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lunes, diciembre 02, 2024

Edith Södergran / A Eros


Eros, el más cruel de todos los dioses,
¿por qué me trajiste a la tierra oscura?
Al crecer, las niñas
son excluidas de la luz
y lanzadas a un cuarto oscuro.
¿No flotaba mi alma como una estrella feliz
antes de ser atrapada en tu anillo rojo?
Mira, estoy atada de manos y pies,
siente, estoy obligada a todos mis pensamientos.
Eros, el más cruel de todos los dioses:
no huyo, no espero,
solo sufro igual que un animal.

Edith Södergran (San Petersburgo, Rusia, 1892 – Raivola, Finlandia, 1923), Periódico de Poesía, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 12 agosto, 2019
Versión de Petronella Zetterlund

 
Till Eros

Eros, du grymmaste av alla gudar,
varför förde du mig till det mörka landet?
När flickebarnen växa till
bliva de utestängda från ljuset
och kastade i ett mörkt rum.
Svävade icke min själ som en lycklig stjärna
innan den blev dragen i din röda ring?
Se, jag är bunden till händer och fötter,
känn, jag är tvungen till alla mina tankar.
Eros, du grymmaste av alla gudar:
jag flyr icke, jag väntar icke,
jag lider endast som ett djur.
---

sábado, noviembre 30, 2024

Edith Södergran / Virgen moderna


No soy una mujer. Soy un neutro.
Soy un niño, un paje y una valerosa decisión,
soy un rayo alegre de un sol escarlata.
Soy una red para todos los peces glotones,
soy un brindis en honor a todas las mujeres,
soy un paso hacia la coincidencia y la perdición,
soy un salto a la libertad y al propio yo.
Soy el susurro de la sangre en el oído del hombre,
soy un escalofrío del alma, deseo y negación de la carne,
soy el anuncio de entrada a nuevos paraísos.
Soy una llama, curiosa y animada,
soy un agua, profunda y atrevida hasta las rodillas,
soy un fuego y agua en sincera unión sin condiciones…

[1916]

Edith Södergran (San Petersburgo, Rusia, 1892 – Raivola, Finlandia, 1923), Un encuentro con tres poetas suecas, Editorial Yaugurú, Montevideo, 2021; "La tormenta y otros cincos poemas de Edith Södergran traducidos del sueco", Revista Aullido, octubre 19, 2022
Traducción de Hebert Abimorad


Vierge Moderne

Jag är ingen kvinna. Jag är ett neutrum.
Jag är ett barn, en page och ett djärvt beslut,
jag är en skrattande strimma av en scharlakanssol…
Jag är ett nät för alla glupska fiskar,
jag är en skål för alla kvinnors ära,
jag är ett steg mot slumpen och fördärvet,
jag är ett språng i friheten och självet…
Jag är blodets viskning i mannens öra,
jag är en själens frossa, köttets längtan och förvägran,
jag är en ingångsskylt till nya paradis.
Jag är en flamma, sökande och käck,
jag är ett vatten, djupt men dristigt upp till knäna,
jag är eld och vatten i ärligt sammanhang på fria villkor…
---
Foto: Revista Aullido

viernes, noviembre 29, 2024

Harry Martinson / Dos poemas


Aves marinas 

Aves marinas son nuestros pensamientos
siempre volando.
Mientras tomamos la sopa de carne
en el comedor del barco junto al Cabo God
nuestra vieja ave marina deja caer un excremento
sobre la piedra miliar del mar-Rockall
o dormita como un pingüino somnoliento-
con la pechera de su camisa recién lavada-
allá abajo junto a la barrera de Ross-
o susurra como una paloma cansada de volar
en el oído de Karen, mi amada Karen,
en la cocina del alcalde de Kerteminde.
Aves marinas son nuestros pensamientos
y siempre se alejan de nosotros volando;
y nosotros seguimos sentados en el comedor junto
al Cabo God –enhollinados, sudorosos- y la sopa de carne
bien lo sabe Dios no es muy allá-


Li Kan expone su opinión sobre los gallos 

El gallo fuerte hace el último momento
una exhibición ante la fuerte y ciega vida
para demostrar que está a la altura de ella.
Pero el que se atreve a ser el débil no se apresura.
Lo que opine la vida no puede opinarlo él.
Lo que le da la vida lo aprovecha pacíficamente
como el pollo perseguido a picotazos en el bosque de la vida. 

Su concepto de la vida no es negación, ni odio ni desprecio,
sino la triste aceptación, que a veces puede mezclarse con alegría,
de existir, no obstante, un breve tiempo.
Canta tristemente sobre la tumba del gallo fuerte.

Harry Martinson (Jämshög, Suecia, 1904 - Gnesta, Suecia, 1978), Altazor, revista electrónica de literatura, año V, noviembre de 2024
Traducción al español de Francisco J. Uriz

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jueves, octubre 31, 2024

Bengt Berg / Dos poemas


Lo que nos enseña el camino 

Entre tres pueblos transcurre la mañana-
el paseo: pasa delante de una mina de arena,
a lo largo un pequeño riachuelo y sube
una cuesta. Donde
se sienta una liebre, sumida
en su propia sombra. Entonces
me ve, se recobra, toma un par de saltos
a través de la carretera.
Y vuelta a la colina,
paso dos amapolas,
se agitan levemente los tallos, llego a la cima
y miro más de 75 hectáreas
de agricultura francesa subvencionada.
Como un granero en una película soviética, aún más grande,
Europa está a la espera de otra cosecha
y más allá: el otoño.


¿Por qué se quiere un idioma?

¿Por qué se quiere un idioma
del cual sólo entiende de los lagos?
O el atardecer a finales de agosto
cuando el aire todavía es demasiado claro,
todo demasiado sensato
y se viaja a lo largo de un anhelo
dentro de un vehículo llamado coche
y lo que habla no es una boca sino un abedul,
un idioma hacia afuera del verano

Bengt Berg (Torsby, Suecia, 1946), Periódico de Poesía, n° 75/Diciembre 2014-Enero 2015, México
Versiones de Hebert Abimorad

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sábado, marzo 18, 2023

Harry Martinson / Relación




Entre la poesía que vive en tu corazón y la amapola existe un contrato
escrito por el viento y firmado por la destrucción.
Está escrito con una pluma de grulla
mojada en sangre de libélulas.
Para ambos el problema consiste
en saber cómo burlar con astucia a la vida
para que dé su fragancia en las palabras y así éstas
puedan parir sueños sólidos.
Sí, los sueños tienen que construirse más firmes que las ciudades
y diariamente deben ser remendados
y reparados tras los ataques cotidianos y corrosivos del diente de la utilidad
que es peor que el diente del tiempo.

Harry Martinson (Jämshög, Suecia, 1904 - Estocolmo, 1978), Antología poética, Plaza y Janés, Barcelona, 1975, edición y traducción de Francisco J. Uriz. Poesía nórdica, Ediciones de la Torre, Madrid, 1999, traducción de Francisco J. Uriz con la colaboración de Kirsti Baggethum, Mona Moltke, Pentti Saaritsa y José Antonio Fernández Romero
Envío de Jonio González


sábado, mayo 14, 2022

Göran Sonnevi / Koster 2003



Una sombra en la luz gris
viene del mar, sobre la isla, el monte, los altos fresnos Lluvia
Al amanecer tormenta Cuando llegamos subimos al monte, nos juntamos con Lena
junto al barco En el horizonte alumbraba una racha de sol Grandes navíos en camino
a lo lejos  El Archipiélago más pequeño que como lo recordaba  Iré
al pie del océano; luego empezará la subida a su monte
No hay ninguna escolta Humanos que amo;
y por los que me siento amado; no puede ser eso
Como en el nacimiento y muerte Donde tampoco me veo a mí mismo;
por lo tanto no soy escolta de mí mismo  Los árboles del monte son interminables
Los árboles Del monte también parten de cero; pero lo sabías antes
Cada costa es interminable Cada costa también parte de cero
Lo que el océano es, es indecible  Hölderlin vio la planicie del mar del mundo,
allá abajo, abrasada ¿Luego todo se destruyó? Pero no todo está destruido
Para Blake soplaba el viento de la revolución sobre el mar  Desde un nuevo mundo

A cada instante sucede la historia  Aquí, este verano
se exponen Uday y Qusay, hijos de Saddam Hussein, después de ser muertos por el 
     Imperio
Sus rostros en la muerte recuerdan al Che Guevara; también él expuesto
Los intereses del Imperio similares Pero torturadores y asesinos
no son idénticos a los héroes revolucionarios Aunque entre ellos también hay
torturadores y asesinos La diferencia puede ser infinita O cero

¿Cómo represento el tiempo? ¡No solamente yo, nosotros! El inapelable
nacimiento La inapelable muerte Pero también la forma recurrente
La esfera perfecta; en su infinita cantidad de dimensiones Su superficie de reflexión
Su haz de incendio El que lo ha visto ya no existe ¿Quién existe entonces?
Tantas preguntas ¡Cada vez más! Como si de verdad fuesen posibles   ¡Y lo son!
De modo que aquí no puedo quedarme ¡No! No en vida y no en la muerte

Difícil alcanzar el mar; todavía no llegamos Aunque yo
lo toqué, en el estrecho de Koster, cuando el agua entró enjuagando
una hendedura en la roca negra que emergía de la arena
Anduvimos por un bosque de matorrales; las madreselvas colgaban como lianas de los árboles
Yo me enredé El bosque de avellanos sobre Sane talado, para que
El ganado pudiese pastar allí El prado de la costa pisoteado, pastado
Algunos cardos marinos quedaban al borde de la costa; verde azulados, sobresaliendo, filosos
Kerstin y Lena se bañaron, yo no Luego las oí gritar Lena sale
del agua, levanta un pichón que recién han visto volar demasiado bajo sobre el agua;
Ya estaba muerto, o moribundo Vi el pico abriéndose, luego todo
quedó quieto Cuando lo dejamos a la sombra las moscas y hormigas ya estaban allí, en
un instante Pájaro pequeño: para nosotros de especie indefinida Puse la caparazón
de una navaja en mi mejilla, era muy filosa Un tábano gris se metió en mis gafas De pronto mucho              calor, después de la lluvia Junto al gran roble voló una mariposa que no reconocí, al parecer
una vanesa de los cardos También una mariposa de brezo más grande, con grandes formas de ojos en la parte inferior de las alas

Al anochecer subimos los tres al monte, miramos su amplitud
Posicionamos los faros noruegos Allí, allí debe estar la entrada del Fiordo de Oslo
Partes de tierra noruega se ven más allá del fiordo Como flotando sobre el agua

Después vemos en televisión Pulp fiction repetición de la pornografía de la violencia
La ironía es absurda; o mejor dicho coartada Veo las imágenes editadas de
Irak; Kalashnikov de fabricación especial en metal blanco; o de oro El kitsch,
casi idéntico La matanza idéntica La tortura También la masculinidad de los verdugos
Un hemisferio de los espejos de Narciso Girando También eso una forma de lo 
     absoluto
Eso somos; también en el mundo protegido También en Liberia, Costa de Marfil,
Congo, Chechenia, Cachemira ¡Hay más nombres! ¡O es un solo nombre!
Al amanecer salgo a orinar Luz anaranjada sobre la planicie de Kile
Una luna blanca, delgada, sobre la casa donde una vez  vivimos Y tras esa la primera casa

Los árboles han crecido Están oscuros contra el luminoso cielo ascendente

A quién hablo con voz profética; también desde el abismo
Subo por tercera vez al monte, solo, en la lluvia
Allí toco la flauta; para el vento, el mar, las islas Los tonos
se deforman en el viento Bajo rápidamente También toco para
los puntos cardinales Y para la línea terrestre, la línea celeste Y para la línea
imposible Allí, donde todo se decide La tarde es trabajo con
el manuscrito del muerto; yo y Lena hacemos la edición final De pronto, 
       inesperadamente
llega la solución Como si toda forma creciese rectamente de la muerte Como vida
Así hablamos con el muerto, con los muertos En la noche voy al pie
Del océano; también solo En Brevik, junto al camino hacia el puerto
creció un bosque de verbasco; los grillos chirriaban Junto al mar
toqué el agua, miré haca la línea de montes de las islas allí
Desde el camino había visto la luz de los faros de Ursholmen Un bote a motor
Con luz fuerte iba sobre el agua   Después busqué a Kerstin en la 
tercera casa, donde ahora han instalado agua y saneamiento Nos despedimos
de la gente allí, luego fuimos juntos en la noche aún clara, sus
árboles oscuros creciendo, el camino de grava que serpentea volviendo a la segunda casa

¿Cómo toco yo a los humanos: con qué clase de voz? ¿Llega ella 
sobre el océano, como forma nueva? ¿Forma de aniquilación? Como si también mi voz fuese la muerte   
¿Es eso lo que quiero? ¡No! Yo quería tocarte con vida
Pero no es mi voluntad lo que cuenta La musa gris también me tocó
¿Puedes describir esto? ¡Sí! También ¿Una vez más? ¡Sí! También

Los muertos hablan con los muertos Salen del mar Su procesión se mueve
a través de todas las dimensiones Pasan a través de todo, a través de nosotros
¿Misericordiosamente? Nadie sabe Como si también los castigos, persecuciones 
atravesaran, fueran perforadas por eso Entonces de todos los muertos ¿Cómo
los tocamos? Cómo santificamos nosotros El Nombre; lo que hay en todos los nombres   Todos
son el mismo Así les mostramos respeto ¿Cómo? Como si pudiese haber lenguaje
     sin violencia, solamente amor
En la noche brilló la estrella Salí y oriné al amanecer,
más allá de la planicie de la caldera brillaba Aurora, rojo-lila sobre los árboles verdes
Nos tocamos el uno al otro en el sueño, en la habitación con tablas anchas en el techo
La rueca no está hace mucho tiempo; la TV está aquí Nos adaptamos a ella;
las necesidades de otros, que también nos llevan a la tentación Estamos en el mundo
imaginario de los humanos   Lo que hacemos con nosotros no puede ser quitado
tampoco la estrella ¿Un retorno al Paraíso? ¡No! No es posible
Tampoco eso deseo Lo que deseo es más grande Cada pensamiento en su 
     enormidad

Y cuando la tormenta invisible pasa sobre el mundo ¿Qué hago entonces?
¿Qué sucede aquí, en el tercer milenio, en nuestro sistema de tiempo,
con la tierra materna, o la tierra paterna, en el sentido de Hölderlin? La
gran convulsión, la gran cesura llegará, y ya ha
llegado ¿Puede el abismo profundizarse? ¡Sí! Es la cualidad del abismo, no
tener fondo alguno  Ni hacia arriba ni hacia abajo  O hacia ningún otro lado
La tierra tiembla bajo nuestros pies  El rostro invisible sobre nosotros bajo nosotros
Tiembla  Qué se oye a la distancia  ¿Qué caballos? ¿Qué prodigios?
Oceánico El gran vacío, del que las filas de madres de universos nacen

La bomba del hidróforo golpea una y otra vez  Algo anda mal
en la válvula del aljibe, de modo que el agua que es subida
una y otra vez vuelve a caer  Oigo este sonido todo el día   Los
árboles oscuros estaban en el silencio de la noche  Altos  Colosales  Su poder está en nosotros
Kerstin y Lena estuvieron ayer en el mar en la lluvia  yo no  Yo escribí el epílogo
  
Göran Sonnevi (Lund, Suecia, 1939), Oceanen, Bonniers, Estocolmo, 2005; Disparates, Editorial del Gabo, San Salvador, 2014
Versión de Roberto Mascaró


lunes, octubre 04, 2021

Gunnar Ekelöf / Dos poemas




La  luna

La luna acaricia suavemente los ojos,
me despierta en lo profundo de la noche. 
Solo entre los durmientes
echo leña al fuego, ordeno la madera ardiente,
me muevo entre sombras en silencio, 
sombras que flamean alto
sobre los troncos marrones, finamente
ornados con enceguecedores aparejos…

¿Por qué me has despertado? Solo entre los durmientes,
de espaldas al fuego, abro silencioso la puerta,
voy entre nudos de ramas por la 
nieve, pisando tallos, veo
la luna llena provocativa sobre la nieve...


Euforia

Estás solo en el jardín con el cuaderno de 
    notas, un bocadillo, la botella y la pipa.
Es de noche, tan en calma que la luz arde sin flamear,
derrama un reflejo sobre la mesa de toscas tablas
y brilla en la botella y vaso.

Tomas un trago, comes un bocado, 
    llenas y enciendes tu pipa.
Escribes una o dos líneas y te tomas 
    una pausa y reflexionas
sobre la racha de rubor de anochecer que 
    compite con el de amanecer,
el mar de perifollos, espumeando, verdiblancos 
    en la penumbra de la noche de verano,
ni una mariposa en torno a la luz, pero 
    filas de hormigas en el roble,
la hojarasca tan quieta frente al cielo… Y 
    el álamo que cruje en la quietud...
Toda la naturaleza firme de amor y muerte en torno a ti.

¡Como si fuese la última noche antes 
    de un largo, largo viaje:
Uno tiene el boleto en el bolsillo y 
    por fin el equipaje listo.
Y uno puede estar allí sintiendo la 
    cercanía de las tierras lejanas,
sintiendo que aquí y ahora es al mismo 
    tiempo partida y llegada,
sintiendo como muerte y vida son 
    firmes como el vino en ti!

Sí, ser uno con la noche, uno consigo 
    mismo, con la llama de la luz
que me mira a los ojos en calma, inescrutable y calma,
uno con el álamo que vibra y susurra,
uno con los rebaños de flores que se inclinan 
    desde la penumbra y escuchan
algo que tenía en la punta de la lengua 
    para decir pero nunca fue dicho,
algo que no quisiera traicionar aun si pudiese.
¡Y murmura en mi interior la más pura dicha!
Y la llama sube… Es como si las flores se acercasen más,
más y más cerca la luz en brillantes puntos de arcoíris.
El álamo vibra y juega, el rubor de anochecer compite
y todo lo que era indecible y la lejanía 
    es indecible y cercana.
                     -----

Canto sobre lo único que congracia,
lo único práctico, para todos igual

Gunnar Ekelöf (Estocolmo, 1907-Sigtuna, Suecia, 1968), Escrito entre líneas, selección y traducción de Roberto Mascaró, Encuentros Imaginario-Silabario, Malmö, Suecia-Quetzaltenango, Guatemala, 2019

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domingo, abril 11, 2021

Tua Forsström / Penélope

















1
Soy la esposa, cercada
Los años fluyeron como agua,
Una se acostumbra. Sucedió
Que yo me separé de mi espera
Y miré a mis Pretendientes, negado
Tú. Me olvidé de mí, me olvidé
de las noches bajo Sus manos
Como se olvida un sueño hasta
Que vuelve. Pasaron muchos años
Como instantes. Hay
Una espera tal que uno se separa

2
Lo que llamamos tiempo
Es tal vez entrenarse
En incertidumbres, carencias.
Lo que llamamos tiempo
es quizá finalmente ¡renunciar!
¡Yo olvido! ¡Olvido
Su nombre!
La guerra deforma.
La memoria reduce.
Cercar o ser cercada
A la larga da igual. Pero
¿Serle negado un abrazo
Como a agua derramada?

3
¡Huesos pelos plumas escamas!
Los años pasan alegremente y se hace de noche
Inviolables son las leyes de los minerales
En la tierra, las vistosas superficies se desconchan:
Sobre el rostro sin custodia que era el del sueño
Sobre el rostro sin custodia que era la máscara sin custodia
De los sueños

4
Un cuerpo es llevar un cofre
Con reliquias, huesos como porcelana
Yo no soy aún una mujer
Vieja, ¡eso me fastidia!
Tejo una tela. Soñé
Anoche con un barco que iba a la deriva
Hacia una lejana costa
¿Me recuerdas? El que
Vuelve es siempre otro
Con las sombras de las guerras en la frente,
Con cicatrices de todo lo extranjero
Grabadas en el cuerpo
¿Quién vuelve como el que era?
Lo que uno perdió es real:
Lo que uno perdió lo conserva
para siempre. Una espera,
Un hombre. ¿Me recuerdas?
Date prisa, si puedes.

Tua Forsström (Porvoo, Finlandia, 1947), Afinidades afectivas. Antología de poesía nórdica, Libros del Innombrable, Zaragoza, 2003
Traducción de Francisco J. Uriz
Envío de Jonio González

domingo, noviembre 29, 2020

Henry Parland / De "Ideales en oferta"




otoño de 1926 – mayo de 1927

III

Mientras caminaba
había pesada niebla
en torno de mi casa,
una tenaz y congelada niebla.
Demoré largo rato,
esperé a que se dispersara
pero siguió allí
como un monstruo viscoso
en los oblicuos rayos de la mañana

IV

Todos llevamos gafas
aunque tengamos
ojos sanos.
Las llevamos para
no mirar la verdad
sino algo
que es más bello
o más feo:
con frecuencia, más feo

V

La verdad es lo peor de todo
no es ni
fea ni bella
ni blanca ni negra
sino cotidiana
y gris
como la vida
en un agua en calma.


diciembre de 1926 - agosto de 1927

I

En la habitación
un hornillo azul mira fijo
y sueña azules sueños;
una estría de luz
se mece en la pared
y una rama verdinegra
mira por la ventana.

Henry Parland (Viborg, Finlandia, 1908-Kaunas, Lituania, 1930), Ideales en oferta (poemas selectos), selección y traducción del sueco de Roberto Mascaró, Editorial del Gabo, El Salvador, 2015. Basada en Hamlet sade det vackrare (Hamlet lo decía más bonito), poemas completos, Gargantúa Förlang, Malmö, 1992



hösten 1926 – maj 1927

III

Då jag gick
låg tung dimma
kring mitt hem
en bitande och isig dimma.
Jag dröjde länge,
väntade att den skulle skingras
men den låg kvar
som ett slemmigt vidunder
i morgonsolens sneda strålar

IV

Alla vi bär glasögon
också om vi
har goda ögon.
Vi bär dem för
att icke se sanningen
utan någonting
som är vackrare
eller fulare än denna
-vanligtvis fulare

V

Sanningen är det värsta av allt
den är varken
ful eller vacker
vit eller svart
utan alldaglig
och grå
som livet
i ett stillastående vatten.

december 1926 – augusti 1927

I

Ut i rummet
stirrar en blå ugn
och drömmer blåa drömmar,
en strimma ljus
gungar på vägen
och en grönsvart gren
tittar in genom fönstret.

miércoles, noviembre 25, 2020

Kjell Espmark / Ahora Beethoven se ha vuelto loco















Llaman incomprensible a su estilo tardío,
una bofetada en el rostro de un público
entusiasta como un par de zapatos gastados.
Pero la música está cansada de conciliación
y busca un hogar en su ira.
Deja que rechine, deja que raspe.
Como cuando la existencia se encoge de dolor
en torno a su hígado que se marchita.
Quizá estén planeando una zancadilla más.
No ha olvidado cómo sus tempranas obras maestras,
la música en memoria del emperador Josef,
fueron canceladas sin previo aviso.
¡Lo que merece el mundo es desconfianza!
La sordera son sólo los primeros pasos
de entrada en un silencio más severo —
el que él ha tomado a su servicio.
Sí, él arroja al público al silencio.
No ve sus asustados aplausos
hasta que lo vuelven hacia el salón:
bravos mudos salen de bocas desencajadas
como si despedazasen el cuerpo fieras salvajes.
Y los labios de los amigos forman las palabras:
Ahora Beethoven se ha vuelto loco.
Pero al mismo tiempo el silencio aclara la existencia:
se ve cómo los árboles se elevan con raíces extraviadas
y cómo la ciudad ralea hasta quedar reducida a un grabado.
Aquí busca la música el verdadero peso.
Las cuerdas exploran insobornables el territorio
en el límite de lo que no existe.
En las notas no se deja entrar nada prescindible.
Finalmente cada media nota pesa una libra.
¿No estuvo él toda su vida
en camino hacia el cuarteto en do sostenido menor,
el dolor del decenio condensado en cuatro
instrumentos de cuerda hasta formar un destierro final?
El cuarteto
que siempre será de su tiempo.

Kjell Espmark (Strömsund, Suecia, 1930), La libertad del ocaso, Libros del Innombrable, Zaragoza, 2019
Traducción de Francisco J. Uriz
Envío de Jonio González


lunes, abril 20, 2020

Tomas Tranströmer / Prisión














Se juega fútbol;
desconcierto: balón
va sobre el muro.

*

Ruido se hace
para espantar el tiempo,
para apurarlo.

*

Las mal escritas vidas:
la belleza persiste
como tatuaje.

*

Ladrón cazado:
con los bolsillos llenos
de setas frescas.

*

Ruido de taller
y las torres pesadas
al bosque asombran.

*

Se abre la puerta;
en el hospicio estamos,
en nueva era.

*

La luz se enciende:
el aviador ve manchas
de irreal luz.

*

Noche: un camión
pasa, los internados
sueñan temblando.

*

Él bebe leche
y se duerme en su celda,
madre de piedra.

Tomas Tranströmer (Estocolmo, 1931-2015), Fängelse: Nio haikudikter från Hällby ungdomsfängelse, 1959 (Fängelse, nueve jaicus del hospicio de jóvenes Hällby, 1959), Edda, Suecia, 2001
Re-creación del sueco al castellano de Roberto Mascaró

Nota a la edición sueca:

En 1959 visitó Tomas Tranströmer a su amigo, el psicólogo y poeta Åke Nordin, que por ese entonces era el jefe de la prisión para jóvenes Hällby, en las afueras de la ciudad de Eskilstuna. Como saludo de Año Nuevo, Tranströmer envió ocho haikus a  Åke Nordin y a su mujer, Ulla. Ahora se publican por primera vez, seguidos por un noveno haiku, que por algún motivo no llegó con la carta. (Envío de R. M.)

Otra Iglesia Es Imposible - Poetry Foundation - A Media Voz - El Cultural - Arcadia - El País - Función Lenguaje - El Placard - Vallejo & Co. - La Máquina de Pensar/YouTube

Foto: Laurent Denimal/Opale/El País

martes, diciembre 31, 2019

Edith Södergran / La red















Poseo la red a la que van a dar todos los peces.
Bienaventurado asciende el calmo pecho de la pescadora
cuando atrae hacia sí esa carga plateada.
Yo levanto tesoros de la tierra en mis hombros.
Yo los cargo, los llevo a un estanque de ensueño.
En la playa, un pescador con una caña de oro.

En algún sitio hay dioses tras los bosques más densos,
nosotros los perdidos seres humanos sólo queremos llegar hasta allí.
Buscando el sol ardiente del futuro más allá de los bosques.

Edith Södergran (San Petersburgo, Rusia, 1892-Raivola, hoy Roshchino, Rusia, 1923), El país que no es, Ediciones Encuentros Imaginarios, Malmö, Suecia, 2009
Traducción de Roberto Mascaró
Envío de Jonio González

EcuRed - Mito - Eterna Cadencia - A Media Voz - Diablo - El Vuelo de la Lechuza - Letras Libres
---
Foto: Mito/Nórdica

miércoles, junio 05, 2019

Marie Silkeberg / Bárðarbunga*

















Una azul niebla de azufre por la erupción cubre la ciudad.
Una fina neblina.
Tú sientes el olor del azufre también en la ducha
Ves casas bajas de madera. Metal corrugado.
Una avioneta vuela bajo aterrizando.
Llueve.
Te empapas
Tomas sopa de fideos
La carne tiene un sabor distinto. Más pesada.
Oyes el idioma chino mientras la lluvia torrencial cae afuera
Sales a la lluvia
Preguntas por el barco
Nosotros le avisamos responde la mujer.

Ves el sangriento color rojo en la carne de ballena sobre el mostrador refrigerado.
Intentas tomar café afuera en el puerto y fumar
el único cigarrillo que te queda en el bolsillo.
La lluvia azota desde el mar.

Tú nadas en una gran piscina exterior.
Pertinaz.
Como a través del volcán.
En mareas de lava.

Epilepsia. Visiones.
Una bebida azul.

Una mujer te habla en el vestuario.
Dice reconocerte. Haberte visto a menudo.
Es la primera vez le dices.

Ves un arco iris en el cielo.
Una película sobre el mar dices.
Como la isla tiende en el océano.
Profundo en la memoria.

Conoces una mujer de Uruguay.
Con abuelos maternos y paterno de Hungría y Polonia.
Que ahora viven en Australia.
Ella cuenta que afuera del departamento que alquila
hay altas pilas de basura.
Que una mañana vio a una mujer metida hasta la cintura en la montaña de basura.
Usaba una herramienta para extraer algo comestible.

Un hombre y una mujer de Montreal junto a ustedes quedan petrificados.
¿En serio?
Parece que la prosperidad ha retornado dicen.

Habrían podido haber hecho algo mejor le preguntas a una mujer.
2008.
Algo más radical responde ella.

Vas al mercado de pulgas en una gran barraca.
Miras suéteres. Pulseras de piedra de lava.

De Atlantis, Albert Bonniers, [Estocolmo], 2017

Marie Silkeberg (Estocolmo, 1961), Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires, 2019
Traducción de Miriam Tai

* Bárðarbunga es un volcán de Islandia, la segunda montaña más alta de ese país. Se eleva unos 2000 metros sobre el nivel del mar. (Nota del Administrador)

Marie Silkeberg - The National - Kristianstadsbladet - SVT Nyheter - Asymptote - The Institute for Experimental Arts - San Francisco International Poetry Festival


Bárðarbunga

En blå dimma av svavel från utbrottet ligger över staden.
Ett tunt dis.
Du känner lukten av svavel i duschen.
Ser låga hus av trä. Korrugerad plåt.
Ett litet plan som flyger in för landning.
Det regnar.
Du blir genomblöt.
Du äter nudelsoppa.
Köttet smakar annorlunda. Tyngre.
Du lyssnar till det kinesiska språket medan regnet öser ner utanför.
Du går ut i det.
Frågar om båten.
Vi hör av oss svarar kvinnan.

Du ser den blodiga röda färgen i valköttet i kyldisken.
Försöker dricka kaffe utomhus i hamnen och röka
den enda cigarett du har kvar i fickan.
Regnet piskar in från havet.

Du simmar i en stor utomhusbassäng.
Länge.
Som genom vulkanen.
I lavaströmmar.

Epilepsi. Syner.
En blå dryck.

En kvinna börjar tala med dig i omklädningsrummet.
Säger att hon känner igen dig. Sett dig ofta.
Det är första gången säger du.

Du ser en regnbåge över himlen.
En film om havet säger du.
Hur ön ligger i havet.
Deep in our memory.

Du träffar en kvinna från Uruguay.
Med far- och morföräldrar från Polen och Ungern.
Som nu bor i Australien.
Hon berättar att det utanför lägenheten hon hyr
ligger högar med sopor.
Att hon en morgon såg en kvinna stå till midjan i sopberget.
Att hon använde ett redskap för att skyffla fram något ätbart ur det.

En man och en kvinna från Montreal bredvid er stelnar till.
Really?
Det verkar ju som om välståndet kommit tillbaka säger de.

Hade de kunnat göra något bättre frågar du en kvinna.
2008.
Något radikalare svarar hon.

Du går till loppmarknaden i en stor barack.
Ser tröjor. Armband av lavastenar.
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Foto: Eva Jagerup

lunes, mayo 13, 2019

Pär Lagerkvist / Si crees en Dios














Si crees en dios y no existe ningún dios
entonces tu fe es un milagro aún mayor.
Es en verdad algo inconcebiblemente grande.

¿Por qué yace allí abajo en las tinieblas un ser
llamando a algo que no existe?
¿Por qué son así las cosas?
No hay nadie que oiga que alguien llama en las tinieblas.
Pero ¿por qué existe el grito?

Pär Lagerkvist (Växjö, Suecia, 1898-Lidingö, Suecia, 1974), Poesía nórdica, Francisco J. Uriz ed., Ediciones de la Torre, Madrid, 1999
Traducción de Francisco J. Uriz, Kirsti Baggethum, Mona Moltke, Pentti Saaritsa y José A. Fernández Romero
Envío de Jonio González

Lecturalia - The Nobel Prize - A Media Voz
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Foto: Lennart Nilsson/Litteratur Magazine

jueves, enero 10, 2019

Sonja Åkesson / Una carta















¡Hasse!
¡Hans Evert!
¿Te acuerdas de mí?
No fui tu primera chica
claro
pero tu fuiste mi primer chico.
Ibas constantemente en la bici, una Rambler,
y llevabas la gorra en la nuca
y yo iba en la barra con mi abrigo rojo
y a veces en la parrilla.
Una tarde nos caímos en la cuneta.
Qué canciones cantabas.
Ya entonces eran viejas:
“A casa de mi chica
tarde o temprano
me lleva el camino
a casa de mi chica
que escribe
que me quiere”
aún oigo tu voz con precisión:
azafrán y canela y unos granos de mostaza
y tú desafinabas un poquito en todos los tonos.
Tu hermana estaba gorda y se llamaba Jenny
Cuando empezamos tú tenías 17 años y yo —
no, no me atrevo a decirlo.
Podrías acabar en la cárcel.
Tú estabas siempre bronceado por el sol.
Luego llegó la movilización.
¿Recuerdas aquella cabaña de la orilla del lago azul
con el gallo y el gato y los abedules?
Imagínate que viviésemos allí ahora.
Yo hubiese tenido un montón de críos
que se lavarían en una palangana en la cómoda
antes de ir a la catequesis dominical.
Tu hermana, la gorda Jenny,
hubiese sido mi cuñada.
Pero no hubiese tenido suegra.
Tu padre la había matado de un tiro
y luego se había cortado el cuello
con una navaja de afeitar.
Una vez me enseñaste una foto de ellos.
A veces te emborrachabas un poco.
Entonces ponías en el manillar
ramilletes de jazmín
o ramitas de peral en flor.
Una vez te lo hiciste
con otra chica.
Cuando enloqueció tu padre te escondiste en un armario.
Él también había pensado matar a tiros a los hijos.
Yo mentía todas las noches.
Nunca había mentido antes.
Cuando mentía hacía como
si yo no fuese yo.
Simulaba que era un sueño.
Pretendía que ni siquiera era yo la que soñaba.
Mi madre tenía un olor ligeramente acídulo.
Se le había caído el pelo.
Ella lloraba
y yo también lloraba convulsivamente
aunque sólo era un sueño,
y aunque tampoco era yo la que soñaba.
Todos los días eran un solo sueño.
Una noche mi madre se sentó con abrigo y sombrero.
Imagínate que lo hubiesen hecho,
quiero decir si me hubiesen echado de casa.
Imagínate, yo que lloraba reclamando a mi madre desesperadamente
cuando sólo llevaba una semana en casa de la prima Ruth.
Tú eras bueno con los niños.
Y no quiero decir nada irónico.
Yo no era un niño.
Tú eras muy bueno con los hijos del campesino.
Tú eras también bueno con la vieja señora de la limpieza.
La gente decía que eras bueno con los hijos del campesino
y con la vieja señora.
“Un saludo con el viento quiero yo enviar
a mi padre y a mi madre y la chica de mi lugar”
Cuando cantabas te subía y bajaba la nuez.
Tú padre llevaba mucho tiempo sin levantarse, paralítico,
creo que a raíz de un accidente.
Tu madre estaba muy guapa en la foto.
Luego estalló la guerra
y durante varios años
no fui la chica de nadie en particular.
Durante algunos años no mentí nunca.
Más adelante te hiciste de los de Pentecostés
y te casaste, bastante rico
con una chica, con finca, también de Pentecostés.
Te encontré una vez.
Le habías pedido perdón a Dios, dijiste.
Me sonó bastante estúpido.
Sabía que me deseabas.
¿Cuántos años puedes tener ahora?
¿45?
¿Sigues en la congregación redimido?
¿Crees que tu padre estará en el infierno?
¿Hueles todavía un poco a caballo?
Aunque seguramente tendréis tractor.

Sonja Åkesson (Buttle, Suecia, 1926-Estocolmo, 1977) Vivo en Suecia. Antología Poética, Vaso Roto, Madrid, 2015
Traducción de Francisco J. Uriz
Envío de Jonio González

Sonja Åkesson  - Vallejo & Co. - Atlántica XXII
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Foto: Atlántica XXII

viernes, junio 29, 2018

Greta Knutson / Pesca lunar





















El que está inclinado hacia adelante en el banco no eres tú.
La mano que reposa sobre la rodilla extraña no es la tuya, tu rostro no es el tuyo.
Cada latido de tu corazón era seguido por otro; la certidumbre aún vivía,
la hierba aún no temía nada. Pronto me llamaste, mis pasos
fueron a reencontrarse con los tuyos sobre la arena viviente.
Las canciones llegaron y se fueron sin dejar huella.
Cada objeto nos miraba con ojos de niño, antes de que naciese el miedo.
Ahora las montañas arden, y yo soy un país devastado.

Greta Knutson (Estocolmo, 1899-París, 1983), Lunaires, Flammarion, París, 1985
Versión de J. G.

Foto: Man Ray

MoMA - Nordic Women's Literature - Observator Cultural -Centre Pompidou


PÊCHE LUNAIRE

Celui qui est assis penché en avant sur le banc n’est pas toi.
La main posée sur un genou étranger n’est pas la tienne, ton visage n’est pas le tien.
À chaque pulsation de ton cœur devait suivre une autre : la certitude vivait
encore, l’herbe ne craignait encore rien. Bientôt tu allais m’appeler, mes pas
allaient rencontrer les tiens dans le sable vivant.
Les chansons devaient venir et passer sans traces. Chaque objet nous regardait
avec des yeux d’enfant, avant la naissance de la peur.
Maintenant les montagnes brûlent et je suis un pays dévasté.

lunes, junio 11, 2018

Stig Dagerman / Problema sueco





















En el oasis de paz que es Suecia, el principal problema es la cena de Navidad,
el jamón y las salchichas. Resultan también alarmantes los rumores sobre una
posible huelga de los productores de leche.

Los cadáveres hieden,
se pudren en el barro
(No tendremos jamón
este año.)

Los bombarderos chocan
en un mar hostil
(No tendremos crema
para el café tampoco.)

Se pudren los cadáveres
en la hierba y el fango
(Solo el Diablo sabe
si tendremos salchichas.)

Hermanos torturados
en la sangrante tierra.
(Exigimos respeto
para cenar en paz)

Stig Dagerman (Älvkarleby, Suecia, 1923-Estocolmo, 1954), Våd behov av tröst (Nuestra necesidad de consuelo es insaciable), 1952, Cuaderno Nórdico, mayo de 2018
Versión de Emilio Quintana Pareja

Periódico Anarquista la Boina - Portal Libertario - Mito - Página 12


Svenskt Problem

I den frediga oasen Sverige är det allt överskuggande problemet frågan om julskinkan och julkorven. Rykterna om en eventuell mjölkstrejk verkar också alarmerande.

Kroppar stinka
och gamar slår,
(Ingen skinka
får vi i år)

Flygplan ringas
och salvan smäller.
(Ingen grädde
till kaffet heller.)

Liken multna
i gräs och torv.
(Fanen vete
om vi får korv.)

Bröder piskas
till blods på jorden.
(Respekt vi kräver
för middagsborden!)

martes, mayo 09, 2017

Werner Aspenström / Dos poemas















Poesía

La rosa fugitiva
en la mano fugitiva,
en la poesía fugitiva.
Te sientas con el alfabeto.
El gato está cómodo y ronronea.
Y tú estás sentado entre montones de libros.


La luna

Algunos dicen que la luna es un joven pescador
que arrastra sus redes de arenques sobre el agua.
Otros dicen que es la viuda de un viejo pescador
que con agujas rutilantes teje el chal de la soledad.
No sé. Estoy asombrado por tanta inmovilidad.
Me asombra que la noche se haya detenido.

Werner Aspenström (Norrbärke, Suecia, 1918-Estocolmo, 1997), Poesía, El Tucán de Virginia, Ciudad de México, 1989
Traducción de Homero Aridjis y Pierre Zekeli
Envío de Jonio González

domingo, febrero 15, 2015

Homeira Tari / Ya nos separamos


Ya nos separamos
Y te deslizas
a tu propia habitación
y me deslizo en
mi propia soledad

Ya nos separamos
Te acompaña la noche
y riñes con el calentador
Me acompaña la memoria
y hojeo mi infancia en las granjas

Ya nos separamos
Tu fantasma en el medio de la noche va a la cocina
y enciende un cigarro
mientras un gato camina por el cuarto
y despierta miedos en las venas de una mujer

Estamos solos
Tú te vas al bosque
y talas árboles
Yo voy a mi habitación
y corto mi cabello

                                   de Dimmans blå ögon

Homeira Tari (Teherán, 1966; reside en Suecia), Periódico de Poesía n° 76, febrero de 2015, Universidad Nacional Autónoma de México
Traducción de Hebert Abimorad

sábado, mayo 24, 2014

August Strindberg / Puesta de sol en el mar




Tumbado en el camarote,
fumando tabaco sueco
no pienso en nada.

El mar está verde,
un verde turbio de absenta;
es amargo como el cloruro de magnesio
y más salobre que el cloruro de sodio;
puro como el yoduro de potasio;
y el olvido, el olvido
de grandes culpas y grandes pesares
lo traen solo el mar, ¡y la absenta!

¡Tú, verde mar de absenta,
tú, apacible olvido de absenta,
adormece mis sentidos,
que pueda dormirme en paz,
como me dormía antaño
leyendo un artículo de
Revue de deux Mondes!

Suecia se extiende como un humo,
como el humo de un habano maduro,
y sobre ella brilla el sol,
como un puro a medio apagar,
pero por el horizonte
se alzan rompiente rojas,
como fuegos de Bengala,
que iluminan la miseria.

August Strindberg (Estocolmo, 1849-1912), Strindberg. Escritor, pintor y fotógrafo, traducción de Carmen Montes, Nórdica Libros, Madrid, 2012. Vía Librería Norte
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Foto: August Strindberg c.1900 Wikimedia Commons