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viernes, marzo 28, 2025

Andreas Altmann / Las palabras más vacías



las cartas no fueron devueltas.
si hubiera algo que decir.
las palabras estarían más vacías. Con suavidad caen.
alrededor de la habitación se hizo la casa.
alrededor de la casa se deslizan las calles.
sin más seguimos conectados todavía.
solo el mar da de beber a esta red.
se puede olvidar. me encanta el mar.
te entiendo bien. mejor callar.
y seguite hacia atrás con tu mirada.
compartimos los viejos amigos. de ellos
rara vez hablamos. y en cierto modo no tienen voz.
va a estar bien. cuando sobrevueles el mar.
el mundo es más angosto de lo que imaginamos.
cada uno disfruta en otros lugares.
quiero alejarlos aún más
tal vez exagere. la vida es más rápida
que nosotros en las cosas. que perseguimos.
y uno siempre muere primero.
de eso estoy seguro. como si estuviera muerto.
diciendo esto me quedé dormido.

Andreas Altmann (Hainichen, Alemania, 1963). Augen der Worte. Gedichte aus zehn Jahren, Rimbaud, Aachen,2004
Traducción de Silvana Franzetti


die worte leerer

die briefe sind nicht zurückgekehrt.
wenn es etwas zu sagen gäbe.
würden die worte leerer. so leicht fallen sie.
um das zimmer hat sich das haus gestellt.
um das haus kriechen die straßen.
ohne weiteres sind wir so noch verbunden.
nur das meer tränkt dieses netz.
läßt es vergessen. ich liebe das meer.
verstehe dich gut. besser schweig.
und geh dir aus deinen augen nach.
die alten freunde teilen wir uns. über sie
reden wir selten. und irgendwie ohne stimme.
es wird gut sein. wenn du das meer überfliegst.
die welt ist enger als wir früher noch glaubten.

jeder verlebt sich an anderen stellen.
ich will sie weiter voneinander entfernen.
vielleicht übertreibe ich. leben ist schneller
als wir in den dingen. die wir verfolgen.
und einer stirbt immer zuerst.
bin ich mir sicher. als wäre ich tot.
dabei schlief ich ein.
---
Foto: Andreas Altmann, Leipzig,  2014 Wikimedia Commons

miércoles, marzo 26, 2025

Günter Grass/ En caso necesario, garbanzos




Como he perdido la risa,
aprendo ahora,
con ayuda de objetos usados,
por ejemplo mirando una goma de borrar,
a divertirme.

Tras larga contemplación, los guantes
de jardinero de mi mujer
que, juntos como para rezar,
están sobre la mesa de la cocina,
me parecen bastante cómicos.

O bien encuentro en el bosque
a un hombre, de cuarenta y tantos,
del que, atados corto, tres teckel de pelo duro
tiran cada cual en su dirección,
lo que me hace soltar la carcajada.

Así, con esfuerzo diario, finjo alegría.

Günter Grass (Ciudad libre de Danzig, actual Gdansk,Polonia, 1927-Lübeck, Alemania, 2015,Payaso de agosto, Bartleby Editores, Madrid, 2009. 
Traducción de Miguel Sáenz.
Envío de Jonio González
Mäs poemas de Günter Grass en Otra Iglesia Es ImposibleA Media Voz


NOTFALLS KICHERERBSEN
Weil mir das Lachen vergangen ist,
lerne ich jetzt,
mich mit Hilfe gebraucher Gegenstände,
zum Beispiel angesichts eines Radiergummis
zu erheiten.
Nach längerem Hinschauen werden mir
die Gartenhandshuhe meiner Frau,
die, gefalter wie zum Gebet,
auf dem Küchentisch liegen,
ziemlich komisch.
Oder ich treffe in Wald
einen Mann, Mitte vierzig,
den an kurzen Leinen drei Rauhhaardackel
in jeweils verschiedene Richtung zerren,
worauf mir Gelächter gelingt.
So, tagtäglich bemüht, mache ich mich lustig.
---

jueves, febrero 27, 2025

Herta Müller / Otros collages




cuando gente fina le pregunta en la cara
a mi madre cómo se puede llevar ese peinado apilado
como una máquina de coser medio cubierta de piel
a mí me da vergüenza aunque ella dice
en el fondo ellos provienen casi de la
nada como aserrín y perros vagabundos
y nosotros


*

cuando perdí el tren de la tarde le dije al
jefe de ferrocarril voy a recostarme un rato en
el banco él dijo adelante y
supervisó las piezas engrasadas de la barrera
las articulaciones de sus manos parecían patas delanteras de grandes
perros que doblan donde están las torres de agua porque
tienen miedo a la sombra él quiso
saber si pienso en el hermano en prisión
pregunté lo conocés él dijo
casualmente no
estaba previsto

Herta Müller (Niţchidorf, Rumania, 1953), Los señores pálidos con las tazas de moca,  Carl Hanser, Múnich-Viena,2005 
Versiones: Silvana Franzetti 

---
Foto: Herta Müller en una conferencia de Prensa en Berlín  días después del anuncio de que había ganado el Premio Nobel. Andreas Rentz/Getty Images


     


miércoles, febrero 05, 2025

Rose Ausländer/ Misterio



El alma de las cosas
me hace presentir
las singularidades
de infinitos mundos
Angustiada
busco el semblante
de cada cosa
y en cada una hallo
un misterio
Los secretos me hablan
una lengua llena de vida
Oigo el corazón del cielo
latir
en el mío

Rosalie Beatrice Scherzer: Rose Ausländer (Chernivetsi, actual Ucrania, 1901-Düsseldorf, Alemania, 1988),  Mi aliento se llama ahora (y otros poemas), Ediciones Igitur, Montblanc, 2014
Traducción del alemán, Teresa Ruiz Rosas y José Ruiz Rosas
Envío de Jonio González


Mysterium

Die Seele der Dinge
lässt mich ahnen
die Eigenheiten
unendlicher Welten
Beklommen
such ich das Antlitz
eines jeden Dinges
und finde in jedem
ein Mysterium 
Geheimnisse reden zu mir
eine lebendige Sprache
Ich höre das Herz des Himmels
Pochen in meinem Herzen
---

miércoles, enero 29, 2025

Volker Braun: / Dos poemas



La trituradora

Los últimos días tranquilos empiezan a correr
En un precipicio. Al futuro también
Lo arrastran ahí adentro. ¿Qué pensé, entonces?
Mi antiguo silencio se convierte en grito
Ya no es comprensible. ¿Qué me proponía?
La trituradora recuerda de manera fragmentaria
Mi vida pacífica, vista a la distancia
Se transforma en una catástrofe. EL QUE
HA RECONOCIDO SU SITUACIÓN, ese debe ser detenido
¿Y ahora hacia dónde ir? La miseria sale a su encuentro
desde todas partes.


Ahora estoy contento

Bueno, ahora estoy contento.
Dejo pasar el aire por mis arterias
Y todavía conservo los cinco sentidos. –
¿En este mundo sin sentido? –
Vivo pegado a la tierra
Que no me pertenece ni a mí ni a nadie. 
Todavía veo árbol y pez
Y mares flotantes. – Los ves
Morir. – Estados
De hormigón repulsivo. Hasta
El más libre, sumiso.
El crimen aún mata al humano.
Tengo miedo a la guerra. –
¿Y por eso estás contento? –
Vivir en el mayor peligro
Del presente, el último
Humano o el primero.

Volker Braun (Dresde, Alemania, 1937), “La trituradora / "Der Reißwolf”, Lustgarten, Preußen, Suhrkamp, 2000; “Ahora estoy contento" / "Nun bin ich froh”, Langsamer knirschender Morgen, Suhrkamp, 1987

Versiones de Silvana Franzetti

Más poemas de Volker Braun en 

Der Reißwolf

Die vergangenen ruhigen Tage beginnen zu rennen
In einem Abgrund. Auch die Zukunft
Reißen sie mit hinein. Was dachte ich denn?
Mein altes Schweigen wird zum Gebrüll
Nicht mehr verständlich. Was bezweckte ich?
Der Reisswolf erinnert sich bruchstückhaft
Mein friedliches Leben, mit Abstand besehn
Verwandelt sich in eine Katastrophe. WER
SEINE LAGE ERKANNT HAT, der ist aufzuhalten
Aber nun wohin? Das Elend kommt ihm von
überallher entgegen.


Nun bin ich froh 
Nun also bin ich froh.
Ich ziehe die Luft durch die Adern
Und habe noch meine fünf Sinne. –
In dieser sinnlosen Welt? –
Ich wohne dicht auf der Erde
Die keinem und mir gehört.
Ich sehe noch Baum und Fisch
Und schwimmende Meere. – Sterben
Siehst du sie. – Staaten
Aus gräßlichen Beton. Selber
Der Freieste, Untertan.
Die Tat noch tötet den Mann.
Ich fürchte mich vor dem Krieg. –
Und des bist du froh? –
In der Gefahr größester
Gegenwart leben, der letzte
Oder der erste Mensch.
---
Foto: MDR

lunes, enero 20, 2025

Bertolt Brecht / Tres poemas



Epístola sobre el suicidio

Matarse uno mismo
es un asunto trivial.
Se puede charlar de eso con la lavandera.
Discutir con un amigo los pros y los contras.
Un convencido patetismo, que emocione,
debería evitarse.
Aunque tampoco es preciso que esto sea dogma en absoluto.
Pero me parece mejor
un poco de trampa, como de costumbre:
 Que ya está uno harto de mudarse de ropa; o mejor aún:
Que la mujer le ha sido infiel a uno
(esto convence a los que se admiran de tales cosas
y no es demasiado grandioso).
En todo caso
no debería parecer
que uno se ha dado
demasiada importancia.


Nacido después

Lo confieso: yo
no tengo esperanza.
Los ciegos hablan de una salida.
Yo veo.
Cuando se agotan los errores,
queda, como última compañía,
sentada frente a nosotros, la Nada.


Epístola

Puede llegar alguien de Ulm y matarme.
Entonces palidece un día en el aire,
el temblor de unas briznas de hierba que observé en otro tiempo
se detiene ahora al fin.
Un hombre que era amigo mío y murió
ya no tiene a nadie que sepa cómo era.
Mi humo de tabaco,
que ha subido mientras tanto a través de millones de cielos,
pierde su fe en Dios
y sigue subiendo.

Bertolt Brecht (Augsburgo, Alemania, 1898 - Berlín, Alemania, 1956), "Poesías juveniles (1914-1926)", Poesías, selección y traducción de José María Valverde [1973], Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 2017

---
Foto: Retrato juvenil de Bertolt Brecht Roger Viollet/ Getty Images

martes, diciembre 17, 2024

Hans Magnus Enzensberger / Tres poemas


Instituto de investigaciones

Oh, profetas de espaldas al mar,
de espaldas al presente, oh, hechiceros
que observáis plácidamente el futuro,
oh, chamanes eternamente
recostados en la borda,
¡basta hojear un libro de bolsillo
para descubrir vuestros misterios!

Leyendo huesos, estrellas, ruinas, entrañas,
para beneficio público, todo lo que ha sido
y todo lo que será, ¡oh, ciencia!,
bendita seas tú y los rayos de luz que nos ofreces,
mitad alarde y mitad estadísticas: tasas
de mortalidad, límites de suministro de fondos,
la creciente entropía...

¡Adelante! Todas esas iluminaciones
del color del azufre son mejores que nada,
nos mantienen felices en las noches sofocantes
del verano: impresos sacados de la computadora,
muestreos, excavaciones, confidencias
basadas en el método de Delfos... ¡bravo!
¡Bendito sea lo provisional!
Por el momento queda bastante agua fresca,
la piel respira aún expectante,
se crispa tu piel, mi piel, incluso la vuestra,
nigromantes leñosos, respirad aún,
pese a la cuestión de la cátedra titular,
a las notas y las pirámides de empleo,
por ahora el final (una interminable catástrofe natural,
finamente repartida) no es aún definitiva,
¡vaya consuelo!

De ahí, mis queridos cómplices, que,
en tanto se pronostican icebergs frente a Terranova
y tormentas de verano en los cielos sulfúreos
de Europa Central, es mejor que abandonéis
vuestros institutos durante el fin de semana. Corred
a salvar la vida, o un pedazo de ella, algo interino,
sea cual fuere su significado, hasta el lunes;
incluso en el caso de que esta forma de actuar
no resulte conveniente
como base de vuestras predicciones.

Oh, amigos siempre sedientos de sabiduría,
qué lástima me dais, descansando en vuestras dachas,
en vuestras cabañas irlandesas, o en la isla de Korcula,
de espaldas al mar,
apagando plácidamente vuestros cerebros.
¡Adelante, y que vuestra antorcha nunca se apague
durante el juego de ping-pong! Os bendigo.
 
 
Modelo para una teoría del conocimiento

Aquí tienes una caja,
una caja grande
con una etiqueta que dice
caja.
Ábrela,
y dentro encontrarás una caja,
con una etiqueta que dice
caja dentro de una caja cuya etiqueta dice
caja.
Mira adentro
(de esta caja,
no de la otra)
y encontrarás una caja
con una etiqueta que dice...
y así sucesivamente,
y si sigues así,
encontrarás
tras esfuerzos infinitos
una caja infinitesimal
con una etiqueta
tan diminuta,
que lo que dice
se disuelve ante tus ojos.
Es una caja
que sólo existe
en tu imaginación.
Una caja perfectamente vacía.

Los elíxires de la ciencia, Anagrama, Barcelona, 2002
Traducción de varios autores. De estos poemas, Heberto Padilla, con la colaboración de Hans Magnus Enzensberger y Michael Faber-Kaiser


Defensa de los lobos contra los corderos

¿queréis que los buitres devoren nomeolvides?
¿del chacal qué cosa pretendéis,
que se despoje de su piel, y del lobo:
debe arrancarse por sí mismo los colmillos?
¿qué os disgusta tanto
de comisarios y pontífices?
¿qué miráis boquiabiertos
en la mentirosa pantalla del televisor?
¿quién le cose al general
la franja de sangre en los pantalones?
¿quién le parte el pollo al usurero?
¿quién se cuelga orgulloso del ombligo gruñón esas cruces de lata? ¿quién
coge la propina, la moneda de plata,
el óbolo del silencio?

muchos son los robados, y pocos los ladrones.
pero ¿quién los aplaude? ¿quién
los condecora y distingue? ¿quién
está hambriento de mentiras?

contemplaos al espejo: cobardes
que os asusta la verdad fatigosa
y os repugna aprender
y encomendáis a los lobos la función de pensar.
un anillo en la nariz es vuestra joya predilecta.
para vosotros ningún engaño es lo bastante estúpido,
ningún consuelo demasiado barato,
ningún chantaje demasiado blando.
comparados a vosotros, corderos
que mutuamente enceguecéis
son fraternales las cornejas.

entre los lobos reina la hermandad:
siempre van en manadas.
alabados sean los ladrones:
vosotros invitándolos a la violación,
os echáis en las camas podridas
de la obediencia, y mentís
incluso gimoteando,
lo que deseáis es que os devoren. Vosotros
no cambiaréis el mundo.

1955
 
Poesías para los que no leen poesías, Barral Editores, Barcelona, 1971
Traducción de Heberto Padilla

Hans Magnus Enzensberger (Kaufbeuren, Alemania, 1929 - Munich,  Alemania, 2022)

Más poemas de Hans Magnus Enzensberger en Otra Iglesia Es Imposible, La Maja Desnuda, A Media Voz, Trianarts, Rialta, Poesía
---
Foto: Hans Magnus Enzensberger, en el festival de literatura de Waischenfeld, Alemania, 2017 Nicolás Armer /dpa/ Getty Images

viernes, abril 26, 2024

Rainer Maria Rilke / Señor, da a cada quien su propia muerte



Señor, da a cada quien su propia muerte. 
El morir que de cada vida brota, 
donde él tuvo amor, sentido, apremio. 

Pues solo somos vaina y hoja. 
La gran muerte que todos llevan en sí, 
fruto en torno al cual todo gira. 

Por ella se alzan las muchachas 
y como un árbol salen de un laúd, 
y los muchachos aspiran a ser hombres; 
y en las mujeres los jóvenes confían 
ante miedos que nadie más asumiría. 
Y por ella sigue lo contemplado 
como eterno, aun cuando se marchó hace tiempo; 
y quien formaba y construía 
se hizo mundo por ese fruto, se heló y derritió, 
y se enredó con él y le dio luz. 
En él ha entrado todo calor 
del corazón y el blanco ardor de los cerebros. 
Pero tus ángeles pasan como bandadas 
y vieron que estaban verdes todos los frutos. 

Rainer Maria Rilke, (Praga, Imperio Austrohúngaro, 1875 - Val-Mont, Suiza, 1926), “Tercer libro: El libro de la pobreza y la muerte”, El libro de las horas, Amotape, Lima, 2019
Traducción de Renato Sandoval Bacigalupo

Más poemas de Rainer Maria Rilke en Otra Iglesia es Imposible


O Herr, gib jedem seinen eignen Tod.  
Das Sterben, das aus jenem Leben geht,  
darin er Liebe hatte, Sinn und Not. 

Denn wir sind nur die Schale und das Blatt.  
Der große Tod, den jeder in sich hat,  
das ist die Frucht, um die sich alles dreht. 

Um ihretwillen heben Mädchen an  
und kommen wie ein Baum aus einer Laute,  
und Knaben sehnen sich um sie zum Mann;  
und Frauen sind den Wachsenden Vertraute  
für Ängste, die sonst niemand nehmen kann.  
Um ihretwillen bleibt das Angeschaute  
wie Ewiges, auch wenn es lang verrann, — 
und jeder, welcher bildete und baute,  
ward Welt um diese Frucht, und fror und taute  
und windete ihr zu und schien sie an.  
In sie ist eingegangen alle Wärme  
der Herzen und der Hirne weißes Glühn —:  
Doch deine Engel ziehn wie Vogelschwärme,  
und sie erfanden alle Früchte grün.

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Foto: Rainer Maria Rilke con uniforme militar, 1916. Fotógrafo desconocido Colección privada /Fine Art Images /Heritage Images /Getty Images

miércoles, febrero 14, 2024

Bertolt Brecht / Moritat de Mackie Navaja




Y el tiburón tiene dientes
Y te los muestra en su cara
MacHeath tiene navaja
Pero no suele mostrarla.

(...)

Es un domingo claro,
Y hay un muerto en la playa,
Alguien dio vuelta en la esquina,
Lo llaman Mackie Navaja.

Schmul Meier desapareció
Y muchos hombres de plata, 
Mackie tiene su dinero, 
Pero no le prueban nada.

Y Jenny Tower fue encontrada
Con un cuchillo en la garganta,
Por el muelle camina Mackie
Que no sabe nada de nada.

Y el gran incendio en el Soho:
Siete niños, un anciano.
En la multitud Mackie mira,
No preguntes, no sabe nada.

Y una viuda menor de edad
Que no hace falta nombrarla,
Se despertó y fue violada,
Mackie dime ¿cuánto te pagan?

[1928]

Bertolt Brecht (Augsburgo, Alemania, 1898 - Berlín, 1956), Die Dreigroschenoper (La ópera de tres centavos), Universidad Masaryk, República Checa
Versión de Jorge Aulicino sobre traducción literal de Hans Weber

N. del Ad.: Esta canción, con música de Kurt Weill, fue estrenada en 1928. Formó parte al año siguiente de La ópera de tres centavos, también de Weill y Brecht. La ópera del mendigo, del inglés John Gay (1728), imaginó al apuesto salteador MacHeath, basado en un criminal real llamado Jack Sheppard, ejecutado por aquellos años. Para Brecht, Mackie es un vulgar ladrón, extorsionador y asesino. El moritat era el tipo de balada medieval alemana que trataba sobre asesinatos, asesinos y ahorcamientos. El moritat de Mackie se convirtió en un standard de jazz que interpretaron desde Louis Armstrong hasta Los Iracundos, pasando por Frank Sinatra, con distintos arreglos y variaciones en la letra. 

Poemas y canciones de Bertolt Brecht en Otra Iglesia Es Imposible


Die Moritat von Mackie Messer

Und der Haifisch, der hat Zähne,
Und die trägt er im Gesicht,
Und MacHeath, der hat ein Messer,
Doch das Messer sieht man nicht.

(...)

An 'nem schönen blauen Sonntag
Liegt ein toter Mann am Strand.
Und ein Mensch geht um die Ecke,
Den man Mackie Messer nennt

Und Schmul Meier bleibt verschwunden
Und so mancher reiche Mann,
Und sein Geld hat Mackie Messer
Dem man nichts beweisen kann.

Jenny Towler ward gefunden
Mit 'nem Messer in der Brust,
Und am Kai geht Mackie Messer,
Der von allem nichts gewußt.

Und das grosse Feuer in Soho:
Sieben Kinder und ein Greis -
In der Menge Mackie Messer, den
Man nicht fragt, und der nichts weiss.

Und die minderjährige Witwe,
Deren Namen jeder weiß,
Wachte auf und war geschändet,
Mackie welches war dein Preis?

Refrain
Und die einen sind im Dunkeln,
Und die anderen sind im Licht,
Doch man sieht nur die im Lichte,
Die im Dunklen sieht man nicht.

Doch man sieht nur die im Lichte.
Die im Dunklen sieht man nicht.

---
Foto: Bertolt Brecht, primeros años Bettmann/Getty Images

viernes, febrero 02, 2024

Meret Oppenheim / Los prados y el bosque...




Los prados y el bosque ya son casi invisibles,
la niebla oculta el campo donde la mies olvidada
deja caer sus semillas. El sol del anochecer se tiende
sobre una nube del color de la miel.
Su esquelética mano cuelga y oleadas
de sombra pasan entre sus dedos. En la linde del bosque
un cazador perdido pide a los ciervos un vaso de agua.
Está todo tan tranquilo.

Meret Oppenheim (Berlín, 1913 - Basilea, Suiza, 1985), The Loveliest Vowel Empties. Collected Poems, World Poetry Books, Nueva York, 2023

Traducción del original francés al alemán, Meret Oppenheim
Traducción al inglés, Kathleen Heil
Versión al castellano, Jonio González


Les prés et la forêt ne sont presque plus visibles,
la brume cache les champs où des moissons oubliées
laissent tomber leurs graines. Le soleil de la nuit s’allonge
sur un nuage couleur de miel.
Sa main de squelette pend et les ondes
de l’ombre passent par ses doigts. A la lisière du bois
un chasseur égaré demande aux cerfs un verre d’eau.
Tout est si calme.

*
Die Wiesen und der Wald sind fast nicht mehr sichtbar,
der Nebel verbirgt die Felder, wo vergessene Ernten
ihre Körner fallen lassen. Die Nachtsonne legt sich auf
eine honigfarbene Wolke.
Ihre Skeletthand hängt herab, und durch ihre Finger
fließen die Wellen des Schattens. Am Waldrand bittet
ein verirrter Jäger die Hirsche um ein Glas Wasser.
Alles ist so still.

*
The forest and fields are no longer visible, nearly,
the mist hides the meadows where forgotten crops
drop their seeds. The evening sun reposes
on a honey-colored cloud,
dangling its skeletal hand as shadowy
waves pass through its fingers. At the edge of the woods
a lost hunter asks the deer for a glass of water.
Stillness abounds.

---
Foto: Meret Oppenheim, Portrait with Tattoo, 1980 Heinz Günter Mebusch/Swiss Press/RBD

jueves, noviembre 23, 2023

Rose Ausländer / Una línea



Estás satisfecha
No no no

Soy una línea
que conduce
al secreto

Allí
viven mis
hermanos muertos

Comemos sal
bebemos mundos líquidos

Seres humanos
caminan en nuestros ojos

Amor y miedo
el paraíso

Rose Ausländer (Chernivtsi, Ucrania, 1901 - Düsseldorf, Alemania, 1988), Mi aliento se llama ahora (y otros poemas), Ediciones Igitur, Montblanc, 2014
Traducción del alemán, Teresa Ruiz Rosas y José Ruiz Rosas
Envío de Jonio González


martes, octubre 10, 2023

May Ayim / Dos poemas




asunto: solicitud

me llamo
así y asá
vengo de aquí y allá y
trabajo en esto y aquello
adjunto
certificados
completos sobre bla bla bla
si tuviese aún preguntas
o acaso le
faltase algo
diríjase
a cualquiera
por favor
en ningún lugar 
muchas gracias 


informe

mi país
es hoy
el espacio entre
ayer y mañana
el silencio
delante y detrás
de las palabras
la vida
entre las sillas

May Ayim (Hamburgo, Alemania, 1960 - Berlín, Alemania, 1996), blues in schwarz weis, Orlanda Verlag, Berlín, 2005; La Jornada Semanal, nº 691, México, 1 de junio de 2008
Traducción de Esther Andradi
Envío de Jonio González


martes, agosto 22, 2023

Hans Magnus Enzensberger / Tres poemas


Asfódelos

Qué curioso, el gnóstico
en el cuarto piso
todavía está despierto.
Él golpea y golpea
la tubería de la calefacción.
Desapareció la chusma 
frente a la ventana y ahora
está empezando a nevar.

En toda la ciudad
se agotaron los cordones.
Disminuyó el fuego de la ametralladora
en el microcentro.
Pero hay todavía un par
de asfódelos allá, en la heladera,
por si acaso.


Programa mínimo

Renuncia, abnegación, ascetismo -
eso sería demasiado elevado.

Qué abrumador todo lo prescindible.
No hacer caso a las ofertas,

¡son puro consumo! No aparecer por ningún lado,
abstenerse de la mayor parte -

Adquirir conocimiento negando con un gesto.
Solo quien mucho pasa por alto

puede ver algo.
El yo: una forma hueca,

definida por lo que deja afuera.
Eso que puedas sujetar,

eso que te sujete,
es lo de menos.


Oraciones que se tragan a sí mismas

No digo nada, dice uno
y agitándose en su silla
dice: No me muevo.
Me callo, grita él. Duermo.
No me prometo nada. Eso
me prometo. Mis refutaciones
me las refuto fácilmente. Soy,
proclama él, el más humilde,
libre de toda vanidad. Alemán,
asevera él, no hablo.
De mí mismo no hablaría
nunca jamás. Estoy equivocado
cuando afirmo que tengo razón
cuando afirmo que estoy equivocado, 
etc. Que alguna vez tartamudeé,
está fuera de cuestión. Creíble
como soy, e inconsciente, creo
que puedo decir de mí: No
me contradigo. No
estoy ahí. Estoy a-a-a-ausente.

Hans Magnus Enzensberger (Kaufbeuren, 1929, Alemania - Múnich, Alemania, 2022), Kiosk, Suhrkamp, 1999 
Versiones de Silvana Franzetti



Asphodelen

Komisch, der Gnostiker
im vierten Stock
ist immer noch wach.
Er klopft und klopft
an das Heizungsrohr.
Vor dem Fenster der Mob
ist verschwunden, und jetzt
fängt es auch noch zu schneien an.

In der ganzen Stadt
gibt es keine Schnürsenkel mehr.
Das MG-Feuer im Bankenviertel
hat nachgelassen.
Aber es sind noch ein paar
Asphodelen da, im Kühlschrank,
für alle Fälle.


Minimalprogramm

Verzicht, Entsagung, Askese ‒
das wäre schon zu hoch gegriffen.

Überwältigend, was alles entbehrlich ist.
Von Sonderangeboten keine Notiz zu nehmen,

reiner Genuß! Nirgends aufzutauchen,
das Meiste zu unterlassen ‒

Erkenntnisgewinn durch Abwinken.
Nur wer vieles übersieht,

kann manches sehen.
Das Ich: eine Hohlform,

definiert durch das, was es wegläßt.
Was man festhalten kann,

was einen festhält,
das ist das Wenigste.


Sich selbst verschluckende Sätze

Ich sage gar nichts, sagt einer,
und zappelnd auf seinem Stuhl
fährt er fort: Ich bewege mich nicht.
Ich schweige, ruft er. Ich schlafe.
Ich verspreche mich nie. Das
verspreche ich. Meine Widerlegungen
widerlege ich spielend. Ich bin,
verkündet er, der Bescheidenste,
von jeder Eitelkeit frei. Deutsch,
beteuert er, spreche ich nicht.
Von mir selber würde ich nie
und nimmer reden. Ich habe Unrecht,
wenn ich behaupte, daß ich recht habe,
wenn ich behaupte, daß ich Unrecht habe,
usw. Daß ich je ins Stottern geriete,
ist ausgeschlossen. Glaubwürdig,
wie ich bin, und bewußtlos, darf ich,
glaube ich, von mir sagen: Ich
widerspreche mir nicht. Ich
bin nicht da. Ich f-f-f-fehle.
---
Foto: Hans Magnus Enzensberger c.1994 Gezett/ullstein bild/Getty Images

viernes, agosto 11, 2023

Heinrich Heine / Intermezzo lírico


 
Érase un caballero macilento,
Trémulo, triste, silencioso y lento,
Que vagaba al acaso,
con inseguro paso,
Siempre en hondos ensueños sumergido,
Tan desairado y zurdo y distraído,
Que susurraban flores y doncellas
Al pasar, vacilante, junto a ellas.

Huyendo de los hombres a menudo,
El lugar más recóndito escogía
De la casa, y allí, anhelante y mudo,
En la sombra los brazos extendía.-
¡Media noche sonó!... Rara armonía
Y voces peregrinas se escucharon
Entre la vaga bruma,
Y a la puerta, quedísimo, tocaron.

Con furtiva pisada,
Su visión adorada
Entra vestida de sonante espuma,
Y como fresca rosa,
La divinal hermosa
Brilla, encanta y perfuma.
Cúbrela tenue velo
De vaporosas joyas adornado,
Y la áurea cabellera en rizos suelta,
En ondas baña su figura esbelta;
Brillan sus ojos con la luz del cielo.
Y en brazos uno de otro, al par lanzados,
Se acarician los enamorados.

Contra el amante pecho,
Con fuerza apasionada,
La oprime el caballero en lazo estrecho;
Y el soñador despierta,
Y la nieve se torna en llamarada,
Y el pálido enrojece, y se convierte
El temeroso en atrevido y fuerte.
Mas ella, con engaño femenino
Y sin igual destreza,
Con el brillante velo diamantino
Le envuelve, sin sentirlo, la cabeza.

Encantado al instante
Se encuentra el caballero en un radiante
Palacio de cristal, bajo la linfa
De una tersa laguna sepultado.
Absorto y deslumbrado
Queda ante brillo tanto, mas la ninfa
Del onda habitadora
En sus brazos lo estrecha, lo enamora,
Y en tanto, sus doncellas
A la cítara arrancan notas bellas.

Y de modo tan dulce y lisonjero
Cantan y tocan, que los pies se lanzan
Al baile embriagador, y alegres danzan;
Y siente el caballero
Que, ya desvanecidos,
Amenazan dejarle sus sentidos;
Y a la ondina se enlaza
Y estrechamente en su ansiedad la abraza.
Más, de pronto se extingue
La viva luz... ¡Oscuridad completa!...
¡Y a hallarse vuelve, solitario y triste,
En su guardilla mísera el poeta!

[1823]

Heinrich Heine (Düsseldorf, Alemania, 1797 - París, 1856), El cancionero: el intermezzo lírico, baladas, el regreso, Editorial América, Madrid, 1920 Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Versión de Juan Antonio Pérez Bonalde (Venezuela, 1846-1892)


Imagen: Heinrich Heine, retrato grabado por Ludwig Emil Grimm (1790-1863), 1827 Portal Rheinische Geschichte/Centro LVR de Medios y Educación

viernes, agosto 04, 2023

Georg Heym / Dos poemas




Los locos

Sale la luna de la amarilla pared de nubes.
Los locos cuelgan de los barrotes de la verja
como grandes arañas pegadas a los muros.
Exploran con sus manos la cerca del jardín.

En salones abiertos se deslizan bailarines.
El baile de los locos. De repente la insania
da cortos gritos. El ruido se propaga
y está haciendo temblar todos los muros.

Al médico con quien hablaba sobre Hume
le da un loco violenta sacudida.
Yace empapado en sangre. Tiene el cráneo partido.

Los locos lo contemplan con placer. Pero pronto
escapan en silencio al restallar del látigo
igual que los ratones se arrastran por el suelo.


El dios de la ciudad

Esparrancado está sobre un bloque de casas.
Acampan vientos negros en torno de su frente.
Lleno de rabia mira a los lejos las últimas
y solitarias casas, que en el campo se pierden.

Reluce el rojo vientre de Baal en el crepúsculo.
Las enormes ciudades que lo rodean se postran.
Las campanas de iglesias incontables oscilan
hacia él en mar de negras torres.

Como una danza de coribantes retumba
por las calles la música de inmensas multitudes.
Humo de chimeneas y nubes de las fábricas
suben a él, azules como vapor de incienso.

Arden las tempestades en medio de sus cejas.
El crepúsculo oscuro se ensordece en la noche.
Ondulan las borrascas que miran como buitres
desde su cabellera erizada de cólera.

Extiende en las tinieblas su puño carnicero
y lo sacude. Está corriendo un mar de llamas
por una calle. Y brama la humareda
y la devora, hasta que ya tarde alborea.

[1910]

Georg Heym (Monciervo, Polonia, 1887 - Berlín, 1912), "Poesía y narrativa del expresionismo alemán", Rialta, 14 de junio de 2022
Traducciones de Francisco Díaz Solar


Fotos: Georg Heym alrededor de sus veinte año 7 Faces

sábado, junio 03, 2023

Johann Ludwig Wilhelm Müller / La señal



¿Por qué evito caminos
que los demás recorren,
y exploro ocultas sendas
entre riscos nevados?

No he cometido crímenes
de los que avergonzarme.
¿Qué insensatos anhelos
me impulsan a estos páramos?

Los postes me señalan,
al pasar, las ciudades;
deambulo sin descanso
buscando mi descanso.

Inmóvil, frente a mí,
contemplo una señal.
Elegiré el camino
del que nadie regresa.

Johann Ludwig Wilhelm Müller (Dessau, Alemania, 1794-1827), Viaje de invierno, Acantilado, Barcelona, 2003
Traducción de Andrés Neuman
Envío de Jonio González


Imagen: Retrato de Johann Ludwig Wilhelm Müller, grabado por Johann Friedrich Schroeter; Herzog August Bibliothek; Wolfenbüttel, Alemania / Digitaler Portrait Index


DER WEGWEISER

Was vermeid' ich denn die Wege,
Wo die andren Wandrer gehn,
Suche mir versteckte Stege
Durch verschneite Felsenhöhn?

Habe ja doch nichts begangen,
Daß ich Menschen sollte scheu'n –
Welch ein törichtes Verlangen
Treibt mich in die Wüstenei'n?

Weiser stehen auf den Straßen,
Weisen auf die Städte zu,
Und ich wandre sonder Maßen,
Ohne Ruh', und suche Ruh'.

Einen Weiser seh' ich stehen
Unverrückt vor meinem Blick;
Eine Straße muß ich gehen,
Die noch keiner ging zurück.

sábado, abril 22, 2023

Wolf Biermann / La canción de Hölderlin



En este país vivimos
como forasteros en su propia casa.
El propio idioma, como
nos asalta, no lo entendemos
ni entienden lo que decimos
quienes hablan nuestro idioma.
En este país vivimos como forasteros.

En este país vivimos
como forasteros en su propia casa.
Por las ventanas cerradas con clavos nada penetra
ni el gusto de estar dentro cuando llueve fuera
ni la exagerada información del viento
sobre el temporal.
En este país vivimos como forasteros.

En este país vivimos
como forasteros en su propia casa
he aquí apagadas las estufas de la revolución
ceniza de fuegos anteriores cubre nuestros labios
fríos, cada vez más helados hielos se hunden en nosotros.
Se nos ha venido encima una paz así.
Una paz así.

Una paz así.

Wolf Biermann (Hamburgo, Alemania, 1936), El sueño tiene su pared. Der Traum hat seine Wand. Nueva lírica alemana, El Tucán de Virginia, Ciudad de México, 1990
Traducción de Elisabeth Siefer
Envío de Jonio González




DAS HÖLDERLIN-LIED 

In diesem Lande leben wir
Wie Fremdlinge im eigenen Haus
Die eigene Sprache, wie sie uns
Entgegenschlägt, verstehen wir nicht
Noch verstehen, was wir sagen
Die uns're Sprache sprechen
In diesem Lande leben wir wie Fremdlinge
In diesem Lande leben wir
Wie Fremdlinge im eigenen Haus

Durch die zugenagelten Fenster dringt nichts
Nicht wie gut das ist, wenn draußen regnet
Noch des Windes übertriebene Nachricht
Vom Sturm
In diesem Lande leben wir wie Fremdlinge

In diesem Lande leben wir
Wie Fremdlinge im eigenen Haus
Ausgebrannt sind die Öfen der Revolution
Früherer Feuer Asche liegt uns auf den Lippen
Kälter, immer kältere Kälten sinken in uns
Über uns ist hereingebrochen solcher Friede
Solcher Friede

Solcher Friede

miércoles, abril 19, 2023

Rainer Maria Rilke / De "Sonetos a Orfeo", 2




Manzana plena, plátano, grosella
y pera… Cada una habla la muerte
y la vida en la boca. Se presiente
en el rostro de un niño, cuando las saborea.

Esto viene de lejos. ¿No se hizo
inefable en la boca lentamente?
La que fuera palabras y ahora hallazgos
libera, pulpa y zumo sorprendido.

Atrévete a decir lo que llamas manzana.
Este dulzor primero que se adensa
para hacerse, una vez incorporado

al sabor, claro, vivo y transparente,
solar, ambiguo, a tierra y a presente:
¡oh experiencia, sentidos, dicha inmensa!

*

Nuestras hermanas –fruta, hoja de vid y flor–
no hablan sólo la lengua consabida del año.
Se alza de las tinieblas un pregón de color
¿y no va ella envuelta, cual barniz, la mirada

celosa de los muertos, los que nutren la tierra?
¿Conocemos su parte en todo esto?
Hace siglos que mezclan –es su modo– y que sellan
la arcilla nuestra con su libre médula.

Ahora preguntémonos: ¿lo hacen con agrado?
¿Pulsa este fruto prieto, obra de hoscos esclavos,
arriba hacia nosotros, legítimos señores?

¿O ellos son los señores que duermen en raíces
y que con su excedente nos obsequian
este híbrido de muda robustez y de besos?

*

¿Qué jardines felices, bien regados sus árboles,
qué cálices de flores de tierno deshojarse
maduran las extrañas, las exquisitas frutas
del consuelo, las pródigas, halladas en el pasto 

de tu propia indigencia? Año tras año,
te admira su sazón, la piel suave, su justa
medida, que por ti ha esquivado a las aves
volubles o, en el fondo, al celoso gusano. 

¿Entonces es que hay árboles rondados por los ángeles,
cultivo de morosos y extraños jardineros?
¿Entonces nos dan fruto y no nos pertenecen? 

Nuestro obrar prematuro y al poco nuevamente
marchito, nuestro ser, que es un bosquejo,
¿perturbó alguna vez sus intactos veranos?

Rainer Maria Rilke, (Praga, Imperio Austro-Húngaro, 1875 - Val-Mont, Suiza, 1926)
Traducción de Juan Andrés García Román

Sonetos a Orfeo
Editorial Pre-Textos, 
Valencia, 2022











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Foto: Rainer Maria Rilke c.1913 Ullstein Bild/Getty Images

miércoles, abril 05, 2023

Bertolt Brecht / Dos poemas



Lo que queda de los viejos tiempos 

La luna, por ejemplo, todavía asoma 
por las noches encima de los edificios nuevos
(de todos los objetos de cobre 
ella es el más inservible). Ya 
las madres cuentan historias de unos animales 
que tiraban de los carros, llamados caballos, 
que por supuesto no figuran con su nombre 
en las comunicaciones intercontinentales: 
las grandes antenas nuevas 
ya no transmiten noticias 
de los viejos tiempos.  


Las pipas de fumar

Al salir corriendo para la frontera, dejé los libros 
en manos de mis amigos y renuncié a la poesía 
pero me traje las pipas, vulnerando 
la regla básica del refugiado: ¡No guardes nada! 

Los libros no dicen mucho al que ahora 
espera a esa gentuza que ya se acerca a capturarlo. 
La petaca y las viejas pipas 
pueden hacer más por él.

Bertolt Brecht (Augsburgo, Alemania, 1898 - Berlín, Alemania, 1956), Poemas del lugar y la circunstancia, Pre-Textos, Valencia, 2003
Selección y traducción de José Muñoz Millanes
Envío de Jonio González


Foto: Bertolt Brecht durante una reunión del Consejo Mundial de la Paz, Berlín Oriental, 1954 Ullstein Bild / Getty Images

sábado, diciembre 17, 2022

Aldona Gustas / Senderos hacia la escuela...




Senderos hacia la escuela en un paisaje
donde los niños jugaban bajo soles amarillos como yema de huevo
bajo nubes del color de las manzanas

vestíbulos con corrientes de aire
pechos cubiertos por trenzas
donde la noche penetraba
lentamente en nuestros deseos

éramos hijas e hijos
de Polonia y Lituania
ranas a las que habían pescado en charcas
pájaros atrapados en jaulas de aire
les ensenseñábamos a cantar a nuestra manera
nos enseñaban a volar

hundimos los dedos en el sol
pintamos el viento
nuestro simpático compañero de juegos
que corría por las calles
mostrando a todos sus ojos de mirada dulce

yo ponía cada noche
una luna en mi almohada
sorbía su frío
mecía y acariciaba su cuerpo
hasta que mis heladas manos
desaparecían en bolsillos de sueño

Aldona Gustas (Karceviskiai, Lituania, 1932-Berlín, 2022), "Luftkäfige: Eine litauische Kindheit" [Jaulas de aire: Una infancia lituana], Lituanus. Lithuanian Quarterly Journal of Arts and Science, vol. 27, n° 4, invierno de 1981
Traducción del original alemán al inglés, Audrone B. Willeke
Versión del inglés al castellano, Jonio González



SCHOOL PATHS...

School paths in a landscape 
where children played under yellow-yolked suns 
under apple-colored clouds 
drafty hallways  
breasts covered by braids  
where the night slowly  
forced itself into our longings 
we were daughters and sons  
from Poland and Lithuania  
fished frogs in ponds  
trapped birds in airy cages 
taught them to sing our way  
they taught us to fly 
we dipped our fingers in the sun 
painted the wind 
our friendly playmate 
who ran through the streets 
showing his gentle eyes to all 
I placed then every night 
a moon on my pillow
sucked on its coldness 
rocked and fondled its body 
until my cold hands 
disappeared into pockets of dream