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viernes, abril 18, 2025

Antun Branko Šimić / Retorno

Tu ni siquiera presientes
mi regreso y mi cercanía



Cuando en la noche te susurra la luna suave

debes saber:

no es la luna la que ronda tu casa
Soy yo quien va por los senderos azules de tu
jardín.

cuando caminas por las luces muertas del mediodía

y te detienes

asustada por el chillido de un pájaro extraño

debes saber:

es mi corazón que grita desde la otra orilla
Cuando en el crepúsculo ves una sombra negra

màs allá de la laguna oscura

debes saber:

soy yo que camino sereno y solemne
Como si estuviera a tu lado
 Antun Branko Šimić (Drinovci Hercegovina 1898- Zagreb 1925)
Traducción Carmen Verlichak


POVRATAK
Ti i ne slutiš
moj povratak i moju blizinu

U noći kada šumi u tvom uhu tiha mjesečina

znaj:

ne koraca mjesečina oko tvoje kuće
Ja lutam plavim stazama u tvojem vrtu

Kad koracajući cestom kroz mrtvo svijetlo podne

staneš

preplašena krikom čudne tice

znaj:

tAntoo krik je moga srca s blizih obala

I kad kroz suton vidiš crnu sjenku što se miče
s onu stranu mrke mirne vode
znaj:

ja koracam uspravan i svečan
kao pored tebe
---
Foto:Pjeme

sábado, marzo 25, 2023

Andjelko Vuletic / Donde el destino está escrito




En una gota de lluvia está escrito
todo mi
destino:
          que hoy me pararé,
me levantaré,
y me lanzaré hacia el sol:
me reiré desde una nube,
cabalgaré vientos y tormentas,
y mañana me romperé
contra la acera.
Y se acabó: descanso.

Andjelko Vuletic (Trebimlja, Bosnia, 1933 - Zagreb, 2021), La última cena, Huerga & Fierro, Madrid, 2004
Traducción del croata de Francisco Javier Juez
Envío de Jonio González


jueves, agosto 04, 2022

Mile Stojić / Dos poemas



Grados de soledad

Es grande la soledad del poeta
Aunque está dirigida al público, al lector
del cual espera compasión
o consuelo.

Mayor fue la soledad de Job
Cuando Dios lo puso a prueba  
Y él maldijo a su madre
Por haberlo traído al mundo.

Más grande aun fue la de Huso Alić
que estaba en un viaje oficial
Cuando los alemanes bombardearon
Banja Luka.

Cayó una bomba sobre
su casa que mató a su mujer
y sus tres hijas.

Mientras se llevaban a cabo los entierros
Los bombarderos atacaron otra vez
Y todos los deudos huyeron.

Con la muerte acechando desde las nubes
Huso tomó la pala y solo, durante horas,
enterró en las cuatro fosas
hasta los últimos restos de su amor.

de Pseći anđeo, inédito


Muchachas de Sarajevo

Las muchachas de mi juventud, las nausicas
Las niñas de mi juventud, las dianas, las danaes y las lolitas
tienen solo cuarenta, y ya tienen canas, frentes arrugadas
y manos oscuras.
 
Muchas ya se amatronaron y olvidaron el amor
tal como se olvida un idioma ajeno

Las muchachas de mi juventud, las rut y las sulamkas
Las niñas de mi juventud, las hadas de las orillas
tienen los ojos grandes y vacíos
ya derramaron todas sus lágrimas
fueron hechas para el desacato, hermanas de Ester y de Judit

Pero toda su desobediencia la gastaron
en los refugios, en los sótanos y en la cola para el pan
todos su pensamientos voluptuosos se los dedicaron a los muertos

A veces al pasar me sonreían
pero mas bien preocupadas, como una madre le sonríe al hijo revoltoso.
cuando, en una charla de café, les recuerdo las oportunidades perdidas 
     /dicen: te fuiste y ahora te interesas?
tú no sabes como es
cuando ya no te importa nada
cuando el invierno viene con lo suyo: el hielo y la muerte

A veces en sueños acaricio sus cabelleras abundantes
toco sus orgullosas curvas con el susurro de la seda
con ternura envuelvo en mis palmas esos pequeños pechos
y pienso: por dios, en diez años todas ellas estarán muertas

Pronto morirán esas diosas de mi juventud.
Rotas por la guerra, el hambre y las lágrimas
esas penèlopes sin pretendientes, pequeñas novias de sonrisa congelada
Esos misteriosos pozos de placer hoy inaccesibles
esas antígonas que invocan al vacío, un vacío sin esperanza
un vacío sin eco.

de Zaboravite nas, Olvidennos, Split, 2003

Mile Stojić (Dragičina, Bosnia y Herzegovina, 1955)
Traducciones de Carmen Verlichak


Nota de la traductora: Estos son los primeros poemas de Mile Stojić traducidos al castellano. Stojić vivió 19 años en su ciudad natal, 14 en Viena y el resto de su vida en Sarajevo. Se dedicó muchos años al periodismo. Fue editor en Naših dana, Lica, Odjek, Oslobođenje, Tjednik y profesor de literatura en la Universidad de Viena. Publicó una treintena de libros de poesía y alrededor de una docena de ensayos, cuentos y reflexiones de viajes. Recibió 15 premios y su obra fue traducida al macedonio, húngaro, italiano, alemán, búlgaro, esloveno, rumano, inglés, polaco. Tuvo mucha difusión su poesía dedicada al genocidio de Srebrenica (1995), que inmediatamente se tradujo a veinte idiomas.

domingo, diciembre 13, 2020

Vinko Kalinić / Aquella noche de verano

















Teníamos frío en aquella noche de verano; nos
abrazamos y hablamos de las lluvias. De las lluvias 
     /que caían
a torrentes. Caían como si el propio cielo cayera 
     /sobre nosotros.
Caían en gotas enormes que luego desaparecían para siempre.
Con ellas nos empapamos hasta los huesos.
Y hoy estamos en lo seco.
Pero hay gotas que nunca dejaron de caer.
Aunque son muy pequeñitas, tan pequeñitas que aun
    /hoy no las vemos.
Todavía caen y caerán por mucho mucho tiempo aún.
En realidad cayeron siempre.
¡Oh, si pudiéramos resistir!
Y evitar la ruina del tiempo en la que caeremos un día y
desapareceremos en alguna primavera ajena.
Dejando apenas un aroma de otoño caído hace mucho
   /tiempo.
Hablamos de las lluvias y nos empapamos ese verano.
Toda la noche, juntos, pegados uno al otro, gota a gota.

Vinko Kalinić (Komiz, Croacia, 1974)
Traducción de Carmen Verlichak


Foto: Poetas Siglo XXI

sábado, agosto 10, 2019

Vesna Parun / Mi cara en la sombra













Olvidé su nombre, pero sé que fue querido por los pájaros
y que ese amor era sonrisa lo recuerdan mis ojos.
Y ahora la gente va al muelle, no los miro
varada en el recuerdo de viejas tormentas.
¿Acaso no olvidó ya la gaviota a su compañero?, ¿por qué sufres?
La roca olvidó a su pájaro, no sabe del sur ni del norte.
Aún no silencié mi ventana, todavía no ha callado la mar.
No me regañes, bosque, con tu fronda. No me asustes, agua, con tus abismos.

Vesna Parun (Zlarin, Croacia, 1922-Stubičke Toplice, Croacia, 2012), Zore i vihori (Amaneceres y torbellinos), Društvo Književnika Hrvatske (Sociedad de escritores de Croacia), Zagreb, 1947
Traducción de Carmen Verlichak

Ref.:
El Cultural
La Maja Desnuda
Fausto Marcelo Ávila
Critical Mass
Studia Croatica
Tportal
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Boris Scitar/PIXSELL/Zadovoljna

miércoles, octubre 24, 2018

Drago Štambuk / Mis antepasados















No tengo el anillo de oro puro,
pero el ojo que ve lo invisible
me conduce a los bosquimanos,
me lleva ileso hasta a la corte paterna,
en la antigua montaña sobre el lago,
bajo el iceberg transparente y la torre de nieve.

No tengo ese anillo, pero siento a mis
antepasados en las corrientes de mi frente.
Es un toque leve y bendito,
es un beso repentino con que me visitan
en los mediodías ardientes y las mañanas
azuladas.

¡Oh, la espléndida mirada, el helado aliento
en el origen de Axel, donde nace el Danubio,
la inocencia de porcelana de Lohengrin,
que en la profundidad del Adriático
ondula refinado el brillante óvalo!

Y una pulsera busca mi frágil muñeca,
en el mar, el lecho más suave
para el libro que cuenta los muertos.

Drago Štambuk (Selca, Croacia, 1950)
Traducción de Carmen Verlichak

El ruiseñor y la fortaleza,
Krivodol Press,
Buenos Aires, 2018











Ref.:
Cyber Humanitatis
Crear en Salamanca

Foto: Drago Štambuk narod.hr



STAMMBUCH

Nemam prsten od suhog zlata 
s okom svevidim da nevidljivog me 
provede između Bušmana
neozlijeđenog dvoru očinskom privede
u staroj planini nad plohom jezera
pod providnim glečerom i snježnom kupolom.

Ja neimam prsten al pretke ćutim 
u strujama čeonim i blažen je dodir
cjelov iznenadan kojim pohode mi 
usijana podneva i plavičasta jutra.

O bistro zagledanje, mrzli dah
u iskon Axelov, origo Danuvii,
porculanska čednost Loehengrina. 
U dublji hadrijanskoj na pržini
leluja zbrušen svjetlucav oval.

Narukvica ište moju tankozglobnu ruku
Zato more i jest najmekša postelja
za rodoslovnu knjigu o pouzdanoj smrti.

miércoles, mayo 16, 2018

Dražen Katunarić / Misa en la web

 
           













       
                                   A Jean-Luc Wauthier

creas la web
porque el buen Dios
constantemente te crea

el tiempo salta la web
a horcajadas del largo día
de tu soledad

en la web desde abajo
córtale los genitales a Cronos
y te sentirás intemporal

la misa en la web
con la intención de la hostia que ha caído
de los labios anhelantes
la voz de la muchacha en la web
te humedece las plantas de los pies
cantando lo sagrado y lo profano

y si te tocara una vez
y rozara tu vestido
mi corazón estaría entero

y desaparecerían las heridas
Oh, Dios,
te reconocí en la web
por el aroma de la leche
por la sonrisa pura
por el latido de un corazón inocente

partiste en dos la web
y me ofreciste espigas doradas por el sol
en forma de pan aromado
me ofreciste la copa de tinto generoso
que me embriagó de amor

Dražen Katunarić (Zagreb, 1954)

Cronos,
traducción de Carmen Verlichak,
Krivodol Press,
Buenos Aires, 2018









Ref:
Festival de Poesía de Buenos Aires
Studia Croatica
Festival de Poesía de Medellín
Monde Édition Ouverture





misa na web-u
Jean-Luc Wauthieru
stvaraš web
jer dragi Bog
te neprestano stvara
vrijeme prelijeće web
opkorači dugi dan tvoje
samoće
odozdo na web-u
sasijeci Kronov spol
da oćutiš se bezvremenim
misa na web-u
za nakanu ispale hostije
s usana čežnje
na web-u glas djevojke
ovlaži ti tabane
pjevaše sveto i profano
i da te jednom dotaknem
i dodirnem ti haljine
moje srce bilo bi cijelo
a sve rane bi nestale
Oh Bože
prepoznah te na web-u
po mirisu mlijeka
bezazlenom osmijehu
jednom otkucaju čistog srca
lomio si web na pola
i pružao mi kruh koji je još mirisao
na zlaćano klasje pod suncem
pružao mi čašu gustog plavca


koja me opila od ljubavi

viernes, marzo 31, 2017

Dražen Katunarić / Por aquello no dicho
















            Por aquello no dicho que se acumula en mis huesos.                      
                                                                   Brane Senegačnik

No dejaré que me quemen. No le doy a nadie mis restos. Quizá por lo que les /debo a mis huesos, que me llevaron toda/ la vida. No quiero que de ellos queden/ cenizas cuando todavía pueden ser/ huesos, firmes casi como lo que fueron. /En los huesos hay mineral, monte, roca/, montaña, una materia muy antigua y / noble. No son de azúcar, que los pueda/ derretir la primera lluvia. /

Los huesos deben permanecer enteros,/ y luego que el buen Dios los remueva/, que haga con ellos lo que quiera. ¿Habrá/ suficiente algún día?, ¿quién sabe?/

No dejaré que me cremen. /

Por aquello no dicho que se acumuló/ en mis huesos.

Dražen Katunarić (Zagreb, 1954), Kronos, Litteris, Zagreb, 2011
Versión de Carmen Verlichak



     Zbog neizrečenoga što mi se taloži u kostima
                                               Brane Senegačnik
                       
Neću se dati spaliti. Ne dajem nikomu svoje ostatke. Možda iz duga prema kostima koje su me nosile cio život. Neću da od njih preostane pepeo, kad to mogu biti još kosti, stamene kakve su otprilike bile. U kostima je mineral, brdo, planina, stijena, vrlo stara i plemenita tvar. Nisu od šećera, da ih otopi prva kiša. Kosti moraju ostati cijele, a poslije neka ih premeće dragi Bog, radi s njima što god hoće. Hoće li ih jednog dana biti dovoljno, više ili manje od pedlja? Tko to zna? Neću se dati spaliti. Zbog neizrečenoga što mi se taloži u kostima.

sábado, diciembre 24, 2016

Drago Štambuk / Jesucito










Junto a un viejo establo
en Mirula sobre el mar
de pajas duras
tienes el pesebre.

¿Te irias acaso
Hijo amado
a algún albergue mejor?

                   24 de diciembre de 2004

Drago Štambuk (Selca, Croacia, 1950)
Versión de Carmen Verlichak


Isusek

Mirule nad morem,
pokraj stare štale,
od slame oštre
gnijezdo svijaju.
Bi li se premjestio,
sine dragi,
u kakav bolji log?

           24. prosinca 2004

viernes, abril 08, 2016

Drago Stambuk / El ruiseñor y la fortaleza











No sufras, corazón derrotado,
aun habrá días para el esplendor
gratuito y para el canto del ruiseñor,
sobre los montes Ravni.

No te enojes, no le implores
a Dios, recibe sereno
la derrota. Porque
recién después sabrás
que con ella llega también la victoria.

Cómo puedo contenerte,
corazón derrotado,
mientras te aprieta el dolor
y la sangre casi no circula.

Apenas tengo fuerzas
para empujarte.
Pero lo sé, ya pasará la
el tiempo de prueba.
Porque tienes tu camino.

Y tienes tu roca,
allá en las puertas de Knin,
la ciudad de los reyes croatas,
aunque será duro pasar
a través de sus murallas.

Pero tú sabes que yo sé,
corazón derrotado,
cómo de la derrota
crece la victoria.
y cómo tu llanto llegará a ser
una callada sonrisa
de alegría.

Pero no olvides tampoco entonces
que la victoria no viene sola,
que hay de todo
en su morral. Trae hierbas medicinales junto a
filos y fuegos y avena con incendios estivales
sobre las islas.

No sufras, corazón,
ten cuidado.
Ajustate y pasa
por este día angosto.
Debes saberlo, ésta es tu prueba.

No enjugues con agua
las lágrimas de tu rostro,
mejor déjalas correr.
Porque a muchos les hará falta
esa sal que destilan.

Y cuando llegue la victoria
mantente sobrio,
corazón derrotado.
cultiva ese dolor de la sal reseca
en las heridas. Que se hunda
en ella tu orgullo sin razón.

Perdona a tu enemigo,
mi corazón victorioso,
también él tiene una madre.
No hundas tu lanza ganadora
en el corazón de ella.

Y cuando pases
con alegría silenciosa
por la muralla de tus sueños,
cuelga una bandera blanca
para que flote en el viento.

Los vientos son los que mejor saben
qué significan las banderas
y qué deben hacer con ellas.
Los ojos de los enemigos no necesitan
verla, y tus amigos
saben muy bien de tu dolor.

Sé generoso
en el triunfo, corazón victorioso,
que la espera te haga sabio
y sepas cómo y cuándo cerrar detrás de ti
las puertas y las murallas
y cómo dejar el dolor –
para que ni Split ni Zagreb
quieran ser los primeros
entre el norte y del sur.

Extiende los dos ventrículos
como si fueran alas,
como dedos y flores
cuando se eleva el momento santo,
corazón transformado,
y en lugar de usar látigos
canta como el ruiseñor.

Canta en lo alto
entre las nubes,
trina sobre los desfiladeros
las queridas, suaves
antiguas y ocultas
palabras de la patria.

Drago Stambuk (Selca, Croacia, 1950), I šismiši su ptice u bezpjevnoj zemlji (También los murciélagos son aves  de un país sin canto), Matica Hrvatska, Zagreb, 2002
Traducción de Carmen Verlichak Vrljicak, febrero de 2016

viernes, septiembre 11, 2015

Vesna Parun / El olivar















No sé si fue la voz de los pájaros
o el canto del viento del este
lo que me condujo una tarde hacia el olivar,
donde aún dormía, sereno, en el verdor
de las copas dispersas, el reflejo del día.

Bajé entonces a la bahía amarga
de hierbas solitarias y lo vi a la orilla
del mar brillante, en la playa
de guijarros y luz de luna, su figura serena,
envuelta en el chapoteo y los murmullos de las olas.

¡Oh, si nunca hubiese oído el bramido!
Si me hubiese quedado junto a la cerca,
bajo la higuera silvestre,
y no hubiera bajado al lóbrego bosque,
a la playa de plata
y a los peñascos azules de luna.

Tú habrías permanecido sentado en la piedra,
esquivo y desconocido, en la orilla arenosa,
y la triste queja de las olas
habría mecido en tu pensamiento sombrío
las ramas oscuras y tempestuosas.

Y quizá caminarías infeliz
por el monte otoñal, transformado en pájaro
aventurero y en estrella desnuda
que brilla con ascuas inquietas
sobre un mar abierto e impetuoso.

Y yo me habría dormido pronto,
despreocupada,
bajo la higuera silvestre, y no habría estado triste
por no saber por dónde se fue el joven
que contemplaba el mar, solo y lejano
en el brillo de las olas, en el silencio del verano.

Vesna Parun (Zlarin, Croacia, 1922- Stubičke Toplice, Croacia, 2012), Crna maslina, Nakladnik, Zagreb, 1955
Traducción de Sarit Voganovic
Envío de Jonio González