Mostrando las entradas con la etiqueta Linda Pastan. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Linda Pastan. Mostrar todas las entradas

viernes, noviembre 05, 2021

Linda Pastan / Orfeo



Cuando Orfeo se volvió
y miró hacia atrás y supo
que el genio no era suficiente,
me pregunto qué lamentó más:
¿el fracaso de la voluntad,
Eurídice perdida,
o lo que se debería intentar para que ella
permaneciera
como un fragmento de oscuridad?

¿A pesar de ello debió domesticar animales
con sus sonidos,
o parecería un juego de niños ahora?
¿Debió haber tocado su lira
en una clave menor,
las últimas notas cayendo
como hojas oscuras
para flotar hacia Lesbos?

En el ballet de Balanchine
la caída parece ser culpa de Eurídice
que sedujo sin su venda,
como si el artista pudiera ser absuelto,
como si el problema
fuera el cuerpo en sí mismo -
ese instrumento de cuerda ensartado
con el tendón y el hueso
que compone su propia música.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932)
Esperando mi vida y otros poemas
Ediciones Igitur, Valencia, España, 2021
Traducciones de Jonio González y Rosa Lentini











Orpheus

When Orpheus turned
and looked back and knew
that genius wasn’t enough,
I wonder which he regretted most:
the failure of will,
Eurydice lost,
or what it must mean for her
to remain
a fraction of darkness?

Did he still tame animals
with his songs,
or would that seem a child’s game now?
Did he tune his lyre
to a minor key,
the last notes falling
like darkened leaves
to drift toward Lesbos?

In Balanchine’s ballet
the failure seems Eurydice’s fault
who tempted his blindfold off,
as if the artist must be absolved,
as if what matters
is the body itself –
that instrument stringed
with tendon and bone
making its own music.

viernes, julio 10, 2020

Linda Pastan / Una breve historia del pensamiento judaico en el siglo XX


Los rabinos escribieron:
aun cuando está prohibido
tocar a una persona moribunda,
sin embargo, si la casa
se incendia
debe ser sacada
de la casa.

¡Bárbaro!
digo,
¿y a quién podría tocar yo entonces,
no somos todos
moribundos?

Sonríes
con tu vieja sonrisa negociadora
y preguntas:
pero ¿no están todas nuestras casas
ardiendo?

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Carnival Evening. New and Selected Poems, W. W. Norton, Nueva York, 1982
Versión de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - Poetry Foundation - De Sibilas y Pitias - El Placard - Emma Gunst - El Poeta Ocasional - Luvina - Poetas Siglo XXI - Poéticas - Huellas en la Ciénaga

Foto: Carina Romano/Poetry Foundation

A SHORT HISTORY OF JUDAIC THOUGHT IN THE TWENTIETH CENTURY

The rabbis wrote:
although it is forbidden
to touch a dying person,
nevertheless, if the house
catches fire
he must be removed
from the house.

Barbaric!
I say,
and whom may I touch then,
aren’t we all
dying?

You smile
your old negotiator’s smile
and ask:
but aren’t all our houses
burning?

sábado, abril 11, 2020

Linda Pastan / Dos poemas












Los pájaros

se dirigen hacia el sur, arrastrados
por una brújula en los genes.
No los confunde
este anormal verano en noviembre,
a pesar de que estamos junto a la puerta de casa
con ropa de algodón.
Los observamos

descender en picado y agruparse:
la sombra de las alas
cae sobre el corazón.
Cuando se mueven entre
las ramas desnudas, los árboles
deben de pensar que las perdidas hojas
han vuelto.

Los pájaros se dirigen hacia el sur,
el instinto es el argumento más antiguo.
Vuelan por encima de sus dobles,
las mudas veletas,
enseñándonos a todos
con las plumas de la cola
el verdadero norte.


El nuevo perro

A la solemnidad de mi vida,
las formales ceremonias
de lustre y papel
y estilográfica, ha llegado

este animal chiflado
cuyas inocentes interrupciones
convierten en un sinsentido
mis viejas simplicidades:

como si lo necesitase
para probar una vez más que tras
tanta meticulosa planificación
no puede suceder nada.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Carnival Evening: New and Selected Poems, 1968-1998, W. W. Norton, Nueva York, 1998
Versiones de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - Poetry Foundation - De Sibilas y Pitias - El Placard - Emma Gunst - El Poeta Ocasional - Luvina - Poetas Siglo XXI - Poéticas - Huellas en la Ciénaga

Foto: Linda Pastan, 2012 Marymount University

THE BIRDS

are heading south, pulled
by a compass in the genes.
They are not fooled
by this odd November summer,
though we stand in our doorways
wearing cotton dresses.
We are watching them

as they swoop and gather—
the shadow of wings
falls over the heart.
When they rustle among
the empty branches, the trees
must think their lost leaves
have come back.

The birds are heading south,
instinct is the oldest story.
They fly over their doubles,
the mute weathervanes,
teaching all of us
with their tailfeathers
the true north.


THE NEW DOG

Into the gravity of my life,
the serious ceremonies
of polish and paper
and pen, has come

this manic animal
whose innocent disruptions
make nonsense
of my old simplicities–

as if I needed him
to prove again that after
all the careful planning,
anything can happen.

lunes, noviembre 25, 2019

Linda Pastan / Dos poemas













Funeral en octubre

El mundo está mudando
sus miles de pieles.
La serpiente va desnuda,
y las agujas del pino caen
como los dientes de un peine que rompí
sobre tu pelo la semana pasada.
Los fantasmas de las hojas muertas
no atormentan a nadie. Imposible
entregarte al clima,
dejarte encerrada en un árbol asesinado.
Ninguna metafísica nos ha preparado
para el simple acto de volvernos
y alejarnos andando.


La muerte de la abeja

La biografía de la abeja
está escrita en miel
y tocando
a su fin.

Pronto el zumbido
que es canto del verano
será silenciado para siempre;

las flores, encendidas
resplandecerán
una última vez
y se apagarán.

Y el chico que curaba
la picadura en su tobillo esta mañana
evocará
sus breves lágrimas

con algo
parecido al arrepentimiento
al recordar el ambarino
sabor de la miel

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Carnival Evening: New and Selected Poems 1968-1998, W. W. Norton, Nueva York, 1999
Versiones de Jonio González

Foto: Friends of The Pacific Grove Public Library


OCTOBER FUNERAL

The world is shedding
its thousand skins.
The snake goes naked,
and the needles of the pine fall out
like the teeth of a comb I broke
upon your hair last week.
The ghosts of dead leaves
haunt no one. Impossible
to give you to the weather,
to leave you locked in a killed tree.
No metaphysic has prepared us
for the simple act of turning
and walking away.


THE DEATH OF THE BEE

The biography of the bee
is written in honey
and is drawing
to a close.

Soon the buzzing
plainchant of summer
will be silenced
for good;

the flowers, unkindled
will blaze
one last time
and go out.

And the boy nursing
his stung ankle this morning
will look back
at his brief tears

with something
like regret,
remembering the amber
taste of honey.

jueves, agosto 08, 2019

Linda Pastan / Dos poemas














Emily Dickinson

Nos la representamos con un vestido blanco
entre las sábanas dobladas y las almohadillas perfumadas
de armarios bien cuidados, u oculta a la vista
enviando confituras y notas sin dirección
a todos los perplejos vecinos de Amherst.
Rara como el clima de Nueva Inglaterra,
el fuerte viento de su mente, mordaz o amable,
hizo salir volando a dos amantes en parte imaginarios.
La leyenda, sin embargo, no explicará la absoluta sensatez
de sus conceptos, la grave malicia
del lenguaje, el ahorro de dolor.

Me casé contigo

Me casé contigo por las razones equivocadas,
seducida por tu peligrosa historia familiar,
por los inocentes músculos, que abultaban bajo tu camisa
como armas ocultas, por tus vínculos ingenuos,
los colores de retazos pintados de atardecer.
Seducida también por lo que suponías
acerca de mí: mi serenidad -ese espejo a la espera de ser
rajado-, mis llamativas acrobacias con los cuchillos en la cocina.
Qué equivocados estábamos el uno acerca del otro,
y qué felices hemos sido.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Queen of a Rainy Country, W. W. Norton & Company, Nueva York, 2006
Versiones de Jonio González

Foto: Wikipedia


EMILY DICKINSON

We think of hidden in a white dress
among the folded linens and sachets
of well-kept cupboards, or just out of sight
sending jellies and notes with no address
to all the wondering Amherst neighbors.
Eccentric as New England weather
the stiff wind of her mind, stinging or gentle,
blew two half imagined lovers off.
Yet legend won't explain the sheer sanity
of vision, the serious mischief
of language, the economy of pain.


I MARRIED YOU

I married you for all the wrong reasons,
charmed by your dangerous family history,
by the innocent muscles, bulging like hidden
weapons under your shirt, by your naive ties,
the colors of painted scraps of sunset.
I was charmed too by your assumptions
about me: my serenity— that mirror waiting to be
cracked, my flashy acrobatics with knives in the kitchen.
How wrong we both were about each other,
and how happy we have been.

sábado, abril 27, 2019

Linda Pastan / Un nombre





















David significa amado.
Pedro es una roca. A mí me llamaron
Linda, que en español, lengua
que nunca he aprendido,
significa bonita.
Aun desnudos
llevamos puestos nuestros nombres.
Al final los dejamos atrás,
grabados en escritorios
y lápidas, inscritos
en las guardas de las biblias,
en otra de cuyas páginas
Dios enumera las generaciones
de Shem, Ham y Jafet.

Homero hechizó con nombres
al entregarnos la lista
de los guerreros y sus barcos,
sobre los que les leo a mis hijos para que se duerman.
Hay tantos nombres en el suelo
como hojas en octubre;
arden brevemente en la lengua
y su humo podría oscurecer
el cielo matinal hasta volverlo crepuscular.
¿Recordar al niño de siete años
que atravesó solo el Holocausto
y no perdió la vida
sino su nombre? ¿O al príncipe cuyo nombre
fue robado con su reino?

Cuando adopté el apellido de mi esposo
y lo até al mío
cambié
como un niño
cuando el cura lo salpica
con agua y cuyo nombre
le reserva un lugar en el cielo.
Mi abuelo me dio un nombre
en hebreo que nunca oí,
porque murió con él.
Si me hubiese quedado con ese nombre,
¿quién sería yo?
y si él me llama ahora
¿cómo sabré responder?

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Carnival Evening: New and Selected Poems, 1968-1998, W. W. Norton, Nueva York, 1998
Versión de Jonio González

Foto: Charles Ericksson/Dodge Poetry Festival, 2008


A NAME

David  means beloved.
Peter is a rock.  They named me
Linda which means beautiful
in Spanish – a language
I never learned .
Even naked
we wear our names.
In the end we leave them behind
carved into desktops
and gravestones, inscribed
on the flyleaf of Bibles
where on another page
God names the generations 
Of Shem, Ham, and Japheth.
Homer cast a spell with names
giving us the list
of warriors and their ships
I read my children to sleep by.
There are as many names underfoot
as leaves in October;
they burn as briefly on the tongue,
and their smoke could darken
the morning sky to dusk.
Remember the boy of seven
who wandered the Holocaust alone
and lost not his life
but his name?  Or of the prince whose name
was stolen with his kingdom?
When I took my husband’s name
and fastened it to mine
I was changed 
as a child
when the priest sprinkles it
with water and the name
that saves it a place in heaven.
My grandfather gave me a name
in Hebrew I never heard,
but it died with him.
If I had taken that name
who would I be,
and if he calls me now
how will I know to answer?

viernes, marzo 15, 2019

Linda Pastan / Algo acerca de los árboles















Recuerdo lo que me decía mi padre:
Hay una edad en la que eres más tú mismo.
Para entonces él ya había superado los cincuenta,
¿Era algo acerca de los árboles lo que lo hacía hablar así?

Hay una edad en la que eres más tú mismo.
Sé más de lo que supe una vez.
¿Era algo acerca de los árboles lo que lo hacía hablar así?
Una única hoja se había vuelto hacía tiempo.

Sé más de lo que supe una vez.
Yo solía pensar que él siempre sería el cirujano.
Una única hoja se había vuelto hacia tiempo,
Hasta su cuerpo guardaba secretos.

Yo solía pensar que él siempre sería el cirujano,
Mi madre era la perfecta esposa del cirujano.
Hasta su cuerpo guardaba secretos.
Yo pensaba que los dos vivirían para siempre.

Mi madre era la perfecta esposa del cirujano,
Todavía me parece ver su cara a los treinta.
Yo pensaba que los dos vivirían para siempre.
Pensaba que siempre sería su niña.

Todavía me parece ver su rostro a los treinta.
¿Cuándo seré más yo misma?
Pensaba que siempre sería su niña.
En mi sueño nunca es invierno.

¿Cuándo seré más yo misma?
Recuerdo lo que me decía mi padre.
En mi sueño nunca es invierno.
Para entonces él ya había superado los cincuenta.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), The Imperfect Paradise, W. W. Norton & Co., Nueva York, 1989
Versión de Jonio González

Foto: Linda Pastan después de una lectura en McCaw Hall, Seattle, 2015 SAL/ON


SOMETHING ABOUT THE TREES

I remember what my father told me:
There is an age when you are most yourself.
He was just past fifty then,
Was it something about the trees that make him speak?

There is an age when you are most yourself.
I know more than I did once.
Was it something about the trees that make him speak?
Only a single leaf had turned so far.

I know more than I did once.
I used to think he'd always be the surgeon.
Only a single leaf had turned so far,
Even his body kept its secrets.

I used to think he'd always be the surgeon,
My mother was the perfect surgeon's wife.
Even his body kept its secrets.
I thought they both would live forever.

My mother was the perfect surgeon's wife,
I can still see her face at thirty.
I thought they both would live forever.
I thought I'd always be their child.

I can still see her face at thirty.
When will I be most myself?
I thought I'd always be their child.
In my sleep it's never winter.

When will I be most myself?
I remember what my father told me.
In my sleep it's never winter.
He was just past fifty then.
Fin de la conversación
Escribe un mensaje...

sábado, noviembre 10, 2018

Linda Pastan / Insomnio
















Recuerdo cuando mi cuerpo
era un amigo,
cuando el sueño como un buen perro
venía cuando se lo llamaba.
La puerta hacia el futuro
no había empezado a cerrarse,
y yacer de espaldas
entre frías sábanas
no se sentía
como un simulacro.
Ahora surge lo que queda de luz:
una mancha hacia el este,
y el sueño, remiso
como un médico ocupado,
me da un poco
de su tiempo.                     
                             
Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Insomnia, W. W. Norton & Company, Nueva York, 2015
Versión de Jonio González

Foto: Linda Pastan, 2012 Marymount University 


INSOMNIA

I remember when my body
was a friend,
when sleep like a good dog
came when summoned.
The door to the future
had not started to shut,
and lying on my back
between cold sheets
did not feel
like a rehearsal.
Now what light is left
comes up-- a stain in the east,
and sleep, reluctant
as a busy doctor,
gives me a little
of its time.

martes, octubre 09, 2018

Linda Pastan / Estoy aprendiendo a abandonar el mundo















Estoy aprendiendo a abandonar el mundo
antes de que él pueda abandonarme a mí.
Ya he renunciado a la luna
y a la nieve, cerrando mis persianas
a los reclamos de lo blanco.
Y el mundo se ha llevado
a mi padre, mis amigos.
He renunciado a las líneas melódicas de las colinas,
trasladándome a un paisaje plano, mudo.
Y cada noche renuncio a mi cuerpo
miembro a miembro en sentido ascendente
a través de mis huesos hacia el corazón.
Pero llega la mañana, con breves
aplazamientos en la forma de café y el canto de los pájaros.
Al otro lado de la ventana un árbol
que hasta hace unos instantes no era más que una sombra
recupera sus ramas hoja a hoja.
Y mientras yo recupero mi cuerpo
el sol apoya su cálido hocico en mi regazo
como para enmendar el daño ocasionado.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), New and Selected Poems, W. W. Norton & Co., Nueva York, 1982
Versión de Jonio González

Foto: YouTube/NYS Writers Institute, 2015


I AM LEARNING TO ABANDON THE WORLD

I am learning to abandon the world
before it can abandon me.
Already I have given up the moon
and snow, closing my shades
against the claims of white.
And the world has taken
my father, my friends.
I have given up melodic lines of hills,
moving to a flat, tuneless landscape.
And every night I give my body up
limb by limb, working upwards
across bone, towards the heart.
But morning comes with small
reprieves of coffee and birdsong.
A tree outside the window
which was simply shadow moments ago
takes back its branches twig
by leafy twig.
And as I take my body back
the sun lays its warm muzzle on my lap
as if to make amends.

sábado, agosto 04, 2018

Linda Pastan / Los cosacos














Para los judíos, los cosacos siempre están viniendo.
Por consiguiente, pienso que la mancha que tengo en el brazo
es un melanoma. Por eso celebro
el Año Nuevo calculando
mi muerte anual.

Mi madre, cuando se estaba muriendo,
hablaba con quienes la visitaban de libros
y viajes, mostrándose serena
como una forma de educación, aunque
yo podía distinguir la diferencia.

Pero cuando te veía planear
una vida que sabías
que nunca tendrías, no podía explicarme
tu sonrisa sincera ante
la catástrofe. ¿Estaba la negación

relacionada con la aceptación? O se trataba
de generaciones de ser ingleses
al modo de la Lucy de Brontë en Villette
viviendo como si ningún fuego rugiera
bajo su vestido pardo.

Yo quería vivir de la manera en que tú lo hiciste
preparándome para la hambruna del próximo año con vino
y música y un banquete de diez platos.
Pero escucha: eso es ruido de cascos
en el helado aire del otoño.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), The Last Uncle, W. W. Norton & Company, Nueva York,  2002
Versión de Jonio González

Foto: Me, Senescent


THE COSSACKS

For Jews, the Cossacks are always coming.
Therefore I think the sun spot on my arm
is melanoma. Therefore I celebrate
New Year’s Eve by counting
my annual dead. 

My mother, when she was dying,
spoke to her visitors of books
and travel, displaying serenity
as a form of manners, though
I could tell the difference. 

But when I watched you planning
for a life you knew
you’d never have, I couldn’t explain
your genuine smile in the face
of disaster. Was it denial 

laced with acceptance? Or was it
generations of being English—
Brontë‘s Lucy in Villette
living as if no fire raged
beneath her dun-colored dress. 

I want to live the way you did,
preparing for next year’s famine with wine
and music as if it were a ten-course banquet
But listen: those are hoofbeats
on the frosty autumn air.

lunes, mayo 21, 2018

Linda Pastan / Dos poemas

















Conversación imaginaria

Me dices que viva cada día
como si fuese el último. Es en la cocina
donde antes del café lamento
el día que me espera: esa carrera de obstáculos
de minutos y horas
tiendas de alimentos y médicos.

Pero ¿por qué el último?, pregunto. ¿Por qué no
vivir cada día como si fuese el primero,
todo él sorpresas intensas, Eva restregándose
los ojos al despertar esa primera mañana,
el sol asomando
como un ingenuo por el este?

Mueles el café
con el pequeño estruendo de una mente
que intenta aclararse. Pongo
la mesa, echo un vistazo tras la ventana
donde el rocío ha bautizado
toda superficie viviente.

Insomnia, W. W. Norton, Nueva York, 2015


Aspectos de Eva

Haber sido una
de muchas costillas
y ser elegida.
Crecer dentro de algo
muy diferente
y finalmente golpear
como un hueso golpea
las cerradas puertas del jardín,
que se abren
de improviso.

Aspects of Eve, Leveright, Nueva York, 1975

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932)
Versiones de Jonio González

Foto: Wikimedia Commons


IMAGINARY CONVERSATION

You tell me to live each day
as if it were my last. This is in the kitchen
where before coffee I complain
of the day ahead—that obstacle race
of minutes and hours,
grocery stores and doctors.

But why the last? I ask. Why not
live each day as if it were the first—
all raw astonishment, Eve rubbing
her eyes awake that first morning,
the sun coming up
like an ingénue in the east?

You grind the coffee
with the small roar of a mind
trying to clear itself. I set
the table, glance out the window
where dew has baptized every
living surface.

ASPECTS OF EVE

To have been one
of many ribs
and to be chosen.
To grow into something
quite different
knocking finally
as a bone knocks
on the closed gates of the garden—
which unexpectedly
open.

sábado, julio 15, 2017

Linda Pastan / Amelancier















Porque el sábalo
nada ahora
en nuestras aguas,

abriendo la piel
del río con sus
opacas aletas plateadas,

mientras avanza corriente arriba

directo a nuestras mesas
donde todos

los cuchillos y tenedores brillan
expectantes, esos árboles
en el bosque estallan

en flores pequeñas, blancas
banderas que se rinden
a la primavera.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Queen of a Rainy Country: Poems, W. W. Norton, Nueva York, 2006.
Versión de Jonio González

Nota del traductor: El juego entre "shadblow" (un árbol muy corriente en Canadá y el este de EE. UU., de flores pequeñas y blancas) y "shad", sábalo, es intraducible y encuentra su sentido en el último terceto. Dándole vueltas, busqué otras traducciones, para ver cómo se las habían ingeniado otros traductores, aunque sin mucha, o ninguna, esperanza. Y sólo encontré una, en italiano, de Roberto Biacca, que traduce el título como "Colpo d’alosa". "Shadblow", en efecto, puede traducirse literalmente así, "Golpe de sábalo", pero encuentro dos contras. La primera, que me parece que lo más normal, y usual, habría sido que Pastan escribiese "Shad blow", y la segunda, que se pierde por completo la intención de unir el título con el final del poema y a la vez jugar con el nombre del pez. Así, pues, me decidí por el árbol en detrimento del juego. Y de todos los nombres (horribles) que tiene en castellano, me incliné por el científico, aunque con una pequeña trampa: lo modifiqué recogiendo el nombre original (en provenzal) del que deriva el término científico. En fin, puras disquisiciones de aficionado, y, por supuesto, existe la posibilidad de que me haya equivocado por completo.

Foto: Carina Romano/Poetry Foundation


SHADBLOW

Because the shad 
are swimming 
in our waters now,

breaching the skin 
of the river with their 
tarnished silvery fins,

heading upstream 
straight for our tables 
where already

knives and forks gleam 
in anticipation, these trees 
in the woods break

into flower—small, white 
flags surrendering 
to the season.

domingo, mayo 22, 2016

Linda Pastan / A una hija que se va de casa















Cuando a los ocho años
te enseñaba a andar
en bicicleta, arrastrando los pies
a tu lado
y te alejaste tambaleándote
sobre las dos ruedas, tan redondas
como mi boca abierta por la
sorpresa cuando tomaste
la curva del sendero del parque,
esperando el ruido
que harías al chocar
corrí para alcanzarte
mientras tú te volvías
cada vez más pequeña, más frágil
en la distancia,
pedaleando, pedaleando
por tu vida, gritando
y riendo
el pelo aleteando
detrás de ti
como un pañuelo que dice
adiós.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Carnival Evening, Norton, Nueva York, 1998
Versión de Jonio González

Foto: Me, Senescent


TO A DAUGHTER LEAVING HOME

When I taught you
at eight to ride
a bicycle, loping along
beside you
as you wobbled away
on two round wheels,
my own mouth rounding
in surprise when you pulled
ahead down the curved
path of the park,
I kept waiting
for the thud
of your crash as I
sprinted to catch up,
while you grew
smaller, more breakable
with distance,
pumping, pumping
for your life, screaming
with laughter,
the hair flapping
behind you like a
handkerchief waving
goodbye.

viernes, enero 08, 2016

Linda Pastan / Lluvia de noviembre














Qué separados estamos
bajo nuestros paraguas negros, oscuros
planetas en nuestras pequeñas órbitas,

ocultándonos ante este ataque húmedo
del clima como si el agua
profanase la piel,

como si estos enarbolados toldos de seda
pudieran protegernos
de lo que sea que venga a continuación,

diciembre con sus superficies
esmaltadas de blanco; los adormecedores
silencios del invierno.

Desde arriba debemos de parecer
una familia de murciélagos:
las estriadas alas abiertas

contra la lluvia,
lanzándose sobre cualquier
refugio improvisado.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Queen of a Rainy Country, Norton, Nueva York, 2006
Versión de Jonio González

Foto: Carina Romano/WPublic


NOVEMBER RAIN

How separate we are
under our black umbrellas—dark
planets in our own small orbits,

hiding from this wet assault
of weather as if water
would violate the skin,

as if these raised silk canopies
could protect us
from whatever is coming next—

December with its white
enamel surfaces; the numbing
silences of winter.

From above we must look
like a family of bats—
ribbed wings spread

against the rain,
swooping towards any
makeshift shelter. 

jueves, noviembre 12, 2015

Linda Pastan / Reflexiones junto a la estufa














He acumulado los fuegos
de mi cuerpo
en una hoguera pequeña pero permanente
aquí, en la cocina,
donde la masa tiene vida propia
y respira bajo su trapo húmedo
como una niña que duerme;
donde la niña de verdad juega bajo la mesa,
simulando que el mantel es una tienda de campaña,
ensayando adioses; donde un pájaro
débil y marrón, deslumbrado por la luz,
se ha lanzado hacia el cristal de la ventana
y yace aturdido en el suelo: nunca ha sido sencillo,
ni siquiera para los pájaros,
este asunto de los nidos.
Los ojos inocentes no ven nada, dice Auden.
repitiendo lo que la víbora le dijo a Eva,
lo que Eva le dijo a Adán, cansada de jardines,
deseando vivir plenamente.
Pero la pasión ocurre como un accidente,
podría dejar la masa rebasar los bordes
del cuenco sin preocuparme de golpearla para que baje,
sin preocuparme de la niña que espera bajo la mesa,
los ojos empañados en suaves lágrimas.
Crecemos de tan fortuitas maneras.
Hoy me siento más prudente que el pájaro.
Sé que la ventana me mantiene encerrada,
que cuando la abra
los perfumes del jardín me inquietarán.
Y he acumulado los fuegos de mi cuerpo
en una pequeña y doméstica hoguera para otros,
para calentar sus manos durante un rato.

Linda Pastan (Nueva York, 1932), Carnival Evening, W.W. Norton, Nueva York, 1998
Versión de Jonio González

Foto: Oliver Pastan/Poetry US


Meditation By The Stove

I have banked the fires
of my body
into a small but steady blaze
here in the kitchen
where the dough has a life of its own,
breathing under its damp cloth
like a sleeping child;
where the real child plays under the table,
pretending the tablecloth is a tent,
practicing departures; where a dim
brown bird dazzled by light
has flown into the windowpane
and lies stunned on the pavement--
it was never simple, even for birds,
this business of nests.
The innocent eye sees nothing, Auden says,
repeating what the snake told Eve,
what Eve told Adam, tired of gardens,
wanting the fully lived life.
But passion happens like an accident
I could let the dough spill over the rim
of the bowl, neglecting to punch it down,
neglecting the child who waits under the table,
the mild tears already smudging her eyes.
We grow in such haphazard ways.
Today I feel wiser than the bird.
I know the window shuts me in,
that when I open it
the garden smells will make me restless.
And I have banked the fires of my body
into a small domestic flame for others
to warm their hands on for a while.

miércoles, octubre 21, 2015

Linda Pastan / Dos poemas













Lo que queremos

Lo que queremos
nunca es sencillo.
Nos movemos entre las cosas
que pensamos que necesitábamos:
un rostro, una habitación, un libro abierto
y esas cosas tienen nuestro nombre...
ahora, nos necesitan.
Pero lo que necesitamos se aparece
en sueños, lleva disfraces.
Descendemos,
tendemos los brazos
y por la mañana
nos duelen.
No recordamos el sueño,
pero el sueño se acuerda de nosotros.
Está ahí todo el día
igual que un animal está ahí
debajo de la mesa,
igual que las estrellas están ahí
aun cuando el sol brilla


Viento frío

La puerta del invierno
está cerrada y congelada,

y como los cuerpos
de animales extinguidos hace mucho, los coches

yacen abandonados allí
donde la fría carretera los haya llevado.

Qué ceremoniosa es la nieve,
con qué callada gravedad

convierte aun la muerte
en una disposición formal.

Sola ante mi ventana, escucho
el viento,

las pequeñas hojas que golpean suavemente
sus ataúdes de hielo.

Linda Pastan (Nueva York, Estados Unidos, 1932), Carnival Evening: New and Selected Poems, 1968-1998, W. W. Norton, Nueva York, 1998
Versiones de Jonio González

Foto: Hocopolitso/YouTube


WHAT WE WANT

 What we want
is never simple.
We move among the things
we thought we wanted:
a face, a room, an open book
and these things bear our names--
now they want us.
But what we want appears
in dreams, wearing disguises.
We fall past,
holding out our arms
and in the morning
our arms ache.
We don't remember the dream,
but the dream remembers us.
It is there all day
as an animal is there
under the table,
as the stars are there
even in full sun.  


WIND CHILL

The door of winter
is frozen shut, 

and like the bodies
of long extinct animals, cars 

lie abandoned wherever
the cold road has taken them. 

How ceremonious snow is,
with what quiet severity 

it turns even death to a formal
arrangement. 

Alone at my window, I listen
to the wind, 

to the small leaves clicking
in their coffins of ice.  

jueves, junio 20, 2013

Poemas elegidos, 37


Miguel Gaya
(Ayacucho, 1953)

Una breve historia del pensamiento judaico en el siglo veinte, de Linda Pastan
Elijo este poema, de una poeta de la que conozco sólo este, de una tradición que desconozco y escrito en una lengua que ignoro. No me preocupa saber más de ella, ni de su producción, su entorno o historia. Me basta haberme topado con el poema, y que me haya iluminado esta tarde, casi por gracia del azar.
No sé decir cuál poema me ha transformado, o conmocionado, o hablado como si sólo a mí me hablara, o como si hablara por todos y para la eternidad. Pero elijo cualquiera, sin elegir uno en reemplazo de otro, sin adelantar uno sobre el resto, y sin recordar tampoco uno por sobre los otros. Posiblemente los olvide a todos, y si no los olvido, ¿cuál es la diferencia, cuánto vale mi memoria?
Hay poetas y poemas que me han marcado, enseñado, o señalado algo a lo largo de mi vida. Y hay muchos de ellos a los que he podido volver, sin entender ni  sentir aquello que provocaron, o que iluminan con una nueva lectura algo que me pasó desapercibido, y que hoy le otorgan un espesor y belleza inusitados. ¿Por qué recordarlos de una solo forma entonces?
Ya no retengo nombres, ni obras, ni literaturas. No quiero más que aquello que recibo. Navego sin rumbo pero de buen talante en el país de la poesía,  porque es allí donde quiero estar. Y soy agradecido por el don que me prodigan los poetas.
Ellos me han acostumbrado a la belleza, y en verdad espero me preparen también para el olvido.


Una breve historia del pensamiento judaico en el siglo veinte

Los rabinos escribieron:
aun cuando está prohibido
tocar a una persona moribunda,
sin embargo, si la casa
se incendia
debe ser sacado
de la casa.

¡Bárbaro!
digo,
¿y a quién podría tocar yo entonces,
no somos todos
moribundos?

Sonríes
con tu vieja sonrisa negociadora
y preguntas:
pero ¿no están todas nuestras casas
quemándose?

Linda Pastan (Nueva York, 1932)
Versión de Jonio González

Foto: Miguel Gaya en Rosa Molesta