros de poemas y una novela corta. En poesía obtuvo los siguientes premios: De Los Cuatro Vientos (2011), Fundación Victoria Ocampo (2013), Premio Edición Ruinas Circulares (2014) Premio “Rubén Reches” (2022).

martes, diciembre 12, 2023

Encuesta lírica / Los libros de 2023, 3

Raquel Jaduszliwer *


Nadar bajo la tierra, Diego Muzzio (Salta el Pez Ediciones, 2023)
Poesía reunida de Diego Muzzio. El libro sigue el recorrido del autor desde Hombre en desorden (1993) hasta Los lugares donde dormimos (2019):





Ciervos
             Deer, death is near…
                  Frederick Seidel

Durante la brama de otoño
los jóvenes ciervos luchan entre sí
pero los viejos machos son solitarios
como solitarios eran los místicos,
y mientras unos descienden de las montañas
a los bosques y valles para aparearse,
los otros se alejan a lugares más elevados.
La poesía llega a veces con dificultad,
muy lentamente; con la misma lentitud
ascienden los viejos ciervos la montaña,
deteniéndose a menudo, inclinando
sus largos cuellos hacia la tierra
con tal humildad y sosiego que nadie
podría decir si rumian o rezan.

Los lugares donde dormimos (2010-2019)                                                                  
          

Pampero, Diego Roel (Editorial Palabrabrava, Santa Fe, Argentina 2023)
El destino incierto de los dos tripulantes del último viaje del Pampero se abre a la lírica del autor en un diario de vuelo transido por lo conmovedor de la condición humana cuando aspira a lo más alto:

39
Mientras caemos, escuchamos una voz que dice:
“Cabalgar, cabalgar, cabalgar”

No hay montañas alrededor, no hay árboles.
Sólo el aire solo.

Nada se atreve a alzarse.

Pronto llegará el verano y estaremos muertos.

“¿Qué es aquello? ¿Un pájaro?
¿La punta envenenada de una flecha?
¿La corona de fuego de la Virgen?”

No se puede ir más allá.


* Raquel Jaduszliwer (San Fernando, provincia de Buenos Aires, 1946). Licenciada en Psicología. Ha publicado nueve libros de poemas y una novela corta. En poesía obtuvo los siguientes premios: De Los Cuatro Vientos (2011), Fundación Victoria Ocampo (2013), Premio Edición Ruinas Circulares (2014), Premio “Rubén Reches” (2022).

lunes, junio 12, 2023

Raquel Jaduszliwer / De "Todos los lugares se llamaban promesa"



Una palabra que valga por la cosa
no la hay, no la hay.
Observa ahora mejor
esas edificaciones que bajan hacia adentro:
erguidas como lámparas inversas
se hunden en la tierra,
difunden esa aureola a lo largo y lo ancho
de todo su profundo alrededor.

Así es cómo se abre
el lugar extranjero donde ya no se habla,
donde sólo se yace.

---

¿Hubo alguien ahí? ¿alguien en esa silla
que no encuentra manera
de encarar por sí sola una conversación?
Su madera es de barco, resto de navegaciones
surgidas de otros puertos, mar afuera. 
Ha dejado la escena, ha tomado otra forma.
Mástil. Timón. O en su defecto
rueda.
Atrás queda perdida
la precaria estabilidad de lo visible.


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No. El Predicador no es claro. Lo que niega
lo afirma.
Aquél círculo mágico del fuego protector,
aquello sí que era certero.
Lo inmediato reinaba. No había decepciones,
la llama era la única verdad, 
la verdad revelada en el terror nocturno.
Y todo era presencia -el terror es pletórico.
No había esperanza ni desesperanza,
nada estaba roto todavía.

Raquel Jaduszliwer (San Fernando, Argentina, 1946)

Todos los lugares se llamaban promesa
,
Ediciones Ruinas Circulares,
Buenos Aires, 2023











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Foto: Lexia

lunes, abril 03, 2023

Raquel Jaduszliwer / De "Los diagramas radiantes", 2




Y a pesar de todo lo que ya sabíamos
acerca del tiempo circular en nuestras vidas,
y así como hay un tiempo en redondo
y el rostro de los pájaros
no refleja otra cosa que una repetición,
asombrados decimos:
aquí yo estuve un día
-y el canto que escuchamos
es una repetición,
nos sorprende y anuncia:
otra vez se escuchó una campana.
Yo escuché esa campana.
Escuché esa campana; cantaba y se rompía,
cantaba y se rompía
porque esa era la luz del tiempo, 
cada vez
el último de los inicios.



Sí, más y más luz para la hora
que avanza hacia esta otra,
el tiempo de la flecha justo a término,
justo sobre el final. 

Este es el tiempo, 
se arroja hacia adelante
como el pueblo elegido cuando lo guía la fe.

Hay tanta sencillez en las últimas cosas,
en la menor distancia
que ruge entre dos puntos
-esta es la trayectoria:
imposible perderse,
aunque quisieras no podrías.

Raquel Jaduszliwer (San Fernando, Argentina, 1946), Los diagramas radiantes, Barnacle, Buenos Aires, 2022

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jueves, agosto 25, 2022

Raquel Jaduszliwer / De "Los diagramas radiantes"




Hay una hora en que las cosas encuentran su apego por             
   /el aire,
se orientan a lo menos pesado
porque las mueve un deseo más vasto aún que el de volar.
Eso quiere decir
que será suspendida toda afirmación, toda constancia,
y tendrá su vaivén ritual la permanencia. O quién sabe mejor
se tratará de un viaje, un recorrido
bajo el sol más profundo que hace nido en la noche
y aguarda la mañana.

*

Allá te ves, como una barca indemne
fungiendo en la mitad exacta de la noche.
Porque nada ilumina tanto como un conglomerado
de años luz, como un haz de astros reyes,
como la hoz de oro,
como la cola desvanecida de una estrella fugaz.
Te decía
es tan irremediable la transformación de la que hablábamos
que nadie en la ciudad que estás dejando atrás
podría responder a tu pregunta, la de los ojos que se inician.

*


Este es el río por el que navegaba
el gran Quetzalcóatl
y el Camino del Sol en el principio.

Y es el río del sol
y el reflejo del sol en el fulgor nocturno.

Y el faro esclarecido del camino a Santiago,
con una mano mística posada sobre el corazón.

El cayado adelante.
Terrible el báculo cuando vaticina
el paso empecinado,
irreductible de la fe.

Raquel Jaduszliwer (San Fernando, Argentina, 1946)

Los diagramas radiantes,
Ed. Barnacle, 
Buenos Aires, 2022










Foto: Gentileza de la autora

jueves, junio 02, 2022

Raquel Jaduszliwer / De "El árbol de las especies"



Busqué en las altas copas.
Muy bien podría ser un pájaro, no cualquiera de ellos 
sino ese, el que resume ausencia entre sus alas
ese que existe grave y hacia adentro
breve como un paréntesis de pájaro
fijado a su momento pesado de quietud.
Algo quería decirle. Busqué en las altas copas
tan arriba busqué, arriba lo busqué hasta un extremo
exacerbado por el anhelo impenitente de ascensión.
Sí, busqué al pájaro inmóvil
ese que dicen que vive atravesado por un clavo de luz
y que derrama un inflamado azul de sus heridas
savia viva que cae
agitada en un viento que lo precede todo
y en un viento que a todo
lo sucederá.

*
He aquí la incumplida capacidad de vuelo
en esa hormiga que anda por lo abrupto.

Cómo saber que piensa cuando mira hacia abajo
al trabajoso desnivel, a los terrones 
a todo sobresalto.

O hacia adelante, al frente
al horizonte tenso para su día lineal.

Cómo no suponerle un cielo desplomado
un desmoronamiento desde lo vertical.

Piedad por esos dones que no le fueron dados
los panes y los peces y los lirios del campo
todo lo que no fue pensado para su humanidad.

*
Hoy me levanto, empiezo el día creyente
hoy creo en la restitución de lo que quedó afuera
creo en un padre y una madre para cada huérfano
también para mi corazón. Hoy me despierto imbuida de fe
y si mi alma no llega hasta la fuente del fulgor celeste
es porque se habrá enredado
entre las ramas altas y sus pájaros breves.

Raquel Jaduszliwer (San Fernando, Argentina, 1946)

El árbol de las especies
,
Barnacle,
Buenos Aires, 2022










Foto: Ruda

miércoles, marzo 11, 2020

Raquel Jaduszliwer / De "'Ángel de la enunciación"


¿Acaso conocías la pulsación del árbol
su corazón con un latido único?
recuerdo ese sonido como de planetas
moviéndose por extensiones que no recorrerás
y si apoyaras tu cabeza en el regazo, en la aspereza de la astilla
escucharías la voz de la madera
ella te haría sentir un huérfano en tus huesos
y todo te pondría tan de otra medida
tan abstracto te ves en lo viviente
casi sólo una idea, como un animal solo, sin especie
solo y adentro de tu pensamiento
solo bajo el inmenso poderío del bosque
su camino sombreado entre el cielo y la tierra
tu espíritu vagando por el desorden verde.

*

Si no hay aire que alcance para todo lo abierto
y el ojo no lo abarca y no podría
y el corazón no puede acostumbrar el paso
y su ritmo es un péndulo y no alcanza

si tanto es lo extendido
tan vasto el plano que lo sostiene todo
tan exhaustivo el orden de las cosas
tan vertical y claro lo que se ofrece al día

entonces
qué razones esconde un laberinto
de cuál máquina
y qué es aquello que empuja al paso vivo
a ir a su interior, al engranaje
según las tradiciones, con un cántico
de máximo fervor.

*

Todo lo que era luz pasó del otro lado
saltó del universo donde reside el brillo
al asteroide oscuro aquí en mi centro

caverna, te llevo puesta, en sombra
otra vez te habrá de atravesar el día

¿a qué se debe tanta luminosidad?
¿acaso llegan tiempos de mayor esperanza?
o es la visión perdida, la ceguera radiante
prestándole fulgor al plomo, embate a la penumbra.

*

Y el viento dice, el viento nos hace decir:
acepta las virtudes de la duración
por ellas, todo lo que debería retirarse así lo hará
también tus pertenencias, la manera en que eras
todo lo que la corriente lleva; acéptalo
así llorarás menos
así tendrás más fuerza
cierra tus cuentas, actúa como si todo ya hubiera concluido
busca el fondo del pozo
en su espejo de agua y en el mayor silencio
verás que hay un suceso extraordinario
aún por consumarse.

Raquel Jaduszliwer (San Fernando, Argentina, 1946)

Ángel de la enunciación,
Barnacle,
Buenos Aires, 2020









Otra Iglesia Es Imposible - Barnacle - Festival de Poesía de Buenos Aires - La Experiencia de la Libertad - La Ficción del Olvido - Eurasia - El Orate y la Musa - El Poeta Ocasional
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Foto: Raquel Jaduszliwer/Facebook

sábado, febrero 16, 2019

Raquel Jaduszliwer / De "En el bosque"













Pienso que de haber dios
elegiría el bosque como su catedral

el bosque
y en la noche
su volumen sellado, el gran follaje
el peso de los animales

un pájaro asustado elegiría
para dar testimonio.

Raquel Jaduszliwer (San Fernando, Argentina, 1946), En el bosque, Modesto Rimba, Buenos Aires, 2018

Modesto Rimba - Eurasia Hoy - El Orate y la Musa

miércoles, noviembre 07, 2018

Raquel Jaduszliwer / De "Como quien baja a un río"













El sello fue rasgado
son los últimos días
se desmorona la gran cúpula azul

las cabezas más altas que son las de los árboles
lloran por los perdidos pensamientos

y ese rumor larguísimo
impronunciable como el nombre de dios
le va dando a las cosas
un aire lento de funeral antiguo

fuga de luz
sombra sobre sombras esparcidas

la noche es otra diáspora.



Así como si nada atravesabas la noche
tu viaje iba desde lo mínimo y hacia lo inexistente
y eso te consolaba

pensaste
valiéndote de los pensamientos vaporosos del sueño
que nada malo podría sucederte
estando ya tan cerca de las últimas cosas

y estar en ese borde
y abandonarlo todo
incluso las palabras para una despedida
te regalaba alivio

y pudiste dormir al fin en medio de la noche
te olvidaste del ángel de la muerte
de cómo se encaramaba sobre la gran ciudad
dispuesta a ser sitiada.


Se anuncian
son los últimos días
no llega el mensajero
no hay heraldo
no hay profeta que anuncie
son los últimos días

urna y ceniza
¿qué es lo que trae el viento?
no es el soplo de dios

son las voces que faltan
reverberan
caen en la maleza como flores cortadas.

Raquel Jaduszliwer (San Fernando, Argentina, 1946), Como quien baja a un río, inédito

Más poemas de la autora en Crear en SalamancaNuestras VocesLa Ficción del Olvido
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Foto: Facebook

jueves, septiembre 29, 2016

Raquel Jaduszliwer / Ostinato










El desencadenado verbo dispara otra palabra
otro golpe a una puerta donde nadie
o la ráfaga lluvia
o el estruendo

la letra se dispara
y ese otro pájaro

y ese segundo plano oculto que se abre a la mirada de un dios que antes no estaba
que hace flamear algo de luz que ahí yacía pero que se levanta como si fuera Lázaro  
o para decirlo mejor
como un recién nacido prodigioso que del regazo de nadie se levanta
se echa de pronto a andar por donde había sido desierto alguna vez

ahora y de aquí en más
la orientación proviene de la huida incesante de los materiales
y de una convicción penitente en el sentido a pesar de todo.  

Raquel Jaduszliwer (San Fernando, Argentina), Persistencia de lo imposible, Ruinas Circulares, Buenos Aaires, 2015
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Foto: Facebook

domingo, marzo 30, 2014

Raquel Jaduszliwer / Armonía del mundo












Los movimientos planetarios no son, así, más que una misma polifonía continua que progresa a través de tensiones disonantes hasta ciertos puntos de consumación.
                                                                                  Johannes Kepler: La armonía del mundo (1619)                      

Armonía del mundo  
ya es hora  
se abre un párpado
es el día que avanza    se hace descifrar
las cosas se disuelven y todo aguarda y tiembla
arroja su pregunta como un hilo de agua
¿quién volvió de la noche con su lámpara?
¿hay alguien que contesta?
¿por qué el sueño retiene a la presa que somos en su carcasa inmóvil?
¿y quién en esta hora responde por sus muertos?
¿por qué ninguno de ellos regresa todavía?

armonía del mundo
dónde estará ese arco perfecto en que creíamos
a ciegas en la luz comienza el día
la armonía del mundo se pliega y se despliega                          
en su limbo de luz  
en su crisálida
     
Raquel Jaduszliwer (San Fernando, Buenos Aires), La noche con su lámpara, Fundación Victoria Ocampo, 2014