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lunes, octubre 23, 2023

Mircea Cărtărescu / Nubes sobre el edificio de enfrente



No puedo mover la aguja de la brújula sólo concentrándome.
Lo he intentado. No soy capaz.
No puedo transmitir la imagen de un naipe. Lo he intentado.
Quise levitar y, echado boca arriba, en el sudor de la cama, inmóvil,
me concentré media hora hasta sentir que enloquecía
En el metro intenté hacer que una chica me mirara
y por supuesto que no me miró.
¡Dios, no soy tu elegido!

Mi mente no puede cambiar el mundo.
No tengo bastante amor, bastante fe.
No tengo un aura alrededor de la cabeza.
No te me has mostrado ni me has dado alguna señal.

Palpo el mantel de hule:
no cede, no se convierte en vapor rojizo.
Toco los rizos de mi hija:
son suaves de un dorado intenso.
Nada es distinto a lo que me dicen los sentidos. La ilusión no existe.
Mi mente es el espejo plano del mundo.

Plano, llano. Ningún rasguño
Ninguna vida anterior, ningún ser ectoplasmático.
Ni Agarthi, ni Shambala
ni Maya, en cuanto a los sueños
son sólo cosméticos sobre nada.

Miro hacia la llama de la hornalla como si estuviera hipnotizado.
Sé que estuve en un útero.
Sé que estaré en un féretro. O que mancharé la tierra con mi sangre.
No entraré yo a la fisura.
No voltearé yo la cabeza en la fotografía del grupo.

Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956), Semillas de Piedra. Poesía rumana contemporánea, Círculo de Poesía, México, 2020
Versión de Gabriela Căprăroiu


miércoles, febrero 22, 2023

Denisa Comănescu / Regreso del exilio



Once años, cuatro meses y diecisiete días.
¿Ha sido un exilio corto?
Este no es mi cuaderno de entonces.
He tenido un sinfín.
Unos grandes, en rústica, de tapas doradas,
otros pequeños, ligeros, en papel biblia.
Por las noches los palpaba a escondidas,
acariciaba sus páginas como membranas.
Cada vez más deprisa, más intensamente,
con ansia insaciable.
Por el día no me atrevía a acercarme a ellos,
como si fueran propiedad ajena.
Tiempo después, los repartí entre los amigos,
para tu nuevo libro de poemas, les decía.
A algunos, según afirmaban, les trajo suerte.
Y llegaste tú,
después de once años, cuatro meses y diecisiete días.
Por las mañanas, a la luz que parece excluir a la muerte,
llenamos sin miedo, sencilla y naturalmente, membrana tras membrana.
Siempre que paso una página escrita,
Orfeo vuelve la mirada.

Denisa Comănescu (Buzău, Rumania, 1954), Regreso del exilio, Adamaramada, Madrid, 2008
Traducción de Joaquín Garrigós
Envío de Jonio González


Foto: FIPB

miércoles, marzo 02, 2022

Alina Diaconú / Dos poemas



Mi guerra y mi paz

Guerra:
¡déjame en paz!
Siento el temblor
de las bombas
en la piel erizada
de mi madre,
en la sordera
de mi abuelo-soldado,
en mi  heroico bisabuelo
médico y santo,
curando  llagas
y organismos
descarriados
hace más de cien años.
Me bombardea
el bombardeo
del terror 
que apretaba
los cuerpos, 
en la profundidad
de aquellos
malolientes
escondites
de la Primera Guerra.
Esas pesadillas
de mis ancestros
que creía borradas
y aniquiladas
en mi cabeza 
a fuerza de
una férrea voluntad, 
no, no están muertas.
Perviven en mis
células, 
en mi embrión
y en mi latido fetal,
como en el ADN
de tantos
hijos de hijos
y de otros hijos
de hijos,
en ti, en mí,
en todos.
“Hagamos el amor
no la guerra”
decíamos los hippies
de los sesenta,
mirando hacia Vietnam
y sus horrores.
Hagamos el amor,
nunca la guerra
gritaría de seguro
nuevamente.
¿Qué es 
el placer o el goce
sino la más bella locura
de la cordura?
Pero todo es inútil.
Somos los eternos clones
de Caín y  de Abel,
siempre en pugna por algo,
siempre enfrentados.
Mi refugio tan sólo
está en mí misma,
en lo mejor de mí
(no en lo peor )
en mi capilla
invisible,
en mi mente
desprendida,
y me digo
y les digo
como dijo y predijo
Krishnamurti,
el iluminado:
“La paz individual
es la paz del mundo”.

                                              24 de Febrero de 2022

[inédito]


Dilatada pubertad

¿De qué adolece
esa adolescente
que pervive
en mí?
¿Qué hombro
se le negó,
qué pasión 
se le escatimó,
qué árbol 
le faltó
para apoyar
sus euforias
desbocadas,
su solipsismo,
su intensidad
sin carril,
sus sueños
inexpertos
y sus penas 
en cadena?
¿Y a qué edad
se irá
-me pregunto-
esa eterna
pubertad
que hoy
me intriga,
me revive 
y me salva
(de a ratos)
del abismo,
del ostracismo,
de los callados
tiburones
de la muerte?

Y seremos como dioses. (Poemas 2019-2021), ilustrado con 7 obras de Guillermo Roux, India Ediciones, 2022

lunes, marzo 15, 2021

Paul Celan / Salmo














Nadie nos amasa nuevamente de tierra y barro,
nadie bendice nuestro polvo.
Nadie.

Loado seas, nadie.
Por agradecerte queremos
florecer.
A tu
encuentro.

Una nada
éramos, somos,
permaneceremos, floreciendo:
la rosa-nada, la
rosa-nadie.

Con
el pistilo de alma luminosa.
el estambre de cielo yermo,
la roja corona
de la palabra purpùrea que cantábamos
encima, oh encima
de la espina.

Paul Celan (Czernowitz, Rumania, hoy Ucrania, 1920-París, 1970), Poesía alemana de hoy (1945-1966), Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1967
Traducción de Rodolfo Alonso y Klaus Dieter Vervuert

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sábado, enero 02, 2021

Marin Sorescu / Dos poemas

















El camino

Pensativo, las manos a la espalda,
voy por la vía férrea
el camino más recto
posible.

Detrás, a toda velocidad
viene un tren
que nada sabe de mí.

Este tren -Zenón el viejo es testigo-
nunca me alcanzará,
pues siempre tendré una ventaja
ante las cosas que no piensan.

Incluso si con brutalidad
pasara por encima de mí,
siempre habrá un hombre
que camine delante de él
pensativo,
la manos a la espalda.

Como yo ahora
frente a este negro monstruo
que se acerca a una velocidad espantosa,
y que no me dará alcance
jamás.

La juventud de Don Quijote [Tineretea lui Don Quijote, 1968], Visor, Madrid, 1981
Traducción de Omar Lara
Envío de Jonio González


Perpetuum Mobile

Entre los ideales de los humanos,
Y su realización
Siempre existirá una diferencia de nivel
Que supera la más alta cascada.

Se puede, sin embargo,
Utilizar de forma racional,
Esta caída de esperanzas
Construyendo algo así como una Central Hidroeléctrica.
Con la energía obtenida de este modo,
Si bien no podemos sino encender nuestros cigarrillos,
Algo es algo, pues mientras fumamos,
     podemos pensar seriamente
En unos ideales aún más grandiosos.

Traducción de C. Iliescu

Marin Sorescu (Bulzesti, Rumanía, 1936-Bucarest, 1996)

 

viernes, noviembre 13, 2020

Herta Müller / Dos poemas
















Mamá dijo
la luna se exhibe
en una jaula
verde. Lloverá
pero no aquí. Papá
dijo la guerra también
estuvo en otra parte.
Pero somos los caídos.
Mamá responde
no has muerto.
Nunca me habría
casado contigo.

*
Mamá es mamá. Su
profesión soy yo. Papá es
camionero, ¿era su profesión?
Entendía que alimenta
su borrachera. Nuestra casa cuelga
del pellejo en la hierba, además
del pellejo en la nieve
pero quién cambia eso.

Herta Müller (Niţchidorf, Rumania, 1953) Vater telefoniert mit den Fliegen ("Papá está al teléfono con las moscas"), Fisher Taschenbuch, Berlín, 2012. La Comparecencia Infinita, 8 de noviembre de 2020
Versiones de Nicolás López-Pérez


sábado, agosto 29, 2020

Max Blecher / Dos poemas



















En la orilla

Esto es lo que verás en el mar
Buques como cabezas de ahogados con el cigarrillo aún en la boca
Soñando y fumando navegan a Estambul
En la orilla hombres como suicidas que se han librado de la muerte
Soñando y fumando pasean al atardecer.


Materializaciones

Ojalá me dejara el día una piedra en una caja
Y una mariposa de oro en un cristal de vidriera
Ojalá de carámbanos de fiebre me dejara la noche
Un puñado de cristales, de sueños una muñeca
Ojalá tuviera objetos con vida en el corazón
Y pensamientos de seda y recuerdos de cristal
De tus visitas querría pulseras de sangre
El collar de una sonrisa y el anillo de un momento.

Max Blecher (Botosani, Rumania, 1909-Roman, Rumania, 1938), Cuerpo transparente, Ediciones de la Rosa Cúbica, Barcelona, 2008
Traducción de Joaquín Garrigós
Envío de Jonio González


viernes, noviembre 22, 2019

Ana Blandiana / La patria del desasosiego













Esta es la patria del desasosiego
A punto de cambiar de opinión
De un momento a otro
Y, no obstante, sin renunciar a esperar algo indefinido.
Esta es mi patria,
Entre estas paredes
A unos metros los unos de los otros
Y ni siquiera en el espacio completo entre ellos,
Sólo en la mesa con papel y lápices
Dispuestos a moverse solos y a empezar a escribir,
Esqueletos animados bruscamente por unas plumas más antiguas,
Sin usar desde hace mucho tiempo, con la pasta seca,
Que se deslizan frenéticamente sobre el papel
Sin dejar ninguna huella…
Esta es la patria del desasosiego:
¿Conseguiré alguna vez
Descifrar las huellas que no se ven,
Pero que sé que existen y esperan
Que las pase a limpio
En mi patria A4?

Ana Blandiana (Timisoara, Rumania, 1942), Mi patria A4, Pre-Textos, Valencia, 2014
Traducción de Viorica Patea y Antonio Colinas

Editorial Pre-Textos - Luna Libros - Otra Iglesia Es Imposible

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Foto: ABC

sábado, noviembre 24, 2018

Ana Blandiana / Acerca del país de donde venimos















Les voy a hablar acerca del país
De donde venimos.
Yo vengo del país del verano,
Una patria frágil
A la que una hoja, al caer,
Podría extinguirla,
Donde el cielo está tan cargado de estrellas
Que se inclina, a veces, hasta el suelo
Y si te acercas oyes como la hierba
Hace cosquillas a las estrellas que ríen,
Y hay tantas flores
Que te duelen los ojos,
Deslumbrados con el sol,
Y soles hay tantos que cuelgan
De cada árbol;
En donde vengo
No falta sino la muerte,
Y es tanta la felicidad
que es como para dormirse.

Ana Blandiana (Timișoara, Rumania, 1942)
Traducción de Sebastián Teillier

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Foto: Natalia Fregoso/Voces

viernes, agosto 04, 2017

Tristan Tzara / Dudas













He sacado el antiguo sueño de la caja como sacas tú el sombrero
cuando te pones el traje de muchos botones
cuando agarras el conejo por las orejas
cuando regresas de cacería
cuando eliges la flor de la maleza
y al amigo de entre los cortesanos.

Mira lo que me pasó
cuando llegó la noche lentamente como una cucaracha
buena para muchos como remedio, cuando enciendo
en el alma el fuego de los versos
me acosté. El sueño es el jardín preparado para las dudas
no sabes lo que es verdad, lo que no lo es
te parece que es un ladrón y lo fusilas
y después te comunican que ha sido un soldado
así ocurrió conmigo exactamente
por esto te llamé para decirme sin error
lo que es verdad lo que no lo es

Tristan Tzara, seudónimo de Samuel Rosenstock (Moinesti, Rumania, 1896-París, 1963), Los primeros poemas (poemas rumanos), Prensas Universitarias de Zaragoza, 2002
Traducción de Darie Novácenau
Envío de Jonio González

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Foto: s/d

jueves, febrero 02, 2017

Herta Müller / Dos collages





Cuando se cortó la película el Friedel gritó vos
mataste al Mastroiani corrió por la
sala mientras le salían dos manos que ni él mismo
conocía y estranguló al proyectorista
con un chal de gran cuadriculado la pantalla
quedó tan blanca como hielo en terreno baldío y el
diario decía un hilo de saliva meloso uno de treinta
cm colgaba en línea recta del lado
derecho del mentón del Friedel cuando iba para su casa

*

detrás del callejón sin salida está
el cielo traslúcido como
la caja de vidrio de una taquilla de cine
aunque eso no es importante
más importante es que a la noche tarde
el contador pasea por la playa de estacionamiento
de acá para allá deletrea
mecánicamente esta oración que de todas formas
nadie entiende excepto en el
centro
señor inspector por favor venga usted
vis-à-vis a la oficina de grasa me cuelga
de la oreja una etiqueta de cepillo que
viene del Tirol del Sur


Herta Müller (Niţchidorf, Rumania, 1953), Los señores pálidos con las tazas de moca, Múnich-Viena, Carl Hanser, 2005 
Versión: Silvana Franzetti 




































sábado, julio 09, 2016

Nichita Stănescu / La tentación de lo real














Jamás me enfadé jamás con las manzanas
porque fueran manzanas, ni con las hojas porque fueran hojas,
ni con la sombra porque fuera sombra, ni con los pájaros
porque fueran pájaros.
Pero manzanas, hojas, sombras, pájaros
se enfadaron de pronto conmigo.
Heme conducido ante el tribunal de las hojas,
ante el tribunal de las sombras, de las manzanas, de los pájaros, tribunales redondos,
/tribunales aéreos,
tribunales tenues, refrescantes.
Heme condenado por el no saber,
por el tedio, por la intranquilidad,
por la inmovilidad.
Sentencias redactadas en el idioma de las pepitas.
Actas de acusación selladas
con vísceras de pájaro,
refrescantes penitencias grises decididas para mí.
Estoy de pie, con la cabeza descubierta,
trato de descifrar lo que se merece
mi ignorancia…
y no puedo, no puedo descifrar
nada,
y este estado de espíritu, él mismo
se enfada conmigo
y me condena, indescifrable,
a una perpetua espera,
a una concentración de los significados en sí mismos,
hasta que adopte la forma de las manzanas, de las hojas,
de las sombras,
de los pájaros.

Nichita Stănescu (Ploiesti, Rumania, 1933-Bucarest, 1983), Once elegías, la última cena, Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, Madrid, 2000
Traducción de Ioana Zlotescu y José María Bermejo
Envío de Jonio González

viernes, febrero 12, 2016

Marin Sorescu / Shakespeare













Shakespeare creó el mundo en siete días.
En el primero hizo el cielo, los montes, los abismos
Del alma.
En el segundo hizo los ríos, los mares, los océanos
Y demás sentimientos,
Y se los entregó a Hamlet, Julio César , Cleopatra y Ofelia,
A Otelo y otros,
Para que se enseñorearan en ellos con sus sucesores
Por los siglos de los siglos.
El tercer día reunió a todos los hombres
Y les enseñó los gustos:
El gusto de la felicidad, el gusto del amor, el gusto
De la desesperación,
El gusto de los celos, el gusto de la gloria.
Entonces fue que negaron unos individuos que se habían retrasado.
El Creador les acarició, compasivo, la cabeza,
Y les dijo que no les quedaba sino hacerse
Críticos literarios
Y negar su obra.
El cuarto y el quinto día los reservó a la risa.
Liberó a los payasos
Para que hicieran sus cabriolas
Y dejó a reyes, emperadores
Y otros infelices divirtiéndose.
El sexto día solucionó unos problemas administrativos:
Desencadenó una tormenta,
Enseñó al rey Lear
Cómo llevar su corona de paja.
Habían quedado algunos desechos del génesis
Y creó a Ricardo III.
El séptimo día echó una mirada para ver si le quedaba algo por hacer.
Los directores de teatro ya habían llenado la tierra con carteles,
Y Shakespeare consideró que después de tanto esfuerzo
Valía la pena ver también él un espectáculo.
Pero antes de esto, sintiéndose sumamente agotado,
Se fue a morir un poco.

Marin Sorescu (Bulzeşti 1936, Bucarest 1996)
Versión de Omar Lara (Chile)
Vía Jorge Santkovsky / Otras criaturas poéticas

Foto: Fundación Marin Sorescu


Shakespeare

Shakespeare a creat lumea în sapte zile.

În prima zi a facut cerul, muntii si prapastiile sufletesti
În ziua a doua a facut rîurile, marile, oceanele
Si celelalte sentimente –
Si le-a dat lui Hamlet, lui Iulius Caesar, 
lui Antoniu, Cleopatrei si Ofeliei, 
Lui Othelo si altora, Sa le stapîneasca, ei si urmasii lor, 
În vecii vecilor.
În ziua a treia a strîns toti oamenii
Si i-a învatat gusturile:
Gustul fericirii, al iubirii, al deznadejdii, 
Gustul geloziei, al gloriei si asa mai departe, 
Pîna s-au terminat toate gusturile.

Atunci au sosit si niste indivizi care întîrziasera.
Creatorul i-a mîngîiat pe cap cu compatimire, 
Si le-a spus ca nu le ramîne de cît sa se faca
Critici literari
Si sa-i conteste opera.
Ziua a patra si a cincea le-a rezervat rîsului.
A dat drumul clovnilor
Sa faca tumbe, 
Si i-a lasat pe regi, pe împarati
Si pe alti nefericiti sa se distreze.
În ziua a sasea a rezolvat unele probleme administrative:
A pus la cale o furtuna, 
Si l-a învatat pe regele Lear
Cum trebuie sa poarte coroana de paie.
Mai ramasesera cîteva deseuri de la facerea lumii
Si l-a creat pe Richard al III-lea.
În ziua a saptea s-a uitat daca mai are ceva de facut.
Directorii de teatru si umplusera pamîntul cu afise, 
Si Shakespeare s-a gîndit ca dupa atîta truda
Ar merita sa vada si el un spectacol.
Dar mai întîi, fiindca era peste masura de istovit, 
S-a dus sa moara putin. 

sábado, abril 25, 2015

Selma Meerbaum-Eisinger / Un paseo















...tantas gallinas y un pequeño perro blanco
y un cielo tan colorido y brillante;
el árbol estéril parece tan fantasmal
y las casas grisáceas tan desprovistas de vigor..
Diminutas gotas de lluvia cuelgan de las ramas
y las distantes montañas están envueltas en silencio.

Los campos no son más que terrones del marrón más oscuro
y aquí y allá un poco de amarillo verdoso
hacia el que unos gorriones pequeños, tontos, jóvenes y atrevidos
se precipitan igual que niños chillones...
Y a lo lejos la ciudad con sus torres,
con sus casas que surgen impetuosas, tan luminosas y alegres,

es como una imagen de un cuento de hadas.
El aire está quieto, cargado de anhelo,
de modo que esperas las azules alondras
y quieres navegar en pequeños botes de remos.

Aquí crecen ásteres blancos, blancos y puros,
y allá la cabeza de una col, pequeña y joven.
Son como una sombrilla perdida hace tiempo
en el medio de calles cubiertas de nieve.
Un conejo pasa corriendo, no puedes creerlo:
el verano, o eso parece, está de nuevo aquí.

                                            Noviembre 29, 1939

Selma Meerbaum-Eisinger (Czernowitz, Rumania, hoy Ucrania, 1924-Campo de concentración de Mijailovska, Ucrania, 1942), Harvest and Blossom: Poems of a Life Cut Short, Northwestern University Press, Evanston, Illinois, 2008
Traducción del alemán al inglés, Florian Birkmayer y Jerry Glenn
Versión del inglés de Jonio González


A STROLL

... so many chickens and a small white dog  
and sky, which is so colorful and bright-
the barren tree appears so phantomlike  
and grayish houses so bereft of strength...  
Some tiny beads of rain hang from the branches,  
and distant mountains are wrapped up in silence.  

The fields are merely clods of darkest brown  
and here and there a bit of yellow-green,  
and little sparrows, silly, fresh, and daring,  
are darting over them like raucous children...  
And far away the city with its towers,  
with houses storming forth, so light and merry,  

is like an image from a fairy tale.  
The air is quiet, filled with yearning,  
so that you wait for sky-blue larks  
and want to ride in slender rowboats. 
  
Here stand white asters, white and pure,  
and there a head of cabbage, small and young.  
They're like a long-forgotten parasol  
in the middle of snow-covered streets.  
A rabbit, running past, cannot believe it:  
The summer, so it seems, is here again. 


SPAZIERGANG

... so viele Hühner und ein kleiner weißer Hund
und Himmel, der so farbenfroh und bunt -
der kahle Baum wirkt so gespensterhaft
und graue Häuser wie ganz ohne Kraft …
Ganz kleine Regenperlen hängen an den Zweigen
und ferne Berge sind getaucht in großes Schweigen.

Die Felder sind nur dunkelbraune Schollen
und hie und da ein bißchen gelbes Grün
und kleine Spatzen, dumm und frech und kühn,
laufen darüber hin wie Kinder, welche tollen ...
Ganz fern die Stadt mit ihren vielen Türmen,
mit Häusern, welche licht und froh hinstürmen,

ist wie ein altes Bild aus einem Märchen.
Die Luft ist leis und voll von Sehnen,
so daß man wartet auf die blauen Lerchen
und fahren möchte in ganz schlanken Kähnen.

Hier stehen weiße Astern, weiß und rein,
und da ein Krautkopf, jung und klein.
Sie sind wie ein vergeßner Sonnenschirm
mitten auf tief verschneiten Straßen.
Ein Hase, der vorbeiläuft, kann sich gar nicht fassen:
es scheint, es würde Sommer wieder sein.