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sábado, diciembre 17, 2022

Aldona Gustas / Senderos hacia la escuela...




Senderos hacia la escuela en un paisaje
donde los niños jugaban bajo soles amarillos como yema de huevo
bajo nubes del color de las manzanas

vestíbulos con corrientes de aire
pechos cubiertos por trenzas
donde la noche penetraba
lentamente en nuestros deseos

éramos hijas e hijos
de Polonia y Lituania
ranas a las que habían pescado en charcas
pájaros atrapados en jaulas de aire
les ensenseñábamos a cantar a nuestra manera
nos enseñaban a volar

hundimos los dedos en el sol
pintamos el viento
nuestro simpático compañero de juegos
que corría por las calles
mostrando a todos sus ojos de mirada dulce

yo ponía cada noche
una luna en mi almohada
sorbía su frío
mecía y acariciaba su cuerpo
hasta que mis heladas manos
desaparecían en bolsillos de sueño

Aldona Gustas (Karceviskiai, Lituania, 1932-Berlín, 2022), "Luftkäfige: Eine litauische Kindheit" [Jaulas de aire: Una infancia lituana], Lituanus. Lithuanian Quarterly Journal of Arts and Science, vol. 27, n° 4, invierno de 1981
Traducción del original alemán al inglés, Audrone B. Willeke
Versión del inglés al castellano, Jonio González



SCHOOL PATHS...

School paths in a landscape 
where children played under yellow-yolked suns 
under apple-colored clouds 
drafty hallways  
breasts covered by braids  
where the night slowly  
forced itself into our longings 
we were daughters and sons  
from Poland and Lithuania  
fished frogs in ponds  
trapped birds in airy cages 
taught them to sing our way  
they taught us to fly 
we dipped our fingers in the sun 
painted the wind 
our friendly playmate 
who ran through the streets 
showing his gentle eyes to all 
I placed then every night 
a moon on my pillow
sucked on its coldness 
rocked and fondled its body 
until my cold hands 
disappeared into pockets of dream

martes, mayo 10, 2022

Oscar Wladislas de Lubicz Milosz / La danza del mono




Al son de una musiquita burlona y brincadora, sin aliento,
y en tanto llueve -y en tanto llueve una lluvia podrida-,
salta, salta, alma mía, viejo mono de organillo,
viejecito pelón, socarrón animal romántico y tierno.

Con tu cola otoñal deshojada, encorvada y presuntuosa
cual un interrogante sobre el vacío cielo del crepúsculo,
enjuga tus llantos, mono galante, taciturno y ridículo;
mono sarnoso del amor muerto, mono desdentado de los días perdidos.

¡Un aria más! ¡Un aria todavía! Aquella que huele a fumadero,
a arrabal leproso, a feria de otoño y a frituras rancias,
para hacer reír a las muchachas desnutridas, ¡on sucio, espantoso,
    escuálido,
mísero, epiléptico mono, animal puro de las nostalgias!

¡Un aria más! -la postrera, ¡ay de mí!-, y que ella sea este sordo
vals del jamás, réquiem de los ladrones muertos, música en ecos
que dice: adiós los recuerdos, el amor y la nuez de coco...
en tanto que la lluvia pobre hace glu-glu sobre el pesado y viejo
     lodo.

Oscar Wladislas de Lubicz Milosz (Czereia, Lituania, hoy Bielorrusia, 1877-Fontainebleau, Francia, 1939), "Las siete soledades", 1906, Antología poética, versión de Lysandro Z. D. Galtier, Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires, 1959 


Foto: Oscar Wladislas de Lubicz Milosz en Lietuvos albumas (álbum lituano), 1921 Janina Markevičaitė y Liudas Gira,/Biblioteca Nacional de Lituania/Wikimedia Commons

viernes, julio 16, 2021

Henrikas Radauskas / Un ángel mecánico




Las tareas de un ángel mecánico no son difíciles:
dominar los relámpagos, traer pan y vino,
observar a través de la ventana cómo las llamas ascienden por las paredes,
hablar con las farolas sobre los viejos tiempos.

Las tareas de un ángel mecánico no son difíciles:
dar de comer a las quimeras en la torre cada cien años,
caminar con cuidado para que el metal no resuene,
cubrir con niebla a las heladas cariátides.

Las tareas de un ángel mecánico son difíciles:
bloquear la puerta para que no entre la Muerte,
y si entra, mostrarle a un hermano dormido
y convencerla de que no tiene alma.

Henrikas Radauskas (Cracovia, Polonia, 1910-Washington, 1970), Chimeras in the Tower, Wesleyan University Press, Middletown, Connecticut, 1986
Traducción del lituano al inglés, Jonas Zdanys
Versión del inglés al castellano, Jonio González


Foto: Henrikas Radauskas, 1968  Museo de Literatura Lituana Maironis/15min


A MECHANICAL ANGEL

A mechanical angel's duties are not difficult:
Govern lightning bolts, bring bread and wine,
Watch through the window how flames climb the walls,
Talk with street lamps about old times.

A mechanical angel's duties are not difficult:
Feed chimeras in the tower every hundred years,
Step softly so the metal will not clang,
Cloak freezing caryatids with fog.

A mechanical angel's duties are difficult:
Blocade the door, do not let Death in,
And if she enters, show her a sleeping brother
And convince her he doesn't have a soul.

sábado, febrero 12, 2011

Oscar Wladislas de Lubicz Milosz / Dos poemas



Despertar

En un país de infancia recuperada entre lágrimas,
en una ciudad con latidos de corazones muertos
(todo un arrullador zurco de latidos de vuelo,
de latidos de alas de pájaros de la muerte;
de chapaleos de alas negras sobre el agua de la muerte),
en un pasado fuera del tiempo, enfermo de arrobamiento,
los gratos ojos dolidos del amor arden todavía
con un fuego manso de mineral rojizo, con un triste encanto,
en un país de infancia recuperada entre lágrimas...
Sin embargo, el día llueve sobre el vacío absoluto.

¿Por qué me has sonreído en la gastada luz,
y por qué y cómo me has reconocido,
extraña muchachita de arcangélicos párpados,
de reidores, azulados, suspirantes párpados,
hiedra de noche estival sobre la luna de las piedras?
¿Y por qué y cómo, no habiendo jamás entrevisto
ni mi rostro ni mi duelo, ni la miseria
de los días, me has reconocido tan de pronto,
cálida, musical, brumosa, pálida amada?
¿Por quién morir en la noche inmensa de tus párpados?
Sin embargo, el día llueve sobre el vacío absoluto.

¿Qué palabras, qué músicas terriblemente caducas
se estremecen en mí con tu presencia irreal,
sombría paloma de los días lejanos, tibia, bella?
¿Bajo cuáles frondas de soledumbre antiquísima,
en qué silencio, en qué melodía o en qué
voz de niño enfermo volver a encontrarte, oh bella,
oh casta, oh música escuchada en el sueño?
Sin embargo, el día llueve sobre el vacío absoluto.


Los muertos están ebrios...

Los muertos están ebrios de lluvia antigua y sucia
allá en el cementerio extraño de Lofoten.
El reloj del deshielo tabletea lejano
entre los ataúdes sórdidos de Lofoten.

Y gracias a las fosas que el entretiempo ahueca,
con fría carne humana los cuervos se han cebado,
y gracias al delgado viento con voz de niño,
dulce para los muertos es el sueño de Lofoten.

Ya no veré jamás, jamás sin duda,
ni la mar ni las tumbas de Lofoten,
y sin embargo hay algo en mí que me hace amar
ese rincón extremo y toda su congoja.

Suicidas, alejados y desaparecidos
del cementerio extraño de Lofoten
-¡qué raro y dulce suena su nombre en mi oído!-
decidme si es verdad que allí, que allí dormís.

Bien podrías contarme cosas más ocurrentes,
clarete que rebasas en mi copa de plata;
historias más amables o menos alocadas
y dejarme tranquilo con tu eterno Lofoten.

Que está haciendo buen tiempo y suave se desliza
en el hogar la voz del mes más melancólico.
¡Ah, los muertos, los muertos, aun los de Lofoten,
los muertos, en el fondo, lo están menos que yo!

Oscar Wladislas de Lubicz Milosz (Czereia, Lituania, hoy Bielorrusia, 1877-Fontainebleau, Francia, 1939), "Las siete soledades", 1906, Antología poética, versión de Lysandro Z. D. Galtier, Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires, 1959 [no bilingüe]

Foto: O.W. de Lubicz Milosz, s/d