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jueves, julio 18, 2024

Pancho Muñoz / Haiku





Hay muy poco 
     predicado y mucho
sujeto por ahí.

[inédito]

Francisco Pancho Muñoz (Buenos Aires, 1945)


Más poemas de Pancho Muñoz en Otra Iglesia Es Imposible

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Foto: Pancho Muñoz /Facebook

sábado, marzo 30, 2024

Pancho Muñoz / De "Huella de perro en el cemento fresco", 3




Sin amenaza, no hay poema

Los japoneses dicen que la poesía es como trotar por el ojo de una aguja,
cosa que demuestra
                  la valentía de los ñatos frente al vacío,
                                                            además de su equitación y su
                                            equilibrio.
Siempre insistí con esto de los japoneses debido a mi debilidad de circular por el ojo vacío de
cualquier aguja que aparezca por ahí.

Sin amenaza, no hay poema.


Sebastopol

"Donde quiera que vaya..."
la soledad me viste y calza:
aguja en un pajar, hoja en el agua,

punto en un plano.

Francisco "Pancho" Muñoz (Buenos Aires, 1945), Huella de perro en el cemento fresco. Poemas (2016-2019), Milena Caserola, Buenos Aires, 2019

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jueves, febrero 13, 2020

Pancho Muñoz / De "Huella de perro en el cemento fresco", 2
























Pascua porteña

  Podrá hoy, abril de 2016, Zappa tocar
"Watermelon in Easter Hay", grabado en vivo en el 88,
con los huesos que le queden de sus manos -a esta altura-
o cenizas que brillen o algo parecido;

podrá hacerlo, es decir

podrá tocar
de nuevo y como aquella vez.


Goya a perpetuidad

La fatalidad no es buena herencia, pero es algo.

Usted pinta el paisaje que anticipa y sospecha, y esa es su guerra
y mi medalla.


Todo

  Todo ocurre de
noche; la
perspectiva y las
estrellas y las
sombras dándole forma
a todo lo que ocurre
en la noche clavada y su
campo iluminado de venganza.

Todo lo que necesito
es un poco más de tiempo,
involcable como la vida.

Tiempo, tiempo, tiempo...
Se mueve para acá...
     se mueve para allá...

y no sale de la noche.

Francisco "Pancho" Muñoz (Buenos Aires, 1945), Huella de perro en el cemento fresco. Poemas (2016-2019), Milena Caserola, Buenos Aires, 2019

Milena Caserola/Facebook - Pancho Muñoz/Facebook - Otra Iglesia Es Imposible - De Sibilas y Pitias - Aromito - Página 12 - Radio Cut - Romanticismo y verdad

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Foto: Jorge Larrosa/Página 12

jueves, octubre 10, 2019

Pancho Muñoz / De "Huella de perro en el cemento fresco"















Señalero a la vista

                                                                      A Daniel Ripoll


(El amor que padezco es una enfermedad vergonzosa. Apollinaire)

 
Uno
   
     Lo primero que firmé, el año que comienza, fue una deuda. Después firmé un poema y después volví a firmar más deuda.

Dos
 
     Mi único giro doctrinario y político es haber pasado del “Viva Perón, carajo” al “Viva Perón”, escueto. 30 años de eso, sobre poco más o menos.

Tres
   
     Cuando la carrera tiene que cambiar no cambia y cambia cuando no tiene que cambiar.

     Nunca cambia el que gana.
     Gana el que conoce con precisión cuando las cosas van a cambiar, el que anticipa y sucede, llámese como se llame: rock and roll, instinto, sed de futuro, cerveza con limón a las seis de la tarde haciendo veredita en Santa Fe y Ayacucho. Bs.As.

Cuatro

   Cómo no ser de acá, de este río que aligera la espuma y embellece los cuerpos y colorea la tarde del león, según Lugones; digamos que la enturbia para aumentar los espejismos de la carne y el hueso y la lengua y el paladar haciendo filtro mientras chupa palabras, comas, mujeres y cerveza. Siempre fue un lírico y el lirismo puede hacerte perder el cuerpo.
 
Cinco
   
     Estoy en Bs.As., no pude evitarlo, tratando de acertar cuándo cambian las cosas. Y las cosas cambian de un día para el otro; de una milésima a la otra en y en cualquier parte del mundo.

Seis
 
     Ordenado entre los repentinos; casual padre de actos y sobre todo frívolo en los enamoramientos y en eso de sostener la crítica. Emocionalmente fácil.

Siete
   
     El poema que firmé, a comienzo de año, no era un poema de amor ni de enamoramientos. No amo cuando escribo, escribo con la cola de una laucha entre las manos. Mi problema siguen siendo las deudas y el error de nunca  arrepentirse. La laucha está viva y cada tanto mordisquea.

Ocho

     Al enemigo que te caga la vida hay que precisarlo en el colimador y hay que saber seguirle el rastro; porque eso de cagarte la vida es bastante. Las deudas y los arrepentimientos cambian rápido, lo que tardan en decirse dos palabras o disparar un tiro.

 Nueve
 
     Toda una teoría a partir de un dato equivocado.
Toda una teoría y sus jardines que no paran de bifurcarse y, encima de todo, sus iglesias de opio puro y leninista. Almas de cofias con habitación de servicio.
     Toda una teoría y toda una estética de umbrales acólitos, soberbios inocentes chupadores de pija “amujerados”, acierta aquí Osvaldo Lamborghini, y todas esas cosasmodernosas de la época y su aduana pública y su falta de secretos. No emboba la política, encula.

Diez
 
    Menos el poder, todo es inútil escribo/ lo que puedo/ que escribo/ con la cola de la laucha entre las manos.
    Toda una teoría tengo, comprobable en su contra
    y también tengo incorporado un ejercicio físico agotador que no parece y que a veces sangra, como prueba telúrica de la cosa en que ando metido.

Once

Repiquetea el sol hasta que muere
bajo la sombra suave de tu sandalia de hilo.
Nada podrá ninguna noche fresca contra esto.

Todo se va haciendo.

Doce

Todos los pasos son en falso,
los de para adelante y los al revés.
A mi, nadie puede ya mentirme
ni esta

ni ninguna vez.

Trece
   
     Yo puedo escribir porque las palabras tienen la buena voluntad de recordarnos

y el que recuerda cambia
 
           ciertas cosas que hacen a veces favores de verdad: gracia, don, cola de laucha, crédito, fianza.

Catorce
   
     El agotamiento de la iluminación es más importante que la iluminación misma. 
    La frase aparece cada tanto en la pared del fondo –yo vivo entre paredes estas- y con toda claridad puede leerse el hecho por sobre el palimpsesto propuesto por la enredadera y su circuito húmedo y verde caprichoso:
   El agotamiento de la iluminación es más importante que la iluminación misma.

   Siempre fui de beber; ahora grito menos producto de cierto agotamiento con eso de las iluminaciones. Yo sé que va a pasar, yo sé que va a ocurrir.
     Las cosas son más fieles a mí que yo a las cosas.

Quince

     Una señal a la vista para dejarse llevar mientras como papafritas obvias en el mismo Palacio.
     Una antología de momentos marcando la vida con el taco. Los hijos y sus hijos y las hijas y sus hijas revoleteando futuro y futuritos en un jardín que no tiende jamás a bifurcarse.
   
     Mate y mariposas hasta siempre. Sorbo, toso y lagrimeo por culpa del colesterol.

Dieciséis 

    He varado embarcación en el medio del río que nos caracteriza y he cenado con Pappo.
    Navego aún con vientos que varían en amenazas y mucho movimiento en la cabina, cosa que dificulta el hecho de escribir y beber al mismo tiempo; teniendo a pesar y entre las manos la cola de la laucha que, por momentos, pretende independizarse la muy turra.
    Hay que tener cuidado con lo que se hace. Esto no es un concurso de belleza.

Diecisiete
   
Voy a mirar
hoy 
el mar, hasta que quede mar
 y quede luz del mar
 y quede ojo entre las fosforescencias 
y la sal de la sal.   

Dieciocho
 
Y cómo, de qué forma
 o manera de la pirueta obrera 
iba a faltar el que escuda
 su propia valentía en el pasado. En su tiempo 
cualquiera.

Diecinueve

     Nada es lo mismo, ir que volver enamorado por los bulevares encendidos al frente que nos quedan y la noche lubricando la noche y el rocío el rocío y así por el estilo. Nada es lo mismo.
   Exigencias del caso y, otra vez, el futuro y las muchedumbres en la boca estómago.

Veinte

    Llegué, como pude pero llegué para firmar el manifiesto que explica como y porque hemos llegado a esto.
    Todo se paga y todo regresa con usura y encima no hay cuenta que valga.

Veintiuno

    La carrera no cambia porque si, siempre hay algo: peso, viento, humedad, jinete, sombra, sol, castigo.
   Y siempre hay algo más que tuerce la carrera y su rumbo: destino, capricho del destino, “pastito recién cortado”, arena.

Veintidós

    La política es la posibilidad de hablar. Unos la dicen de una manera y otros de otra. Elesella y esellos y esellas; todas personas que alguna vez se conocieron o anduvieron cerca sacudiéndose. Nada más cerca ni nada más familiar que la política.
    Nuestras conversaciones de sobremesa no dejaban escaparnos a ninguna costa y el mar como un mantel. 
    El punto flojo era la cola de la laucha, que además de no tener memoria, trataba de borrar la mía. Yo, cuando hablo me ensaño y cuando escribo me tranquilizo un poco. La política es algo de mueca sonriente en la cuerda floja y un toque de vestuario en donde el tiempo siempre pasa.

Veintitrés

     El río, otra vez el río y sus riberas salvadoras a tanta soledad que nada teje, no es mar el río que nos tiñe y es barco varado y es cena nostalgiosa.
     La política no incluye ni rechaza y existe nada más que para cerrar lo cerrado y abrir lo que haya que ir abriendo. Lo más blanco del blanco y al revés.
     Un alcaucil convertido en diamante, cosa que demuestra la posibilidad curiosa de

(…de la política no se come, se come de la mano del amo, del poder de ese cuenco impiadoso al que no conviene morder nunca, canturrea la historia…)

una confrontación con la más correcta y pura realidad, dentro o fuera del tiempo.

     Tengo un plan para ganar y una teoría comprobable.

Veinticuatro

     Siempre existe la posibilidad de echarse para atrás, dice Maquiavelo
y yo no tengo manera de evitar repetirlo, mientras

     la planta de tú pié desnudo le devuelve a mi empeine el frío del mosaico.                                                                                                                       
Veinticinco

    Siempre hay una línea, una entrelínea, un pensamiento de mesita de luz apaciguado en tu más íntima dictadura; en la obsesión por la bebida

y encima y por debajo 
y por arriba
y en los costados,
 esa cola de laucha incontrolable 
que da tanto trabajo 
haciendo 
tanto estrago.

Veintiséis     

     Parece que todo el mundo tiene que hacer caso. Hay que ir obligándose a hacer caso, pavada de anarquismo esto de contar.
    Escribe lo que piensa y dice y piensa en lo que debe: Perón cartonero, Perón pibe, Perón guacho, Perón pedigüeño, Peroncito, Perón pobre, Perón humillado, Perón manco dos veces, Perón viudo, Perón en la cañonera. Perón bajo su paraguas. 
    La política administra el desorden, no es una casa; y también administra la muerte, según acierta en afirmar el poeta  Rodolfo Edwards mientras prologa esto.
   La política no es nada más que una carrera de caballos, en política es “nesario” saber antes el resultado de lo qué se está jugando y por jugar, y pensar sobre todo en el minuto siguiente y en las próximas cien carreras.  Un hipódromo de aquí a la eternidad de tiempos empleados, o sea el tiempo mismo abstraído de cualquier otra contingencia.
   La cosa es explicar porqué todo está tan lejos. A todo esto la cola de la laucha se pone cada vez más indócil y soberbia. Soberbiosa, si me permite.

Veintisiete

   El miedo a buscar es no encontrar las cosas que se andan buscando, deudas o poemas.


Veintiocho

   Sonríe hasta que sangra por la comisura de los labios. Se seca y habla como conductor televisivo, si fuese o un sujetador, si fuera. Correcto, visto desde la gramática en eso del sujeto y predicado.

   No hay que perder la calma y hay que dejarse llevar por la señales.
   Siempre hay revancha frente al vacío.

Francisco "Pancho" Muñoz (Buenos Aires, 1945)

Huella de perro 
en el cemento fresco.
Poemas (2016-2019)
Milena Caserola,
Argentina, 2019







Milena Caserola/Facebook - Otra Iglesia Es Imposible - De Sibilas y Pitias - Aromito

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Foto: AM750/Facebook

jueves, junio 13, 2013

Poemas elegidos, 23


Francisco Pancho Muñoz
(Buenos Aires, 1945)

Me viene, hay días, una gana ubérrima, política..., de César Vallejo
Cholo pensante y sufriente con la palma de la mano en su mentón y los dedos soportando la posición de la cabeza; en la otra, están el bastón y su codo, donde todo se apoya y resplandece. También hay, y sobresale, un zarzo negro en uno de los dedos. Esa es la fotografía, lo primero que conocí de Vallejo.
Todo vino después; en plena adolescencia. A partir de entonces, la lectura o emoción literaria fue diferente y mi gusto poético comenzó a depender de según cuanto se acercaran o alejaran del peruano del Perú. Precisión de calígrafo emocional para explicar acción y resultados. “Quiero escribir pero me sale espuma”.
El resto fue obsesión por unos cuantos años y conocimiento memorioso y absoluto de ese artefacto de palabras de donde no es posible escapar sin salir lastimado.
Yo, que llevo leyéndolo más de cincuenta años, aún muestro honradamente las marcas del combate.



Me viene, hay días, una gana ubérrima, política... 

Me viene, hay días, una gana ubérrima, política,
de querer, de besar al cariño en sus dos rostros,
y me viene de lejos un querer
demostrativo, otro querer amar, de grado o fuerza,
al que me odia, al que rasga su papel, al muchachito,
a la que llora por el que lloraba,
al rey del vino, al esclavo del agua,
al que ocultóse en su ira,
al que suda, al que pasa, al que sacude su persona en mi alma.
Y quiero, por lo tanto, acomodarle
al que me habla, su trenza; sus cabellos, al soldado;
su luz, al grande; su grandeza, al chico.
Quiero planchar directamente
un pañuelo al que no puede llorar
y, cuando estoy triste o me duele la dicha,
remedar a los niños y a los genios.

Quiero ayudar al bueno a ser su poquillo de malo
y me urge estar sentado a la diestra del zurdo, y responder al mudo,
tratando de serle útil
en todo lo que puedo y también quiero muchísimo
lavarle al cojo el pie,
y ayudarle a dormir al tuerto próximo.

Ah querer, éste, el mío, éste, el mundial,
interhumano y parroquial, provecto.
Me viene a pelo,
desde el cimiento, desde la ingle pública,
y, viniendo de lejos, da ganas de besarle
la bufanda al cantor,
y al que sufre, besarle en su sartén,
al sordo, en su rumor craneano, impávido;
al que me da lo que olvidé en mi seno,
en su Dante, en su Chaplín, en sus hombros.

Quiero, para terminar,
cuando estoy al borde célebre de la violencia
o lleno de pecho el corazón, querría
ayudar a reír al que sonríe,
ponerle un pajarillo al malvado en plena nuca,
cuidar a los enfermos enfadándolos,
comprarle al vendedor,
ayudarle a matar al matador –cosa terrible-
y quisiera yo ser bueno conmigo
en todo.

César Vallejo (Santiago de Chuco, 1892- París, 1938)

lunes, febrero 11, 2013

Pancho Muñoz / Parte dos...




Parte dos (disminuida en la edición) de un poema que parece que no termina nunca

Unpoema cuelga como una baba,
s     e        e     s     t      i     r     a
hasta la desesperación sin perder el estilo
                                         y vuelve para ir


El unpoema organiza la carga,
las cruces,
                las espinas,
las agujas,
                las gasas,
los hisopos

             
Conoce la mueca y se da máquina, ningún segundo
oficio lo condena
Por ahí anda


Unpoema come queso de la ratonera
y tiene un absoluto y original sentido de la orientación

Jamás perdido

                         Jamás vencido
                         Jamás medido

Unpoema hace las de él en tanto no cede ni esto
                          ni puede explicarse


El unpoema es resorte de navaja,
roldana de arco, bigote de Quevedo
                                                        Tal el Siglo de Oro

 

Unpoema sobra para balancear
La audacia es su socorro y
nunca falta, ni faltó a la mesa, y no es orgullo

Hilo, puntada y nudo

Unpoema peina el orden y pone a los piojos
entre tu parentela y a los abuelos entre tu nada Por ahí anda
                                                        Tal Leopoldo Marechal Obras Musicales Completas



Lo mejor de unpoema es que perder
el tiempo es su mayor y revolucionario mérito
y en eso no se detiene nunca


Unpoema no busca donde no debe y
sabe separar las cosas y
volver a juntarlas como sea

Un rival durísimo y sorpresivo; un cross en
                                                   el mentón,

una chica de pies fríos para tu alma
                                                   on the rock


La rapidez es su mejor talento y toda su concentración
y su mejor cháchara del medio Al unpoema basta ponerle una vereda para que salte                                      hacia la calle                                                            


Todos los poemas son iguales, incorregibles y comestibles Grasa intransigente para tu colesterol Rayas para tus hemorroides                                                                        

Los poemas ponen y paran según sexo y arbitrio
                                        Tal el rock and roll más doméstico


(Se que para o intuyo que parará esto; que, según parece, no termina nunca.)


El unpoema tiene fecha calendario
El unpoema descompone el trabajo
y sabe que todo es ultra plusvalía y
escribe porque sabe y entrena sin sufrimiento alguno. Tal Macedonio afinando a Fernández.


Pone
y quita comas, puntos y comas, puntos seguidos y puntos aparte Pone y quita Obedece sin seducir y decide según las declinaciones y la gramática en general


Pone
y para y adjetiva y es unsiempre, el unpoema, unrival durísimo en cualquier categoría registrada Si es joda, no se nota

98% de lo que no es unpoema está muerto, le juro Hay que arreglarse con lo que queda vivo y lo que queda vivo supera cualquier cifra cotejable con lo muerto, claro

Si no pudo el humor, no lo podrá la muerte Por ahí anda
                                                                                 Tal Rodolfo Alonso



Unpoema carece de diseño
y el corte de los versos obedece a su sistema respiratorio
                                                                                  Tal Dalí y las divisiones entre las artes, las ciencias vibratorias y el aleteo de las moscas en la comisura de los labios


El unpoema requiere de unyo que lo administre
y lo haga posible y presentable El unpoema debe permitir que se anochezca en él del mismo modo que anochece en el ganado
                                                                              Tal Drumond, el mejor de los Andrade


El unpoema pierde tiempo por dónde se lo escriba y por donde se lo lea, con o sin acento siempre en la palabra donde -dónde

Todo es eso, en ese orden del gallina y la huevo El unpoema nunca juega y es de sacarle los cubitos a tu trago, o sea de poner más espesos los pies fríos de tu muchacha envejecida y blanca de felicidad en el fondo

El unpoema sabe que para explicar lo que haga falta está la constancia de los números y su conjunto infinito y su escasa circularidad y sus ejercicios temporales y su imaginación precisa y comprobada
                                   Tal el doctor Alberto Kornblit y las veinte verdades de la biología

             El unpoema  es la hélice de la casa de tu cuerpo y también  de las casas y los cuerpos vecinos y de todos los misterios y de todos los milagros de todas las cosas

Por ahí anda, lejos de cualquier imaginación, el unpoema no comprueba,  no experimenta nada


El unpoema conoce
el juego del remanye
y es siempre el mismo: toma y obliga
                                                 Tal todos los cantores y la fragilidad de la escenografía


Por ahí anda


Con defender no alcanza, con resistir es poco;                                      

el unpoema choca                                            con lo que puede y con lo que encuentra

No anda bartoleando y
jamás
se achica y
                        jamás se agranda Se atiene a la cuadratura

del círculo y
jamás                        se acerca y
jamás se aleja Cree sin orgullo y sin plegar las alas aterriza
                                                                                         Tal Apollinaire entre las vendas                

Sola y sin inclinarse, la poesía mueve al mundo

 

(a Un poema que parece que no termina nunca)

[inédito]

Francisco "Pancho" Muñoz (Buenos Aires, 1945)

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Ilustración: Guache, 1953, Alfredo Hlito       

lunes, octubre 03, 2011

Pancho Muñoz / Un poema que parece...




Un poema que parece que no termina nunca


Un poema termina de cualquier manera
y no tiene cantidad para
                                       tal trámite, o
sea que un poema
puede terminar sin haber comenzado; a juicio puro
del poeta. Por ahí anda.

Los poemas son deliberados alevosos y pueden iniciar de forma incierta
con letra, número o accidente gramático.
Un poema notienesaladeespera
y está antes.
                                  Tal la circulación, la mirada, el arrebato y la costumbre.
                                                                                                                        Por ahí anda.

Un poema es un cacho
de algo de algo
terminado y para siempre,
es decir:
la cuadratura del círculo que es la cuadratura
del poema
regulando.

Un poema tiene que estar escrito en el idioma
que uno entienda como el idioma de uno; lenguaraz
y sin reflejos ni contenidos vagos o imprecisos.
                                                                                             Tal las traducciones.


Nada no es un poema, orgullo no es un poema.


Un poema no puede ser ocupado por el espacio de otro poema porque los poemas son límites físicos de la abstracción más pura, y la abstracción suele ser peligrosa.
                                                                                                     Tal el panóptico de Girri.

Un poema no ve pero es visto y solo por eso es poema.
Único como el río y su ceja.

Un poema se las arregla solo y siempre viene de algo
                                                                         de algo.
La cuadratura repetida
                                     y su genealogía y su insistencia.
                                                                                     Por ahí anda.


Un poema incluye y oprime y es cosa audaz y dando vueltas y dando vueltas y vueltas.



Un poema zumba como un oso asustando a las abejas.
                                                                                      Tal Joyce.

Un poema no se toca más que con la yema
y no se interpreta y
no se ayuda con el resto de las manos
y no tolera el tarareo
y la falta de sexo y sus antónimos pertinentes.


No se puede
contar un poema
como quien cuenta un
cuento
o
como quien cuenta
gota
s
que amenazan con rebasar otra vez el vaso. Un poema sabe lo que hace.
                                                                                               


No se vende un poema. No se compra un poema y consta en actas.
                                                                                                   Tal Guillermo Boido.


Un poema es un rival durísimo
con poca recuperación y mucha facilidad para la muerte rápida; antes o después de haber comenzado.

Nada peor es eso de no estar en el rincón con el poema.
                                                                     Por ahí anda.


Un poema es labio humedecido de ternura gorda por la lengua que bien te chupa y bien, un poema no es playa de palabras y es siempre efecto de la iluminación; sea el poema que sea y venga de donde venga el dolor/ el sol/  el aire/  el vino o la cerveza.

Un poema no brilla por su ausencia.


En algún lugar está el poema –no falla nunca-
y su período de construcción es más rápido de lo pensado. Un Porsche
que devora y que vomita mandolinas. 100 m. en 2´´.  No es sorda su mecánica.
                                                                      Tal Rimbaud y sus hidrolatos y sus amantes y sus sus. (En Rimbaud se nota mucho más el asunto de la cuadratura circular y poética)
                                                                        Por ahí anda, y no tengo otra idea.



Orgullo no es poema. Un poema se va haciendo: hilo, puntada y nudo.


Un poema cose y cicatriza más cerca de la escuela San Basilio que de la neurocirugía.
Un poema se puede creer o no.
Un poema es lo que más pasa.


Un poema es astilla del mismo palo.

Un poema es comprobable, es resistente. Un rival durísimo
atacando por todos los                frentes,
                                   turrito       inocente yéndose
a la cama con nosotros; lo que no es poema.

Un poema escribe lo que ve y escucha, y por ver escucha y obedece a la modernidad y al desaliento y al delito y a cualquier forma de mordedura.
Un poema siempre está
en medio del camino con una oreja sola y con dos bocas. Un poema es fatal.
                                                                                               Tal el punk más decorativo.

Hay que saber:
                             un poema pertenece al reino del orden,
la “ordenalidad”
                            que estira el cuello del borracho bajándole
                            un hombro solamentemientras
                            amenazacaerse para atrás sobre toda cosa todeltiempo.
                                         Es así. Por ahí, tambaleante, anda.
                                                                     Tal la teoría del Equilibrio y los contrapesos.

                             Un poema no es nada.
                             Dos poemas iguales no hay aunque las coincidencias puedan, llegar a, ser las mismas.

                             Un poema no es otra cosa camino al cementerio y es pasado siendo y es futuro rebuscándosela.

                             Un poema desconfía de los síntomas y los síntomas del poema.

                                                                                                                      Tal la historia.

Para
un poema los enemigos de sus amigos
son
sus parientes                          putativos,
generosamente
                                              convertidos.



Por ahí pifia y por ahí se acaba la épica y el heroísmo y le viene la trunca.

Un poema es lija, suave al agua y a las neblinas del aceite.

Un poema respira en algún lado. No es otra cosa; grasa para tu dieta y  rayas para tus hemorroides, y es raro que llore o sangre.

Un poema hace escándalo y sabe adonde va, tiene su recorrido empezando o dando por terminado.
Un poema sabe que con el escándalo no alcanza, pero jamás lo dejará de lado.
                                                                                                                   Por ahí anda

Un poema puede ser gesto atrapado,
red,
diagrama,
enredadera,
estructura,
tormenta en el instrumental; jamás problema.
                                                                                      Tal el empecinamiento de los días.



No es gil, no se abandona ni pierde el conocimiento. No es detalle
un poema y es multa y es venganza, depende del poeta.
Un poema no es ajeno y el orégano le es campo y el tiempo pérdida.
Huele y respira a ras de tierra.

Un poema nunca falta y nada no es un poema. Orgullo no es un poema.
                                                                                                   Tal el aforismo porchiano.


Si se rompe no es cristal y un poema funciona y refleja y descompone la luz fanatizándola; bárbaro y civilizado.
                                                                                    Por ahí anda. Hilo, puntada y nudo.

Un poema recurre a todo.
Todo no es un poema.


                           
Un poema siempre es biográfico, razonable y metódico.
Un poema es nada más lo que parece,
y eso le conviene al poema porque las palabras, sin pareceres,
dudan a veces hasta del mismísimo poema y de las mismísimas palabras.

Un poema también se hace con palabras
como



el gusano de manzana se hace con manzanas.


Un poema maneja la simetría como nadie, deja sugerirse en su túnel de escombros y busca el aire mas leve.


A veces un poema espera
para después y sabe que
todo está dicho y aún puede
decirse. Un poema obsta
y se agarra del primer lugar que luzca.
Un poema insiste con eso de la iluminación.
                                                                             Tal Quaranta y las bujías necesarias.


Puede no existirse.
Puede renunciarse
por mil motivos y un poema no tiene mil motivos y
la resistencia más que la épica no es su
fuerte ni tampoco es su bandera. Confianza en el escudo.
                                                                             Tal Vallejo insistiendo.
Por ahí anda.


Un poema sirve: para entrar
                           para ir viendo
                           para darse cuenta clara
                           para regar las plantas
                           para malcriarle la vida

Un poema no se detiene nunca
                      y esta es su única obediencia.
Un poema no tiene quizás pero si variables.
Un poema levanta el muerto.
                                                                           
Un poema
es pozo más que huella y
está bien que así sea
el unpoema .

Unpoema tiene memoria y
no tiene público. Socorre y asesina.
Unpoema es viento en popa.
                                                                           Tal todos los griegos.

Unpoema se escribe, finalmente.


Unpoema tiene aviso de retorno, según el poeta que más le convenga.


Unpoema se presta.
Unpoema quema las cosas por su nombre
y no para. Siempre pierde tiempo y no es orgullo.
Unpoema así está bien como la torre de Pisa, como un péndulo en su cenit.
No vuelca unpoema y el tema de la cuadratura circular lo ayuda.

Unpoema es casual encuentro. Por ahí anda. Tal el surrealismo.                      

 Hilo, puntada y nudo.

Unpoema no se ahoga en las alcantarillas.
                                                                         Tal Pizarnik y las leyes de la óptica.


Francisco "Pancho" Muñoz (Buenos Aires, 1945), inédito

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Ilustración: Forma oscura, 1962, Alfredo Hlito

miércoles, noviembre 04, 2009

Pancho Muñoz / Hogar Dulce Hogar

























Todo parece que está bien
pero nada es seguro
ni el bien
ni tampoco
el parece

del todo mejor no hablar
ni descifrar
nada

una mano me aprieta el cuello como consecuencia 
directa del todo del parece del bien y del seguro

No puede salir nada.

[inédito]

Francisco Muñoz (Buenos Aires, 1945)


De Pancho Muñoz en este blog:

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Foto: AM 870

miércoles, marzo 18, 2009

Pancho Muñoz / Bacota. Carpa 9


Pasó un tipo parecido a alguien
Pasó un sordo ensimismado y uno con walkman
Pasó algo
Pasó un gordo nervioso hablando con los dedos
Pasó un dedo. Pasaron dos
Pasó el tiempo con su guadaña al hombro
Pasó César Vallejo
Pasó un jueves
Pasó una semana
Pasó un boxeador
Pasó un día. Pasaron dos
Pasaron dos morochas espléndidas
Pasó el sol con su cuello cortado
Pasó Apollinaire
Pasó una llaga
Pasó la fiebre de paso permanente
Pasó un sánguche. Pasaron dos.

En un momento todo se detuvo.

Pasó una nube con labios inflamados
Pasó un tiempo. Pasaron dos
Pasó una teta recién llegada
Pasó un aviso aéreo
Pasaron dos tetas acostumbradas
Volvió a pasar Apollinaire avergonzado
Pasó un hematoma
Pasó un vendedor
Pasó un ángel con su autógrafo
Pasó un número a los saltos
Pasó un humo haciéndose
Pasó un tigre cebado.

Volvió a pasar lo mismo.

Pasó un tipo solo parecido a su padre
Pasó un padre y su madre
Pasó un músico y un discapacitado
Pasó una posibilidad
No pasó nada
Pasó un flaco
Pasó una señora embarazada
Pasó un fin de semana. Pasaron dos
Pasó un deseo completo
Pasó Voltaire y un peluquero
Pasó un puto y una de esas
Pasaron un soldado y un pajero
Pasó una ola rompiéndose
Pasó una tromba encolumnada ensuciándolo todo
Pasó un gil empetrolado
Pasó un hippie
Pasó elongando una sirena
Pasó un perro
Entre aplausos pasó un bebé
Pasó una loba sin cachorros
Pasó un creyente y un lobito
Pasaron dos noticias mientras se contradecían
Pasé yo con mi familia
Pasó un susto
Pasó un bíceps
Pasó un hombro sin su pan
Volvió a pasar Vallejo
Pasó un helicóptero de la policía. Pasa
Pasó un diálogo y un nombre de mujer
Pasó de todo
Pasó un rato. Pasaron dos
Pasó un barco mudo
Volvieron a pasar las dos morochas
Pasó un ciego
Pasó un pájaro
Pasó una discoteca y una mujer biyuta
Pasó un hombre de plata
Pasó uno de ida y viene otro de vuelta en el mismo momento
Pasó un instante.

Siempre hay uno que manga.

Pasó la mañana
Pasó una sombra rápida
Pasó un nadador con antiparras
Pasó la digestión
Pasó inadvertido
Volvió a pasar hambre
Pasó lo que siempre pasa. Pasaron dos
Volvió a pasar el tiempo
Pasó un pescado con su pescador
Pasó gendarmería en cuatriciclo. Pasa
Pasó una cerveza a ras del agua
Pasó una escama con su aleta
Pasó dormido
Pasó un culo cáido. Pasaron dos
Pasó un gato haciendo juego
Pasó uno a los pedos
Pasó Gardel
Pasaron dos enamorados. Pasaron tres
Pasó un gol con la pelota al cielo
Pasó un juez
Pasó un mes
Pasó un rayo y un relámpago y un trueno
Pasó un collar
Pasó una enmienda
Pasó atrás
Pasó antes con su ya
Pasó un torcido y una de costado
Pasó un pampa al galope recriminando playa
Pasó una vez sola
Pasó un chico de goma engayolao a la tabla
Pasó un papel
Pasó un sacado
Pasó una promotora
Pasó un garca
Pasó un sueño
Pasó un asmático por adentro
Pasó uno medio medio
Pasó un socio
Pasó uno igual
Pasó él mismo
Volvió a pasar un vendedor
Pasó un llamado
Pasó otro rato. Pasaron dos
Pasó un montón
Pasó algo de plástico
Pasó algo de carne
Pasó un avión como una sílaba
Pasó el sol a las puteadas
Pasó de largo y su visera
Pasó una vertical y dos horizontales
Pasó la tarde
Pasó un acento buscando donde ponerse
Pasó una coma previsora
Pasó uno a punto
Pasó el dolor, bronceado pasa
Pasó un fantasma
Pasó una enamorada
Pasó un ramo y una medialuna
Pasó uno suelto y otra atado
Pasó cerca y lejos
Volví a pasar con mi familia
Pasó una cicatriz. Pasaron dos
Volvió a pasar la misma nube de otra forma
Pasó un chucho
Pasaron dos de la mano contraria
Pasó el día.

Siempre hay uno que manga, otro que no puede
pasar y el que nunca pasa.

En un momento todo volvió a detenerse.

Pancho Muñoz (Buenos Aires, 1945), 20 poemas peronistas y equitación japonesa, Ediciones CICCUS, Buenos Aires, 2008

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Ilustración: Nature morte vivante, Salvador Dalí, 1956, Museo Dalí, Saint Petersburg, Florida

lunes, marzo 03, 2008