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miércoles, abril 15, 2020

Jotaele Andrade / De "Cuervo negro cuervo blanco"













Cuervo con grano de oro

*

La visión

yo, que soy enfermo y jubiloso
-es decir
que me habita un fuego que clama su ceniza-
vi al cuervo posado sobre el mármol
ondulante
de la niebla

no llamaré prodigio
a aquello que está más allá de ese fenómeno
pues verlo fue aceptar que se aferraba con tres patas
al celaje
y era como una espada negra
que de tan negra
oscurece la tiniebla

apenas
giró
un ojo
-acaso para verme
-acaso para rodearme como a una presa
y juzgar cuándo hendir el picotazo

y pude ver que su pico guardaba
un grano amarillo

semejaba la profundísima
vacía
nada
con un sol al fondo

como una luciérnaga rota
y todavía humeante
en la hierba confundida
de la noche

*

¿dónde estaba mi casa?

¿dónde el humo azul del día?

yo preguntaba por los sitios donde recrea el hombre
su cotidiano
común
misterio

preguntaba por la mano y no por el puño
preguntaba por la mano y no por el guante

por lo inasible
preguntaba

*

cada vez que movía la cabeza
una línea luminosa brotaba
de aquel grano
y recorría su pico

¿quién soy yo
-atiné a preguntar-
que puede ver esta circunstancia
del modo en que cualquiera ve pasar
un carro con heno
al sapo en su salto paticorto
el vestido ondulante que teje y desteje el agua del río?

después
el trípedo animal
alzó el vuelo
y barrió la niebla

ah sábanas del celaje desnudaron y cubrieron
aquello que era
y no era
mundo

blandos ropajes bajo los que se movía
el tumulto
de aquello que era
y no era

vaporosas lenguas
en que se dice lo que es
y no lo sabe

entonces dio su graznido
y dejó caer el grano de oro que llevaba

fue eterna y súbita su caída

*

a veces parecía que flotaba

y se transformaba en una luna pequeña y dorada
a lo lejos

fue cuando la noche se llenó de insectos
cuyas alas vibraban con el violento
ardor de órganos
que buscaban fundirse

luego morían
arrancados
por la lengua incesante del tiempo

*

¿qué vi
cuando vi
caer
ese grano de oro en la noche?

¿vi entonces miles de embarcaciones
a través de la estela que dejaba?

¿vi gruesas cañas de bambú
piedras atadas con lonjas
de cuero
recién arrancado a un animal
los ojos de pescado de la muerte?

*

hombre
dije
o pensé
en la palabra hombre

qué había en esa palabra
qué formaba esa palabra

fue cuando golpeó la luz
y salió el Hombre a escena

*

Teatro de lo humano

“¡Damas y Caballeros! he aquí el hombre”
dijo
dando un salto hacia adelante
hacia la luz

agitando un sombrero del que comenzaron
a caer
pequeños homínidos
que gritaban asustados

y cada vez que uno caía
sonaba una fanfarria
y un pequeño haz de luz
lo rodeaba

He aquí al austrolopithecus

Aquí al homo habilis

Oh, este es el homo erectus

Este pobre es el homo neanderthal

y aquí tenemos a la estrella rutilante ¡el homo sapiens!

y cada ser representaba su papel
a la perfección.

Unos descubrían el fuego, la rueda
otros levantaban Tebas
con sus siete puertas
otros la incendiaban

más allá cruzaban flechas por el cielo
breve de la era

otros bailaban en barcas delgadas como flautas

y todo sucedía en la idea redonda de la existencia

y el Hombre relataba las eras con un megáfono

Oh la era de la piedra que culmina en polvo

la era de la madera que culmina en un incendio

la era del hierro que culmina en la carne

la era del oro que culmina en la codicia

la era del átomo que culmina en nada

entonces metió sus manos
en la boca
y fue quitando su ropaje de hombre y apareció el cuervo
majestuoso
que fue devorando
a cada uno tras su acto

*

El feligrés

yo vi al cuervo
y escribí su historia
y su canción
con una de sus plumas

no preguntes dónde se coció la tinta
en que lees estas cosas

ni cuáles sus ingredientes

yo andaba donde vida y muerte
entretejen
sus fronteras

un pie de un lado y del otro

y un pie sonaba a aleteo
y el otro a un fangoso temblor amputado

y ambos daban un paso que bailaba y tropezaba en un solo movimiento

*

La casa del feligrés

hice mi casa con plumas caídas
de su plumaje

y mi casa era negra
y sinuosa como la anguila

mi casa se confundía con la noche
y mis manos

y allá arriba cada tanto el golpe de la luz sobre el ojo
vigilante del cuervo
daba un parpadeo

corroborando acaso
que lo concerniente a la sombra
siguiera
en la sombra

*

comprendo ahora
que mi casa fue un nido

acaso allí se concibió la idea de un huevo

no la experiencia fáctica de lo que es

si no la posibilidad de algo

o acaso hubo un pensamiento vacío
dentro del huevo de la nada

¿digo la experiencia de la disolución
en lo vaciado?

o
apenas
el nido vacío
del misterio

*

Todo era el ojo del cuervo avistando todo

y cuando movió su ojo
una ráfaga
deshizo mi casa
la noción de abajo arriba
de ayer hoy mañana

pues su mirada
atravesaba las capas de la cebolla
del tiempo

en un mismo rechinar

en la misma fluctuación a través
del aire de las eras

y estaba en el zumbido y el destello

en el reflejo del agua
y en el agua

en cada punto del círculo

y fuera del círculo

todo era pupila abierta hacia adentro
y hacia afuera

*

y cuando iba a cantar cayó aquel grano de oro
de su sedoso pico

y estalló la luz


*

Inauguración de la coreografía del todo

como si se diseminara y diera
en el blando
espejo
por donde ocurre la múltiple
coreografía
de lo inerte y lo móvil
de lo que vuela y lo que repta
de lo que atraviesa
veloz
el polvo de las centurias
y el polvo posado sobre los muebles

y fuera hasta desembocar en la gran pupila
donde se mira por primera vez
la materia abisal de la vida

ocurrió
ocurrieron

el pato
el cáñamo
el oleoso interior del ajonjolí
la madriguera

maduraron los higos
carretas y bueyes
fueron borrando las sucesivas huellas
hasta dar con el camino

y charcas y astros y ranas
cantaron al unísono

un acto de inauguración
que duró lo que tardó en caer
ese grano de oro
que
todavía
cae

*

Ordalía

acostumbrándome
como se acostumbra el agua a las formas
que la contienen
di en mí
del modo en que despierta
la carne al dolor

la codicia en la moneda
el vuelo en la pluma

en la rosa agotada del hueso
desperté

¿lama sabactani?

¿quién me ha abandonado?

¿eloi eloi? ¿ecce mater tua?

Sanzuwu

Yatagarasu

Jīnwū

Samjok-o

es huérfana la carne

es triste la carne

un acto simultáneo de nacer y morir

Jotaele Andrade (La Plata, Argentina, 1974)

Cuervo negro
cuervo blanco,
Añosluz Editora,
Buenos Aires, 2020








Otra Iglesia Es Imposible - Añosluz - Buenos Aires Poetry - Op. Cit. - Télam - Poesía La Plata - Evaristo Cultural - Los Poetas no Van al Cielo

Foto: Facebook/Jotaele Andrade/La Violeta Colectiva de Arte

viernes, diciembre 30, 2016

Jotaele Andrade / El gato trae los restos de una liebre














cada vez que llueve
el gato se refugia bajo un toldo en el patio

allí duerme
mientras la lluvia golpea todas las cosas que en el mundo son
su propia desnudez

qué soñará
-pregunto
ese flaco
y aguerrido macho
que se sume a lo largo de sí mismo y gusta
de dormir bajo la lluvia

¿que con su rugido
tiemblan
las cosas que en el mundo
son su propia desnudez?

¿soñará que se aparea
con leonas
panteras
leopardos?

¿que les hace hijos
sobre los que
orgulloso
reina
y que a su paso
le ofrendan gamos
venados
ronroneos súbitos?

o
de un modo
más doméstico
soñará con los restos de liebre
que ha robado de la casa vecina
y abandonado en el patio

y que
bajo este clima otoñal
se pudren lentamente

Jotaele Andrade (La Plata, Argentina, 1974)


La rosa orgiástica,
Añosluz,
Buenos Aires, 2016









Foto: Jotaele Andrade en FB

domingo, noviembre 27, 2016

La lira argentina, ¿cómo suena?, 22


Jotaele Andrade
(La lira Argentina suena muy monocorde y cursi)

“… lo literario es distinto y quizás lo contrario de literal: es necesario introducir una oblicuidad para dar significación y rango poético a los datos de la historia y la realidad
        José Donoso, del prólogo a la edición de La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes, Biblioteca Básica Salvat, 1971.

En gran parte de la poesía actual, sobre todo en aquella cuyas edades oscilan desde los 45 hacia abajo, aunque también hay las excepciones que exceden este rango etario, sucede una tendencia de escritura que bien podría denominarse del realismo emocional o como de una lírica de cabotaje, que se construye al abrevar en aquello que le sucede al poeta en la vida cotidiana y exponerlo de modo cursi, sin pudor, apelando a diversos lenguajes populares: tal el de la canción melódica de los años, 70´s, 80´s, (también el uso naïf de la palabra en la canción pop de los últimos años) y la textura emocional del lenguaje de las telenovelas, entre otros. Esto denota en la carga simbólica del uso de palabras como corazón, muchacha/o, novia/o, alma. Un uso pegado al modo cotidiano, como si las palabras no contuvieran o estuvieran reñidas con los recursos poéticos, y que da una poesía chata, cursi y monocorde.

Sucede entonces una vertiente de escritura que establece la anécdota apenas corrida de los matices de la realidad; en ella el yo lírico no se ha despegado del yo al que le ha acontecido eso que cuenta. Quiero significar un tono de quien se encuentra en un consultorio psicológico donde todo deviene confesional y con fines terapéuticos, o fines afectivos- reflexivos: buscar conmover al lector desde la narración como si éste se mirara en un espejo emocional y viera que lo que se cuenta es lo que le pasa a él también, ya que lo dicho se ha realizado con el rango de la palabra que nomina la cotidianidad; lo que lleva a que se inscriba en una misma carga semántica lo que se cuenta, de tal modo que los temas tratados -la muerte del abuelo, de la madre, del perro, de un amigo, del amor o el regalo de una cintita- lleven el mismo espesor que cuando se cuenta que uno ha ingerido un sanguche de morcilla.

Toda poesía tiene un componente confesional, es la dicción subjetiva de un espíritu que mira al mundo y es mirado a su vez. Ejercer la crítica fuera del tallerismo, gru(o)pi(e)smo, de las relaciones de poder que se construye en los ciclos de lectura, los blogs, las revistas virtuales quizás contribuya a reconfigurar la lírica hacia otros modos de decir, diversos, plurales, como es el caso de la poesía de Laura García del Castaño, Rita González Hesaynes, Gabriel Pantoja, María Belén Aguirre, Damián Lamanna Guiñazú, Luciana Jazmín Coronado, Daniel Chao, entre otrxs, todos poetas inscriptos en la franja etaria mencionada.



Jotaele Andrade (La Plata, provincia de Buenos Aires, 1974). Poeta. Publicó: El salto de los antílopes (El Mono armado, Caba, 2012), El oleaje del mundo (Editorial Azul, ciudad de Azul, 2013), La mano del verdugo (Ediciones de la Eterna, Tucumán, 2014), Los metales terrestres (Añosluz, CABA, 2014), El psicólogo de dios (Qué Diría Víctor Hugo, CABA, 2016) y La Rosa orgiástica (Editorial Añosluz, CABA, 2016).

jueves, agosto 20, 2015

Jotaele Andrade / Contemplación ritual del día















Honda belleza de la catástrofe
y de la piel de cabra en el invierno

el fuego es un metal bueno
se parece a un niño que acaricia un gato
al que hay que vigilar

pero es bueno el corazón del fuego

y busca su belleza en las cenizas

yo haré de él una catástrofe sólo para probar su bondad

he de arrojar tus vestidos
los libros preciados
los hijos que perdimos a manos del encono o de las fieras

arrojaré mi casa y el recuerdo de mi padre

entonces verás que este hombre ha desencadenado la tragedia

que el agua es buena
y el aire

que he sacrificado una cabra en el sitio
donde
la ausencia se empiedra

que contemplo el día del mismo modo en que veo
                                        pudrirse una manzana


Jotaele Andrade (La Plata, 1974), los metales terrestres, Añosluz, Buenos Aires, 2014

Foto: Jotaele Andrade en FB