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viernes, julio 26, 2024

Pablo Caramelo / De "Impresión, Oscuridad"



También el vacío es un paisaje

Del fundamento del lar
hablábamos con miedo.

Enfrente están los que vinieron 
a echar un vistazo y cabecean,
o paladean reminiscencias,
pedazos de bromas piamontesas, 
poemas preparatorios:
sin saber adónde ir, se quedó en casa.

Amoladora y masa, metro y
niveles, sogas, cinceles y cucharas,
la vieja carretilla verde transporta
la mezcla futura. Descansan las jaulas
con pajaritos cuyo canto es similar
afuera y adentro, ahora o antes.  
Los lindes anfitriones fingen 
fechas de exterminios ilustres. 
El catastro borronea parcelas en el tiempo. 

Lo que se ve es tan hermoso
como lo que no se ve.
So beautiful el mapa que deambula.
So beautiful. So beautiful el calor 
de los nombres afuera de la mente. 

Enfrente se despereza el plan
de los objetos tumbados. 
Nadie desea nada, pero el miedo
es una voluntad que se hereda.

Un brazo llega a estirar lo que no está.
Discreción

La mesa de conversar mudábamos
detrás del rastro furtivo de la luz.

¿Temíamos despertar al demonio 
de la solemnidad, dormido junto 
a otros pasmos como la Hidra
o el Abuelo Descamisado? 

Como si hubiésemos cortado la cabeza 
del ansia que no nos dejaba suspirar.
Con la exhalación triunfante, resistimos.
Ni siquiera la noche nos deja adornar 
los bordes de las palabras. Tan discreto.
Susurrar casi besándonos arrastra 
la misma nimiedad, el mismo ayuno.


Los muebles cambian de lugar

Un presidente sueña. 
Aquellos a quienes nadie habla, 
escuchan a un predicador. 
Hace rato dejamos de reír, 
aunque en los rostros congelados
se conserva una mueca iluminista. 
Así nos despedimos. Palabras tuyas, 
mías, vanas, no bastaron. 
Enfermás, animal altruista, 
un pensamiento de higiene te masturba 
y te hace suspirar. También te dormís.
El predicador subasta imágenes 
contra lo indigno. Son baratas, eficaces.
Los sordos del mundo transfieren dinero 
a cambio de la palabra que nadie les dirige. 
Un presidente despierta solo. Mira en el espejo 
la palabra vos escrita con rouge. 
Vas a ganar la guerra, piensa.  

Alguien prende una vela blanca contra sí mismo.


Nómades

Medicinas, víveres, colchones, 
mantas tejidas por la vacilación,
estertor de la estación retrasada: 
nace muriendo la cala, embebe
los ojos del chico que la percibe 
no del todo blanca, plomiza, 
pues brotó para opacar la mirada 
del que aún aprende a vivir entre pares, 
a mortificarse solo y preguntar al viento.

Golpean los hielos en el vaso de whisky, 
algo se desprende: viene de lejos 
la mole fría que nos arrasa. 

(¿Hay tiempo para el cuento del ciego 
que ve el color blanco al acariciar un cisne?)

Pablo Caramelo (Junín, Argentina, 1964)

Impresión, Oscuridad
,
Buenos Aires, 2024









Más poemas de Pablo Caramelo en Otra Iglesia Es Imposible, Voces del Extremo
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miércoles, septiembre 07, 2022

Pablo Caramelo / Tres poemas de "Dormancia"




breve participación en un café para halagar a unos amigos de
la alta burguesía

cuando dejamos de decirnos quisiera morir
para decirnos buenas noches
comienza –según Pasolini– el teatro de la charla:
la civilización prefiere a veces suavizar
su urgencia de hora cero
para corregir un tono

(no es un fracaso total
como tampoco es total el fracaso
del arte contemporáneo:
la boca enjuagada con limón
dice Musil
nos permite proseguir
con los asombros conocidos)

por otra parte un zumbido
piensa Meyerhold
es lo que debiéramos representar
cuando los actores de las épocas de transición
se vuelven auténticos y escarban
en el porvenir de la persona

un zumbido que no impida
ni envuelva: ni distorsión
ni atmósfera sexy sobre las palabras
puro acompañamiento de fondo
y sin embargo
lo único audible


el punto y la línea

ay crepúsculo perdón
siempre invitado a socorrernos
en el velorio de la lengua
no somos justos con tus otros instantes tornasolados:
mirá cómo sonríe mi imagen plegada
por la brisa en el agua de la pileta
dejaste que mi sudor se secara despacio
y me posaste sobre el recuadro celeste de cemento
estoy acá porque salté del cielo a la tierra
y descanso como un esbozo dispuesto a ser retomado

*

la especie que imagina habita la tierra

posados como objetos que laten cuando reciben la luz
no somos la sede de una nueva evidencia
lloramos con las pupilas contraídas en un punto ciego
que no es el centro del paisaje
alguien habrá ensanchado otra vez este camino de tierra
para que luzca como el que es
(el que no es sigue demasiado iluminado)
entornado mi corazón
pasan por mí reflejos de una materia que no roza contra nada
la tierra rueda alrededor de un sol desmantelado
por el pillaje óptico
el poema retoma su divulgación con los ojos cerrados
y yo como el lagarto me arrastro vertical
hacia el calor


los crisantemos

                                también las ratas los olieron

(no es así como querés que empiece tu discurso
la tierra ya no nos pertenece
menos aún el cielo
el lirismo suele apaciguarse
con cualquiera de las contingencias conocidas)

un decadente echa mano a remedios inadecuados
pensó Nietzsche (mientras las viejas verduleras italianas
le ofrecían las uvas más dulces)

empezá entonces por escribir: hay crisantemos
y que un ángel o una rata pasen
sin que nada alrededor se paralice

(para qué presumimos de usar palabras
como nombres)

Pablo Caramelo (Junín, Argentina, 1964), Dormancia, El Jardín de las Delicias, Buenos Aires, 2020


martes, junio 26, 2018

Pablo Caramelo / De "Notas frente a una puerta desvanecida"



















detrás del vidrio
                                             a Gustavo Trillini

detrás del vidrio veo dos palomas
las mismas que durante el día desearíamos patear
pues sabido ya son plaga
la ciudad insensible las alimenta sin plan ni chimangos
ahora las miro
detrás del vidrio de la puerta del balcón
y están cerradas en sí mismas
una al lado de la otra acostumbradas
pues llevarán un tiempo juntas
volando
picoteando en el desparramo urbano de cada día
acicalándose y lo demás
ahora cerradas como mónadas
se protegen de la lluvia de noviembre
arrecia un temporal después de una noche bochornosa
sobre el grueso cable negro de luz se cierran sobre sí
y cierta gelatina impermeable exudada por sus plumas
parece permitirles durar en la tormenta
que resbale
el agua de la lluvia
y no penetre en sus cuerpos indefensos
aunque mañana multiplicados y sin temor entre las piernas
darán ganas de patear
ahora son dos o uno solo según se quiera ver
uno solo
en la tarea de sostener el peso implacable de la naturaleza
o del sentido nomás
que por debajo de cualquier relato con palomas
hace desmanes o hace lo que puede
el viejo sentido intermitente
ahora aparece
coincide en forma y contenido
con la noticia de que arriba en el ventiluz pequeño y enrejado
de la pared de casa
un débil gorjeo
a contrapelo del azote de la lluvia
asegura continuidad y descendencia para el canto
alivio
para el peso implacable de la desgracia
sobre los cuerpos cerrados
tan inermes
sobre una negra línea de luz


la oscuridad bilingüe

aun a oscuras
en estos desganados tiempos
qué sencillo volver a distinguirte
Paul Celan Obras Completas
entre otros libros de poemas:
eligieron
neto y estridente
el fucsia
de tu lomo y de tus tapas

(adentro
sobria
la luz
inactual y empecinada
persevera)

Pablo Caramelo (Junín, Buenos Aires, Argentina, 1964)

Notas frente a una puerta desvanecida,
Grupo Editorial Sur,
Buenos Aires, 2018









Voces del Extremo -Indie Hoy - Alternativa Teatral - Espacio Murena 

martes, noviembre 22, 2016

La lira argentina, ¿cómo suena?, 3


Pablo Caramelo

Tal vez el último ejercicio de batalla entre cánones poéticos vernáculos se haya librado en los 90. A unas décadas de esa pelea barrial, subsiste, con la enjundia más crepuscular, un eco bélico que revisa de modo permisivo o realista, el corte de los versos. La tradición de permisividad, creo, continúa ampliándose como recurso de queja indiscriminado pero ya sin el enemigo enfrente. Otro asunto en ciernes es lo performático. Cada vez más poetas con deseo de actuar, en la versión menos brechtiana de la cosa. Quizás otro modo de afirmar la distensión formal: tensando la ilusión del yo.



Pablo Caramelo (Junín, provincia de Buenos Aires, 1964). Actor, director, dramaturgo y poeta. Tiene publicados buenos aires planea una revolución justa (Liliputienses, España) y falso feudo (Expreso Nova).

domingo, octubre 09, 2016

Pablo Caramelo / invierno















atenuada ruina: algunas abstracciones
empujadas por los años
han llegado a sentarse
en nuestras sillas incómodas

recuentan ahora las piedras blancas y las negras
como hacían los tracios
remiten la suma restante
al momento en que despiertes y desayunes
mientras  detalles del sueño que tuve o tuviste
aparecen y se deforman
hasta coincidir con la realidad que soñamos

ella y él sentados en silencio
comenzaban a pensar históricamente
decía Godard
y ese ejercicio implícito esperaba al término de los regateos cotidianos
(las piedras blancas y negras)
dejaban de culparse
porque las caricias no remediaban del todo la ignorancia
o la expulsión que nos trae hasta acá:
salían con otros
a las calles a las plazas
abrazados iban al cine
regresaban sonrientes y agotados

de igual modo ella y él dejaban de exigirse
esa sorda disciplina retórica e impaciente
de ver en el otro el remedio o el veneno
(las piedras blancas
negras)

un rey griego vaciado de emociones
soltó la carga de sus culpas
vaciado también de sus ojos
para que el inocente ir y venir
disolviera quejas y acumulaciones
el hijo de dios elevó en cambio su mirada doliente
y mientras lo laceraban preguntó
si era justa la cantidad de monedas
pagadas por su mero cuerpo lleno aún de metonimias

el asunto es cómo gastar lo que se es

ella y él desayunan en sillas incómodas
fuera de la historia o los hechizos
desayunan y estiran la suma restante

despacito queme el sol las horas

Pablo Caramelo (Junín, 1964) notas frente a una puerta desvanecida, inédito