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martes, octubre 15, 2024

León de Greiff / Tres poemas



Rapsodia-soneto para Gregorio

Camarada! Camarada en fantásticas, en ilógicas, en absurdas y múltiples lides,
siempre fiel a mi vera, con tu gesto de risa, de sarcasmo, de burlas y befas y mofa,
en el viejo navío -bergantín o goleta, urca, birreme o praho- caballero en la hóspite cofa,
cuántas veces, mil veces! relataras leyendas prolijas, en que fuimos, los dos, adalides!

Añoranzas de puertos exóticos! Fragantes hembras! Zambras! Embriagueces de trágicas 
    vides!
Las humosas tabernas y sombríos tabucos! Por España y por Indias, algaradas con la ríspida 
    gente gallofa:
y las noches eternas por los árticos hielos: y la azul, sollozante, romántica estrofa
estrujada de llantos, cuando noches lunosas -ante rejas morunas- ¡serenatas y duelos: 
    amatorios  ardides!

Ya cesó la Odisea. Hora somos añejos marinos. Viejos troncos y mútilos que a la orilla botó 
    el oleaje...
De un naufragio despojos: abolidos despojos... Marineros anclados, en hirsuta, fatídica riba...
Es la vida pretexto, nada más, para historias y fábulas, para historias que todos, de falsas, 
    rïendo, motejan...

Camarada! Camarada en fantásticas lides! Compañero de todo mi viaje: mi real e hipotético 
    viaje
alredor de los Mundos, por abscónditos Mares! Los barcos -hogaño- sin nosotros alegres se 
    alejan...
Camarada! Encendamos las pipas! El humo! Vagarosos recuerdos... -Por tu rostro curtido una 
    lágrima surca, furtiva.  
                                                                                                                      1920


Sonetines

Nunca la Poesía cosa grave.
Jamás la Poesía baladí...
Varia la Poesía: a Ella me dí
como a la Dona viperina o suave.

Si la Dona te ama ¿quién lo sabe?
Si no te ama, ¿quién lo sabe? dí.
Fugada, aún es rosa de Engadí.
La Poesía es ave, es nube, es nave

de los vientos juguete: así la Dona.
¿Nunca la Poesía cosa seria?
¿Nunca la Dona, clara, fiel, segura?

Una u otra te hiere o galardona,
te enaltece, te sume en la miseria:
las dos son la razón de la locura,

ESTRAMBOTE

son la sal del ensueño y la aventura,
los gajos de laurel o la corona
de espinas: a la vez honor, laceria,
acerbía, dolor, amor, ventura.
Razón y sinrazón: Son cosa seria...
(Concepto de Gaspar de Noche-Escura).


IV
                 A Enrique Caballero Escovar

Lo primero de todo es la mujer.
De la mujer -primero- lo mejor.
De la mujer lo mejor es su flor.
La flor de la mujer... Es, a saber:

La intercolumnia flor (ser o no ser
en ello está el meollo: en Elsinor
lo dijo Hamlet -pésimo amador:
Ofelia lo atestigua: intacto arder).

Lo primero de todo está en se dar.
En se dar para en trueque recibir
lo mejor: ¿qué otra suerte? ¿qué otro albur?

Lo primero de todo es el amar.
Hay que amar a destajo hasta morir.
Hasta que Cronos blanda su segur.

ESTRAMBOTE

Del Este al Norte del Oeste al Sur,
amar en verde, en rojo o en azur
(siguiendo a Omar Jayyám de Nischapur
y a Beremundo el Lelo, augur, tahúr)
 ¡abur! ¡agur!

                                               14. VIII. 1970

León de Greiff (Medellín, Colombia, 1895 - Bogotá 1976), Antología, Universidad Externado de Colombia, Facultad de Comunicación Social y Periodismo, Bogotá, 2005

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sábado, octubre 05, 2024

León de Greiff / Dos poemas




Tergiversaciones

I

Porque me ven la barba y el pelo y la alta pipa
dicen que soy poeta..., cuando no porque iluso
suelo rimar -en verso de contorno difuso-
mi viaje byroniano por las vegas de Zipa...,

tal un ventripotente agrómena de jipa
a quien por un capricho de su caletre obtuso
se le antoja fingirse paraísos... al uso
de alucinado Pöe que el alcohol destripa!,

de Baudelaire diabólico, de angelical Verlaine,
de Arthur Rimbaud malévolo, de sensorial Rubén,
y en fin... hasta del Padre Víctor Hugo omniforme...!

Y tánta tierra inútil por escasez de músculos!
tánta industria novísima! tánto almacén enorme!
Pero es tan bello ver fugarse los crepúsculos...

(1916)

(Tergiversaciones, 1925) 



Balada del tiempo perdido

I

El tiempo he perdido
y he perdido el viaje...

Ni sé adónde he ido...
Mas sí vi un paisaje
sólo en ocres:
desteñido...

Lodo, barro, nieblas; brumas, nieblas, brumas
de turbio pelaje,
de negras plumas.
Y luces mediocres. Y luces mediocres.
Vi también erectos
pinos: señalaban un dombo confuso,
ominoso, abstruso,
y un horizonte gris de lindes circunspectos.
Vi aves
graves,
aves graves de lóbregas plumas
—antipáticas al hombre—,
silencios escuché, mudos, sin nombre,
que ambulaban ebrios por entre las brumas...
Lodo, barro, nieblas; brumas nieblas, brumas.

Ni sé adónde he ido,
y he perdido el viaje
y el tiempo he perdido...

II

El tiempo he perdido
y he perdido el viaje…

Ni sé adónde he ido...
Mas supe de un crepúsculo de fuego
crepitador: voluminosos gualdas
y calcinados lilas!
(otrora muelles como las tranquilas
disueltas esmeraldas).
Sentí, lascivo, aromas capitosos!
¡Bullentes crisopacios
brillaban lujuriosos
por sobre las bucólicas praderas!
Rojos vi y rubios, trémulos trigales
al beso de los vientos cariciosos!
Sangrantes de amapolas vi verde-azules eras!

Vi arbolados faunales:
Versallescos palacios
fabulosos
para lances y juegos estivales!
Todo acorde con pitos y flautas,
cornamusas, fagotes pastoriles,
y el lánguido piano
chopiniano,
y voces incautas
y mezzo-viriles
de mezzo-soprano.

Ni sé adónde he ido...
y he perdido el viaje
y el tiempo he perdido...

III

Y el tiempo he perdido
y he perdido el viaje...Ni sé adónde he ido...
Por ver el paisaje
en ocres,
desteñido,
y por ver el crepúsculo de fuego!

Pudiendo haber mirado el escondido
jardín que hay en mis ámbitos mediocres!
o mirando sin ver: taimado juego,
buido ardid, sutil estratagema, del Sordo, el Frío, el Ciego.

(1923)

(Libro de signos, 1930)

León de Greiff  (Medellín, Colombia, 1895 - Bogotá, 1976), Material de Lectura n° 84, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2010

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Foto: Otraparte

miércoles, octubre 08, 2008

León de Grieff / Más breve

No te me vas que apenas te me llegas,
leve ilusión de ensueño, densa, intensa flor viva.

Mi ardido corazón, para las siegas
duro es y audaz... para el dominio, blando...

Mi ardido corazón a la deriva...
No te me vas, apenas en llegando.

Si te me vas, si te me fuiste... cuando
regreses, volverás aún más lasciva
y me hallarás, lascivo, te esperando...

León de Greiff (Medellín, 1895 - Bogotá 1976)