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viernes, abril 28, 2023

Moon In-soo / Dos poemas



 
Una morada

El viento ha amainado Ah, por fin,
el aire es lo único en lo que uno puede apoyarse.


Octubre 

El lugar donde recogí la calabaza,
la calabaza se había asentado, presionando la tierra.
El centro del otoño 
cedió.
Durante un tiempo sufriré de esta manera.

Moon In-soo (Seongju, Corea del Sur, 1945 - 2021), Azalea. Journal of Korean Literature & Culture, vol. 6, University of Hawai Press, 2013
Versiones del coreano al inglés: Chae Pyong-song y Anne Rashid
Versiones del inglés al castellano: Jonio González


Foto: Aju News


A DWELLING

The wind has died down.  Ah, at last,
the empty air is the only thing one can lean on.

OCTOBER

The spot I picked up the pumpkin,
the pumpkin had sat, pressing down the ground.
The center of autumn
caved in.
For awhile, I will suffer this way.

jueves, noviembre 08, 2018

Ko Un / Dos poemas















Semillas de sauce
llevadas por un presuroso arroyo
al tocar tierra,
se abren.

Trata de comenzar así.

**

Una primera gota de lluvia
al caer despierta
a una hoja de magnolia.
Luego a esta hoja
y a esa.

Ko Un (Gunsan, Corea del Sur, 1933), Flores de un momento, Linteo, Ourense, 2017
Traducción de Sung Chul Suh
Envío de Jonio González


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Foto: Cordite/Printemps Coreen

jueves, marzo 29, 2018

Ko Un / Dos poemas















Hubo un día
en que no había nadie a quien preguntar por el camino;
entonces partí en la dirección
que indicaba una larga rama de pino.

Era el sendero que quería.

*

Luz de hogar al otro lado del río.

Nadie preguntó.
Nadie contestó.

Ko Un (Gunsan, Corea del Sur, 1933), Flores de un momento, Linteo, Ourense, 2017
Traducción de Sung Chul Suh
Envío de Jonio González

viernes, diciembre 22, 2017

Park Je-chun / Dos poemas




Hombre invisible

Mi amigo murió y fue enterrado en la llanura de Chulwon.
Cayó una gran nevada, la llanura se cubrió de nieve densa
y no pudimos encontrar la sepultura
aunque buscamos entre la nieve.
Murmura la nevada que nuestro amigo muerto
se ha convertido en alma,
un ánima que vaga por este mundo
porque ya no tiene nada que enseñarnos.
Sigue nevando y sé que, en un futuro no muy lejano,
nos convertiremos en hombres de nieve,
hombre invisible, con el corazón y los ojos blancos y puros,
alma transparente que vive junto a los seres amados.
Estábamos de pie en una colina de la llanura de Chulwon
mirando cómo la nieve borra el camino de regreso,
dejando un sendero nuevo, transparente.
La nieve nos lavaba el corazón ardiente de impurezas y la piel cubierta de sudor,
cuando vimos, de repente, a nuestro amigo,
hombre invisible, que volvía con premura
por el camino nevado.


Mil caminos

Eso de convertirse en una vaca es cosa de poca monta.
¿Te muestro, por ejemplo, cómo me transformo
en mil figuras diferentes?
¿Cómo pongo mil nombres en otros tantos rostros?
El arco iris es mi padre.
El dragón es mi padre.
El espíritu es mi padre.
El huevo es mi padre.
La huella del gigante es mi padre.
Mi padre se encuentra en todas partes.
¿Mato de una vez a todos mis padres?
Levanto el azote divino,
golpeo dos veces la cabeza de la vaca
y digo:
Abandona la barca cuando llegues a la orilla.
¿Para qué tantas preguntas acerca de mil caminos?

Park Je-chun (Seúl, 1945), La canción del dragón y otros poemas, Verbum, Madrid, 2007
Tradución de Min Yong-tae, revisada por Lee Hye-kyung y José Catalán
Envío de Jonio González

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Foto: World Korean

jueves, junio 18, 2015

Kim Hyesoon / Una canción

















(Un poema compuesto en el año 28 d. C)

Cuando mi madre muerta viene
y me pide que le dé mis zapatos
me quito los zapatos.

Cuando mi madre muerta viene
y me pide que la levante porque no tiene pies
me quito los pies.

Cuando mi madre muerta viene
y me pide que le dé, le dé
hasta me arranco el corazón.

En el cielo, las montañas se alzan, los caminos suben.
En un lugar donde no hay nadie
dos redondas lunas ascienden.

Kim Hyesoon (Uljin, República de Corea, 1955), Mother must be a fountain of feathers, Action Books, Notre Dame, Indiana, Estados Unidos, 2008
Traducción del coreano al inglés, Don Mee-choi
Traducción del inglés al castellano, Jonio González


A SONG

(A poem composed in 28 A.D. Korea)

When my dead mother comes to me
and asks me to lend her my shoes
I take off my shoes.

When my dead mother comes to me
and asks me to hold her up, for she has no feet
I take off my feet.

When my dead mother comes to me
and asks me to lend her, lend her
I even rip out my heart.

In the sky, mountains rise, trails rise.
At a place where there is no one
two round moons ascend.

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miércoles, noviembre 30, 2011

Hwang Ji-woo / Dos poemas





Yendo a pie hasta el río Chesok

    Es febrero. Me acordé de repente del poeta Ko Eun, monje budista secularizado, cuando entré en la zona del templo budista Yung-so. ¿No habría entrado él tal vez ya en el nirvana? Ando a pie hasta el río Chesok y sigo pensando en él, tal vez muerto ya. Es febrero. Entra en mi patio interior el templo Yung-so y una pieza de la torre Baek-che se va quedando acepillada por el agua fría del río. El frío me hiela los tobillos, me hiere la orejas. Me duele la carne en todo el cuerpo mientras el mundo está más tranquilo que nunca.

Una cabra negra llora en el herbazal

Las golondrinas han hecho ejercicios de vuelo en formación
aun con el tiempo nublado, para estar en forma para volver
El banco del pantano está todo cubierto de arbustos revueltos
y todos éstos muestran el color plateado de las hojas al revés
Correrá aire también allá en la isla de Okinawa
Está revuelta la piel acuática del pantano verde
mientras se retuerce de fatiga el herbazal bajo el cielo alargado
Una cabra negra llora y grita sobre las hierbas
tirando con más esfuerzo la cuerda que la tiene atada
como si se olvidara de la vida recien inaugurada

Hwang Ji-woo (Haenam, Corea del Sur, 1952), No brilla la luz verdadera, traducción de Yong-Tae Min, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2011

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Ilustración: Floating Ice, 1910, Geroge Bellows

martes, noviembre 29, 2011

Mu-san Baek / Las flores de ume



Las flores de ume

¿Dónde ir a ver flores en pleno frío de diciembre lunar?
Como no llegaba un solo rayo de sol a mi pecho
     encogido de invierno,
torcí el rumbo y fui al valle de los árboles de ume *
     a la sombra del monte Gaji.

Habían arrasado la senda del pinar
     y estaban abriendo un camino más ancho.
Derribadas las casas a la vera de la senda,
     yacían en la calle los vestustos ume de los patios.
El filo de la pala de la excavadora estaba
     por engancharse en los troncos.
Estaban por unir el nuevo camino pisando los árboles caídos.

Pero los árboles ume, como si lo supieran,
a pesar de lo temprano de la estación.
habían abierto todos sus brotes, sus pimpollos,
     sus rojas flores.
Al soplo del viento helado dejaban caer los rojos pétalos,
dejaban caer las gotas de sangre sobre el seco matorral,
     sobre el río helado.
Todos los años traían la primavera a la aldea
     antes que nadie
y ahora adelantaban el último instante
     de los días que les quedaban de vida
para traer la primavera desangrándose ellos mismos.

Oh, personas que ahora no estáis en este mundo.
Oh, personas que no vivisteis ni una sola gota de sangre en vano.


Mu-san Baek (Ulsan, Corea del Sur, 1954), El tiempo humano, traducción de Sun-me Yoon, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2011

* El ume, cuyo nombre científico es Prunus nume, es llamado también albaricoque japonés o ciruela china. Sus flores florecen antes que las hojas en invierno, esto es a fines de enero o en febrero. [Nota de la traductora]

Ilustración: Paisaje coreano, siglo XVIII