Mostrando las entradas con la etiqueta Lidia Rocha. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Lidia Rocha. Mostrar todas las entradas

sábado, agosto 31, 2024

Lidia Rocha / De "Hechicerías"


3

Viniste a mí sin soltarme los ojos. 

Yo cabalgaba una ola 
revolcada de arena y malos pensamientos. 

Sobre el acantilado, 
un nido minúsculo era tu alma. 
Quería alcanzarla en el oleaje. 
Fui llegando a la cima. 

Las fuerzas naturales desconocen la pena. 
El pecado también. 

Desde entonces te fue dada la sabiduría. 
Lo demás ya me pertenece. 
Soy tu ama ahora. 
Llamáme Wanda. 


19

Cerca del lago hay un árbol añoso,
sus hojas secas caen sobre el agua.

Te das vuelta para verme llegar.

No sonrías. 
No vas a derrotarme. 

Las alimañas que viven en lo oscuro 
se aliaron en tu contra. 

Borrá de tu futuro la mañana 
y el sol. 


31

En el invierno de Anglesey acá es verano. 
¿Sentís la luz del bosque de araucarias, 
la brisa que acaricia lupinos y pehuenes? 

Un gato de montaña te está soñando muerto 
aunque tu barco se hunde en el Mar del Norte. 

Pequeño druida, si fueras un náufrago, 
no te rescataría de las aguas heladas.
 
Oigo una ópera oscura, 
un huracán que poda los árboles 
y deja ramas alrededor de tu cadáver,
tieso sobre las losas de un santuario. 

Los pescadores sacan los restos. 
Lo que no se comieron los peces 
se lo llevan los pájaros. 

Los ojos azules colgados del corazón de la borrasca.

Lidia Rocha (Trenque Lauquen, Argentina, 1959)

Hechicerías
,
Olivos, Argentina, 2024









---
Foto: Lidia Rocha / Facebook

domingo, enero 21, 2024

Encuesta lírica II / Lecturas elegidas, 16

Lidia Rocha *


Piedras poéticas, Simon Armitage

A partir de la lectura de un artículo de The Guardian hice un rastreo en Internet para buscar los poemas de Simon Armitage [Reino Unido, 1963] que fueron escritos en la piedra de las montañas para que leyeran los senderistas, no sólo porque me gustaban mucho sino porque la iniciativa me pareció digna de imitación. Acá están los poemas originales y mis versiones. Los poemas están tallados en piedra en un sendero nacional en Inglaterra, con una pequeña sección en Escocia. Simon Armitage nació y se crió en esa zona, en el pueblo de Marsden, y en 2012 recibió el encargo del Festival de Literatura de Ilkley para escribir poesía específica del lugar.

Todos los poemas que reproduzco están en mi blog, Poemas que me Gustan: https://milpoemasquemegustan.blogspot.com/2022/03/simon-armitage-stanza-stones.html



Piedra de nieve

El cielo entregó su carta en blanco.
La tierra está en coma.
La nieve es agua que duerme,
es un silencio codificado
para impedir cualquier ruido,
detener el movimiento
detener el tiempo.

¿Cómo es posible que el agua sin color
haya sido capaz de soñar
un blanco tan profundo? 

¡Aprovechemos al máximo la luz!

Las estrellas se enganchan en sus puntas de cristal.
El faisán, extraño y poco natural, se pavonea y se desliza.

Nieve, nieve, nieve es lo que la nieve dice,
así es cómo lee su página limpia.
Después se despierta, se derrite
y llora.

*

Piedra de lluvia 

Alégrense por estas lágrimas de agua fresca.
Cada gotita perla alguna bala de mar salada y vieja
arrojada al aire por las olas,
lavada, escurrida, moldeada como un dije. 

No es poco mérito
(aunque la lluvia ametralle y nos cubra)
atrapar una gota limpia en la boca,
tomar una gota dulce en la lengua,
saborear polen de nube
grano de los cielos
cielo crudo. 

Déjenla brotar, aquí arriba,
donde la parte frontal de la mente
destila
la resaca del mundo.

*

Piedra de niebla

¿Por quién está de duelo?
¿Qué significa semejante cercanía
amontonada aquí, sobre lo alto,
mientras le das la espalda
corriendo su cortina de red?
Monótona pantalla de plata,
la niebla es agua en estado fantasma,
pura interioridad,
retiene su aliento lechoso,
vela las máquinas vibrantes de las grandes ciudades
bajo tus pies,
te amuralla en este momento
en este anti jardín de arenisca y turba.
Tarde o temprano
el borde de tu ser se filtrará en su piel sin tejidos
Estás acá,
perdido, a la deriva,
en el agua estancada,
en el aire borroso.
Pero estás


Piedra de rocío 

El tenso enfrentamiento
del final del verano,
el delicado fusible
del pasto seco
las astillas de las tipas y del junco,
de cualquier árbol,
un mortero preparado con leña,
una chispa suficiente para disparar
una marcha por el páramo
en filas de llamas.
El rocío entra en el campo
al amparo de la noche,
atiende a los cansados y a los agotados,
levanta su dedal líquido
hasta los labios de una hoja,
hasta la lengua de los armiños,
adorna un trozo
de alambre de púas
con gemas líquidas, aquí
donde las banderas
de algodón de pantano
flamean su rendición,
lleva su antorcha
por la lluvia.
Entonces el alba,cuando el amanecer
planta su estrella de fuego en cada gota,
enciende
cada ojo que tiembla

*

Piedra del pantano

Basura de lluvia.
Basura de cielo.
Algunas mañanas de mayo
los caballos de tormenta del Atlántico
traquetean de esta manera,
arrojan sus zapatos de hierro
en baches y surcos,
zapatos que se derriten
en charcos gris acero,
luego se asientan y se convierten
en espejos sin nubes
al mediodía.
El ciervo tímido
de la luna diurna
viene a sorber del borde.
Pero al sol
le gusta su propio aspecto,
mira fijamente toda la tarde.
Su ojo duro
levanta el brillo
del cristal,
convierte el glaseado
en herrumbre.
Entonces no vemos las cosas
por el polvo

*

Piedra del arroyo
 
Todo es cacería.
Rastréenlo hasta la fuente,
podría ser nada más que una lágrima
exprimida del ojo de un pájaro.
Luego síganlo hacia abajo,
hasta el rugido a todo pulmón
de su desembocadura.
Un mirlo pasea por el río
vestido para la cena
con una pechera blanca.
El hilo continuo del arroyo
con su nariz hacia el mar,
todo flujo y flexión,
enjabona suavemente una piedrita
durante miles de años. O aquí,
después de una lluvia fuerte,
corta la ladera por la mitad
con su cadena.
O aquí, donde el agua se desata
y cuelga sobre el rostro de la cascada,
y sólo por ese momento estirado y blanco
se convierte en encaje.

---

The Snow Stone

The sky has delivered its blank missive. The moor in coma. Snow, like water asleep, a coded muteness to baffle all noise, to stall movement, still time.
What can it mean that colourless water can dream such depth of white? We should make the most of the light.
Stars snag on its crystal points. The odd, unnatural pheasant struts and slides. Snow, snow, snow is how the snow speaks, is how its clean page reads.
Then it wakes, and thaws, and weeps

*

The Rain Stone

Be glad of these freshwater tears,
Each pearled droplet some salty old sea-bullet
Air-lifted out of the waves, then laundered and sieved, recast as a soft bead and returned.
And no matter how much it strafes or sheets,
it is no mean feat to catch one raindrop clean in the mouth,
To take one drop on the tongue, tasting cloud pollen, grain of the heavens, raw sky.
Let it teem, up here where the front of the mind distils the brunt of the world.

*

The Mist Stone 

Who does it mourn? What does it mean, such
nearness, gathering here on high ground
while your back was turned, drawing its
net curtains around? Featureless silver screen, mist
is water in its ghost state, all inwardness,
holding its milky breath, veiling the pulsing
machines
of great cities under your feet, walling you
into these moments, into this anti-garden
of gritstone and peat. Given time the edge of
your being will seep into its fibreless fur;
You are lost, adrift in hung water
and blurred air, but you are here.

*

The Dew Stone 

The tense stand-off
of summer’s end,
the touchy fuse-wire
of parched grass,
tapers of bulrush and reed,
any tree
a primed mortar of tinder,
one spark enough to trigger
a march on the moor
by ranks of flame.
Dew enters the field
under cover of night,
tending the weary and sapped,
lifting its thimble of drink
to the lips of a leaf,
to the stoats’ tongue,
trimming a length
of barbed-wire fence
with liquid gems, here
where bog-cotton
flags its surrender
or carries its torch
for the rain.
Then dawn, when sunrise
plants its fire-star
in each drop, ignites
each trembling eye.

*

The Puddle Stone 

Rain-junk
Sky-litter
Some May mornings
Atlantic storm-horses
clatter this way,
shedding their iron shoes
in potholes and ruts,
shoes that melt
into steel grey puddles
then settle and set
into cloudless mirrors
by noon.
The shy deer
of the daytime moon
comes to sip from the rim
But the sun
likes the look of itself,
stares all afternoon,
Its hard eye
Lifting the sheen
from the glass,
turning the glaze
to rust.
Then we don’t see things
for dust.

*

The Beck Stone

It is all one chase.
Trace it back the source
might be nothing more than a teardrop
squeezed from a Curlew’s eye,
then follow it down to the full-throated roar
at its mouth - a dipper strolls the river
dressed for dinner in a white bib.
The unbroken thread of the beck
with its nose for the sea
all flux and flex, soft-soaping a pebble
for thousands of years, or here
after hard rain, sawing the hillside in half
with its chain. Or here, where water unbinds
and hangs at the waterfall’s face, and
just for that one, stretched white moment
becomes lace.


* Lidia Rocha (Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, 1959). Reside en Buenos Aires. Profesora de Literatura, escritora y difusora cultural. Publicó los libros de poesía Aves migratorias, Roma, Así la vida de nuestra primavera y Soltar la casa. En ensayo, El lenguaje del amor en la poesía de San Juan de la Cruz. 

---
Esta segunda Encuesta Lírica permite la inclusión de cualquier libro de poesía o poemas sueltos, de cualquier época, leídos en los distintos "soportes", el año pasado, y no solo de los libros de poetas argentinos publicados en ese período.

martes, diciembre 19, 2023

Encuesta lírica / Los libros de 2023, 21

Lidia Rocha *


Harán una película con mi entierro, María Malusardi (El Desenfreno, 2023)
Dijo Gabriela Franco: "Es imposible no hacerse la película". Y también: “El lenguaje permite lo imposible. El yo asiste a su funeral y sostiene la voz. En la ceremonia, los verbos sacan las mortajas al sol y cantan. (...)  La vida después es un estribillo que repiquetea en los días por venir":

harán una ceremonia con mis poemas creerán 
que mis poemas son mis hijos asistirán como 
mariposas tuertas a una película sobre mi 
incendio y se alojarán tímidamente bajo mis 
sábanas sabrán despedirme sin llorar (los 
poemas no tienen ojos ni pañuelos los poemas 
son almendra untando la oscuridad del alma) 
no habrá espectáculo no correrá sangre sólo 
tierra sólo tierra y deshabitarme


La máquina traqueteante, Leticia Hernando (La Mariposa y la Iguana, 2023)

[Ronda de las hojas que trae 
el viento] 

          mi raíz son los pájaros
          el resto es espesura S.V.
 

lo que reverbera y enhebra
lo que une sin atar
esta alegría
 

tiene la velocidad de una flor silvestre

*

pivotea      esto que envuelve
esto que tiembla         hace juego
(un hilo de agua          un hilo de aire) 

nos llenamos de brotes
y no preguntamos: 

¿a dónde nos lleva esta danza?
¿qué flor se abre en la boca


Oficio de sombra, Alfredo Luna (Ediciones del Camino, 2023)

hay que lamer esta piedra
no sabía escribir
ni decir que tus besos tenían alas en mi boca
y el miedo alto de lo secreto
de lo clandestino incontenible
de lo prohibido
de este linaje también es la sed
que tumba a los pájaros.


Por las ramas, Gabriela Franco (Ediciones en Danza, 2023)
Como su título lo indica, es todo un manifiesto a favor de “irse por las ramas”, de seguir el deseo de escritura. Está compuesto por 50 poemas breves, numerados con números romanos y que abren con una raya de diálogo. De este modo se anudan al árbol del lenguaje, “donde cada uno intenta sumar una ramita a la vez que se nutre de todas esas voces. También los poemas se arman como una ramificación, evitando el lugar común, la frase convencional, donde se ha hecho ya un surco en el camino”:

XXII

-Está presente en el poema, aunque
no responde a las preguntas. Ya
dijo. Y si sigue hablando es solo
un empecinamiento de la letra. Un
tesoro se esconde a la vista
de todos y está ahí,
brillando, pura riqueza
abandonada. Restos,
rastros de que hubo
fiesta


Todos queremos ser hallados, Alberto Cisnero (Barnacle, 2023)

11-

tu profundo devoto, tu taciturno actor
cortesano, tu perdedor sensual, tu proveedor
de droga, con entera simplicidad te toma
como testigo y confiesa ante vos: como la luz,
como el fuego, como nuestra más heroica
resignación, todos queremos ser hallados,
todos queremos que nos encuentren;
éste es mi vaso y lo apronto.

18-

tan jamletiano y tan sentimental, algo
disoluto, algo cansado, casi siempre cortés.
si no me conocieras, creerías que estuve
tomando. y fue, por un momento, un sueño,
porque tales cosas no suceden. a lo sumo
las añadimos, modificamos, inventamos.
mas ninguno habrá de cotejar la fidelidad
de nuestra memoria tras la tinta negra
o azul oscuro. sólo quisiera estar muy lejos
de acá, poner distraídamente una mano
sobre tu pie.

19-

hacías que me volviese valiente
y desesperado. solía tropezar con las frases.
me daba golpes en la oscuridad, permanecía
en el mismo sitio. permanecía a la sombra
de un rincón y hablaba solo. no intentaba
recordar las viejas promesas. sólo formar
palabras con las nuestras. aquellas
que comunican el amor de un hombre
a una mujer. debí rasgar en menudos
fragmentos estas notas anónimas y ológrafas.
proteger del viento una llama.


* Lidia Rocha (Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, 1959). Docente, escritora y difusora cultural. Publicó los libros de poesía Aves migratorias, Roma, Así la vida de nuestra primavera y Soltar la casa. En ensayo, El lenguaje del amor en la poesía de San Juan de la Cruz