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martes, junio 20, 2023

Ágnes Nemes Nagy / Árboles



Es hora de aprender. Los árboles en invierno.
El modo en que están recubiertos de escarcha de pies a cabeza.
Tapices rígidos y monumentales.

Es hora de aprender esa región donde
el cristal se transforma en vapor y en aire,
y donde los árboles flotan a través de la neblina
como algo que se recuerda pero se ha perdido hace tiempo.

Los árboles, y luego el arroyo detrás,
el silencioso movimiento de las alas de los patos salvajes,
la noche de un azul profundo, blanca y ciega,
donde destaca la encapuchada tribu de cosas,
aquí deben aprenderse los nunca celebrados
actos heroicos de los árboles.

Ágnes Nemes Nagy (Budapest, 1922-1991), The Night of Akhenaton. Selected Poems, Bloodaxe Books, Newcastle Upon Tyne, 2004
Traducción del húngaro al inglés, George Szirtes
Versión del inglés al castellano, Jonio González



TREES

It’s time to learn. The winter trees.
How head to toe they’re clad in frost.
Stiff monumental tapestries.

It’s time to learn that region where
the crystal turns to steam and air,
and where the trees swim through the mist
like something remembered but long lost.

The trees, and then the stream behind,
the wild duck’s silent sway of wing,
the deep blue night, white and blind,
where stand the hooded tribe of things,
here one must learn the unsung deeds
of heroism of the trees.
---
Foto: Nök Lapja

jueves, enero 27, 2022

Orsolya Kalász / El gran arte de lo explícito



Confrontar, condensar, interpretar signos,
ejercitar el modo de proteger lo que se ama,
de la proximidad falsa, de su aspereza y filo,
pero también de la desconsolada tristeza de lo real.
No hace falta mucho para aplicar la antigua ley de la heráldica
de los 200 pasos:
Usted cuelgue su diseño
de escudo del amor
afuera en un árbol
retroceda la cantidad exacta de pasos
necesarios para sentir el ansia,
y con los ojos bien abiertos
dese allí la vuelta.

Orsolya Kalász (Dunaújváros, Hungría, 1964), Siete mujeres. Poesía alemana actual, Editorial Detodoslosmares, Capilla del Monte, Córdoba, Argentina, 2020. Op. Cit., abril 12, 2021
Versión de Micaela van Muylem
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Foto: Orsolya Kalász, Staufen, Alemania, 3 de abril de 2017 Patrick Seeger/Picture Alliance/Getty Images

martes, abril 20, 2021

George Szirtes / Variaciones sobre Leopold Staff

















I

Construí con humo mi casa
Y la poblé con fuego
Porque debe haber fuego
En el fuego la casa
En la casa el humo
En el humo yo

II

Él no confiaba en ladrillos y argamasa
Pero la chimenea arrojaba humo
Bajo la chimenea ronroneaban palomas
Bajo la chimenea el graznido del cuervo
Ilusión, gritaba la lejana máquina
Ilusión, exclamó él, y despertó

III

Esta carne tan sólida podría convertirse en piedra
Y sobre esa piedra podría levantarse un edificio
El resto es humo y espejos, humo y energía

IV 

Esos son tus cimientos 
Ahí es donde empezaste 
No busques significados 
No busques finales
Empieza aquí. Prepara el fuego

George Szirtes (Budapest, 1948), Modern Poetry in Translation
Traducción de Jonio González

Nota del Traductor
El propio Szirtes explica que este poema está basado en "Cimientos" [Foundations], de Leopold Staff: "Construí sobre la arena / y se vino abajo; / construí sobre una roca / y se vino abajo. / Ahora, cuando construya, empezaré / por el humo de la chimenea". [I built on the sand / And it tumbled down / I built on a rock / And it tumbled down / Now when I build, I shall begin / With the smoke from the chimney], que leyó traducido del polaco por Czeslaw Milosz en Post-War Polish Poetry, Doubleday, Nueva York, 1965.



VARIATIONS ON LEOPOLD STAFF

1

I built my house of smoke
And peopled it with fire
Because there must be fire
Within the fire the house
Within the house the smoke
Within the smoke myself

2

He did not trust in bricks and mortar
But the chimney spouted smoke
Down the chimney pigeons purring
Down the chimney raven’s croak
Illusion, cried the distant engine
Illusion, he exclaimed, and woke

3

This too too solid flesh might turn to stone
And on that stone a building might be raised
The rest is smoke and mirrors, smoke and gone

4

These are your foundations
That is where you begin
Do not look for meanings
Do not look for endings
Begin here. Prepare the fire
---

miércoles, agosto 26, 2020

János Pilinszky / Plegaria de Van Gogh





















Una batalla perdida en los trigales
y en el cielo una victoria.
Pájaros, y cielo y pájaros de nuevo.

Por la noche, ¿qué quedará de mí?
Por la noche, sólo una hilera de lámparas,
una pared de greda amarilla que resplandece,
y más abajo del jardín, por entre los árboles,
como velas en hilera, los cristales;

allí viví una vez y ya no vivo:
no puedo vivir donde viví una vez, aunque
el techo allí me protegía.
Señor, hace mucho tiempo me protegías.

János Pilinszky (Budapest, 1921-1981), Poetry, vol. 191, nº 6, marzo de 2008 / Passio: Fourteen Poems, Worple Press, Tornbridge, Kent, RU, 2011
Traducción de húngaro al inglés: George Gömöri y Clive Wilmer
Versión del inglés al castellano: Jonio González



VAN GOGH'S PRAYER

A battle lost in the cornfields
and in the sky a victory.
Birds, the sun and birds again.
By night, what will be left of me?

By night, only a row of lamps,
a wall of yellow clay that shines,
and down the garden, through the trees,
like candles in a row, the panes;

there I dwelt once and dwell no longer—
I can't live where I once lived, though
the roof there used to cover me.
Lord, you covered me long ago.
---
Foto: János Pilinszky, c.1980 Országos Széchényi Könyvtár

sábado, agosto 01, 2020

György Somlyó / Dos poemas




















Fábula del loco

En las células acolchadas de los cuerpos de las mujeres
     continuamente estamos
     cañoneados de muro a muro

Cuál camisa de fuerza es la que más
nos constriñe
     - El deseo que crispa
la carne
     -  O la prohibición que petrifica
desde afuera


Fábula de la improbabilidad

Cada uno de nuestros encuentros
Como si
       por error
               fueras a esperar el tren
al que se ha subido
       por error
               el otro
que habría debido llegar en otro tren

Chasco de la probabilidad
Rayo omega desconocido
El siendo en el no-pudiendo-ser
                  Milagro encarnado
ante el cual
       arrodillarte

György Somlyó (Balatonboglár, Hungría, 1920-Budapest, 2006), Contrafábulas y otros poemas, traducción de Francisco Segovia, El Oro de los Tigres V, Universidad de Nuevo León, México, 2015

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domingo, julio 19, 2020

George Gömöri/ Té con alemanes en 1931
















— Hoy fui el invitado de Thomas Mann.
Tomamos el té juntos. Él no ha cambiado en nada,
todavía es afable, vigoroso, y no tan estricto
como mis compañeros escritores, Móricz y Babits.
Tomamos el té con la familia. Su hijo,
Klaus — comenta entre risas —
sólo viene a casa para pedir dinero. Elogiaron
mi alemán, aunque sabes
cuán tarde comencé a aprender la lengua.
De aquí fui a Inglaterra y de allí de vuelta a Doorn,
donde visité a Guillermo, el viejo káiser.
También fui bienvenido, y me ofrecieron una taza de té.
Cuando el emperador me preguntó qué hacía,
en voz baja respondí: "Soy poeta."
Esto hizo que se volviera hacia su edecán:
"¿Lo oyes? ¡Un poeta!", y rio con efusividad.
Supongo que era la primera vez que veía
a un poeta vivo; y lo cierto es que era la primera vez
que yo veía a un káiser sin su sombrero de hierro.

George Gömöri (Budapest, 1934), Polishing October. New and Selected Poems,  Shoestring Press, Beeston, Nottingham, 2013
Traducción del húngaro al inglés: George Gömöri y Clive Wilmer
Versión del inglés al castellano © Jonio González

Poetry Foundation - Irodalmi Jelen - Hungarian Review - Perros en la Playa - The Guardian

Foto: Litera


TEA WITH GERMANS IN 1931

— Today I was Thomas Mann's guest.
We had tea together. He has not changed at all,
he is still amiable, healthy, and not so rigid
as my fellow-writers, Móricz y Babits.
We drank tea with the family. His son,
Klaus — he observes laughing —
only comes home  to ask for money. My German
was praised by them, though you know
how late in life I started to learn the language.
From here I went to England and from there back to Doorn,
where I paid a visit to Wilhelm, the old Kaiser.
Here, too, I was welcome, well, and offered a cup of tea.
When the Emperor asked me what I did,
I quietly replied: "I am a poet".
This made him turn to his aide-de-camp:
"Do you hear? A poet!" and he laughed heartily.
I suppose it was the first time he'd ever seen
a live poet; but true, it was the first time I had seen
a Kaiser, exiled, without his iron hat.


NÉMETEKKEL TEÁZVA 1931-BEN

— Ma Thomas Mann vendége voltam.
Megteáztunk. Ő mit se változott,
most is jókedvű, egészséges, és
kevésbé merev, mint Móricz, vagy Babits.
Családi körben ittunk teát. Fia,
Klaus — nevetve mondja — csakis
pénzért jár haza. Német tudásomat
mind dicsérték, pedig hát tudod,
milyen későn kezdtem tanulni németül.
Innen Angliába mentem, majd vissza Doornba,
ahol meglátogattam Vilmost, az öreg Kaisert.
Itt is szivesen láttak, igen: teára.
Amikor a császár foglalkozásomat
kérdezte, azt mondtam neki: "költő",
mire szárnysegédjéhez fordult:
"hallod? költő!" és nagyot nevetett.
Gondolom, most látott először élő
költőt; igaz, hogy én is most először
száműzött császárt, vaskalaptalant.

jueves, julio 02, 2020

János Pilinszky / Fragmento de la Edad de Oro


















¡La alegría antigua, repentina,
esa tímida y hermosa anarquía!
El paisaje abierto, suave y confuso
con azoteas barridas por el viento,
y el mar en una piedra sobre el techo,
donde brilla, intenso, el crepúsculo.
Indescriptiblemente bueno es lo que es.
Ver el sol desde cada techo.

Un gran desorden se extiende
sobre las casas y los parapetos.
En la perrera vacía del fin del mundo,
es la Edad de Oro, el repetido verano.
Y la misma alegría palpitante.
¡Latidos, latidos calientes en la nada!
Me alejo de ti, mi corazón te rechaza;
el necio se aprieta y aprieta contra sí mismo.

¿Estamos hechos del fulgor de este mar?
Aunque los cierre, mis ojos arden como fraguas:
lo que brillaba afuera, brilla dentro.
¡Realmente, realmente brilla!

El mundo brilla en todo,
con alegría innominada.
Como un lugar perdido, tan cegador,
tan dulce. Todo es real.

János Pilinszky (Budapest, 1921-1981), Litera, 23 de septiembre de 2013
Versión de P. Kovács


Aranykori töredék

Öröm előzi, hirtelen öröm,
ama szemérmes, szép anarchia!
Nyitott a táj, zavartan is sima,
a szélsikálta torlaszos tetőkre,
a tenger kőre, háztetőre látni:
az alkonyati rengeteg ragyog.
Kimondhatatlan jól van, ami van.
Minden tetőről látni a napot.

Az össze-vissza zűrzavar kitárul,
a házakon s a házak tűzfalán,
a világvégi üres kutyaólban
aranykori és ugyanaz a nyár!
És ugyanaz a lüktető öröm;
dobog, dobog a forró semmiben,
ellök magától, eltaszít szivem
és esztelen szorít, szorít magához!

Mi készül itt e tenger ragyogásból?
Ha lehunyom is, süti a szemem;
mi kívül izzott, belül a pupillán,
itt izzít csak igazán, idebenn!
A világ is csak vele fényesűl,
az örömtől, aminek neve sincsen.
Mint vesztőhelyen, olyan vakitó
és olyan édes. Úgy igazi minden.
---

jueves, mayo 21, 2020

János Pilinszky / Dos poemas















Pietà blanca

En el aire fotosensible,
párpados cerrados, Madre, hijo.
Manos blancas y arrugas
todavía más blancas.
Pietà, linterna mágica.


Sobre mi lápida

Escribe tú también, muchacho.
Niña triste, garabatea.
Que se pierda mi nombre
de este lado de Dios.

János Pilinszky (Budapest, 1921-1981), Vuelta, n° 156, México, noviembre de 1989, Letras Libres
Versiones de Gabriel Zaid

Otra Iglesia Es ImposiblePoetry Foundation - Modern Poetry in Traslation - Jesús Jiménez Domínguez - Idiomas Olvidados - Mecanismos - Poetas Siglo XXI - Asamblea de Palabras - El Cultural
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Foto: Lighthouse

miércoles, abril 04, 2018

George Szirtes / Henryk Ross: Estrella amarilla















El ojo es atraído por esa única estrella amarilla
que ningún hombre prudente seguirá.
Los encorvados hombres con gorra, las mujeres
con el ceño fruncido, las mejillas chupadas.

Miramos y volvemos a mirar hasta quemar el papel
y hacer un agujero en él. Nos esforzamos por aprender
de su resignación, pero está más allá de nuestras posibilidades.
Los dejamos arder.

George Szirtes (Budapest, 1948), Poetry, vol. 191, nº 5, Chicago, febrero de 2008
Versión de Jonio González

George Szirtes - The Guardian - Luvina


Ross: Yellow Star

The eye is drawn to that single yellow star 
that no wise man will follow. 
The hunched men in caps, the grimacing woman 
her eyes screwed up, cheeks hollow.

We look and look again until we burn a hole 
in the paper. We strive to learn 
from their resignation but it is beyond us. 
We let them burn

domingo, enero 15, 2017

György Somlyó / Paráfrasis de Joyce

 
         
               










                            


Anna was Livia is, Plurabelle´s to be.
                           Finnegans Wake

¿Quién es esta Anna, que era/ en un tiempo
en que aún no estábamos con ella/, y quién es esa
Multiplegada-Belleza, esta Toda-Hacerse
Plurabelle, quién está por ser, en un tiempo
en que no estaremos con ella/ o no seremos en absoluto?
¿Y quién es ella, la que está todavía aquí con nosotros
/ mientras esté ella con nosotros/ y nosotros con ella/,
quién podría decir, quién es ella e incluso ya,
esta Ya-no-Anna-Todavía-no-Plurabelle,
quién esta Livia quien Livia es?

György Somlyó (Balatonboglár, Hungría, 1920-Budapest, 2006), Contrafábulas y otros poemas, traducción de Francisco Segovia, El Oro de los Tigres V, Universidad de Nuevo León, México, 2015

jueves, enero 12, 2017

György Somlyó / Segunda fábula de la relatividad




















No hay caleta, por escondida que esté, que no tenga ella misma otras caletas escondidas.
     No hay estrella, por lejana que sea, que no esconda otras estrellas más lejanas.
     No hay un lado derecho que no tenga su lado izquierdo. No hay una miseria humana que no sea rebasada por una miseria humana más grande.
     No hay caleta, por escondida que esté, que no tenga otras caletas escondidas.
     En la caleta de la caleta de cada caleta se esconden otras innumerables caletas.
     Todo depende de la escala que se elija.
     Si no cartografiáramos el globo 1:500 000 y, en cambio, cartografiáramos todas las piedras de la caleta 500 000:1 ¿no sería cada una de ellas todo un universo por explorar?
     Si no voláramos a una velocidad supersónica por debajo de los paisajes siempre cambiantes del pensamiento y en cambio condenáramos un solo pensamiento a cadena perpetua en la prisión del cerebro.
     Si no navegáramos de caleta en caleta sino que buscáramos la pequeña caleta, las más escondida en la caleta de la caleta de la caleta.
     Si no buscáramos el lado izquierdo del lado derecho, detrás de la estrella la otra estrella, la justificación de la miseria humana en una miseria humana más grande, nuevas preguntas en las preguntas de las preguntas,
     sino que nos fijáramos con todo nuestro ser en una sola, en la más importante, en la más pequeña, como la anémona de mar se fija siempre a una piedra aquí en la orilla de la caleta más escondida en la caleta de la caleta de la caleta.
     Pero como no hay caleta, por escondida que esté, que no tenga otras caletas escondidas...

György Somlyó (Balatonboglár, Hungría, 1920-Budapest, 2006), Contrafábulas y otros poemas, traducción de Francisco Segovia, El Oro de los Tigres V, Universidad de Nuevo León, México, 2015
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Foto: György Somlyó, 2005 Takács István/Wikimedia Commons VersFesztivál

jueves, febrero 18, 2016

János Pilinszky / Dos poemas



Salmo

Quien después de días de hambre
piensa en el pan,
está pensando en el pan de verdad.
Quien al fondo de un cuarto de tormentos
echa de menos la ternura,
desea la ternura de verdad.
Quien, reclinado en una almohada,
no siente que está solo,
en verdad no está solo.


Espacios

El infierno es sentir un espacio. Lo es el cielo.
Diferentes espacios. El paraíso es libre;
vemos al otro bajo nuestros ojos,
como un cuarto de sótano;
desde lo alto, bajo nuestros ojos,
como atisbando por una escalera,
por una puerta de un cuarto de sótano dejada
a propósito abierta (¿o por olvido?).
Pasa allí lo que yo, precisamente,
no puedo soportar. Tal vez apenas abran
un cajón lleno de guiñapos,
midan un cisne, cuántos kilos pesa,
o hablen de aquello, una y mil veces,
con ese único ser a quien yo amo,
de lo que no se puede ni se debe
ni hablar, ni escribir.

János Pilinszky (Budapest, 1921-1981), El reverso de la luz: cuatro poetas húngaros, traducción de Rodrigo Escobar Holguín y Vera Székács, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 1999
Envío de Jonio González
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Foto: Müpa Budapest

viernes, diciembre 12, 2014

Miklós Radnóti / No puedo saber...

           
                                      

                                                   








                                                     (17 de enero, 1944)

No puedo saber qué significa para otros este paisaje,
mi patria, este pequeño país abrazado al fuego,
el mundo de mi niñez que lejana se mece.
Crecí de él, como una tierna rama del tronco de un árbol,
y espero ver mi cuerpo hundirse en él un día.
Estoy aquí, en casa. Y si alguna vez a mis pies se arrodilla
un arbusto, conozco su flor y hasta su nombre,
sé adónde van y quiénes van por el camino,
y sé qué significa en la madrugada del verano
ese dolor rojo que nace en el muro de las casa.
Para el piloto que lo sobrevuela, este paisaje es tan sólo un mapa
y no sabe en qué lugar vivió Mihäly Vörösmarty,
¿qué esconde para él esta región?, fábricas y áridos cuarteles.
Yo veo un saltamontes, un buey, la torre, una granja apacible,
pero él ve fábricas con los prismáticos, y campos de labranza;
yo veo trabajadores que tiemblan por lo suyo,
temporeros que silban, bosques, viñedos y tumbas,
y entre las tumbas madres que lloran en silencio.
Y lo que desde arriba son raíles y fábricas indemnes que hay que destruir
es el guardagujas y el ferroviario dando la señal
rodeado de niños y con una bandera roja en la manos,
y en el patio de la fábrica se revuelca un perro pastor,
y allí está el parque, la huella de los viejos amores,
y el sabor a miel y arándano de los besos en mi boca,
y aquí la piedra que puse al borde de la acera
para que el maestro no me preguntara,
la piedra que ahora piso y nadie pude ver desde lo alto.

Es verdad, somos culpables, pero no más que el resto de los pueblos,
y sabemos bien cuándo hemos pecado, dónde y de qué modo,
pero aquí vive gente que trabaja, y poetas sin culpa,
y niños de pecho en los que la razón madura,
la misma que ahora los alumbra y protege en los sótanos oscuros
hasta que el dedo de la paz dibuje de nuevo una señal en nuestra tierra
y con su fresca voz responda a las palabras nuestras tan ahogadas.

Cúbrenos ya con tus extensas alas, nube del amanecer.


Miklós Radnóti (Budapest, 1909-Abda, Hungría, 1944), Antología de la poesía del Holocausto, Toro de Barro, Cuenca, España (en preparación)
Traducción de Carlos Morales
Envío de Jonio González

Nem tudhatom...

Nem tudhatom, hogy másnak e tájék mit jelent, 
nekem szülőhazám itt e lángoktól ölelt 
kis ország, messzeringó gyerekkorom világa. 
Belőle nőttem én, mint fatörzsből gyönge ága 
s remélem, testem is majd e földbe süpped el. 
Itthon vagyok. S ha néha lábamhoz térdepel 
egy-egy bokor, nevét is, virágát is tudom, 
tudom, hogy merre mennek, kik mennek az uton, 
s tudom, hogy mit jelenthet egy nyári alkonyon 
a házfalakról csorgó, vöröslő fájdalom. 
Ki gépen száll fölébe, annak térkép e táj, 
s nem tudja, hol lakott itt Vörösmarty Mihály, 
annak mit rejt e térkép? gyárat s vad laktanyát, 
de nékem szöcskét, ökröt, tornyot, szelíd tanyát, 
az gyárat lát a látcsőn és szántóföldeket, 
míg én a dolgozót is, ki dolgáért remeg, 
erdőt, füttyös gyümölcsöst, szöllőt és sírokat, 
a sírok közt anyókát, ki halkan sírogat, 
s mi föntről pusztitandó vasút, vagy gyárüzem, 
az bakterház s a bakter előtte áll s üzen, 
piros zászló kezében, körötte sok gyerek, 
s a gyárak udvarában komondor hempereg; 
és ott a park, a régi szerelmek lábnyoma, 
a csókok íze számban hol méz, hol áfonya, 
s az iskolába menvén, a járda peremén, 
hogy ne feleljek aznap, egy kőre léptem én, 
ím itt e kő, de föntről e kő se látható, 
nincs műszer, mellyel mindez jól megmutatható. 

Hisz bűnösök vagyunk mi, akár a többi nép, 
s tudjuk miben vétkeztünk, mikor, hol és mikép, 
de élnek dolgozók itt, költők is bűntelen, 
és csecsszopók, akikben megnő az értelem, 
világít bennük, őrzik, sötét pincékbe bújva, 
míg jelt nem ír hazánkra újból a béke ujja, 
s fojtott szavunkra majdan friss szóval ők felelnek. 

Nagy szárnyadat borítsd ránk virrasztó éji felleg. 

(1944. január 17)

miércoles, octubre 22, 2014

János Pilinszky / Dos poemas












Basta

Así sea muy ancho lo creado,
es más estrecho que un establo.
De aquí hasta allá. Piedra, árbol, casa.
Actuando estoy. Llego temprano, me retraso.
Pero alguien entra a veces
y lo que existe se abre de repente.
Basta ver una faz, una presencia,
y ya sangra el papel de las paredes.
Sí, sí, basta una mano, como cuando
revuelven el café o hacen el gesto
de abandonar la escena,
para olvidar entonces dónde estamos,
la hilera de ventanas sin aire, y luego
regresar en la noche a nuestro cuarto
para aceptar lo inaceptable.


Alguien

Por un perfecto círculo, o mejor,
por un óvalo imperfecto
está mirando Dios al monstruo. Un millón
de caras, manos y uñas en conjunto.
En el fondo una cama larga y muda;
una vulgar cobija y una almohada.
La pezuña del monstruo perfora el pavimento,
y alguien rompe a llorar.

János Pilinszky (Budapest, 1921-1981), El reverso de la luz. Cuatro poetas húngaros, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Editorial Orpheusz, Budapest, 1999
Trad. de Rodrigo Escobar Holguín y Vera Székács
Envío de Jonio González
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Foto: Litera

sábado, noviembre 16, 2013

Ágnes Nemes Nagy / De las metáforas




















¡Cuánto amé las metáforas!
Dios, cuánto disfrutaba
su resoplido en torno a mí,
su piafar de caballos agitados -
Les ponía la brida y ¡adelante!
Les soltaba la rienda, y sólo a punto
de desbocarse ya, la recogía,
tirando y refrenando, con el doble
placer en ambos brazos,
de galopar y detener.
Hoy les vuelvo la espalda.
Voy pateando las piedras de la plaza.
Sólo un músculo tiembla con el ruido
De una que otra que viene por la espalda
Y me apoya su testa nervuda sobre el hombro.

Ágnes Nemes Nagy (Budapest, 1922-1991), El reverso de la luz: Cuatro poetas húngaros, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2000. Traducción de Rodrigo Escobar Holguín y Vera Székács
Vía Jonio González
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Foto: Ágnes Nemes Nagy, 1989 Wikimedia Commons