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sábado, febrero 08, 2025

Evgeni Evtushenko / ¡Ánimo, muchachos!



Yo era cruel,
                   desenmascaraba con brío,
sin preocuparme de mis propios defectos.
Me parecía
                  que a la gente enseñaba
cómo hay que vivir
                             y que la gente aprendía.
Pero
empecé a perdonar...
                               ¡Signo alarmante!
Y cierta vez, en una intervención mía,
una encantadora ayudante de laboratorio con gafas
me dijo que yo veía las cosas con liberalidad.

Vienen muchachos
                             altivos y autoritarios.
Apretando sus tiernos puñitos,
con el sofoco del placer supremo,
intrépidamente desenmascaran
 mis debilidades.

¡Ánimo, muchachos!
                                ¡Ánimo!
                                             ¡Sed firmes!
Sencillamente, soy mayor que vosotros en saber.
Al dejar de ser crueles con los demás,
dejamos de ser jóvenes.
Avergonzado,
                     me doy cuenta
                                 de que soy más listo.
Vosotros sois menos razonables,
                                                 pero no es nada malo,
porque hasta en vuestra injusticia
sois justos a veces. 

¡Ánimo, muchachos!
                                Pero sabed
                                               que cuando seáis mayores
y juréis no volver a equivocaros,
os cansaréis de vuestra propia crueldad
y poco a poco seréis más bondadosos.
Otros muchachos
                           altivos y autoritarios
vendrán
           apretando sus tiernos puñitos
con el sofoco del placer supremo
y arremeterán
contra vuestras debilidades.
Y
  os profetizo
                  que sufriréis,
y llegaréis a enseñar los dientes de rabia,
pero, a pesar de todo, conseguiréis tener
el valor de decir,
                    por mucho que os cueste:
¡Ánimo, muchachos!

La lancha de enlace, 1966

Evgeni Evtushenko (Zima, Rusia, 1932-Tulsa, Estados Unidos, 2017), Biblioteca Libre Omegalfa, Cuaderno de Poesía a Social n° 56, noviembre de 2013
Versión de Jesús López Pacheco sobre la traducción directa del ruso de Natalia Ivanova

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Foto: Evgeni Evtushenko, Festival de Poesía de Medellín, Colombia, 2010, Raúl Arboleda/ France Presse/ Getty Images

domingo, septiembre 15, 2024

Vladimiro Maiacovski / Adolescente



La juventud tiene mil ocupaciones.
Estudiamos gramática hasta atontarnos.
A mí,
me echaron del quinto año,
y fui a apolillar en las cárceles de Moscú.
En nuestro pequeño mundo doméstico,
para las camas aparecen poetas de pelo rizado.
¿Qué saben estos líricos anémicos?
A mí, pues,
me enseñaron a amar en la cárcel.
¿Qué vale comparado con esto,
la tristeza del bosque de Boulogne?
¿Qué valen comparado con esto,
los suspiros ante un paisaje de mar?
Yo, pues,
me enamoré de la ventanilla de la cámara 103, [1]
de la "oficina de pompas fúnebres".
Hay gente que mira al sol todos los días
y se enorgullece.
"No valen mucho sus rayos" -dicen.
Pero yo,
entonces,
por un rayito de sol amarillo,
reflejado sobre mi pared,
hubiera dado todo en el mundo.

[1] Número de la cámara de la cárcel donde estuvo Maiacovski durante un año (N. de la T.)

Vladimiro Maiacovski (Baghdati, Georgia, 1893 – Moscú, 1930), "Amo", 1922, Obras escogidas, tomo I, Editorial Platina, Buenos Aires, 1957
Traducción de Lila Guerrero

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Foto: Vladimiro Maiacovski por Alexander Rodchenko, Moscú, 1924 adoc-photos/ Corbis/ Getty

lunes, noviembre 06, 2023

Marina Tsvetáyeva / Tres poemas



Del templo austero y armonioso
Saliste al grito de las plazas...
-¡Oh Libertad! - Hermosa Dama
De los marqueses rusos y los príncipes.

Horrenda práctica coral:
¡Y todavía no se ha dado misa!
- ¡Oh Libertad! - ¡Puta en el pecho
Enloquecido del soldado!

                                              26 de mayo de 1917


No quiero amores ni honores:
-Embriagadores- ¡No tengo ambiciones!
Yo ni siquiera quiero una manzana
-Tan tentadora- de aquella canasta.

Destrás de mí arrastran cadenas y cerrojos.
Pronto comenzará a tronar el trueno.

-¡Que ganas tengo!
¡Ay, qué ganas tengo
De irme muriendo poco a poco!

                                                   Julio de 1920


No mucho como huésped contigo voy a estar.
A la joven conciencia le daré libertad.
Ya lo ves: para grandes batallas me preparo,
Yo misma voy hacia lo oscuro.

Y no se golpeará -lo juro-
En tu ventana - ¡el pájaro dorado!
                                                 
                                                  25 de noviembre de 1920
                                               

Marina Tsvetáyeva (Moscú, 1892 - Yelábuga, Rusia, 1941), Poemas sueltos, Colección El Oro de los Tigres III, Universidad de Nuevo León, México, 2011
Versiones de Selma Ancira y Francisco Segovia


lunes, mayo 08, 2023

Vladimiro Maiacovski / Tres poemas




De niño

Yo fui agraciado en el amor, sin límites.
Pero de niño
la gente, preocupada, trabaja.
Y yo escapaba a las orillas del río Rión
y vagaba sin hacer nada.
Se enojaba mi madre:
"¡Chiquillo maldito!"
Mi padre me amenazaba con el cinturón.
Pero yo me ganaba tres rublos falsos
y jugaba con los soldados bajo las tapias.
Sin el peso de la camisa,
sin el peso de los botines,
daba vueltas
y me quemaba bajo el sol de Kutaís,
hasta que me daban puntadas en el corazón.
El sol se asombraba:
"Apenas se ve
y también tiene corazón,
se empeña el chiquillo."
¿Cómo es que cabe en este pedazo de un metro
el río,
yo,
y las kilométricas cumbres?

Imposible

Solo no podré llevar el piano,
y menos aún la caja de hierro.
Si no fuera la caja,
y el piano,
a mi corazón lo llevaría de vuelta.
Los banqueros saben:
"somos ricos sin límites,
nos faltan bolsillos -
guardamos en la caja de hierro".
Mi amor por ti
es un tesoro
y lo guardo en mi caja de hierro,
y como un Creso ando contento.
Y sólo cuando tengo muchas ganas,
saco una sonrisa,
o menos,
y emborrachándome con otros,
gasto a media noche
unos quince rublos de lirismo en moneda.

Amo*, 1922

Una ventana en la ROSTA**

¡No nos tomarán
               con las manos vacías!
Los días de Denikin
                   están contados.
El Ejército Rojo
                es un erizo rojo,
es nuestra defensa de más arrojo.
¡No nos tomarán
               con las manos vacías!
Las horas de Kólchak
                    están contadas!
El Ejército Rojo
                es un erizo rojo
y es nuestra defensa de más arrojo.
¡Con las manos vacías 
                     no nos tomarán!
¡Camaradas,
          a las armas todos!
El Ejército Rojo
                es un erizo rojo,
la fuerza de hierro
                   de más arrojo!

Vladimiro Maiacovski (Baghdati, Georgia, 1893 – Moscú, 1930), "Poemas (1917-1930)", Maiacovski, Antología poética, Editorial Losada, Buenos Aires, 1970
Traducción de Lila Guerrero 

* Dedicado a Lili Brick (N. de la T.)
** El poeta trabajó en la ROSTA, hoy agencias TASS, desde el año 1919 hasta 1922. Escribió la mayoría de los textos de 1500 carteles que él mismo pintaba (N. de la T.)

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Foto: Vladimiro Maiacovski, Moscú, 1930 Sovfoto/Universal Images Group/Getty Images

jueves, diciembre 22, 2022

Olga Sedakova / Ancianas




Como una artista vieja y paciente
me gusta contemplar los rostros
de ancianas piadosas y malévolas:

sus labios mortales
y el poder inmortal
que mantiene esos labios apretados

(como si un ángel estuviera sentado allí
disponiendo el dinero en pilas,
monedas de cinco kópecs, de un kópec...
"¡Fuera!", les dice a niños,
pájaros y mendigos,
"¡Fuera!", les dice, "Desapareced;
¿no veis lo que estoy haciendo?")

Miro, y hago un retrato mental:
como si fuera yo misma ante un espejo oscuro.

Olga Alexandrovna Sedakova (Moscú, 1949), Contemporary Russian Poetry: A Bilingual Anthology, Indiana University Press, 1993
Traducción de Gerald S. Smith
Traducción al castellano, Jonio González


Foto: Olga Sedakova, Florencia, Italia, 2008 Wikimedia Commons


OLD WOMEN

Like an old patient artist,
I like to look at the faces
of pious and nasty old women:

Their mortal lips
and the immortal power 
that draw those lips together, 
(as if an angel were sitting there 
and setting out money in piles,
five-kopek coins, lightweight one-kopeks…
“Shoo!” he says to children,
birds, and beggars,
“Shoo,” he says, “Go away;
can’t you see what I’m doing?”)

I look, and sketch in my mind:
like, as it were, myself before a dark mirror.

jueves, diciembre 16, 2021

Joseph Brodsky / De "Divertimento mexicano"

 


                                           A Octavio Paz

Cuernavaca

En el jardín donde M., un protegé francés
mantuvo a una beldad de espesa sangre indígena
hoy canta un hombre venido de muy lejos.
En el jardín tupido como un trazo cirílico
un mirlo nos recuerda al ceño cejijunto.
El aire de la noche silba como cristal.

El cristal ya está roto, notémoslo de paso.
Aquí Maximiliano fue emperador tres años.
Introdujo el cristal, la champaña, los bailes
y todas esas cosas que adornan la existencia.

Pero la infantería de los republicanos
lo fusiló después. Dolorosos graznidos
llegan del denso azul.
Los campesinos sacuden sus perales.
Tres patos blancos nadan en el estanque.
El oído percibe en la hojarasca
la jerga de las almas que conversan
en un infierno densamente poblado.

Omitamos las palmas. Destaquemos el sauce.
Imaginemos que M. deja a un lado la pluma,
se despoja, sereno, de su batín de seda
y piensa en qué está haciendo su hermano,
Francisco José (también emperador)
mientras silba, quejoso, Mi marmota.

“Saludos desde México. Mi esposa
perdió el juicio en París. En las afueras
de palacio oigo tiros, crepitan las llamas.
La capital, querido hermano, está rodeada
y mi marmota, fiel, permanece conmigo.
El revólver, de moda, ha vencido al arado.

Qué otra cosa decirte, la caliza terciaria
es famosa por ser un suelo hostil.
Agreguémosle a esto el calor tropical
donde los disparos son la ventilación.
Se resienten mis pobres pulmones y riñones,
sudo tanto estos días que se me cae la piel.

Como si fuera poco, se me antoja largarme,
extraño demasiado nuestros tugurios patrios.
Envíame almanaques y libros de poemas.
Todo parece indicar que ya di con la tumba
en donde una marmota será mi compañía.
Mi mestiza te manda los debidos saludos.”

Julio llega a su fin y se oculta en la lluvia
como un conversador entre sus pensamientos
Lo cual, por supuesto, nada afecta a un país
con mucho más pasado que futuro.
Una guitarra gime. Sobra el lodo en las calles.
Un paseante se hunde en un velo amarillo.

Incluido el estanque, todo se ha enyerbado.
Alrededor pululan culebras y lagartos.
En las ramas hay pájaros con nidos y sin ellos.
Todas las dinastías declinan por la cifra
tan grande de herederos y la falta de tronos.
El bosque nos invade como las elecciones.

M. no reconocería el lugar. No hay bustos
en los nichos, los pórticos se hunden,
los muros desdentados muerden la ladera.
Puedes saciar la vista, no los pensamientos.
El parque y el jardín se convierten en jungla.
De los labios se escapa una palabra: “Cáncer”.

Joseph Brodsky (San Petersburgo, Rusia, 1940 -Nueva York, Estados Unidos, 1996), Часть речи. Стихотворения 1972-1976, Leningrado, 1989
Traducción de Ernesto Hernández Busto,
Buenos Aires Poetry, septiembre 16 de 2016

Foto: Joseph Brodsky, Nueva York, 1980 Evelyn Hofer/Getty Images

domingo, agosto 29, 2021

Anna Ajmátova / Dos poemas




Me diste una juventud difícil.
Tanta tristeza en el camino.
¿Teniendo un alma pobre
cómo puedo ofrecerte riquezas?
Una canción larga, halagadora,
el destino canta sobre la gloria.
¡Señor! Soy tu esclava
descuidada y tacaña.
No seré ni la rosa, ni una brizna de hierba
en los jardines del Padre.
Cada migaja me hace temblar,
la palabra de un tonto, también.

1912

*
¡Mi cuerpo cambió terriblemente,
mi boca se puso fea!
No deseaba una muerte así,
no había marcado esta fecha.
Me pareció que en lo alto
una nube chocaba con otra nube,
y que el fuego de un rayo
y la voz de la gran dicha
descendía sobre mí como los ángeles.

1913

Anna Ajmátova (Bolshoi Fontán, Ucrania, 1889 - Domodedovo, Rusia, 1966)

Detrás de mí marchan millones
,
Llantén, 
Buenos Aires, 2021
Versiones de Natalia Litvinova









Imagen: Anna Ajmátova por Amedeo Modigliani, París, 1911 Memorial Museum Anna Akhmatova en San Petersburgo/ France Culture/ Getty Images

lunes, julio 26, 2021

Olga Fiódorovna Bergholz / Oh, amigo, no pensé que el silencio



Oh, amigo, no pensé que el silencio
es lo peor que nos dejaría la guerra.

Tanta quietud que los pensamientos 
son como gritos o sollozos solitarios.

Acá la gente se arrastra rugiendo, retorciéndose, 
y la sangre espuma en la tierra...
Hay tanto silencio que no vendrá
ni el campesino, ni el carpintero, tampoco el agricultor -
nadie, nunca, vendrá.

Tan silencioso todo, enmudecido,
que no es ni vida ni muerte
sino la peor condena.
Ni vida ni muerte -mudez, mudez-
desesperación que encogió la boca.

Los muertos se quieren vengar de lo vivo:
todos saben, todos recuerdan, y callan.

1940, Finlandia

Olga Fiódorovna Bergholz (San Petersburgo, Rusia, 1910-Leningrado, 1975), Animales en Bruto, 5 de marzo de 1917
Versión de Natalia Litvinova
 

Olga Fiódorovna Bergholz, 1944 Agencia Sputnik/Alamy

jueves, julio 01, 2021

Polina Barskova / El mensaje de Ariel



Tu padre yace bajo el peso del mar,
es un coral, la dimensión de las olas.
Tu padre gira avivado por el viento marino,
su piel es una corteza
con una hormiga en pánico.
Las claras de sus ojos se volvieron dos perlas orgullosas.
Y las yemas de sus ojos, dos perlas inservibles.
Su calavera - es un coro.
Todo en él suena, tiembla.
Nada en él se marchita
pero se transforma
en algo extraño, espeso, prometedor.
En esa mezcla se sumergen las nereidas
y observan la conversión de tu padre,

ya que nada en él se marchita, pero todo se convierte
en vos, para vos, Ferdinando: ¡tu padre está vivo!

Tu padre duerme.
Tu padre es una bola
roja
que no se despega del puente nuevo.
Tu padre - es la vergüenza.
Es el ardor,
el velo de la ceguera que se derrite cuando lo miro:  
su lengua es tan fría como un aguijón que sale de la boca.

Tu padre está vivo, pero se duerme.
Observá al durmiente, Ferdinando.
El hilo de saliva cae por el mentón
igual a una serpiente que baja por la roca,
a la cadena gruesa que se desliza en el bote.

Él suspira, pero no hacia afuera, por dentro:
encierra el sonido sin compartirlo con nosotros:

Él duerme, Ferdinando. El hielo brilla en sus labios.
La respiración es una cosa muy pequeña
rodeada de sueños.

Polina Barskova (Leningrado, antigua y actual San Petersburgo, Rusia, 1976) Animales en Bruto, 4 de enero de 2019
Versión de Natalia Litvinova


sábado, junio 26, 2021

Arseni Tarkovski / De los poemas de "El espejo"

















Tercer poema

No creo en los presentimientos, tampoco me asustan las señales,
no huyo ni del veneno, ni de las calumnias.
La muerte no existe en el mundo, todos son inmortales,
todo es inmortal, no hay que temer a la muerte
ni a los diecisiete años, ni a los setenta.

Existe solamente la realidad y la luz.
No hay en este mundo ni oscuridad, ni muerte.
Estamos todos reunidos en la orilla del mar,
y soy de aquellos que recogen las redes,
cuando viene, en cardumen, la inmortalidad.

Sigan viviendo en la casa, y ella no se destruirá.
Convocaré a cualquiera de los siglos,
entraré en él, y construiré allí mi morada.
Por eso están conmigo sus hijos y sus mujeres comparten mi mesa,
pues, la mesa es una sola para el bisabuelo y para el nieto.

Lo venidero acontece ahora, y si yo levanto la mano,
quedarían cinco rayos de luz para todos ustedes.
Mis clavículas apuntalaron, como vigas, los días del pasado,
medí los años con cadenas de agrimensor, horadé el tiempo,
como si fuese los Urales, y elegí el siglo según mi estatura.

Bajamos al sur y levantamos el polvo de las estepas...
El pasto alto se alborotó, bromeó el grillo, tocó las herraduras,
nos auguró el futuro con sus bigotes,
y me amenazó, como un monje, con la perdición segura.

Até mi destino con las correas a la silla de montar,
aún erguido en los estribos, cabalgo como un muchacho en los tiempos venideros;
me satisface mi inmortalidad, para que mi sangre corra de siglo en siglo..
Por un rincón seguro de dulce tibieza pagaría obstinado con mi vida,
si ella no fuera una aguja voladora, que me tira, como a un hilo, por todo el mundo.

Arseni Tarkovski (Elisavetgrado, hoy Kirovogrado, Ucrania, 1907- Moscú, 1989), "Los poemas de El espejo", Diario de Poesía, nº 19, invierno de 1991
Traducción de Irina Bogdaschevski

Nota del Ad.: En la película El espejo (1975), Andrei Tarkovsky incluyó poemas escritos y dichos por su padre, Arseni Tarkovski

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Foto: Arseni Tarkovski, 1970 Vladimir Bogdanov/FotoSoyuz/Getty Images

lunes, mayo 03, 2021

Marina Tsvetáyeva / De "El alumno"

















Todo el esplendor
De las chimeneas - no es sino un murmullo
De la yerba - frente a Ti.

Todo el esplendor
De las tempestades - no es sino un gorjeo
De pájaros frente a Ti.

Todo el esplendor
De las alas - no es sino un temblor
De párpados - frente a Ti.

                                23 de abril de 1921

Marina Ivánovna Tsvetáyeva (Moscú, 1892 - Yelábuga, Rusia, 1941), Poemas sueltos, Colección El Oro de los Tigres III, Universidad de Nuevo León, México, 2011
Versiones de Selma Ancira y Francisco Segovia


miércoles, marzo 17, 2021

Serguéi Gandlevski / Mi vieja juventud















Mi vieja juventud, mi joven vejez
voy a describir para uso interno.
¡Ahí hay de todo! Pero nada extraordinario.
Todo lo que se encuentra a la vista está desapareciendo.
Y no quiero ni ver cómo mi tiempo
a la fuerza va hacia la inexistencia colectiva.
Me expropiarán todo lo que tengo, y punto.
¿Qué, nos despedimos ya por si acaso,
   tontita mía, cielo, noche mía?
Entregándote a los cachorros del régimen y demás gentuza
al final diré: acuérdate de mí.
Y guarda para los días malos
los reflejos de nuestros arrumacos
en el desnudo espejo del armario que la nieve iluminaba.
Quisiera conocer de memoria cada inspiración
   y expiración de tu deseo
y tenerlas conmigo cuando me llamen para salir
   con mis pertenencias,
a condición de que la memoria sea considerada
   un objeto personal

Serguéi Gandlevski (Moscú,1952), La hora de Rusia. Poesía contemporánea, Visor, Madrid, 2011
Traducción de María Ignátieva
Envío de Jonio González


Serguéi Gandlevski, 2007 Wikimedia Commons

domingo, diciembre 27, 2020

Mijaíl Lérmontov / La tierra y el cielo




¿Cómo no amar más la tierra que el cielo?
    La felicidad del cielo es oscura,
y aunque la terrestre es cien veces más pequeña,
    sabemos cómo es.

Recordamos las ilusiones y las desgracias del pasado,
    la atracción por el misterio hierve en nosotros;
la incertidumbre de la esperanza terrestre nos alarma,
    y nos hace reír la brevedad de la tristeza.

El alma del presente le teme
    a la lejanía oscura que desconoce;
 deseamos probar la gloria del cielo,
    pero nos angustia separarnos de este mundo.

Todo lo que poseemos es más complaciente,
    aunque también buscamos lo otro,
y a la hora de partir vemos con claridad:
    todo se emparentó con el alma.

Mijaíl Lérmontov (Moscú, 1814-Piatigorsk, Rusia, 1841), Animales en Bruto, 7 de diciembre de 2011
Traducción de Natalia Litvinova


Imagen: Retrato de Mijaíl Lérmontov por Alexander Ivanovich Klyunder, 1838 (detalle) Wikimedia Commons/Instituto de Literatura Rusa de San Petersburgo 

viernes, octubre 02, 2020

Velimir Jlébnikov / La gente, cuando ama




















La gente, cuando ama,
Inventa extensas miradas
Y emite largos suspiros.

Las fieras, cuando aman,
Se les empañan los ojos
Y del lamento hacen un freno.

Las estrellas, cuando aman,
Cubren las noches con su tejido
Y danzan majestuosas a sus amigos.

Los dioses, cuando aman,
Hacen el estrépito del universo
Y como Pushkin arden de amor por la doncella
                         De Wolkonsky.

1911

Velimir Jlébnikov (Malye Derbety, Rusia, 1885-Santalovo, Rusia, 1922), Letras Libres, México, 31 de octubre de 2000
Versión de Jorge Bustamante García


Foto: Pushkino

viernes, septiembre 18, 2020

Vladimir Nabokov / ¿Quién me llevará?



¿Quién me llevará
por los baches a casa,
junto a los pantanos grises
y campos que fluyen?
¿Quién, mirándome,
indicará con el látigo,
la casa que reverdece
entre los abedules y los serbales?
¿Quién me abrirá la puerta?
¿Quién sollozará en el zaguán?
Y ahora, ahora mismo,
¿hay alguien quien de pronto
presintió que en un país lejano
deambulo bajo la luna
y le canto al pasado?

Vladimir Nabokov (San Petersburgo, Rusia, 1899-Montreux, Suiza, 1977), Animales en Bruto, 29 de junio de 2013
Traducción de Natalia Litvinova


sábado, julio 25, 2020

Evgeni Evtushenko / Dos ciudades

























Soy un tren
que hace años corre
entre la ciudad Sí
y la ciudad No.
Mis nervios están tendidos
como cables
entre la ciudad No
y la ciudad Sí.

Todo está muerto y asustado en la ciudad No,
igual a un despacho empapelado de tristeza.
Por las mañanas enceran con bilis su parquet,
los sofás están hechos de falsedad y las paredes de desgracias.
Los retratos miran con sospecha,
cada objeto parece enojado.
Acá jamás se te dará un buen consejo,
ni un ramo de flores, ni un simple saludo.
Las máquinas de escribir teclean en respuesta:
"No-no-no...
no-no-no...
no-no-no..."
Y cuando se apagan las luces,
se inicia la lúgubre danza de los fantasmas.
Jamás, ni aunque te mueras, se te dará el boleto
para escapar de la negra ciudad No...

En cambio, la vida en la ciudad Sí
es un canto de mirlo.
No tiene paredes, es como un nido.
Las estrellas quieren caer en las manos de cualquiera
y otros labios, sin avergonzarse, solicitan tus labios
mientras murmuran: "no te preocupes..."
La incitante reseda pide ser arrancada,
mugiendo los rebaños ofrecen su leche,
nadie mira con recelo,
adonde quieras ir, te llevarán de inmediato,
trenes, aviones, barcos,
y, con rumor de años, corre el agua susurrando:
"Sí-sí-sí...
sí-sí-sí...
sí-sí-sí..."
Sólo que a veces es aburrido
que todo se me dé sin esfuerzo
en esta ciudad Sí multicolor y radiante.

¡Es mejor ir y venir
hasta el fin de mis días
entre la ciudad Sí
y la ciudad No!
¡Mejor tener los nervios tensos,
como cables,
entre la ciudad No
y la ciudad Sí!

Evgeni Evtushenko (Zima, Rusia, 1932-Tulsa, Estados Unidos, 2017), Animales en Bruto, 31 de octubre de 2014
Versión de Natalia Litvinova

Otra Iglesia Es Imposible - La Poeteca -  El Cultural -  Carol Channing Net - El Nacional, Caracas - La Jiribilla - A Media VozFausto Marcelo Ávila - Festival de Poesía de Medellín - Vallejo & Co.
---
Foto: LDPR-Mytishchi

martes, julio 21, 2020

Semyon Khanin / Estás recostado en el sofá...





















estás recostado en el sofá sin moverte
en un estado de imponderabilidad completa
en tu escafandra de piel sensible
y por dentro todo se empaña por tu respiración
cerrás los ojos y escuchás como cantan
detrás del río, detrás del barranco, detrás del bosque
los resortes oxidados del sofá
y esperás solo una cosa: que, con la inhalación
corta y profunda, entre en los pulmones
la fuerza casi olvidada del peso

Semyon Khanin (Riga, Letonia, 1970), Animales en Bruto, 13 de julio de 2018
Versión de Natalia Litvinova



когда в скафандре из очень чувствительной кожи
в состоянии полной невесомости
неподвижно лежишь на диване
и внутри всё запотевает от твоего дыхания
закрываешь глаза и слышишь как поют
за рекой, за оврагом, за лесом
будто поржавевшие диванные пружины
и ждёшь только одного: чтобы вместе
с короткой глубокой затяжкой в лёгкие
вошла почти забытая сила тяжести

martes, junio 02, 2020

Joseph Brodsky / Fragmento inacabado















En medio de la cena se levantó y, tras abandonar
la mesa, salió afuera. La luna brillaba
como en invierno; las negras sombras del zarzal
volcadas sobre el perfil de la empalizada
se dibujaban en la nieve con tanta claridad
que se diría que allí hundieran sus raíces.
Alrededor ni un alma. Latir del corazón.

Tanta es el ansia de todo ser
viviente por superar toda frontera,
por desbordarse a lo alto y ancho, que
basta con que sólo asome una estrella,
sea cual sea, para que al instante mismo
el entorno se torne presa,
no nuestra, sino de nuestros sueños.

Joseph Brodsky (San Petersburgo, Rusia, 1940-Nueva York, Estados Unidos, 1996), Cuadernos Hispanoamericanos n° 777, España, marzo de 2015
Traducción de Ricardo San Vicente

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Foto: Joseph Brosdsky, Universidad de Michigan, c.1972, Anuario de la Universidad de Michigan/Wikimedia Commons

jueves, diciembre 19, 2019

Velimir Jlébnicov / De "El rey del tiempo. Obra reunida"




















En la rama
se posaba el ave de la rabia
y el ave del amor.
Y bajó a la rama
el ave de la calma.
Y con un grito
se elevó el ave de la rabia
y tras él se elevó el ave
del amor.

                              1905 – 1906


El saltamontes 13

Cricricriando letráureas
de finísimas venas
zampó el saltamontes en la cesta de su panza
de la orilla mucha hierba y junquillo.
“¡Pin-pin-pin!” —alborotaba el zorzal.
¡Ay, cisnemente!
¡Ay, atardecer!

                              1908 – 1909

 13. Poema que Jlébnikov tenía muy en consideración, lo menciona en “A lo de uno” como uno de los poemas donde están los “nudos del futuro”. Es prácticamente intraducible por la invención de palabras en base a juegos sonoros. La palabra del título tiene un doble significado: es tanto el nombre del conocido insecto como de una de las especies de paros (ave). Hemos traducido como zorzal la palabra zinziver, nombre de otra especie de paro que habita en los juncales. Escrito en 1908 o 1909, fue publicado en la primera antología futurista Cachetada al Gusto Público, en 1912. [N. del T.]


de I y E
Relato de la Edad de Piedra 115

VXI

Sacerdote.

Donde, al encontrarse, los ancestros,
soberbiamente descansaban,
los prisioneros del destierro
hoy pasaban la noche.
Los sagrados encinares
han perdido el honor.
Con la estricta ley
tendrán ellos su Venganza.
Allí se elevan colinas de astas
de ciervos muertos en cacerías.
Ya lección de las sombras sagradas,
ya bosque de muertos poblados.

115. Publicado por primera vez en el almanaque futurista Cachetada al Gusto Público (1913). El poema está inspirado en el relato de H. G. Wells “A story of the Stone Age". [N. del T.]

Velimir Jlébnicov (Málye Derbety, Rusia, 1885-Santalovo, Rusia, 1922)
Traducción de Fulvio Franchi

El rey del tiempo. Obra reunida,
Añosluz Editora
Buenos Aires, 2019









Ref.:
Añosluz Editora
Мир Велимира Хлебникова
Biblioteca Nacional de España
Letras Libres
Idiomas Olvidados
Kseniya Tokareva, Traducimos Poesía Rusa al Español
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Velimir Jlébnicov c.1908 Wikimedia Commons

lunes, diciembre 09, 2019

Ana Ajmátova / Bocetos de Komarovo


          











             Oh musa del llanto
                    M. Tsvetaiéva

... Y yo aquí renuncié a todo,
a todos los bienes terrenales:
el espíritu guardián de "este lugar"
es ahora la corteza de los árboles.

Todos somos huéspedes de la vida,
vivir es solo una costumbre.
Oigo en los caminos del aire
dos voces que dialogan.

¿Dos? Contra la pared del este,
junto a espesos arbustos de frambuesas,
hay una rama oscura, fresca, de saúco...
Es un mensaje de Marina.

     En el puerto, noviembre de 1961 (delirando)

Anna Ajmátova (Bolshoi Fontán, Ucrania, 1889-Domodedovo, Rusia, 1966), Poesía en traducción, Jordi Doce ed., Círculo de Bellas Artes, Madrid, 2007
Traducción de Olvido García Valdés y Monika Zgustova

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Imagen: Anna Ajmátova por Kuzma Petrov-Vodkin, 1922. Foto: Sailko (detalle) Wikimedia Commons