Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía portuguesa. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Poesía portuguesa. Mostrar todas las entradas

domingo, marzo 09, 2025

Fernando Pessoa / Alberto Caeiro / De" Poemas inconjuntos"


No basta con abrir la ventana...

No basta con abrir la ventana
Para ver los campos y el río.
No es bastante no ser ciego
Para ver los árboles y las flores.
Es también preciso no tener ninguna filosofía.
Con filosofía no hay árboles: hay apenas ideas.
Hay solo cada uno de nosotros, como un sótano.
Hay solo una ventana cerrada, y todo el mundo de allá afuera;
Y un sueño de lo que se podría ver si la ventana se abriera,
Que nunca es lo que se ve cuando se abre la ventana.

Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), Alberto Caeiro, "Poemas Inconjuntos”. Athena, nº 5, Lisboa: Febrero de 1925. Arquivo Pessoa
Versión de Isaías Garde, Biblioteca Ignoria


Não Basta

Não basta abrir a janela
Para ver os campos e o rio.
Não é bastante não ser cego
Para ver as árvores e as flores.
É preciso também não ter filosofia nenhuma.
Com filosofia não há árvores: há ideias apenas.
Há só cada um de nós, como uma cave.
Há só uma janela fechada, e todo o mundo lá fora;
E um sonho do que se poderia ver se a janela se abrisse,
Que nunca é o que se vê quando se abre a janela.

Fernando Pessoa,"Poemas Inconjuntos”. Poemas de Alberto Caeiro, (Nota explicativa y notas de João Gaspar Simões e Luiz de Montalvor.), Ática, Lisboa, 1946 (10ª edición: 1993).
---
Foto: Fernando Pessoa A Brasileira do Chiado

miércoles, septiembre 04, 2024

Fernando Pessoa / ¡Ah, quieren una luz mejor que la del sol!


¡Ah, quieren una luz mejor que la del sol!
¡Quieren campos más verdes que estos!
¡Quieren flores más bellas que estas que veo!
A mí, este sol, estos campos, estas flores, me contentan.
Pero, si acaso no me contentan,
Lo que quiero es un sol más sol que el sol,
Lo que quiero son campos más campos que estos prados,
Lo que quiero son flores más estas flores que estas flores-
¡Todo más ideal de lo que es del mismo modo y de la misma manera!

¡Aquello que está allí estaba más allí de lo que allí está!
Sí, lloro a veces por el cuerpo perfecto que no existe.
Pero el cuerpo perfecto es el cuerpo más cuerpo que puede haber,
Y el resto son los sueños de los hombres,
La miopía de quien ve poco,
Y el deseo de estar sentado de quien no sabe estar de pie.
Todo el cristianismo es un soñar con sillas.

Y como el alma es aquello que no aparece,
El alma más perfecta es aquella que no aparece nunca-
El alma que está hecha con el cuerpo,
El cuerpo absoluto de las cosas,
La existencia absolutamente real
Sin sombras ni errores,
La coincidencia exacta (y entera) de una cosa consigo misma.

Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), “Poemas Inconjuntos”. Poemas Completos de Alberto Caeiro. Fernando Pessoa, recolha, transcrição e notas de Teresa Sobral Cunha; Presença, Lisboa, 1994 - Arquivo Pessoa -
Traducción de Isaías Garde, Biblioteca Ignoria



Ah querem uma luz melhor que a do sol!
Querem campos mais verdes que estes!
Querem flores mais belas que estas que vejo!
A mim este sol, estes campos, estas flores contentam-me.
Mas, se acaso me descontento,
O que quero é um sol mais sol que o sol,
O que quero é campos mais campos que estes prados,
O que quero é flores mais estas flores que estas flores —
Tudo mais ideal do que é do mesmo modo e da mesma maneira!

Aquela coisa que está ali estava mais ali que ali está!
Sim, choro às vezes o corpo perfeito que não existe.
Mas o corpo perfeito é o corpo mais corpo que pode haver,
E o resto são os sonhos dos homens,
A miopia de quem vê pouco,
E o desejo de estar sentado de quem não sabe estar de pé.
Todo o cristianismo é um sonho de cadeiras.

E como a alma é aquilo que não aparece,
A alma mais perfeita é aquela que não apareça nunca —
A alma que está feita com o corpo
O absoluto corpo das coisas,
A existência absolutamente real sem sombras nem erros
A coincidência exacta (e inteira) de uma coisa consigo mesma.

12-4-1919
---
Foto: Fernando Pessoa a los 26 años.The Guardian / Apic/ APIC/

domingo, agosto 18, 2024

Nuno Júdice / De "Meditación sobre ruinas"



Poema

Las cosas más simples las oigo en el intervalo
del viento, cuando el simple caer de la lluvia en los
vidrios rompe el silencio de la noche, y su ritmo
apaga el de las palabras. En ocasiones, es
una voz cansada, que repite incansablemente
lo que la noche enseña a quien la vive; otras
veces, corre apresurada, atropellando sentidos
y frases como si quisiera llegar al fin, más
rápido que la madrugada. Son cosas simples
como la arena que tomamos y se escurre
entre los dedos mientras los ojos buscan
una línea definida en el horizonte; o son las
cosas que recordamos de pronto, cuando
el sol se asoma en el hueco de una nube.
Estas son las cosas que pasan, cuando el viento
se queda; y son las que tratamos de recordar, como
si las hubiéramos oído, y el ruido de la lluvia en los
vidrios no hubiera borrado su voz.


Las santas místicas

Hay mujeres resplandecientes bajo el manto
que las oculta. Sus cuerpos son blancos como el lino
áspero en que se tienden, y su piel es suave
cuando el frío de la mañana la recorre con las manos
duras del invierno. Sus cabelleras negras se esparcen
a lo largo de la espalda, y cuando las vemos de frente
son la cortina que oculta sus senos. Esas mujeres
se sientan en una banca de piedra junto a la ventana
desde donde observan el mundo. Con los finos
dedos de sus manos cuentan los días que faltan
para el fin de su eternidad. Cuando rezan, arrodilladas,
se lastiman los codos en la piedra del corredor. Sus labios
murmuran la oración con la que piden a dios
que descienda al nivel de sus rostros; y abrazan
la nube que se forma cuando la humedad
se escapa de sus bocas, cuando respiran, y el vidrio
se empaña para que ellas miren dentro de sí,
y no hacia afuera, donde el cielo se oscurece con las razones
de la lluvia. Y observo el fondo de su alma, donde
se abre el camino del éxtasis que las posee.


La apariencia mística del cisne engaña a los creyentes

En el cuarto donde colgué el grabado de dos
mujeres desnudas en una fuente, el agua empezó
a escurrir de las vigas del techo. Una nueva
fuente, diría un agnóstico; de hecho, era la
lluvia que caía, y pronto las ninfas se arrojaban
toallas una a la otra para secarse, aunque
las toallas estuvieran empapadas. Pero
el silencio era total en el cuarto, y lo que ellas gritaban,
porque el agua estaba fría, o porque
las toallas eran ásperas, sólo se oía
en mi cabeza. Era posible, claro, que
todo sucediera ahí; y que el agua que escurría del techo
fuera en realidad la luz que surgía de lo
profundo de mi memoria, donde las dos
mujeres desnudas se transformaban en cisnes
que salían del lago y abrían las alas. La pared
del cuarto, sin el grabado, se secó; y de las
vigas del techo surgió otra luz,
parecida a la que yo imaginaba, la misma que ahora
cae en el piso donde me puse a recogerla con
la escoba de la estrofa, para que no se pierda.

Nuno Júdice (Mexilhoeira Grande, Portugal, 1949 - Lisboa, 2024), Meditación sobre ruinas, Textofilia / Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2018
Versiones de Blanca Luz Pulido



Poema

As coisas mais simples, ouço-as no intervalo
do vento, quando um simples bater de chuva nos
vidros rompe o silêncio d noite, e o seu ritmo
se sobrepõe ao das palavras. Por vezes, é uma
voz cansada, que repete incansavelmente
o que a noite ensina a quem a vive; de outras
vezes, corre, apressada, atropelando sentidos
e frases como se quisesse chegar ao fim, mais
depressa do que a madrugada. São coisas simples
como a areia que se apanha, e escorre por
entre os dedos enquanto os olhos procuram
uma linha nítida no horizonte ou são as
coisas que subitamente lembramos, quando
o sol emerge num breve rasgão de nuvem.
Estas são as coisas que passam, quando o vento
fica; e são elas que tentamos lembrar, como
se as tivéssemos ouvido, e o ruído da chuva nos
vidros não tivesse apagado a sua voz.


Las santas místicas

Há mulheres resplandecentes sob o manto
que as esconde. Os seus corpos são brancos como o linho
áspero em que se deitam, e a sua pele é macia
quando o frio da manhã a percorre com as mãos
duras do inverno. Os cabelos negros soltam-se
ao longo das costas, e quando as vemos de frente
são a cortina que lhes esconde os seios. Essas mulheres
sentam-se no banco de pedra junto à vigia
de onde espreitam o mundo. Com os dedos
finos das suas mãos contam os dias que faltam
para o fim da sua eternidade. Quando rezam, de joelhos,
ferem os cotovelos na laje do corredor. Os lábios
murmuram a oração em que pedem a deus
que desça até junto dos seus rostos; e abraçam
a nuvem que se forma quando a humidade
se solta das suas bocas, quando respiram, e o vidro
se embacia para que elas olhem para dentro de si,
e não para fora, onde o céu escurece com as contas
da chuva. E espreito o fundo da sua alma, onde
se abre o caminho do êxtase que as possui.


A aparência mística do cisne engana os crentes

Na sala onde pendurei a gravura de duas
mulheres nuas numa fonte, a água começou
a jorrar das madeiras do tecto. Uma nova
nascente, diria um agnóstico; de facto, tratava-se
das águas do céu, e as ninfas em breve atiravam
toalhas uma à outra, para se limparem, embora
as toalhas estivessem encharcadas. Mas
o silêncio era total, na sala, e o que elas gritavam,
ou porque a água estivesse fria, ou porque
as toalhas as magoavam, só se ouvia no fundo
da minha cabeça. Podia ser, por outro lado, que
tudo se passasse aí; e a água que corria do tecto,
na verdade, era como a luz que brotava do
mais fundo da minha memória, onde as duas
mulheres nuas se transformavam nos cisnes
que saíam do lago e abriam as asas. A parede
da sala, sem a gravura, ficou seca; e das
madeiras do tecto soltava-se uma outra luz,
como a que estava na minha cabeça, e agora
caía no chão onde me pus a apanhá-la com
a vassoura da estrofe, para que não se perdesse.
---

sábado, abril 15, 2023

António Ramos Rosa / El tiempo concreto




El tiempo duro
con estas uñas de piedra
este hálito pobre
de órganos hambrientos
estas cuatro paredes de alcohol y ceniza
este río negro corriendo en las noches como una cloaca

El tiempo magro
en que mis manos divididas
nítidamente separadas y caídas
a lo largo de un cuerpo de cansancio
piden el precipicio la hecatombe clara
el acontecimiento decisivo

El tiempo fecundo
de sueños envueltos, repetidos como un hálito de fiebres
repetidas en la misma almohada de las noches y de los días,
de las calles agrestes y pequeñas del dolor
familiar y preciso como una limosna segura

El tiempo oscuro
de la peste consentida del vicio proclamado
de la sed manoseada por los amigos
del hambre concreta de un sueño prohibido
y del sabor amargo de un remordimiento invisible

El tiempo ausente
de los ojos de un deseo de ciudades claras
en que saludamos perdidos las soluciones erguidas
con voces bien distintas de cadáveres opresores
con gritos sofocados de supuestos problemas

El tiempo presente
de circunstancias feroces que levantan muros reales
de fantasmas de carne que nos apretan las manos
de anécdotas contadas en otro mundo de cafés
y de vidas de otros siempre fracasadas

El tiempo de los sueños
sin coraje para poder vivirlos
con murallas de muertos que no se quieren morir
con razones de más para poder vivir
con una fuerza tan grande que tenemos que ahogarla
en el fragor de los versos disfrazados

El tiempo implacable
en el que juramos de pie vivir hasta el final
más grandes que nosotros ser todo el grito desnudo
pureza conquistada en el seno de la vida impura
un rayo de sol de sangre en la cara devastada

El tiempo de las palabras
en una circulación sombría como un pozo
de ecos incontrolados
de timbres inesperados
como monedas de sangre acuñadas en una noche
demasiado corta y con luna de más

El tiempo impersonal
en que fingimos tener un destino cualquiera
para que nos conozcan los amigos forzados
para nosotros mismos nos sintamos humanos
y esta carga de tinieblas este dolor sin límites
la podamos llevar en una valija portátil

El tiempo del silencio
en que la risa postiza de los clientes de la vida
finge ignorarlo mientras solucionamos
de rabia de razón reprimida revuelta
y los señores del sentido común pasean divertidos

El tiempo de la razón
(y no de la fantasía)
en que los versos son soldados comprimidos
que guardan las armas dentro del corazón
que rasgan sus muñecas para hacer de la sangre
la tinta de escribir de una nueva canción

António Ramos Rosa (Faro, Portugal, 1924 – Lisboa, 2013), Periódico de Poesía, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 27 de marzo de 2023
Traducción de Fermín Vilela


Foto: António Ramos Rosa, 2004 David Clifford/Público


O tempo concreto

O tempo duro
com estas unhas de pedra
este hálito pobre
de órgãos esfomeados
estas quatro paredes de cinza e álcool
este rio negro correndo nas noites como um esgoto

O tempo magro
em que minhas mãos divididas
nitidamente separadas e caídas
ao longo dum corpo de cansaço
pedem o precipício a hecatombe clara
o acontecimento decisivo

O tempo fecundo
dos sonhos embrulhados repetidos como um hálito de febres
repassadas no travesseiro igual das noites e dos dias
das ruas agrestes e pequenas da mágoa
familiar e precisa como uma esmola certa

O tempo escuro
da peste consentida do vício proclamado
da sede amarfanhada pelas mãos dos amigos
da fome concreta dum sonho proibido
e do sabor amargo dum remorso invisível

O tempo ausente
dos olhos dum desejo de claras cidades
em que acenamos perdidos às soluções erguidas
com vozes bem distintas de cadáveres opressores
com gritos sufocados de problemas supostos

O tempo presente
das circunstâncias ferozes que erguem muros reais
dos fantasmas de carne que nos apertam as mãos
das anedotas contadas num outro mundo de cafés
e das vidas dos outros sempre fracassadas

O tempo dos sonhos
sem coragem para poder vivê-los
com muralhas de mortos que não querem morrer
com razões de mais para poder viver
com uma força tão grande que temos de abafar
no fragor dos versos disfarçados

O tempo implacável
em que juramos de pé viver até ao fim
maiores dos que nós ser todo o grito nu
pureza conquistada no seio da vida impura
um raio de sol de sangue na face devastada

O tempo das palavras
numa circulação sombria como um poço
de ecos incontrolados
de timbres inesperados
como moedas de sangue cunhadas numa noite
demasiado curta e com luar de mais

O tempo impessoal
em que fingimos ter um destino qualquer
para que nos conheçam os amigos forçados
para que nós próprios nos sintamos humanos
e este fardo de trevas esta dor sem limites
a possamos levar numa mala portátil

O tempo do silêncio
em que o riso postiço dos fregueses da vida
finge ignorá-lo enquanto soluçamos
de raiva de razão reprimida revolta
e os senhores de bom senso passeiam divertidos

O tempo da razão
(e não da fantasia)
em que os versos são soldados comprimidos
que guardam as armas dentro do coração
que rasgam os seus pulsos para fazer do sangue
a tinta de escrever duma nova canção

martes, enero 31, 2023

Fernando Pessoa / Me meto adentro...



XLIX

Me meto adentro, y cierro la ventana.
Traen el candelabro y dan las buenas noches.
Y mi voz contenta da las buenas noches.
Ojalá mi vida sea siempre esto:
El día lleno de sol, o suave lluvia,
O tempestuoso como si se acabara el Mundo,
La tarde suave y las cuadrillas que pasan
Miradas con interés desde la ventana,
La última ojeada amiga al sosiego de los árboles,
Y después, cerrada la ventana, el candelabro encendido,
Sin leer nada, ni pensar en nada, ni dormir,
Sentir la vida correr en mí como un río por su lecho,
Y allá afuera un gran silencio como de un dios que duerme.

Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), "Alberto Caeiro", Poemas, Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires, 1972
Traducción de Rodolfo Alonso

Otra Iglesia Es Imposible - Archivo Pessoa - Eterna Cadencia -  Otra Parte - Infobae - Ensayo Pessoa - El Cultural - Fervor - Círculo de Poesía - De Sibilas y Pitias - UNAM - A Media Voz  


XLIX

Meto-me para dentro, e fecho a janela.
Trazem o candeeiro e dão as boas-noites.
E a minha voz contente dá as boas-noites.
Oxalá a minha vida seja sempre isto:
O dia cheio de sol, ou suave de chuva,
Ou tempestuoso como se acabasse o Mundo,
A tarde suave e os ranchos que passam
Fitados com interesse da janela,
O último olhar amigo dado ao sossego das árvores,
E depois, fechada a janela, o candeeiro aceso,
Sem ler nada, sem pensar em nada, nem dormir,
Sentir a vida correr por mim como um rio por seu leito,
E lá fora um grande silêncio como um deus que dorme.

Arquivo Pessoa: “O Guardador de Rebanhos”, 1ª publ. in Athena, nº 4. Lisboa: Jan. 1925
---
Imagen: Hermenegildo Sábat, Anónimo transparente. Una interpretación gráfica de Fernando Pessoa, Ediciones Universidad Nacional de Quilmes, Buenos Aires, 2007

domingo, enero 22, 2023

Fernando Pessoa / Quítenme los dioses...



Quítenme los dioses
En su arbitrio
Superior y urdido a escondidas
El Amor, gloria y riqueza.

Quiten, pero déjenme,
Déjenme apenas,
La conciencia lúcida y solemne
De las cosas y los seres.

Poco importa
Amor o gloria.
La riqueza es un metal, la gloria un eco
Y el amor una sombra.

Pero la concisa
Atención dada
A las formas y maneras de los objetos
Tiene seguro abrigo.

Sus fundamentos 
Son todo el mundo,
Su amor es el plácido Universo,
Su riqueza es la vida.

Su gloria 
Es la suprema
Certeza de la solemne y clara posesión
De las formas de los objetos.

El resto pasa
Y teme la muerte,
Pero nada teme o sufre la visión clara
E inútil del Universo.

Ella a sí se basta,
Nada desea
Salvo el orgullo de ver siempre claro
Hasta dejar de ver.

Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), "Ricardo Reis", Poemas, Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires, 1972
Traducción de Rodolfo Alonso

Otra Iglesia Es Imposible - Archivo Pessoa - Eterna Cadencia - La Nación - Página 12 - Otra Parte - Infobae - Ensayo Pessoa - El Cultural - Fervor - Círculo de Poesía - De Sibilas y Pitias - UNAM - A Media Voz  

Foto: Fernando Pessoa en Lisboa Casa Fernando Pessoa

martes, mayo 31, 2022

Mário Cesariny de Vasconcelos / A un ratón muerto encontrado en un parque




Éste terminó aquí su vasta carrera
de ratón vivo y oscuro ante las constelaciones.
Su pequeña medida no humilla
sino a aquellos que todo quieren inmenso
y solo saben pensar en términos de hombre o de árbol,
pues en verdad este ratón destinó como supo (y hasta como no supo)
el milagro de las patas -¡tan cerca del hocico!- 
que finalmente servían muy bien 
para rastrear, huir, agarrar el alimento, volver
atrás de repente, cuando fuera necesario.
¿Es así, Oh, "Dios de los cementerios pequeños"?
¿Pero quién sabe quién sabe cuando hay engaño
en las oficinas del infierno? ¿Quién podría decir
que no era para príncipe o juzgador de pueblos
el ímpetu primero de esta creación
irrisoria para el mundo -con el mundo en ella?
¡Tantas preocupaciones daba a las amas de casa -y a los médicos-!
¿Cómo juzgar el bien y el mal si éstos nos faltan?
Algún mozalbete entendió su vida tan singular
y pasó en ella la rueda con la que se aman
frente a frente víctima y verdugo
¿No tenía amigos? ¿Engañaba a sus padres?
Este minúsculo cuerpo divertido
y ahora estático, acuoso, huele mal.
Sin abusar,
¿qué final ha de darse a este poema?
¿Romántico? ¿Clásico? ¿Regionalista?
¿Cómo acabar con un cuerpo valeroso y humilde
muerto en pleno ejercicio de su lira?

Mário Cesariny de Vasconcelos (Lisboa, 1923-2006), Traslaciones. Poetas traductores 1939-1959, Tedi López Mills, compiladora, Fondo de Cultura Económica, México, 2011
Versión de Eduardo Langagne


martes, noviembre 23, 2021

Fernando Pessoa / De "35 sonetos ingleses"




XXXII

Cuando siento, el sentido ya es sentido
-antes de que sea mío o esté-.
Antes que yo -al oír-, oye el Oído.
Al ver, antes un Ver abstracto ve.

Alma y yo soy en todo lo que toco:
Alma, en lo que común a todos siento;
y Yo, en la carcajada que provoco
cuando digo que es mío el sentimiento.

Lo demás es saber que no se sabe,
pensamiento confuso, que pretende
mucho explicarnos, pero nada aclara;

como quien logra descifrar la clave
de un mensaje secreto, y no lo entiende,
porque está escrito en una lengua rara.

Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935)

35 sonetos ingleses
.
Edición crítica,
bilingüe y anotada.
Prólogo y traducción de
Esteban Torre.
Leteo, 
Buenos Aires, 2020





Nota del Ad.: Fernando Pessoa publicó en 1918 sus 35 Sonnets. Continuó la publicación de su obra en inglés en 1921, con English Poems I-II  y English Poems III.




XXXII

When I have sense of what to sense appears,
Sense is sense ere 'tis mine or mine in me is.
When I hear, Hearing, ere I do hear, hears.
When I see, before me abstract Seeing sees.
I am part Soul part I in all I touch —
Soul by that part I hold in common with all,
And I the spoiled part, that doth make sense such
As I can err by it and my sense mine call.
The rest is wondering what these thoughts may mean,
That come to explain and suddenly are gone,
Like messengers that mock the message' mien,
Explaining all but the explanation;
As if we a ciphered letter's cipher hit
And find it in an unknown language writ.

viernes, enero 01, 2021

Fernando Pessoa / Tres poemas "dispersos"



















Vive, dices, en el presente …

Vive, dices, en el presente;
Vive sólo en el presente.

Pero yo no quiero el presente, quiero la realidad;
Quiero las cosas que existen, no el tiempo que las mide.

¿Qué es el presente?
Es una cosa relativa al pasado y al futuro.
Es una cosa que existe en virtud de que otras cosas existen.
Yo sólo quiero la realidad, las cosas sin presente.

No quiero incluir el tiempo en mi esquema.
No quiero pensar en las cosas como presentes; quiero pensar en ellas como cosas,
No quiero separarlas de sí mismas, tratándolas como presentes.

Yo ni por reales debería tratarlas,
Yo no las debería tratar por nada.

Yo debería verlas, apenas verlas;
Verlas hasta no poder pensar en ellas,
Verlas sin tiempo ni espacio,
Ver pudiendo dispensar todo menos lo que se ve,
Y esta es la ciencia de ver, que no es ninguna.


La nieve puso una toalla callada …

La nieve puso una toalla callada sobre todo.
No se siente sino lo que pasa dentro de casa.
Me envuelvo en un cobertor y no pienso ni siquiera en pensar.
Siento un gozo de animal y vagamente pienso.
Y me adormezco sin menos utilidad que todas las acciones del mundo.


Es tal vez el último día de mi vida …

Es tal vez el último día de mi vida.
Saludé al sol, levantando la mano derecha,
Pero no lo saludé diciéndole adiós,
Hice señal de gustarme haberle visto: nada más.

Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), «Alberto Caeiro. Algunos "Poemas dispersos"», Poemas, selección, traducción y prólogo de Rodolfo Alonso, Fabril Editora, Buenos Aires, 1961, 1972


Foto: Fernando Pessoa en el el bar de Abel Pereira da Fonseca, Lisboa, 1929 (detalle) Wikimedia Commons/Círculo de Leitores, Fernando Pessoa - Obra Poética, Vol. I

jueves, diciembre 24, 2020

Luís Vaz de Camões / Cambian los tiempos, cambian voluntades

Cambian los tiempos, cambian voluntades.
Cambian los seres, cambia la confianza;
Todo el mundo está hecho de mudanza
Y toma siempre nuevas cualidades.

Continuamente vemos novedades,
Diferentes en todo a la esperanza:
Del mal queda dolida remembranza.
Del bien, cuando lo hubo, las saudades.

El tiempo cubre con su verde manto
El piso. Antes lo fue de nieve fría.
Y en mí convierte en lloro el dulce canto.

Y fuera este mudar de cada día,
Otro cambio hace de mayor espanto:
Que nada cambia ya como solía.

Luís Vaz de Camões (Lisboa, c.1524-1580), Versos e alguma prosa, Fundação Calouste Gulbenkian-Moraes Editores, Lisboa, 1977
Versión de Jorge Aulicino



Mudam-se os tempos, mudam-se as vontades,
Muda-se o ser, muda-se a confiança:
Todo o mundo é composto de mudança,
Tomando sempre novas qualidades.

Continuamente vemos novidades,
Diferentes em tudo da esperança:
Do mal ficam as mágoas na lembrança,
E do bem (se algum houve) as saudades.

O tempo cobre o chão de verde manto,
Que já coberto foi de neve fria,
E em mim converte em choro o doce canto.

E afora este mudar-se cada dia,
Outra mudança faz de mor espanto,
Que não se muda já como soía.
---
Ilustración: Uno de los llamados "retratos de Goa". Luis de Camões vivió en ese estado occidental de la India catorce años como soldado convicto, condenado al servicio militar en el extranjero. Este retrato anónimo está fechado después de la muerte del poeta. La imagen lo muestra tuerto, como otros retratos. Se cree que había perdido el ojo en una escaramuza en Ceuta. Getty Images/DeAgostini/Biblioteca Nacional de Lisboa

jueves, octubre 17, 2019

Ana Hatherly / Una calculadora de improbabilidades



El poeta es
una calculadora de improbabilidades limita
la información cuantitativa trayendo
reforzada información estética.
Es una máquina metroerótica en la que las discrepancias
son el fulgor de la máquina.
La crueldad elegante de la máquina resulta de la
competencia pirotécnica de la circulación íntima
y fulgurante de su maquinaria erótica.
La psicología de lo maquinal sabe que basta
que se cree un polo positivo para que el polo
negativo surja
o viceversa
y las evoluciones de la telequinesis por la fuerza
de las catástrofes desenvuelven sus facultades
latentes o las absorben como la esponja absorbe
las aguas variables de los humores
que transforma en polaridad.
Lo maquinal metroerótico está en astrogación
curso hipnótico de los polímeros.
Digo con precisión fenomenológica: lo maquinal
circula en su hiperesfera de la manera más
excéntrica.
Digo y garantizo:
lo maquinal absolutamente absorbe sus aguas
variables y eso es su amplexo.
Lo maquinal metroerótico es tu-yo.
Lo maquinal tu-yo
cuya tarea ardua no es
definir la verdad está en el medio de la profusión
de los objetos
y considera el consumo la verdad dislocada
dislocación de gran tonelaje
laboriosa confección de eros
constante moribunda
es ese oprobio disperso e irritable
indiferente a la vida esponjosa.
La historia agrega la dificultad esencial
de las variables y la ocasión de las cosas
práctica difícil
es para lo maquinal como una industria apócrifa

Ana Hatherly (Oporto, Portugal, 1929-Lisboa, 2015), Um calculador de improbabilidades, Quimera, Lisboa, 2001, vía Citador
Traducción de Silvina Elena Guala

Otra Iglesia Es Imposible - Portal da Literatura Público - Jornal de Poesia - Poemário - Escritas - Poemas y Poetas Portugueses - 

Foto: Maria José Palla/Círculo de Artes Plásticas de Coimbra


Um Calculador de Improbabilidades

O poeta é
um calculador de improbabilidades limita
a informação quantitativa fornecendo
reforçada informação estésica.
É uma máquina eta-erótica em que as discrepâncias
são a fulgurância da máquina.
A crueldade elegante da máquina resulta da
competição pirotécnica da circulação íntima
e fulgurante do seu maquinismo erótico.
A psicologia do maquinal sabe que basta
que se crie um pólo positivo para que o pólo
negativo surja
ou vice-versa
e as evoluções telecinéticas pela força
das catástrofes desenvolvem suas faculdades
latentes ou absorvem-nas como a esponja absorve
as águas variáveis dos humores
que transforma em polaridade.
O maquinal eta-erótico está em astrogação
curso hipnótico dos polímeros.
Digo com precisão fenomenológica: o maquinal
circula em sua hiperesfera da maneira mais
excêntrica.
Digo e garanto:
o maquinal absolutamente absorve suas águas
variáveis e isso é o seu amplexo.
O maquinal eta-erótico é tu-eu.
O maquinal tu-eu
cuja tarefa árdua não é
definir a verdade está no meio da profusão
dos objectos
e considera o consumo a verdade deslocada
deslocação de grande tonelagem
laboriosa alfaiataria de eros
constante moribunda
e esse opróbrio dispersivo e vexável
indifere a vida esponjosa.
A história agrega a dificuldade essencial
das variáveis e o ensejo das coisas
prática difícil
está para o maquinal como uma indústria apócrifa

 © Ana Hatherly 

viernes, octubre 11, 2019

Ana Hatherly / Historia de la niña loca















Buscaron por toda la casa, por toda la tierra,
pero nadie la encontraba.
Ella estaba en el tejado detrás de la chimenea.
Miraba las estrellas y cantaba.
¡Estaba tan feliz y sosegada!
Miraba las estrellas y cantaba.
¡Dios mío, estaba loca!
Hay que llevársela.

¡Era tan feliz!
Miraba las estrellas y cantaba…

Me hablas de alas,
de volar…

Pero ¿no ves que yo no soy nada,
que no soy ni ángel ni persona,
ni ave ni ingenio,
que mi definición es completamente otra?

Yo no soy más que el mismo suelo…

Mi vida es poética:
planea entre la vaga mentira y la realidad.

El amor me sucede
como las hojas a los árboles.
Y tan singularmente
que ya ni siquiera sé si es natural que un árbol tenga hojas.

Ana Hatherly (Oporto, Portugal, 1929-Lisboa, 2015), El Cultural, Madrid, 9 de noviembre de 2015
Traducción de Martín López-Vega
Envío de Jonio González

Ref.:
Portal da Literatura
Público
Escritoras
Citador
Poemas y Poetas Portugueses

Foto: Jornal de Poesia

jueves, septiembre 26, 2019

Sophia de Mello Breyner Andresen / Tres poemas














Luz de luna

Tómame oh noche en tus jardines suspendidos
En tus patios de luna y de silencio
En tus atrios de viento y de vacío.

¡Noche
Bagdad de bruces en tu río
País de brillos y de olvido
Con tu rumor de cedros y tu lento
Círculo azul del tiempo.

Desnuda y aguda dulzura de la vida, Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2003
Versión de Diana Bellessi


Penélope

Durante la noche deshago mi camino,
todo cuanto tejí no es verdad,
sino tiempo, para ocupar el tiempo muerto,
y cada día me alejo y cada noche me aproximo.


Biografía

Tuve amigos que morían, otros que partían
otros quebraban su rostro contra el tiempo.
Odié lo que era fácil
buscándome en la luz el mar el viento.

Antología poética, Arquitrave, Bogotá, 2005
Traducción de Rodolfo Alonso
Envió de Jonio González

Sophia de Mello Breyner Andresen (Oporto, Portugal, 1919-Lisboa, 2004)

Ref.:
El País
La Gaceta Salta
La Nación
Cyber Humanitatis
Círculo de Poesía
A Media Voz
Blog del Amasijo

Foto: Sophia de Mello Breyner Andresen, 1999 Adriano Miranda/Publico

miércoles, octubre 10, 2018

Fernando Pessoa / El sueño que desciende...













247. El sueño que desciende sobre mí...

El sueño que desciende sobre mí,
El sueño mental que desciende físicamente sobre mí,
El sueño universal que desciende individualmente sobre mí:
Ese sueño
Parecerá a los otros el sueño de dormir,
El sueño de la voluntad de dormir,
El sueño de ser sueño.

Pero es más, más de adentro, más de arriba:
Es el sueño de la suma de todas las desilusiones,
Es el sueño de la síntesis de todas las desesperanzas,
Es el sueño de tener mundo conmigo allá dentro
Sin que yo hubiese contribuido en nada para eso.

El sueño que desciende sobre mí
Es, sin embargo, como todos los sueños.
El cansancio tiene al menos blandura,
El abatimiento tiene al menos sosiego,
La rendición es al menos el fin del esfuerzo,
El fin es al menos el ya no tener que esperar.

Hay un sueño de abrir una ventana,
Vuelvo indiferente la cabeza hacia la izquierda
Por encima del hombro que la siente,
Miro por la ventana entreabierta:
La muchacha del segundo piso de enfrente
Se asoma con los ojos azules en busca de alguien.
¿De quién?,
Pregunta mi indiferencia.

Y todo eso es sueño.

Dios mío, ¡tanto sueño!...

[Poesías de Alvaro de Campos]

Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), Poemas. Cia. Gral. Fabril Editora, Buenos Aires, 1961. Lysandro Z. D. Galtier, La traducción literaria. Antología del poema traducido, tomo II, Ediciones Culturales Argentinas, Buenos Aires, 1965
Traducción de Rodolfo Alonso

Arquivo Pessoa - Escritores Org. - Zenda - La Vanguardia


O sono que desce sobre mim

O sono que desce sobre mim,
O sono mental que desce fisicamente sobre mim,
O sono universal que desce individualmente sobre mim —
Esse sono
Parecerá aos outros o sono de dormir,
O sono da vontade de dormir,
O sono de ser sono.

Mas é mais, mais de dentro, mais de cima:
É o sono da soma de todas as desilusões,
É o sono da síntese de todas as desesperanças,
É o sono de haver mundo comigo lá dentro
Sem que eu houvesse contribuído em nada para isso.

O sono que desce sobre mim
É contudo como todos os sonos.
O cansaço tem ao menos brandura,
O abatimento tem ao menos sossego,
A rendição é ao menos o fim do esforço.
O fim é ao menos o já não haver que esperar.

Há um som de abrir uma janela,
Viro indiferente a cabeça para a esquerda
Por sobre o ombro que a sente,
Olho pela janela entreaberta:
A rapariga do segundo-andar de defronte
Debruça-se com os olhos azuis à procura de alguém.
De quem?,
Pergunta a minha indiferença.

E tudo isso é sono.

Meu Deus, tanto sono!...

28-8-1935
Poesias de Álvaro de Campos, Fernando Pessoa. Lisboa: Ática, 1944 (imp. 1993).  - 82. Arquivo Pessoa
http://arquivopessoa.net/textos/2489

---
Foto: Fernando Pessoa por las calles de Lisboa s/f ABC

sábado, julio 28, 2018

José de Almada Negreiros / Momento de poesía





















Si escribo o leo o dibujo o pinto,
después me siento tan atrasado
en lo que adeudo a la eternidad,
que comienzo a empujar para adelante el tiempo
y lo empujo, lo empujo brutalmente
como empuja un rezagado,
hasta que cansado me juzgo satisfecho.
(¡Tan idénticas son
la fatiga y la satisfacción!)
En cambio, si voy por ahí
soy tan inteligente en discernir todo lo que no está en mí,
comprendo tan bien lo que no me ofrece respeto,
me siento tan jefe de lo que está fuera de mí,
doy consejos tan bíblicos a los afligidos de una aflicción que no es mía,                                         
que, sinceramente, no se qué es mejor:
si estar solo en casa y girar la manivela de la vida,
si ir por ahí y ser el Rey de todo lo que no es mío.
                                         
                                                                            Lisboa, Noviembre 1939

José de Almada Negreiros (Trindade, Portugal, 1893-Lisboa, 1970), Poemas, Assírio & Alvim, Lisboa, 2001
Versión de E.A.

Ref.:
Letras Libres
El País
Museu Calouste Gulbenkian
O Homen, Produto de si Próprio

Imagen: José de Almada Negreiros, Autorretrato, 1927



MOMENTO DE POESIA

Se escrevo ou leio ou desenho ou pinto,
logo me sinto tão atrasado
no que devo à eternidade,
que começo a empurrar pra diante o tempo
e empurro-o, empurro-o à bruta
como empurra um atrasado,
até que cansado me julgo satisfeito.
(Tão gémeos são
a fadiga e a satisfação!)
Em troca, se vou por aí
sou tão inteligente a ver tudo o que não é comigo,
compreendo tão bem o que não me diz respeito,
sinto-me tão chefe do que está fora de mim,
dou conselhos tão bíblicos aos aflitos de uma aflição que não é minha,
que, sincesaramente, não sei qual é melhor:
se estar sozinho em casa a dar à manivela da vida,
se ir por aí a ser o Rei de tudo o que não é meu.

                                                                                        Lisboa, Novembro 1939

viernes, abril 20, 2018

Luiza Neto Jorge / De "5 poemas para la noche invariable"
















I
Puedo estar aquí
yo puedo estar aquí perfectamente pobre
un cirio me encendí espuela aguda
el viento ritmo negro lo asesinó

puedo estar aquí
― el musgo es lento como la sombra ―
y sé de memoria la voz ciega de las canciones
(viola de silencio despiértame)

que yo puedo estar aquí perfectamente piedra
insomne
y un largo secreto impersonal
bordando mi soledad

Luiza Neto Jorge (Lisboa, 1939-1989), Periódico de Poesía, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), n° 107, marzo de 2018
Traducción de Álvaro Cortés

Assirio & AlvimPoetry International - Escritas - Bertrand João Roque/Rádio e Televisão de Portugal / You Tube - Escritores Online 

Foto: RTP/Postal


5 poemas para a noite invariável [1]

I
Posso estar aqui
eu posso estar aqui perfeitamente pobre
um círio me acendi espora aguda
o vento ritmo negro assassinou-o
posso estar aqui
― o musgo é lento como a sombra ―

e sei de cor a voz cega das canções
(viola de silêncio acorda-me)

que eu posso estar aqui perfeitamente pedra
insone
e um longo segredo impessoal
bordando a minha solidão


[1] Poesia 1960-1989, Assírio & Alvim, Lisboa, 2001

miércoles, diciembre 20, 2017

Ana Paula Inácio / Dos poemas





















deja que el tiempo haga el resto
cierre ventanas
amanse los barcos
recoja los víveres
siembre la suerte
encienda el fuego
espere la cena

abre las puertas: lee la luz
la sombra, el arte del pajarero

con tres palos
haces una canoa
con cuatro tienes un verso,
deja que el tiempo haga el resto.

*

mañana voy a comprar unos pantalones rojos
porque no tengo rigurosamente nada que perder:
he contado, uno a uno, todos los peldaños
sé las vueltas que le di a la llave,
subrayé las frases importantes,
he podado los cedros,
he codificado todo lo escrito.

mañana compraré pantalones rojos
fijaré el calendario agrícola
afilaré los cuchillos
ensayaré un número
abriré el libro en la misma página
descubriré alguna pista.

Ana Paula Inácio (Oporto, Portugal, 1966), "Poesía portuguesa", revista Zurgai, Bilbao, diciembre de 2004
Traducción: José Ángel Cilleruelo
Envío de Jonio González

Ref.:
3 Reinos
Instituto Camoes


deixa o tempo fazer o resto
fechar janelas 
aplacar os barcos 
recolher os víveres 
semear a sorte 
acender o fogo 
esperar a ceia

abre as portas: lê a luz 
a sombra, a arte do passarinheiro 

com três paus
fazes uma canoa
com quatro tens um verso, 
deixa o tempo fazer o resto. 

(de Vago Pressentimento Azul por Cima, 2000)


*

amanhã vou comprar umas calças vermelhas
porque não tenho rigorosamente
nada a perder: 
contei, um a um, todos os degraus
sei quantas voltas dei à chave, 
sublinhei as frases importantes, 
aparei os cedros, 
fechei em códigos
toda a escrita.

Amanhã comprarei calças vermelhas
fixarei o calendário agrícola
afiarei as facas
ensaiarei um número 
abrirei o livro na mesma página 
descobrirei alguma pista.

(de Vago Pressentimento Azul por Cima, 2000)

domingo, noviembre 05, 2017

Herberto Hélder / La pasión griega















He leído en algún lugar que los antiguos griegos no escribían necrológicas,
cuando alguien moría apenas preguntaban:
¿tenía pasión?
cuando alguien muere yo también quiero saber de la calidad de su pasión:
si tenía pasión por las cosas generales,
agua,
música,
por el talento de algunas palabras para moverse en el caos,
por el cuerpo salvado de sus precipicios con destino a la gloria,
pasión por la pasión,
¿tenía?
y entonces indago en mí si yo mismo albergo pasión,
si puedo morir griegamente,
¿qué pasión?
los grandes animales salvajes se extinguen en la tierra,
los grandes poemas desaparecen en las grandes lenguas que desaparecen,
hombres y mujeres pierden el aura
en la usura,
en la política,
en el comercio,
en la industria,
dedos conexos, hay dedos que inspiran a los objetos la espera,
trémulos objetos entrando y saliendo
de los diez tan escasos dedos para tantos
objetos del mundo
y lo que así hay en el mundo que responda a la pregunta griega,
se puede mantener la pasión con la fruta comida aún viva,
y hacer después con sal gorda una canción curtida por las cicatrices,
palabra soplada a qué horno con qué fuelle,
que alguien preguntase: ¿tenía pasión?
alejen de mí la pimienta del reino, el jengibre, el clavo de la india,
pongan muy alta la música y que yo baile
fluido, interminable,
sostenido por toda la luz antigua y moderna,
los ciegos, los templados, ah no, que al menos me encontrase la pasión
y me perdiese en ella
la pasión griega.

-A faca não corta o fogo, Assírio & Alvim, Lisboa, 2008
-Poemas completos, Porto Editora, 2014

Herberto Hélder (Funchal, Portugal. 1930-Cascaes, Portugal, 2015), Círculo de Poesía, 29 de febrero de 2016
Traducción de José Ángel García Caballero
Envío de Jonio González

Más poemas de Herberto Hélder en  El Golem - El Coloquio de los Perros - Poesía Nómada


A PAIXÃO GREGA

Li algures que os gregos antigos não escreviam necrológios,
quando alguém morria perguntavam apenas:
tinha paixão?
quando alguém morre também eu quero saber da qualidade da sua paixão:
se tinha paixão pelas coisas gerais,
água,
música,
pelo talento de algumas palavras para se moverem no caos,
pelo corpo salvo dos seus precipícios com destino à glória,
paixão pela paixão,
tinha?
e então indago de mim se eu próprio tenho paixão,
se posso morrer gregamente,
que paixão?
os grandes animais selvagens extinguem-se na terra,
os grandes poemas desaparecem nas grandes línguas que desaparecem,
homens e mulheres perdem a aura
na usura,
na política,
no comércio,
na indústria,
dedos conexos, há dedos que se inspiram nos objectos à espera,
trémulos objectos entrando e saindo
dos dez tão poucos dedos para tantos
objectos do mundo
e o que há assim no mundo que responda à pergunta grega,
pode manter-se a paixão com fruta comida ainda viva,
e fazer depois com sal grosso uma canção curtida pelas cicatrizes,
palavra soprada a que forno com que fôlego,
que alguém perguntasse: tinha paixão?
afastem de mim a pimenta-do-reino, o gengibre, o cravo-da-índia,
ponham muito alto a música e que eu dance,
fluido, infindável, apanhado por toda a luz antiga e moderna,
os cegos, os temperados, ah não, que ao menos me encontrasse a paixão
e eu me perdesse nela
a paixão grega.
---
Foto: EFE/El Cultural, España

lunes, marzo 06, 2017

Fernando Pessoa / Al volante del Chevrolet por la carretera de Sintra















[Fragmento]

Al volante del Chevrolet por la carretera de Sintra,
a la luz lunar y al sueño por la carretera desierta,
conduzco a solas, conduzco casi despacio, y un poco
me parece, o me esfuerzo porque un poco me parezca,
que sigo por otra carretera, por otro sueño, por otro mundo,
que sigo sin que haya Lisboa atrás dejada o Sintra a la que llegar,
que sigo, ¿y qué más puede haber en seguir sino no parar, proseguir?

Voy a pasar la noche en Sintra por no poder pasarla en Lisboa,
mas cuando llegue a Sintra me apenará no haberme quedado en Lisboa.
Siempre esta inquietud sin propósito, sin nexo, sin consecuencia,
siempre, siempre, siempre
esta desmedida angustia del espíritu por nada
en la carretera de Sintra o en la carretera del sueño o en la carretera de la vida...

Maleable a mis movimientos subconscientes del volante,
galopa por debajo de mí conmigo el automóvil prestado.
Sonrío del símbolo al pensarlo, y al girar a la derecha.
¡Con cuántas cosas prestadas voy yendo por el mundo!
¡Cuántas cosas que me prestaron conduzco como mías!

[Alvaro de Campos]

Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935), Los autos (Poemas a cuatro ruedas), Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2017
Traducción de César Antonio de Molina

Foto: Último retrato de Fernando Pessoa (1935). J. G. Simões, Vida e obra de F. Pessoa: Historia duma geração, Bertrand, 1950


Ao volante do Chevrolet pela estrada de Sintra

Ao volante do Chevrolet pela estrada de Sintra,
Ao luar e ao sonho, na estrada deserta,
Sozinho guio, guio quase devagar, e um pouco
Me parece, ou me forço um pouco para que me pareça,
Que sigo por outra estrada, por outro sonho, por outro mundo,
Que sigo sem haver Lisboa deixada ou Sintra a que ir ter,
Que sigo, e que mais haverá em seguir senão não parar mas seguir?
Vou passar a noite a Sintra por não poder passá-la em Lisboa,
Mas, quando chegar a Sintra, terei pena de não ter ficado em Lisboa.
Sempre esta inquietação sem propósito, sem nexo, sem consequência,
Sempre, sempre, sempre,
Esta angústia excessiva do espírito por coisa nenhuma,
Na estrada de Sintra, ou na estrada do sonho, ou na estrada da vida...

Maleável aos meus movimentos subconscientes do volante,
Galga sob mim comigo o automóvel que me emprestaram.
Sorrio do símbolo, ao pensar nele, e ao virar à direita.
Em quantas coisas que me emprestaram guio como minhas!
Quanto me emprestaram, ai de mim!, eu próprio sou!
(...)

11-5-1928
Poesias de Álvaro de Campos. Fernando Pessoa. Lisboa: Ática, 1944 Arquivo Pessoa