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domingo, abril 07, 2024

Tone Pavček / Elogio de vivir



Sólo esto y nada más.
Sólo este continuo perder
los días y la sangre,
sólo esta postergación,
sólo este vagabundear
de noche en noche
de materia en materia.

Sólo esto y nada más.
Sólo esta prisa
desde las semillas hasta los frutos,
sólo este deslizarse
de las horas entre los dedos,
sólo esta despedida
sólo esta caída
hacia la madera última.

Sólo ésta, sólo ésta, sólo ésta
vida.
La piedra y la flor,
la flor y la piedra,
el instante fugaz, atrapado
en la eterna existencia
como involuntaria celebración
de todo lo vivo.
Sólo esto y nada más.

Tone Pavček (Šentjurij na Dolenjskem, Eslovenia, 1928 - Liubliana, 2011), Verba Hispánica. Anuario de la Sección de Estudios Hispánicos nº 21, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Liubliana, Eslovenia, 2013
Traducción del esloveno, Juan Octavio Prenz
Envío de Jonio González

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martes, febrero 14, 2023

Meta Kušar / Agua



Un griego te resucitará con agua de luna.
El amor no sabe de cadáveres, aunque un cuerpo muerto es lo que aguarda.
No malgastes poemas.
No malgastes amor.
El poema absorbe la fragilidad.
Compone las pequeñas partes en la brillante luz de una valva.
Los pingüinos hacen lo mismo con su pequeña alma inmortal.
Su fe es un huevo a los pies de la naturaleza. 

Meta Kušar (Liubliana, Eslovenia, 1952), Circumference. Poetry in translation, agosto de 2015
Traducción del esloveno al inglés: Ana Jelnikar y Barbara Siegel Carlson 
Traducción del inglés: Jonio González


Foto: Dnevnik

WATER

A Greek will revive you with moon water.
Love knows not of corpses, although a dead body is fate.
You don’t throw away poems.
You don’t throw away love.
The poem absorbs fragility.
Composes the small parts into the white light of a shell.
Penguins with their small immortal souls do the same.
Their faith is an egg at nature’s feet.

martes, febrero 15, 2022

Lili Novy / Puerta oscura




Oscura es la puerta de nuestra casa,
el alto vestíbulo en penumbra está.
En ella del sol los dorados rayos
jamás se han vertido ni se verterán.
La luna, tímida testigo,
su interior no mira cuando platea el frente.
Sólo la penumbra, bailarina leve
flota misteriosa en las piedras del suelo.

Y sobre el portal de afuera,
un hombre pétreo a sus hombros carga,
como si esparciera la belleza misma
delicado el balcón y de hierro las flores.
Su índice derecho está en los labios
hace un siglo y medio que se apoya ahí.
Aquí las preguntas no están permitidas,
destinos hay muchos, sobre muchos calla…

En los aposentos llenos de antiguallas,
sólo estamos llenos de densos destinos,
hechizados somos, con pasión, y enfermos
oímos los llamados incesantes: ¡Salgan…!
Y ya ansiamos todos abrazar distancia,
el viento nos tienta como un rico extraño,
pero no encontramos los caminos ciertos,
si nos preparamos a buscar fortuna.
Como si flotaran sombras tras nosotros
desde las columnas del viejo vestíbulo,
como si nos rodeara las manos en reposo
algo del sueño y así nos despertara
como si siempre viéramos ante nosotros
la campana en lo alto del llamador,
y nos llevara como en bello olvido,
la ciudad afuera, la nostalgia adentro.
Para otros canturrean campanas a la luz,
bajo arcos sombríos la nuestra nos llama,
a ellos los levantan nuevos días en el este,
las nuestras se apagan suaves hacia el oeste…

¿Qué has creado, maestro barroco,
que no conozco tu nombre ni destino?
Tus estremecimientos resuenan con los míos,
aunque eres desde siempre, entre los mudos, mudo.
Tu plan clandestino, oscuro, hechicero,
condensó la vida en una sola imagen,
la sensación fugaz y pasajera busca
encontrar la imagen tranquila y final.
Oscura bajo el hombre silente es la puerta,
el reflejo acaricia las flores del balcón,
los rayos nocturnos, los matinales, dorados
desde el más allá derraman su sonrisa.

Elizabeta Haumeder, Lili Novy (Graz, Austria, 1885-Liubliana, 1958), "Excentricidad y desprejuicio", Op. Cit., abril 12, 2021
Versión de Florencia Ferre


martes, noviembre 16, 2021

Alojz Ihan / Ataque



El 27 de junio supe por televisión que nos
habían atacado los tanques. Fui al supermercado a comprar
treinta filetes de pavo y quince litros de leche.
En la caja había cola, en ella estábamos todos callados
escuchando las instrucciones de la radio 
en caso de ataque aéreo.
Después oímos un estruendo que venía de arriba y de golpe
temblaron nuestros labios y nos miramos a los ojos
como los enamorados en un andén, y a muchos
les vinieron lágrimas a los ojos. Saqué el pañuelo y
enjugué las lágrimas de una mujer
que estaba detrás de mí en la cola. “Gracias”, dijo
y se apoyó en mi hombro, así que pude sentir hasta los huesos
el horror que sacudía su bella figura. Después los aviones
callaron, la caja empezó a sonar otra vez,
nosotros sacábamos el dinero del bolso y al pagar
dejábamos nerviosos el cambio
en el mostrador, y salíamos corriendo, como si algo nos diese una profunda vergüenza. 

Alojz Ihan (Liubliana, Eslovenia, 1961), Ritmo, Hiperión, Madrid, 2000
Traducción de Marjeta Drobnič y Francisco J. Uriz
Envío de Jonio González


miércoles, agosto 03, 2016

Marusa Krese / Tres poemas












AZERBAIYÁN, 2006

El mar, los botes, el sol.
Lo recuerdo todo.
Recuerdo aquella minúscula felicidad.
El susurro.
El pedazo de cielo soleado,
el ímpetu y la busca de la felicidad,
las risas y el oleaje del mar,
la arena fina y el barco de papel,
el viento cansado y la belleza engañosa.
Lo recuerdo todo.
Todo, verdaderamente todo,
hasta el momento
en que la noche se acercó con sigilo a la inquietud
y abrió la puerta a la soledad.


BOSNIA Y HERZEGOVINA, 1994

Fuimos a la iglesia,
pero había desaparecido.
fuimos a buscar agua
al río,
pero había desaparecido.
fuimos a buscar almas,
pero habían desaparecido.

Fuimos a buscar un testamento
y lo leímos.
Ni el sol ni las estrellas ni las nubes
serían nuestros por mucho tiempo,
decía el testamento,
sólo la soledad.

Caminamos y caminamos
en dirección al mar.
¿De quién es el mar?


BOSNIA Y HERZEGOVINA, 1994

No lo sé.
De pronto, anocheció.
No lo sé.
De pronto, todo desapareció.
La luz.
Los niños.
Los violines.
Las penas.
Las risas y las brillantes esferas de colores.
Una tormenta y la nieve.
Los desheredados.
Los amantes.

No lo sé.
Anochecía.
Había fuego.
La gente se volvió malvada
y nos expulsaba,
ocupaba nuestras casuchas,
pegaba a los niños,
mataba a los gatos
y nos abandonaba.
Aquí, en medio del silencio
de la noche, entre frías paredes
que guardarán un secreto.

No lo sé.
Espero.
Espero a que regresen mis amigos.
¿Lo harán?

Marusa Krese (Liubliana, 1947-2013), Kataložni Zapis, Univerzitetna Knjižnica, Liubliana, 2013
Traducción del esloveno al inglés, Tina Mahkota y Breda Biščak; traducción del inglés al castellano, Jonio González



AZERBAQIJAN, 2006

The sea, the boats, the sun.
I remember everything.
I remember that tiny happiness.
The whispering.
The patch of a sunny sky,
the rush and pursuit of happiness,
the laughter and the surf of the sea,
the fine sand and the paper boat,
the tired wind and the deceptive beauty.
I remember everything.
Everything, really everything,
until the moment
the night crept up on the unrest
and opened the door to solitude.



BOSNIA AND HERZEGOVINA, 1994

We went to the church,
but it was no longer there.
We went to fetch water
from the river,
but it was no longer there.
We went to fetch the souls,
but they were no longer there.
We went to collect the will
and read it through.
Not even the sun, the stars, the clouds
were ours any longer,
it said in the will,
only the loneliness.
We kept on walking,
all the way to the sea.
Whose sea?



BOSNIA AND HERZEGOVINA,  1994

I don’t know.
Suddenly it was nightfall.
I don’t know.
Suddenly everything disappeared.
The light.
Children.
Violins.
Pain.
Laughter and bright coloured balls.
A storm and snow.
Dossers.
Lovers.
I don’t know.
It was nightfall.
There was a fire.
People became evil
and evicted us,
occupied our dumps,
hid the children,
killed the cats
and left us.
In the middle of the night here
in silence, among cold walls
that will keep a secret.
I don’t know.
I’m waiting.
I’m waiting for my friends to come back.
Will they?

domingo, enero 18, 2015

Ales Steger / Dos poemas



Vela

Cuando muere alguien pero no es de día ni de noche.
Y ni tú ni él están presentes. Ni aquí ni allí.
Empieza a llamear tenue sobre la cocina a gas.
Sin prestigio. Y no vive, y no ha muerto
Lo que proteges oculto bajo la mano.
No pregunta, no da respuestas.
No está del lado del bien. No está del lado del mal.
No conoce la mentira, ni la verdad, ni el sentido y sinsentido.
No es futuro y no es pasado.
Es y a la vez no existe. No es que sea o que no fuera a ser tú.
No es que no fuera sólo algo o algo distinto.
Ni aire ni fuego. Ni luz ni llama.
Ni abismo ni esperanza. Ni sí ni no.
Cuando muere alguien, alguien todavía no ha muerto.
Bajando por el pabilo trepó dentro de sí.
Extiendes la mano tras él y lo apagas.


Muro

No pasa un día sin que pienses
Que también a ti te han amurallado fuera del mundo.
Te han quitado perspectivas. Expulsado.
No pasa una mañana sin que te jures
Que hoy destruirás ese muro, ni una noche
Sin que vuelvas destruido. Tú rebelión no tiene sentido.
No hay nadie que te brinde la seguridad de la oposición.
Los ladrillos se abren solos, suavemente como las horas.
Te dejan pasar aun antes de que los toque tu mano.
Aunque no hay ningún otro lado, ningún otro lugar.
No llegas a ninguna parte y nada te retiene.
No tienes un muro donde todo eso tenga fin.
Y tu muro es nunca nadie en ningún lugar.

Ales Steger (Ptuj, Eslovenia, 1973), Regreso a casa, ed. Beletrina, Ljubljana, 2001
Traducción de Pablo J. Fajdiga
Envío de Jonio González

jueves, enero 02, 2014

Dane Zajc / Reposo

















La llanura gris de piedra.
Y tus pasos.
Se hunden en la grisura
cono en un edredón ensordecedor.

Ta das vuelta:
tu sombra, cómica,
camina lejos, tras de ti.
Borracha sombra imbécil.

Dices la palabra:
los oídos invisibles del pedregal
persiguen el eco.

Pues sólo hay pedregal.
En las grietas del pedregal, la soledad.
En los rostros del pedregal, la indiferencia.

Te sientas en medio del cuadrado de piedra.
(Tu sombra persiste. Quieta.
La noche se aposenta en tu cabeza.)

Inclinas la cabeza en lo profundo del pecho.
Con una voz extraña, un hombre extraño comienza a hablar dentro de ti:
Lejos están las montañas azules de la paz.
No las alcanzas jamás.
(La noche rompe en tu cabeza sonoros vasos).

La grisura está inmóvil.
Se ha posado en las cabezas de las piedras
como una gran gata gris.
Ahora te acecha desde los ojos de las piedras.

Y te pones de pie y vas
por la ancha llanura.

Tus pasos son en ella la canción de la hormiga.

         de Jezik iz zemlje [La lengua de la tierra], 1961

Dane Zajc (Zgorjna Javoršica, Eslovenia, 1929- Ljubljana, Eslovenia, 2005), Ceniza negra, traducción de Florencia Ferre, Pen Press, Nueva York, 2013

Foto: Aullido

jueves, agosto 11, 2011

Edvard Kocbek / En la puerta de noche




En la puerta de noche

La madre a la hija de noche
cuando parte
linda y pulcra
la madre a la hija en la puerta
para detenerla...
la madre a la hija en la puerta de noche
para detenerla y decirle...
para darle el mensaje de antaño
la madre a la hija en la puerta de noche
el mensaje de tiempos antiguos y hoy vergonzante
y por eso se le hace un nudo en la garganta y no le salen las palabras
y no puede decir la única frase salvadora
como ninguna madre pudo
ninguna madre a la hija en la puerta de noche
a la hija y a sus crías
porque la hija volverá
volverá cambiada
volverá con su fruto,
también a ella alguna vez se le cerrará la garganta
y a su hija y a la hija de la hija
en la puerta de noche...

Edvard Kocbek (Sveti Jurij, Imperio Austrohúngaro, actual Eslovenia, 1904 - Liubliana,  1981)
Versión de Julia Sarachu 


Na vratih zvecer

Mati hcerki zvecer
ko se odpravlja
vsa lepa in cista
mati hcerki na vratih
da bi jo ustavila
mati hcerki na vratih zvecer
da bi jo ustavila in ji povedala
da bi ji povedala sporoceno iz davnine
mati hcerki na vratih zvecer
sporoceno iz davnine in danes osramoceno
in ze jo stisne v grlu da ne zmore stavka
kakor ga nobena mati ni zmogla
nobena mati hcerki na vratih zvecer
hcerki in njenemu zarodu
kajti hcerka se bo vrnila
vrnila se bo spremenjena
vrnila se bo svojim sadom
tudi njo bo nekoc stisnilo v grlu
in njeno hcerko in hcerke hcerko
na vratih zvecer.


Foto: Kocbek, 1975 MMC RTV SLO